El domingo anterior, cuando volvíamos de misa con mi señora, ésta se acordó que faltaban algunas cosas de almacén para casa, y como el autoservicio donde vamos siempre está de vacaciones, fuimos a uno más pequeño que se encuentra un poco más alejando de nuestra casa.- Fuimos para ese lugar y al llegar nos encontramos que en la caja estaba Silvina, la que nos saludó con dos besos en la mejilla a cada uno....... .- Silvina es la madre de una compañera de estudio de mi hija Carla que frecuentaba mucho mi casa, mientras que mi hija frecuentaba la de ella. Actualmente las dos están casadas y con hijos y no se si continúan con su amistad.- Por nuestra parte. Al ser tan amigas nuestras hijas nos veíamos frecuentemente e hicimos una pequeña amistad por el constante vernos y la igualdad de nuestras edades.- Cuando la conocí Silvina era una hermosa mujer (aun lo es) con un muy buen físico; unas muy buenas tetas, piernas no muy largas pero bien torneadas y su culo la hacía distinguir entre las mujeres de su edad porque se trataba de un culito bien redondito, duro y respingón; habíamos llegado a tratarnos muy amigablemente; a mi me gustaba como mujer pero nunca le hice siquiera una insinuación, por respeto a mi esposa y a su esposo; después pasaron los años, dejamos de vernos tan frecuentemente, más tarde me enteré que había fallecido el esposo y ese día me estaba enterando que había comprado ese pequeño negocio y los días domingo para darle franco al personal, ella actuaba como cajera; hicimos las compras y cuando fuimos a la caja mi señora y Silvina se pusieron a charlar después de mucho tiempo; yo mientras las escuchaba hablar no podía sacar los ojos de las tetas de Silvina que se veían en buena proporción a través del escote de la remera que tenía puesta; ella me pareció que se dio cuenta porque empezó a hacerme sonrisas que llamaron mi atención; así seguí hasta que las dos mujeres terminaron de hablar, nos dio los consabidos dos besos en las mejillas y nos fuimos con nuestras compra para casa, siendo Silvina la que ubicó todo en una bolsa grande.- Al sacar mi señora las cosas de la bolsa se dio cuenta que había dentro de ella, un paquete de pan de más, ya que nosotros habíamos comprado uno y Silvina había puesto dos; yo enseguida me ofrecí a llevar de vuelta el paquete que sobraba para así poder ver de nuevo a Silvina y además porque pensé que ese error no había sido casual sino que algo tenía que ver con las sonrisas que me había prodigado anteriormente; llegué al negocio y ella sonriendo nuevamente, me agradeció mi atención y me dijo que no me hubiera molestado y me quedaba con el paquete sobrante; yo intuí mucha simpatía en el trato y entonces saqué de mi bolsillo una tarjeta con mis datos y el teléfono de mi oficina y le dije que se la daba por si algún día tenía ganas de que charlemos.- Silvina me lo agradeció, nuevamente dos besitos y me volví para casa.-
Al día siguiente (lunes) por la mañana me llama Silvina y me dice que tenía ganas de charlar conmigo; yo contento le digo que no hay ningún problema y entonces quedamos en encontrarnos en una esquina cercana a nuestras casas a las cinco de la tarde; cuando la veo venir la verdad que quede maravillado; a pesar de sus 55 años lucía como una mujer de veinte años menos vestida con una hermosa minifalda que dejaba lucir sus hermosas piernas sin una gota de celulitis; con zapatos de tacos bien altos y una remera bien escotada con las que mostraba un lindo par de tetas; nos saludamos con un beso en la comisura de los labios; le pasé mi brazo sobre los hombros, y así abrazada la lleve hasta una confitería que quedaba por ahí cerca, estuvimos hablando de tantos años sin vernos y un sinfín de cosas, hasta que la conversación fue derivando en el tema sexo; le pregunté si ella había tenido alguna pareja después de la muerte de su esposo; me dijo que hasta el momento ella había sido mujer de un solo hombre; que había tenido muchas ocasiones de formar una nueva pareja pero siempre las había esquivado; entonces le pregunté si el error con el paquete sobrante en nuestra bolsa había sido un error o había sido algo premeditado; riendo me dijo que había sido a propósito porque le había alegrado mucho volver a verme y le pareció que ese sería un buen motivo para volver a charlar como dos buenos amigos.