Había ganado la lotería, Manuel tenía razones para celebrar, con 27 años y dos millones de dólares ganados por un simple boleto lo lanzaban a las nubes de la felicidad, o al menos eso creyó cuando su mujer, Cecilia, de 32, le presento los papeles de divorcio, alegando maltratado a manos de un hombre machista y alcohólico, cosa falsa por cierto.
Para esos días tenían dos hijastras, Maritza y Fernanda, de 14 y 12 respectivamente, a quien Cecilia impúdicamente se las dejo como si cualquier otra cosa, menos sus ............. hijas. Eran un estorbo, ahora podía ir con su verdadero amor, un sujeto con ciertos estudios y un poco mas de posición.
Manuel no le importo mucho, tenía un gran apego a sus hijastras, pues estas siempre han sido muy buenas con él, y ahora lo eran mucho más.
Lo primero, una vez libre de su ex, fue comprar una casa en otro barrio de mejor calidad, (aun no llegaba a nuestro vecindario pero eso será para después) y también una pequeña casita en un barrio bastante humilde, lo cual irónicamente, era su mayor anhelo para sus futuros planes.
El cerdo, nace como cerdo, y piensa igual. Solo necesita las mazorcas para engordar.
Se puso en forma, con ayuda de dietas y gimnasio a los cuales Maritza, y Fernanda lo acompañaban, en esos días comenzó a ver las siluetas que sus pequeñas hijastras iban adquiriendo gracias a los aeróbicos y a la buena alimentación que estaban teniendo.
Manuel por otro lado estaba haciendo negocios con buenas ganancias, y un auto, humilde para el dinero que llevaba entonces, fue su centro de trabajo por así decirlo.
A los seis meses de ir a su casa humilde ya tenia cierta familiaridad con el vecindario, tipo agradable, buena gente, un buen muchacho, eran los calificativos menos glamorosos, alguien que ayuda, un tipo excelente con los niños y cosas así.
Any
Se hizo amigo de una muchacha casi de su misma edad, Any, quien vive sola con su abuela y con una numerosa prole, cuatro hermanos, tres niñas y un varón, así como un hijo de una unión fallida, el cual tenia en esos días 6 años. Su madre los había abandonado hace algunos años, y ella debía trabajar todo el día en una empacadora para medio ajustar el alimento.
Any es de cuerpo delgado, algo trigueña y con un cabello y ojos súper oscuros, no era el mejor bombón, pero para aquellas barriadas era algo aceptable. Algo pequeña como de 1.60 metros quizás, pechos pequeños y un par de nalguitas bien paraditas.
Había invitado a unos tragos, porque a la chica eso no le negaba, las primeras visitas no eran nada fuera de lo común, un arrumaco, unos toquecitos y con los días iba la chupadita de polla.
A la amiga Any los billetes de Manuel le estaba haciendo un gran favor, y un gran problema, se comenzó a acostumbrar a vivir del dinero de su amante, y hasta dejo el trabajo por eso, sabiendo que debía entregar un poco mas cada día.
- Necesito una buena mamada – le balbuceaba Manuel mientras le apretaba los pequeños pechos, dándole pequeños mordiscos. Any y Manuel, desnudos en la casa de este, y con los hermanos menores de ella y su hijo afuera, en la sala viendo un programa de dibujos animados, riendo y alzando la voz mientras Any ya tiene en sus labios dulces y carnosos el duro pollon de Manuel, una herramienta de 20 cm. de largo con casi ocho de diámetro, un verdadero taladro que entra y sale de la boca de la chica, quien se esmera en dejar el mástil bien ensalivado, a sabiendas que debía pronto entregar su coñito.
- Métemela – dijo sin preámbulos.
Manuel la coloco sobre la cama, boca abajo, mientras él se le sube encima, posicionando su trozo de carne en la entrada de la rajita de Any, la cual apenas esta cubierta con algunos bellos bastante finos, y donde apenas se puede ver el pequeño agujero de su vagina.
- Ahhhhhgggrrr - un grito desgarrador se escucho en la habitación, Manuel empalo de un solo golpe a su pobre victima, quien nunca ha probado una polla de semejante tamaño en su diminuto agujerito.
Gemidos y pequeños quejidos llenaron la habitación, luego fue el plas plas, el choque del trasero de Any siendo duramente embestido por la macana de su amante.
- Eso es putita – empezó a balbucear cada vez con mas fuerza el macho embramado, colocándola en una posición de misionero, permitiendo acostarse sobre el cuerpo desnudo de la delgada muchacha – ahora vas a tener polla para buen rato -
- Dámela Papi, dámela toda – suplica jadeante la hembra sintiéndose dicha al tener semejante trozo de carne llenándola, su ex no tenia una herramientas de semejantes proporciones, apenas una cosa de 15 cm. Delgada y que nunca expedía suficiente leche, siempre corriéndose rápido y dejándola insatisfecha. Pero todo eso acabaría ya, Manuel la follo durante casi una hora antes de terminar en sus entrañas, para entonces Any había tenido tres fuertes orgasmos, los cuales se escucharon en toda la habitación y quizás afuera de ella, Pues Mauricio, su hermano de 14, el mayor de los pequeños, toco la puerta preguntando si estaba bien.
