Éramos los últimos en la consulta del Ginecólogo ese día Lunes y habíamos ido a acompañarla por si se ofrecía algo,... además que teníamos una gran carga de culpa por lo ocurrido a nuestra amiga el viernes anterior. En la consulta solo estaba la secretaria del doc. Una cholita bien puesta y arreglada con su uniforme blanco entero y con cara de “dame verga que me gusta culear”, pero no hicimos caso y esperamos como niños buenos, lo más que conversamos fue la razón por la que Mirella había venido donde el Doctor sin que le tocara consulta, claro que la enfermera no creyó nuestro cuento, hasta que lo probó...
- Buenos días mijita, desvístete,... a ver como estás,... –Dijo el Doctor al entrar Mirella, “la colombianita” en su consulta...
- Buenos días Doctor,... – me trepé con dificultad en la........................ camilla, coloqué mis piernitas en las barras metálicas y le dije al doc. -despacito,... es que me duele mucho,...
- Pero mija, ¡Que te han hecho!,... ¡si estas desgarrada!,... ¿Es que te violaron? o Qué... ¡Esto es una barbaridad!... -decía el médico a medida que auscultaba a Mirella,...
- No Doctor, es que... es que... –la colombianita, no hablaba de pura vergüenza,...
- Es que ¡Qué hijita!,... habla con tranquilidad que por eso soy tu ginecólogo...
- Es que verá mijo,... taba arrecha... muy arrecha la tarde del sábado... y me cayeron mis “dos amigos”, por mi apartamento,...
- Sí, ¿Y eso que tiene que ver con que tengas desgarrada así la vagina?
- Pos déjeme contarle mijo,...
- Era sábado por la tarde y el calor era tenaz,... me duché tres veces y seguía acalorada, así pues llamé a Miguel, mi amigo de siempre y le invité pa’ que viniera en mi auxilio y me saque el calor, como él tiene llaves de mi apartamento, pues no debía preocuparme que abra, mientras me duchaba para enfriarme,...
- Sí, si,... pero aún no me dices que tiene eso que ver con tu desgarro,... te metió cuchillo o qué...
- Pues no me interrumpa, pueees, déjeme terminar,... ok?
- Ok
- Como le decía me duchaba, cuando, antes de lo acordado, golpearon la puerta del apartamento, creí que era el Miguel que se le habría olvidado su llave al venir, pero resultó ser mi casero, Hugo, que por cierto, tiene una buena herramienta doc... 19 cm. y con quien me he echado algunos ricos palos,... que me dejan loquita...
... Salí a recibirlo, como acostumbro a los amigos, o sea, en toalla hasta la cintura y de ahí pa’ arriba que agarre el afortunado y se entretenga, si quiere,...
“El Doctor se iba encendiendo, su pensamiento se inflamaba y entre sus piernas tenía ya un paquete grande que crecía bajo su pantalón de rígida popelina blanca, el medico ahora veía esa vaginita, no como la de su pacienta, sino, como el huequito para meter su rígida verga y tirar con la putita,... sin embargo tenía que guardar las apariencias, además su deber era curar a la paciente, no dañarla más, por su lado, Mirella, no podía ver lo que ocurría entre las piernas del médico, apenas veía su rostro encendido, que lo dio por estarle viendo su cosita, por que ella estaba acostada con las patas alzadas y cubierta, mientras el médico trabajaba donde los otros hombres se divirtieron”,...
- Sigue mijita –Decía el médico agitado,... -te escucho, mientras te curo,...
