A veces la vida nos lleva por caminos que no nos esperamos, algo parecido a eso fue lo que me pasó la semana pasada.
Era viernes por la noche y volvía de una salida con mis amigos y no sólo estaba un poco pasado de copas, sino que también venía caliente como un perro en celo.
Al llegar a casa recordé que mis padres iban a salir con unos amigos y creyendo estar solo me fui desnudando mientras me........... dirigía al baño, porque a mi calentura y borrachera se le sumaban unas ganas bárbaras de hacer pis lo que hacía que tuviera la pija dura como un palo de amasar. No, lamentablemente no la tengo tan grande, pero digamos que cumple su cometido en cuanto a tamaño y rendimiento, esto último dependiendo por supuesto de la compañía.
Abrí la puerta del baño y entré con tanto ímpetu que demoré algunos segundos en darme cuenta que no estaba solo.
El consolador metido a medias en la concha y su cara de felicidad eran indicios suficientes de que mi hermana mayor (22) se había quedado dormida en la bañera mientras se pajeaba.
Casi instantáneamente me olvidé de la borrachera, de las ganas de mear y de mis lazos sanguíneos con la señorita que dormitaba lánguidamente y comencé a pajearme.
Marianela es una chica muy linda pero bastante complicada, por eso tiene que recurrir al consolador en vez de hacerse coger con una pija de verdad, aunque la verdad es que en ese momento lo único que me preocupaba era la leche que sentir bullir en mis huevos.
Dos o tres movimientos de mi mano más tarde me disponía a eyacular cuando mi hermana abrió los ojos para encontrarse con mi pija a menos de treinta centímetros de su sorprendido rostro.
La impresión que le causó tal hecho sumada a la vergüenza que seguramente le provocó saber que YO podía ver el consolador que tenía metido en la concha fue suficiente para quitarle cualquier capacidad de reacción.
Lo único que hizo fue abrir la boca para tratar de decir algo que jamás dijo, porque justo en ese momento los chorros de semen se la llenaron impidiéndoselo.
Apenas terminé escapé como el cobarde que soy y por supuesto hace una semana que duermo en casa de un amigo.