Any abrió la puerta sin pensar en las consecuencias que eso le traería no había nadie, entró sin hacer ruido muy sigilosamente camino por un pequeño corredor que llegaba hasta otra puerta oculta de la entrada principal. Como si fuese un ladrón profesional Any abrió aquella puerta con extremo cuidado, él estaba ahí justo como ella lo había predicho. Él se encontraba trabajando muy concentrado frente al ordenador, no se percato de la presencia de Any ella cerro la puerta con el mismo cuidado con la que la abrió, camino hacia él casi como fantasma, al llegar hasta él, le abrazó por la espalda. Él sintió el aliento de Any en su cuello y escucho su respiración, ella no dijo nada solo le abrazó y sus manos tan inquietas como siempre se deslizaron hasta su sexo que de inmediato la reconoció y como roca endureció él no dijo mucho, no hacia falta decir nada, su cuerpo hablaba por si solo, tan................. solo susurro su nombre ¡Any! con el aliento entre cortado y con la sonrisa en su rostro. No faltaba verle el rostro para saber que se trataba de Any, reconocía su aroma, su respiración, sobre todo conocía sus manos mejor que nadie.
Any abrió el cierre de su pantalón, introdujo su mano, sintió su miembro con la libido alta y las ganas de estallar. Sin mucho preámbulo le acaricio y el miembro reacciono a las caricias, de el empezó a salir liquido seminal, las manos de Any se emocionaban al tocar ese pene, a ella le parecía placentero hacerlo, mientras que él se regocijaba de las manos de Any, se preguntaba porque no podía escapar de ella, era muy difícil no extrañarla era casi como un vicio. Él podía sentir las manos de Any deslizándose por todo su pene, esa suavidad de sus manos, pequeñas y delicadas llenas de tanta ternura. Cada caricia de esas manos guardaban emoción, inocencia, magia y un cariño inexplicable pero sobre todo en esas manos se escondía una gran pasión que a un pequeño roce de sus dedos la hacia explotar.
Se dejo caer sobre la silla, su cuerpo tenso se relajo y sucumbió ante las manos de Any llenas de deseo y ardientes como fuego que quemaban sus entrañas en cada caricia. Suavemente las manos de Any se deslizaban por el tronco del pene apretando y masajeando, se detenían tan solo por unos segundos para deleitarse escribiendo un poema de placer con cada caricia. Tomaba la punta del pene lo apretaba con cierta delicadeza que en un suspiro se transformaba en rudeza, rudeza que le agitaba el corazón.
Inmersos en su placer prohibido, deteniendo el tiempo con el deseo a punto de estallar, se olvidaron de pronto que de tras de aquella puerta podría haber alguien y sorprenderlos cometiendo pecado. Unos pasos firmes se hicieron escuchar por el pasillo, se acercaba lentamente ambos corazones palpitaron de prisa, asustados y con la sangre hirviendo en sus venas, difícilmente podían pensar. Any impulsada por su instinto de inmediato se oculto bajo el escritorio, mientras que él hizo rodar su silla para poder ocultar su pene aún erecto bajo el escritorio, sin planearlo el miembro quedo justo frente a la cara de Any, un segundo después de esta acción aún sumergidos en la conmoción, se abre la puerta, se trataba de un compañero de trabajo de él diciendo que se marchaba y que cerraría todo, él apenas pudo pronunciar un \"si\", su voz estaba nerviosa, el temblaba porque sentía la respiración de Any en su pene y con la viveza que caracteriza a Any, con la punta de su lengua rozo el glande sutilmente, eso lo puso mas nervoso provocando que las palabras después del \"si\" no pudieran salir a pesar de que noto algo raro, su compañero de trabajo no puso atención, tenia demasiada prisa por irse que no quiso indagar y de inmediato cerro la puerta.
Al ver cerrar la puerta sintió el alivio recorrer el cuerpo, sin embargo no pudo recuperar el aliento del todo, porque de inmediato Any lo hizo pasar de una emoción a otra casi instantánea. Cuando Any escucho el cerrar de la puerta, sin perder un segundo tomo el pene entre sus manos, y casi con una desesperación lo introdujo en su boca y comenzó a succionar, con delicadeza, elevando el ritmo poco a poco. El casi sentía desmayar con tanto placer que le producía entrar y salir de la boca de Any, sentía como la saliva se adhería a su pene. Los labios rojos carmesí de Any recorrían cada rincón de aquel miembro que a ella tanto le gustaba, lo besaba con tanta terneza que los suspiros no se podían esconder, la dulzura de los labios de Any provocaban cierta sensación en el corazón, en la piel, en el estomago y en el alma, su cabeza completamente en blanco, volaba hasta lugares recónditos, donde los problemas, el cansancio, toda su vida, absolutamente todo desaparecía, solo existía la boca de Any y el placer que ella le provocaba.