- Pos verá Doctor, ¡Ay!, -Lo siento mijita,... -a mi me gusta,... cómo lo digo,... me gusta,... este no sé,... -¡Culear! Mijita,... ¡Culear!... –Interrumpió el galeno excitado,... –bueno sí, pero no sea tan grosero doc. iba a decir divertirme con los hombres,... y como le dije, ese día estaba caliente, aunque siempre estoy caliente y nunca rechazo una buena oportunidad para... usted sabe,... satisfacerme y como mí casero y yo, ya habíamos tirado en otras oportunidades y siempre me había dejado satisfecha, lo hice pasar nomás,... él estaba arrecho, pues traía su verga erecta, bajó su pantalón y dejó a mi disposición tan tierna herramienta, me tomó de espaldas y me morboceó las tetas mientras jugaba con mi chepita dedeándome toda la rajita, desde el culito, hasta la vagina, chupándose el dedo con el sabor de mis jugos, satisfaciéndose con mis tetitas que estaban duras y con los pezones erectos por el deseo, ¡quería fornicar con él, y pronto!, se me hacia agua la raja ya necesitaba que me la meta. Nos besamos un rato dando satisfacción a nuestras lenguas, lo que nos puso más arrechos,... su pene había crecido al tamaño justo para sentirme mujer, sin embargo lo tenía en mi mano por debajo entre mis piernas, estaba calientito y latía, como me tenía agarrad por la espalda, me venía punteando el culito, lo que seguramente me llevaría, a una rica y dolorosa sodomización,... con tanto baño, yo estaba muy en-cremadita y me le escapaba de los brazos, así que entre nuestros juegos, me agarró con fuerza y tumbándose él de espaldas caímos sobre mi cama, mí espalda sobre su estómago.
... El cabrón me repasaba su pene por mi culito haciéndolo llegar hasta mí chepita, parecía una serpiente que salía de mi vagina pa’ morderme y yo estaba calientísima, quería que me meta pronto esa rica herramienta haciéndome gozar, y en eso estábamos cuando llegó mi amigo Miguel, que con su llave abrió la puerta de mi apartamento y nos encontró en esa generosa posición primero pidió disculpas y luego se cabreo conmigo por meterle los cachos con mi casero,... le grité que se tranquilizara, cuando ya sentía la verga de Hugo ingresar en mi culito,... al ver la escena que hacía, mi amigo, mi casero le preguntó a Miguel, si éramos algo más que amigos, y él dijo que no, que solo era su cabrón, Hugo, mi casero respondió jadeando mientras terminaba de meter su verga en mí ano, que él también era su cabrón,... al decir esto los dos quedaron en la misma posición conmigo, entonces tranquilicé más a Miguel y le dije con cariño para que se tranquilizara, que además mi chepita estaba calientita y lista para su verga,...
... La verdad, que con poco agrado pero muy excitado y con su herramienta erecta y lista, el hijo de puta se acercó hacía mí yo tenía las patas totalmente abiertas, y Miguel las agarró de los tobillos para abrir bien y en esa posición mi rajita brindaba un hermoso espectáculo para que el cabrón de Miguel me penetrase hasta el cuello,... así lo hizo y pronto yo estaba gozando de dos tremendas vergas en mi cuerpo, el cabrón de mi casero me tenía ocupado mi trasero bombeando a placer, que me dolía como si me estuviera matando a puñaladas y Miguel se soslayaba, agarrado de mis piernitas, con mi chepita, forzando hasta donde da mi huequito,... sus vergas raspaban mi tela interior y me enloquecía, dándome un placer único y muy rico,... estaba putísima,...
... Todo iba de lo más rico, desde mí Colombia, cuando me desvirgó el degenerado de mi tío Obdonur, no me habían dado por las dos puertas y me sentía en la gloria divina,... esos dos trozos de carne me tenían elevada entre sueños y cada uno se esforzaba por meterla más dentro de mi cuerpo, y darme más placer,... era algo fabuloso, ¡se lo juro doc!.
... De pronto Hugo, mi casero, cabreado de romperme el culo, le pidió a Miguel que le dejara meterme su verga en mi chepita, cambiando de lado, pero Miguel, que estaba por deslechar su mejor palo, le dijo que no, que esperase su turno,... me di cuenta, que el par de cabrones ya se estaban amigando entre mis piernas abiertas,... sin sacarme aún la verga del culo, Hugo le propuso a Miguel que los dos disfrutaran de mí chepita metiendo la verga hasta donde pudieran y así deslecharse los dos dentro mío,... Miguel le respondió -“Compadre, eso es imposible”,... yo estaba en el cielo, los dos machos gozándome y yo, con esas dos ricas salchichas y ni me di cuenta que Miguel, me sacaba su verga de la chepita y Hugo metía la suya, solo pensé que era un “vire y cambio”, y que yo seguiría gozando esas dos deliciosas vergas, pero al quedar con las patotas, más abiertas y sin verga alguna en mi chucha, vi la cara de degenerado a Miguel, me di cuenta que se me venía a meterme también su verga, trataron de meterla al mismo tiempo pero fue imposible así que primero la metió Hugo de abajo abriendo bien mis cachetes, y luego Miguel, que me abrió como zaguán las patas, para meter su instrumento,... me comenzaron a forzar la vaginita hasta que les entró y fue cuando sentí que me desgarraron la vida,... sus vergas, una sobre otra, entraron muy forzadas y si ya era difícil que en mi chepita cupiera “una sola de esas vergotas dentro”, ¡Imagínese con dos tremendos penes dentro!,...