- Reímos de buena gana los dos y entonces le dije que ya que estábamos charlando los dos, me gustaría hacer algo más que charlar, ya que ella no había perdido nada de su fascinación; haciéndose la distraída me preguntó que sería hacer algo más que charlar; yo siguiéndole la corriente le dije que me gustaría estar eb algún a solas con ella; entonces ella siguiendo la broma me dijo que le encantaría ir a ver una película que estaban dando en este momento en un cine cercano; yo para no parecer un desesperado le dije que estaba de acuerdo y así nos dirigimos al cine que ella mencionó; cuando entramos ya estaban dando las propagandas de las próximas películas; había bastante gente en la sala por lo que elegí sentarme en una de las últimas filas desligándonos de ese modo de miradas indiscretas; yo le pasé mi brazo sobre su hombro teniéndola así abrazada; cuando empezó la película se trataba de una romántica con mucho amor; en un momento que la pareja de actores se daban un beso, yo aproveché y le dí un beso en el cuello, ella se estremeció, me agarré la mano y me la apretó muy fuerte; yo deduje que eso le había gustado y seguí dándole besitos en el cuello mientras ella se retorcía y gemía muy quedamente; en toda escena de pasión, aparte de besarla en el cuello, bajé la mano, la metí por su escote y le apreté una teta; ella ahora lanzó un tremendo suspiro y con su mano busco el bulto de mi pija que ya se hacía notar en el pantalón y la empezó a acariciar; yo al sentir su mano haciéndome una paja sobre el pantalón, la mano que me quedaba libre la metí debajo de su minifalda y empecé a buscar su concha hasta que la encontré con su bombacha completamente húmeda; hurgué hasta que pude meter el dedo dentro de su bombacha y logre insertarlo en su concha.-
Ella me dijo al oído que yo no podía aguantar más, que necesitaba que yo la cogiera; no me dice rogar, saqué las manos, arme bien mi compostura y antes que terminara la película salimos del cine, llamamos un taxi y nos fuimos directamente a un hotel.- Llegamos y nos fuimos directamente a la habitación asignada; nos metimos a la pieza besándonos como dos noviecitos enamorados; yo le llené el cuello de chupones por lo que iba a tener que andar una semana con un pañuelo al cuello; ella mientras me acariciaba la pija que estaba tomando un tamaño descomunal; nos desnudamos mutuamente y cuando la vi toda desnuda me asombré de lo firme que estaban sus carnes; la abracé y con mis dos manos la agarré del culo apretándola contra mi; mi pija se acomodó entre sus piernas y yo inicié el movimiento como si la estuviera cogiendo; ella me seguía el ritmo y su cara denotaba una gran felicidad; nos separamos un momentito y ella aprovechó para colocar en el suelo en almohadón donde se arrodilló para quedar con su boca justo a la altura de mi pija; se la metió en la boca y la empezó a chupar con ansias; era todo un espectáculo; una madura bien tetona en bolas y chupándome la pija; en realidad era un momento sublime; siguió chupando sin parar y en realidad yo la estaba cogiendo por la boca; cuando me di cuenta que ya estaba por acabar se lo hice saber, pero Silvina hizo como que no me escuchaba y siguió chupando hasta que le llené la boquita de leche.- Mientras me reponía recién me empecé a mirar a Silvina con ojos de enamorado; tenía una concha con mucho pelo pero muy bien cuidado formando una flecha que indicaba el lugar exacto para cogerla; me dijo que se había hecho la flecha para que yo la disfrutara: su culo también estaba muy cuidadito sin un solo pelo y se notaba que hacía mucho que nadie lo usaba porque estaba muy cerradito; la recosté en la cama, la hice abrir de piernas y le empecé a chupar la concha casi como un desesperado; enseguida ella empezó a gemir y a pedirme más; yo seguí chupando y trataba de meterme mi lengua lo más adentro posible de su concha hasta que lanzando un gran suspiro, acabó como una yegua en celo llenado mi cara con sus fluidos; ella llena con mi leche y yo con sus fluidos parecíamos dos jovencitos en lugar de dos maduros de 55 años cada uno, pero hasta ese momento lo estábamos gozando los dos por igual.-