- De maravilla – responde exhausta – seguí viendo tele –
Las folladas se volvieron un asunto de casi todos los días durante las primeras semanas. Casi siempre con los chicos en la sala y ellos en el cuarto de Manuel, quien ya había probado la habilidad oral de Any y así como su vagina, pero lo mas duro, la prueba de fuego, fue cuando le desvirgo el culito, el mas apretado culito que Manuel probo hasta ese entonces.
- No porfa, mi amor, ahí no – se quejaba quedamente al sentir la cabeza de la verga de Manuel entrar por su agujerito ya ensalivado y bañadito de aceite.
- Lo que quieras, te la chupo, pero eso noooooo – inútil resistencia, la polla de Manuel la ha perforado hasta la mitad.
- ah, ah, ayyyyy – gritaba ya casi sin control, la taladra de manera despiadada, entrando un poco mas a cada momento dentro de aquel diminuto ano, el cerdo, quien lo habría previsto de esta manera, dejo la puerta sin pasador, para ser observado por Mauricio, Angélica la hermana de 13, Ingrid y Susi de 12 años.
No se percato al principio, porque su macho la había colocado en cuatro patas, recostando la cabeza en una almohada, dejando su culito elevado para recibir toda la embestida. La corrida fue monumental, Any no podía creer que un hombre derramara tanta leche, pero sintió como si se estuviera orinando dentro de ella, y en cierta forma fue algo bastante relajante.
Te esta haciendo daño – Pregunto Ingrid a Any, esta apenas pudo decir que no, que salieran del cuarto y cerraran la puerta.
- No, lo esta gozando – añadió Manuel de inmediato.
Durante las siguientes dos semanas, Manuel lleno de alegría, y de leche, el cuerpo de Any, se la cogio como si fuera una luna de miel, su boca, su pechos, su espalda, su colita y su concha se vieron rebosantes de leche. Ahora estaba listo para el siguiente paso, pues su victima esta ya acostumbrada al sexo duro, y mas aun, al dinero de Manuel.
El cerdo comienza el ataque
- Me estoy aburriendo de ti, siempre es lo mismo -
- Pero te estamos bien, no veo lo que te pasa – trataba de excusarse Any. Estaba alarmada, y mas que nada, preocupada, Manuel era la mina de oro de donde esta viviendo, había dejado el trabajo y la plata que le recibía no solo servia para alimentar a los chicos, sino también vestirlos, mandarlos a la escuela y darles los caprichos que querían.
Por otro lado Manuel en esos días recogía plata a morirse, los negocios le estaban dando utilidades para ponerse pálido, Any sabia que todo seria mejor siempre y cuando estuviera al lado de Manuel, máxime cuando se entero que este había recién comprado un par de camiones para transportar frutas y verduras del campo a la ciudad, un flota de diez colectivos, y se había vuelto socio de un instituto privado. Eso era billete, y Any sabia que su amante podía largarse cuando quisiera y encontrar algo mejor.
- Haré lo que sea, pero no nos dejes –
Sonó la campana de la victoria, Manuel tiene a su nueva mujercita donde la quiere, acorralada y sin opción alguna, volver al trabajo no era opción y conseguir uno nuevo se estaba volviendo terriblemente difícil por la situación económica, además los chicos se están volviendo más exigente con la comida y la ropa.
- Lo que sea – Pregunto victorioso el feroz lobo.
- Lo que sea – repitió resignada.
- Siempre he querido probar cosas nuevas, como un trío – dijo con algo de burla, pues aquello llevaba ingredientes que Any ni siquiera imaginaba – además, quiero nuevas reglas en esta casa, para sentirme interesado en seguir aquí, porque ya me están dando ganas de irme a otra parte. –
- Acepto, consigue a la chica o al chico, yo lo haré, y ¿Cuáles son las nuevas reglas?
La cara se le puso pálida, una de las condiciones es que los chicos dejaran el cuarto donde ellos vivían alquilando y se mudaran con ellos a la casa de Manuel, pero que una vez cerrada la puerta, todos tendrían que andar desnudos, sin excepción alguna, luego de recriminaciones de llamarlo pervertido y un montón de cosas, Any finalmente acepto.
Lo segundo es que follaría con quien quisiera, y ella tendría que aceptarlo, porque los hombres con dinero y poder como él, hacen y deshacen sin que nadie puede andarles recriminando nada. Y ella follaria con quien él quisiera, si así era su deseo, todo esto y otras reglas ya de menos intensidad, fueron aceptadas con resignación por la joven, quien se ha enamorado perdidamente del Cerdo sexual que tenia enfrente.