“El pobre Doctor temblaba, casi que no podía coser el desgarro de la putita, su mano le temblaba y estaba a punto de eyacular con la historia de Mirella”,...
... Lentamente su vergas se fueron dentro mío, acomodándose hasta llenar por completo mi vaginita, no hacia dentro, pues no hay lugar, sino a lo largo, hasta donde les entró sus vergas, claro. Miguel me destrampaba los labios y Hugo me masajeaba las tetas pa’ que no chillase tanto si antes me sentí en el cielo con sus vergas dándome por delante y por atrás,... ahora volaba sin paracaídas,... ¡El dolor era tenaz, pero el placer era brutal, era una locura!,... ¡Gozaba como burra! y ¡sudaba como cerda!,... Hugo para completar la faena, me tenía metido el dedo pulgar en mi anito, que ni lo sentía, debido a que claro ya lo tenía del grueso de su verga y déjeme decirle doc., la verga de ese animal sí que es gruesa, me destroza el ano, pero ¡Me encanta!, me hace chillar de placer,...
... Poco a poco empezaron a frotar sus vergas, una sobre otra, dentro mío, era un tremendo paquete, que llenaba cada rincón de mi cochita, apenas podían moverlas, me movían como con el vaivén de la olas, el dolor me era insoportable, sentía como si estuviese pariendo otra vez, que la cabecita del bebe no salía y la tenía atorada en la chepita,... pero ese dolor solo era superado por el placer que sentía de tener esos dos troncos, duros y erectos en mi vulva,... con cada empujada de esos dos cabrones, sentía que se me abría la chucha un poquito más y ¡me dolía!, ¡me dolía!, ¡me dolía más y más cada vez!,... ¡Grité como una burra!,... ¡Les lloré como santa, que me las sacaran, que ya no aguantaba más! ¡Les pedí por Dios y todos los santos, que las sacaran!, Pero Miguel me tenía agarrada de las caderas y Hugo no me aflojaba las tetas, los hijos de puta me tenían bien asegurada y no me hicieron caso, siguieron así, dándome verga y, como ya eran “amigos de piernas”, hasta se pusieron de acuerdo para eyacular juntos dentro mío al mismo tiempo, quise asustarles a ver si me las sacaban,... les dije que no había tomado la pastilla y si se deslechaban dentro mío podía quedar preñada de uno de ellos, pero no sabría a cual echarle la culpa,... ¡Nada doc! Ese par de hijos de puta, estaba envenenados con mi chucha y la posición nunca antes hecha por ellos, los tenía brutos, así que me mandaron a callar, me gritaron casi al unísono, ¡Cállate puta!,...
... ya eyaculaban doc. Sentía temblar sus penes en mi vientre, veía a Miguel todo rojo, como si toda su sangre se agolpara en su cara, iba a ser un lechazo inmortal, Hugo resoplaba en mi nuca, como cuando va a eyacular,... Miguel le dijo a Hugo, -“Compadre se me sale”,... -“Aguántese que ya llego pana”, respondió el otro degenerado debajo mío, -“No puedo, se me sale”,... -Aguanta carajo, aguanta”,... -“Ahora, me corro con vos”, -gritó Hugo, y Miguel grito como loco “vaaaaaaaaa”... a loque respondió Hugo –“Vaaaaaa”...
