Habíamos quedado con una nueva pareja para conocernos de las que habían contestado a nuestro anuncio.
Nos encontramos en una cafetería de la zona de Rosales, pues luego íbamos a cenar a los Porches.
Ellla, se llamaba Charo, era un poco rellenita, Él en cambio era delgado pero fibroso.
El rato en la cafetería, fue breve, practicamente conocernos, tomar una copa, charlar un poco de banalidades, y nos fuímos a cenar.
Ya en la cena tranquilamente charlamos.............. de nuestros fantasías, nuestras experiencias.
Ellos sólo habían hecho un trío con una amiga de ella, que al separarse de su marido, fue a vivir un tiempo a casa de ellos, y Charo después de saber que nunca había tenido un orgasmo, la propuso tener un trío con su marido, segura de que alcanzaría el orgasmo, debido a que Fernando, así se llamaba él, podía controlar su eyaculación todo el tiempo que quisiera, algo sobre lo que tanto mi marido como yo les preguntamos, sin acabar de creernos lo que nos decían.
La velada transcurrió muy agradablemente y hubo conexión entre nosotros. A la hora de los postres ellos comentaron si hacíamos algo luego, a lo que les contesté que si les apetecía podíamos ir a unos de los clubs de intercambios que conocíamos y de los que habíamos hablado durante la noche al charlar de nuestras experiencias, a lo que se mostraron encantados, sobre todo él.
Mientras nos dirijíamos al club, cada pareja en su coche, mi marido y yo fuimos comentando lo del control de la eyaculación de él, algo que no acabábamos de creer.
Llegamos al club, nos sentamos y pedimos nuestras copas. Una vez servidos dimos una vuelta por todas las instalaciones del club, para que lo conocieran y nos volvimos a sentar. Charlamos un poco y Fernando me propuso salir a bailar. Mi marido hizo lo mismo con Charo.
A los pocos segundos de empezar a bailar, Fernando me besó en la boca diciéndome lo mucho que le gustaba al mismo tiempo que me besaba sentí como su mano desabrochaba los botones de la blusa que llevaba, hasta dejar mis pechos al aire y acariciarmelos. Yo le correspondí sacándole su polla del pantalón y acariciándosela. Con mis pezones tiesos y sensibles su mano se dirigió entre mis piernas, donde apartando mi tanga me tocó el sexo, notando lo húmedo que ya estaba y metiéndome dos dedos dentro de mi. En ese momento sentí la mano de mi marido acariciarme las nalgas, volví mi cabeza y vi los pechos de Charo al descubierto y una de las manos de mi marido acariciarlos.
Las manos y boca de Fernando acariciando mi cuerpo me pusieron caliente y húmeda, me incliné sobre mi marido que estaba con Charo al lado nuestro y le dije que nos íbamos a las camas que no podía más. Volviéndome a Fernando le dije: "Vamos a follar, que me has puesto caliente perdida".
Después de recoger nuestras copas, nos fuimos a un pequeño apartado con cortina que hay en la habitación de las camas, debido a Charo, a quien todavía la cortaba un poco eso de follar a la vista otras parejas.
Cuando me tumbé, desnuda en la cama, Fernando vino encima de mí y me metió su polla, larga y delgada, pero no en exceso delgada, en la típica postura del misionero, cuando tuve mi primer orgasmo de la noche, y perdí la cuenta de los que tuve, me subió las piernas a sus hombros y siguió follándome hasta que tuve mi segundo orgasmo. A continuación fui yo quien se subió encima de él y mientras me acariciaba los pechos yo subía y bajaba sobre su polla sin parar, gritando como una loca a cada uno de mis orgasmos y así tuve tres. A estas alturas incluso se habían asomado algunas parejas supongo que excitadas o curiosas por los gritos de cada uno de mis orgasmos.
Me dí la vuelta y encima de él dándole el culo seguí follándolo sin parar, asombrada y féliz de que él todavía no se hubiera corrido ni una sola vez.
Me la sacó de mi encharcado coño y poniéndome a cuatro patas me la metió desde atrás, follándome sin parar y haciéndome gozar como nunca lo había hecho nadie: A esas alturas había perdido la cuenta de los orgasmos que llevaba, en plena jodienda vi la polla de mi marido acercarse a mi boca y me puse a mamársela con la misma intensidad que me estaba follando Fernando. Sentí como la polla de mi marido se iba poniendo tiesa, con lo que supuse que ya se había corrido con Charo, si bien, tengo que confesar, que hasta este momento no les había prestado atención. Antes de explotar en mi boca, mi marido sacó su polla de mi boca y vi que se la metía a Charo, quien estaba esperando en mi misma postura, comenzando a follarla como Fernando me estaba follando a mí.
No sé ni cuanto rato estuvo Fernando follándome ni cuantos orgasmos tuve, pero cuando estaba a punto de reventar, le supliqué que cuando sintiera otro de mis orgasmos se corriera, que quería sentir su leche dentro de mi. Cuando estaba en pleno orgasmo sentí su semen caliente explotar dentro de mi vagina, sentí el golpe del chorro de semen, algo que me encanta, y caí derrengada sin poder mover ni un músculo.
Después del maratón sexual de la noche, tumbados desnudos en la cama, con mis piernas temblando, mi coño encharcado y abierto como nunca, lo que me comentó mi marido, charlamos un rato, yo comenté la facultad de Fernando, que ahora si me creía, de retener su eyaculación el tiempo que quería, y lo fabuloso que era para la mujer al poder tener todos los orgasmos que quisiera. Según Fernando era sólo control mental. Mi marido, con envidia, comentó que ya le gustaría ser capaz de tener ese control mental.