A continuación dejé que ella se repusiera un poco; cuando noté que ya había recobrado su respiración normal la recosté nuevamente y así como estaba sin pensar en ponerme forro me tiré encima de ella, enganchando mi pija justo en su concha, con lo cual ella se estremeció por la brusquedad de mi acción; le pedí disculpas por mi brusquedad, a lo cual ella me dijo que le gustaba que la cogieran así que era la forma preferida de su marido y que por otra parte siempre había soñado que yo la iba a coger, hacía mas o manos veinte años que lo deseaba y en este momento se estaba sacando las ganas; yo se la fui metiendo y sacando bien adentro y afuera hasta que ella se empezó a calentar a la par mío; seguimos un rato cogiendo con ganas los dos, hasta que me dijo que estaba por acabar nuevamente y que le encantaría que acabáramos los dos juntos; yo con ese acicate me empecé a mover con más ganas y cuando ella me avisó que acababa, yo hice lo mismo por lo cual fue un polvazo con doble satisfacción.- Quedamos los dos perdidos llenos de sudor y semen entonces decidimos darnos un baño los dos juntitos.- Más que un baño fue una terrible franela por lo que mi pija en ningún momento perdió su dureza y grosor, nos fuimos nuevamente a la cama y entonces le dije que me gustaría darle por el culo, y ella enseguida me contestó:
• Ay Carlitos, la verdad que me encantaría que me cogieras por el culo, pero considero que tu pija es muy gruesa y me vas a lastimar, la de mi marido era bastante menos gruesa y además hace mucho tiempo que no me la ponen
• Mira Silvi, por el grosor no te hagas problema, yo desvirgue por el culo a varias jovencitas, así que se muy bien como tratarte para evitar tu sufrimiento
• Te repito que hace muchos años que tenía ganas que me cogieras, y ahora que tengo la oportunidad no me voy a quedar con las ganas, confío en tu experiencia y tu delicadeza
• Me alegro de tu decisión, vas a ver que vamos a gozar juntos, ponete boca abajo y colocate una almohada bajo la panza para que tu culito (en realidad culazo) quede levantado y yo te la puedo poner sin problemas
Eso hizo Silvina y se quedó con el culito bien levantado; yo empecé besándolo, con mordisquitos, lamidas, le pasaba mi lengua por el agujerito y ella empezaba a gemir y a jadear; fui aumentando las caricias hasta que empecé a darle unas nalgaditas que de a poco se fueron transformando en buenas nalgadas hasta que su culo se puso rojo de mis golpes; entonces le escupí bien en el ojete para lubricarlo, acto seguido le puse mi pija en su agujerito e hice fuerza; a ella le dolió mucho y a mi también por lo que desistí de ese intento; pero enseguida volví a repetir la operación y esta vez se introdujo un poco; se escuchó un ¡ay¡ de Silvina, le dije que si quería dejar por ese dia, me contestó que debíamos seguir con lo ya iniciado; entonces seguí haciendo fuerza y poco a poco me iba enterrando en ese hermoso culo hasta que mis huevos chocaron con su cuerpo, señal que mi pija estaba entera dentro de Silvina: mientras la tenía toda adentro, con una mano le empecé a tocar los pezones que enseguida se pusieron duros como piedras, mientras que con la otra mano le acariciaba el clítoris y la concha lo que hizo que en pocos minutos ella hirviera de calentura; yo me iba moviendo dentro de su culo sin sacar las manos de sus tetas y de su concha; entonces ella dio un grito y me dijo que hacía mucho tiempo que no gozaba de esa forma y que enseguida iba a acabar.- Yo apuré mi ritmo y de ese modo logré que nuevamente llegáramos los dos juntos a un orgasmo quedando amos llenos de mi leche y sus flujos.- Quedamos los dos más que satisfechos, prometiéndonos mutuamente nuevos encuentros para seguir cogiendo.- Nos bañamos nuevamente dándonos muchos besos, nos vestimos y nos fuimos cada uno para su casa, esperando hacer realidad nuestras promesas.-