... y Toda la lefa guardada en sus bolas, de pronto llenaban mi vaginita, que digo llenaban, ¡Repletaban, inundaban y hasta se rebozó el embalse!,... sus leches se mezclaron, como en una batidora en mi vagina y caía derramándose, sobre las bolas de Hugo y sobre el borde de mi cama,... era algo ¡fabuloso!, ¡divino!, el calor de sus leches me puso arrechísima y grité como burra por el placer que me habían hecho alcanzar, nunca me habían dado de a dos en mi chepita, pero llenarme con su leche era algo glorioso,... no tengo palabras, por lo menos humanas, para explicar las sensaciones doc., solo sé que debe ser lo más cercano a la gloria y que yo, debo ser elevada a los altares,... como la puta más aguantona del mundo,... culee con mis dos cabrones a la vez y en la misma chepa,...
- ¡Yahhh!,... listo mijita, puedes bajarte, -Dijo el Doctor enardecido y con su verga a punto de reventar...
“El Doctor casi se había deslechado con la narración de Mirella, su rostro estaba enardecido, y había terminado de coser la vaginita de la colombiana con su última fuerza de aguante”,...
“Mirella, al verlo inflamado y con la verga totalmente erecta, sin preguntar siquiera, sabiendo cual es su deber de hembra, bajó rápidamente el cierre de sus pantalones de popelina blanca, agarró la verga del Doctor, se hincó entre sus piernas y le dijo al Doc”,...
- Pero doc. Mmmmm smmmmm smmmm - Haberlo dicho mijo,...
“Mirella abrió de inmediato el pantalón, liberando la verga al doc. La tomó de las bolas inflamadas llevando el glande a su boca y comenzó a lactar con caricias hasta que el Doctor, que ya no aguantaba más tiempo su lefa, dejó escapar una gran cantidad de esperma en la boca de su paciente,... la que tragó toda sin desperdiciar, luego de lo cual, muy educadita la hembrita, mamó exprimiendo el glande del Doctor, hasta dejarle seco el pene al doc”...
- AJJJJJJJ,... Gracias mijita, ya no aguantaba más,... –Dijo el doc vaciando su leche,...
- ¡Que rica doc!, estaba calientica,... dame más papito, ya me pusiste caliente,...
“El doc cayó sobre su silla y Mirella le pidió al Doctor, que cuando ya estuviera tranquilito y calmado, se asegurase que las costuras en su chucha, estaban aún en el mismo sitio, el doc necesitaba un cigarrillo para refinar el palo, pero en su consulta no podía fumar, así que salió a avisar a su enfermera, que es quien le aguantaba las descargas sexuales que tenía a diario el doc de tanto ver, oler y tocar chuchas,... le iba a decir que saldría a fumar y la encontró a la putita, arrimada a mí, y yo, arrimado al escritorio, con las tetotas de la putita al aire y con Miguel, delante de ella la puta estaba aguantándonos las vergas, que desde atrás le metíamos, yo por la chucha, y por delante Miguel, en la misma chepa,... los dos en la misma vagina de la “chola”, y al mismo tiempo, la puta sudorosa, jadeaba y berreaba como mula, pero mordiéndose los gritos para que no escuche el doc. Mientras la llenábamos de leche...
Cuando la enfermera vio al Doctor mirando la escena, un poco asustada al verse descubierta, pero gozando como burra, le dijo:
- Ahora sí que mi marido es cachudote,...
“A Mirella no le cobró el doc la consulta, después de todo, la “cochocha” le dio un mame de gloria en su privado, pero le prohibieron culear por dos largos meses, hasta que sanara bien la fibrilidad, tanto de su culo y por supuesto la de su vagina que habíamos desgarrado, y que según nos dijo el doc. Casi habíamos destrozado con nuestras vergas. Así que la colombianita se debía contentar, máximo con unos dedeos en el culo y abundante leche en la boca, pero por la vagina ¡nada!,...
Se estaba enloqueciendo la pobre. A los tres meses, una vez que el Doc le quitó los puntos y comprobó que su vagina ya estaba elástica y lista para su uso natural, armamos un fiestón, en que claro, invitamos al Doc y a su enfermera, celebramos con champagne hasta la madrugada, nos pegamos una orgía de madre, pero eso les cuento otro día”.
LEXO