Aquel hombre la tenía totalmente sometida, ella estaba gozando de una manera que nunca había visto, la escuchaba gemir y suplicar que aquello no se detuviera como nunca la había oído decir, eso comenzaba a causarme un poco de molestia, quizás por no ser yo quien la estuviera haciendo gozar así, no puedo evitar decir que si bien me encanta ver a mi mujer gozar al hacer el amor, el hecho de que no fuera conmigo empezaba a molestarme, pues además parecía que aquello no terminaría jamás, una y otra vez volvían a empezar, ella ya llevaba varios orgasmos.
En este momento estaba en la cama en una posición que sus piernas, sus muslos, sus nalgas se veían tan bien como siempre, estos atributos eran su mayor atractivo para ella ...... desde muy joven, desde muy chica se desarrolló muy rápidamente, siendo tan alta , sus piernas fueron su primer gran atributo que atrajo a los hombres. Agh, siii, más, dame más, sus gemidos me regresaron a aquel momento, él la estaba penetrando por atrás y ella gozaba cada penetración como si acabaran de iniciar, aagh, aagh, Dios estos es hermoso, si, si, siii, ugh, mmm, su respiración era diferente, solo alcanzo a decir mee vengoo otra vezzz, no, ugh, no, nooo, ahhhhhmm.
En este momento creí que al fin terminaría aquello que para mi ya era molesto y que para ella era sin duda la sesión de sexo más impactante de su vida, para mi desgracia no iba a ser así. ¿Cómo habíamos llegado a esto? Si tanto me estaba molestando ¿Por qué permitirlo? En ocasiones cuando el sexo de pareja llega al punto de la monotonía, buscar alternativas es una buena solución, pero si no te sientes capaz de tolerar el ver como montan a tu mujer y tú solo puedes ver sin participar ni opinar, no lo hagas, si bien ya no amaba a mi mujer, esto estaba siendo aplastante.
Ahora estaba hincada frente a él, como si fuera algo que admirara, poco a poco sus manos fueron subiendo por las piernas de él hasta que sujeto sus nalgas y lo atrajo hacia ella, su boca comenzó a lamer su pene de la raíz a la punta muy, muy lentamente, saboreando poco a poco aquel instrumento que la había hecho gozar hasta la locura, sus miradas eran…
Entonces sucedió algo que no esperaba, se incorporó, sujeto a aquel tipo y recostándolo en el sillón lo monto, con varios movimientos provocativos lentamente fue acercándose a su rostro, llevaba su vulva pegada al cuerpo de aquel hombre al que estaba gozando y desquitando cada peso que había cobrado, su vulva estaba ahora en la boca de él y él sabía perfectamente que hacer. Debo reconocer que fue lo mejor, haber contratado a un desconocido, pues pensar en compartir a tu esposa con un conocido es un paso muy difícil de dar, exitante si, puede destruir, no solo el matrimonio, como hombre te sientes inútil y sobre todo cuando no puedes participar. Nuevamente el deseo de ser poseída hizo que sus caderas fueran hacia atrás, su vulva encontró aquel pene erecto ensartándose sin mucho esfuerzo, se encontraron sin obstaculos y ella comenzó a subir y bajar rítmicamente sobre aquel pene suficientemente grande para que en aquel frenesí de subir y bajar no se saliera de ella, él pude observar estaba a punto de venirse cuando ella en total control se detuvo y le dijo según recuerdo: aún no papito, te falta un poco más, aguanta o te mato.
Se giro sobre él y dándole la espalda, una posición que me encanta pues puedo observar su espalda que es muy hermosa, sus hombros, su piel, su columna donde aparece un surco partiendo su cuerpo, terminando en sus grandes nalgas redondas, es algo que hay que ver, sin embargo ahora esa no era mi vista, la tenía de frente, viendo su cara comprendí que aquella manera de hacer el amor, esa manera inusual en ella de tener sexo, era su venganza por todo lo pasado, su sonrisa de satisfacción, sus ojos entrecerrados gozando de esta nueva penetración y cuando los abria sus ojos parecían desorientados como si fuera a desmayarse, de vez en vez me miraba y sonreía, en otras lamía sus labios, sus gemidos me parecían exagerados ella siempre había sido más silenciosa, digo nunca callada pero ahora estaba desatada, pues nunca la había oído así. Viéndola de frente pude admirar su cuerpo bien formado a pesar de su edad, muchas mujeres con menos años le envidiarían, ese cuerpo que ahora no solo yo he gozado, un cuerpo que gozaba y era gozado por otro hombre, sus enormes pechos que ella odiaba aun no caían a causa del tiempo, si bien no era un cuerpo atlético su abdomen se mantenía bastante plano y sin casi nada de grasa, ahora podía ver que sus esfuerzos por mantenerse en forma eran su gran logro personal.
Ella tuvo una sacudida que anunciaba que se estaba por venirse otra vez, aumentaba el ritmo seguramente para venirse y hacer que se viniera su pareja al mismo tiempo, pero ahora él la detuvo y recostándola la poseyó en la misma manera en la que estaban él atrás de ella, la tocaba toda ella, pasaba de sus pechos a su cabello, su boca, su abdomen, sus piernas en fin toda ella era tocada por aquel hombre que una vez más aumentaba las embestidas, ella totalmente entregada al ritmo gozaba de nuevas descargas de emoción como ella decía, esas descargas eran como pequeños espamos como si se viniera varias veces en poco tiempo, percibiendo como ella apretaba y soltaba, apretaba y soltaba su pene, aumento el ritmo hasta que escapo de ella un grito ayyyy aaah, yyyyaaaghhhhh!!!! Guau, uufff, se desvanecio un poco relajándose y mordiendose un dedo. Ahora veía sus lágrimas, su goce había sido tal que de sus ojos ahora rodaban lágrimas.
Una nueva acción de ella me desconcertó, algo que también era nuevo para mi, se volteo y cuando creí que mamaría aquel pene que aún escurría semen, comenzó a pasarle su pecho, de vez en vez le daba una chupada o un beso, pero en si lo que hacía era embarrar sus pechos con aquel fluido de aquel pene que ahora sí había perdido su firmeza, antes de hacer su siguiente movimiento lo mamo y succiono que hasta creí ver una expresión de dolor en aquel hombre que sin saberlo le habían exigido y puesto a prueba como nunca seguramente en este negocio suyo, ella ahora cerca de su cara lo beso con un beso profundo como pasándole aquel néctar que acababa de succionar y luego le dio de beber sus pechos, él chupo aquellos como resignado y satisfecho, aquello si bien era su trabajo también se veía lo había gozado y por las expresiones de la mujer que le daba sus pechos y que había gemido, gritado, exclamado cuanto había gozado su trabajo había sido exitoso. Yo en cambio no he podido olvidar las expresiones de mi mujer al ser poseída y que ahora me atormentan pero sé que lo superare pues también debo decir que fue una experiencia excitante.
ZERCH 2X11