Any deslizaba su lengua de a bajo hasta arriba, se quedaba un rato chupando el glande y besándolo mientras que sus manos apretaban el resto, acariciándolo, luego lo introducía nuevamente a su boca dentro, su lengua jugaba con el pene, intercambiando complicidad y secretos, tocaba hasta la garganta, casi podía sentir tragarlo Any podía percibirlo en su estomago, chuparle el pene a ella le producía cierto placer, lo experimentaba en sus labios, en su boca, en las manos, piernas, su vientre, hasta su sexo que se empapaba de ganas en cada sorbido.
De pronto él sintió una explosión en su interior que no podía contener más, su cuerpo comenzó a convulsionar, sus manos a temblar, entonces vino una descarga de emociones y adrenalina la boca de Any se lleno de semen, le escurría un poco por la boca era demasiado, tanto que desbordaba. Any lo saboreaba y se deleitaba, sus labios se embarraban con semen, tornándolos blancos. Cuando la última gota de semen termino de salir, Any limpio sus labios con su lengua, ayudada por sus dedos limpio su boca, sin dejar un solo rastro de semen.
Cuando todo acabo él suspiro fuertemente, sintió alivio y relajación en todo su cuerpo se encontraba con mas laxitud, mas tranquilo y en paz con una sonrisa volvió a pronuncia su nombre \"Any!\", cerrando los ojos y completamente desparramado en la silla mientras que Any seguía debajo del escritorio contemplándolo.
Cuando recupero el aliento y pudo percatarse del tiempo y el espacio, recobro la compostura, Any aún se encontraba bajo el escritorio mirándolo fijamente sonriendo miro bajo el escritorio, la observo por unos segundos, la imagen le pareció tierna y provocadora, ahí estaba ella, bajo un escritorio escondiéndose, toda temerosa conciente de haber hecho una diablura. –Sal de ahí pequeña, sin decir nada obedeció el extendió su mano para ayudarle a salir y ella la tomo, cuando ella se levanto su cabeza miraba al suelo, como si estuviese avergonzada, no lo miraba a los ojos, sosteniéndole la mano dijo: -Mi pequeña Any ¿Qué haces aquí?, que no sabes que no puedes venir aquí, es peligroso alguien podría verte. Any con la mirada aún en el suelo respondió: -lo sé, no vuelve a pasar, lo prometo… me voy. Antes de que la mano de Any se soltara por completo y de terminar de dar el primer paso, él sostuvo su mano y dijo: -Espera no te vayas aún, quédate otro rato, ya no hay nadie, paso el peligro… \"te necesito\", en ese momento Any le miro a los ojos y le sonrió, acaricio su mejilla y él la sentó sobre sus piernas, ella se prendo de su cuello mientras que él la sostenía de la cintura, acariciándole la espalda, dijo: -¿Que voy hacer contigo?, eres una traviesa, mi pequeña niña…
Él que aún tenia su pene por fuera, al sentir el cuerpo de Any tan cerca parecía volver a endurecer, acaricio su espalda, sintió sus senos apretar con su pecho, sus manos bajaron hasta las piernas de Any, he intentaron escabullirse bajo su falda, él mordió la oreja de Any, la beso y luego hizo lo mismo en su cuello. Levanto a Any y la recargo sobre su escritorio, las manos de Any se sostenía del borde del escritorio, se encontraba parada frente a él sin tratar de adivinar los movimientos de él. Él aún sentado en su silla se acerco un poco, metió su mano bajo la falda de Any, esta se conmociono, bajo sus pantaletas hasta que cayeron al suelo, sus manos volvieron al sexo de Any, esta estaba muy húmedo y ansioso. Sus dedos jugaban con el clítoris y este se hinchaba, Any sentía un cosquilleo en su clítoris que contagiaba todo su cuerpo él introdujo sus dedos en su vagina mientras veía como la cara de Any transformaba sus gestos de placer, en seguida levanto su falda dejando al descubierto el sexo de Any que escurría sin parar, él la beso, lamió su clítoris, y se encanto con el sabor de su interior.
Su pene volvió a ser erección, su libido nuevamente estaba despierto, -Quiero estar dentro de ti, se bajo los pantalones e hizo que Any se sentara en el, introduciéndolo en su vagina, ambos sintieron placer al sentirse unidos por su sexo, antes que Any comenzara a hacer movimiento alguno el desabrocho su blusa, descubriendo sus pequeños senos, los tomo en sus manos y los acaricio, luego los beso y mordió suavemente sus pezones, ella se estremeció y mordió sus labios para no dejar escapar un grito. Any comenzó a mover sus caderas, a subir y bajar, él sostenía sus caderas mientras que los senos de ella le rozaban la cara, el ritmo cada vez se hacia mas intenso, él le pedía mas, sus corazones se agitaban, el interior de Any estaba apunto de estallar, mientras que él sentía hincharse por dentro, estaban envueltos en un clímax de placer difícil de controlar. Sus cuerpos desprendían sudor, pasión, energía que se transformaba en placer. En una unión prohibida sus cuerpos hicieron explosión, Any sintió una descarga dentro de su cuerpo, mientras que él sentía las contracciones de ella, sus cuerpos desmayaron de cansancio y quedaron abrazados después de aquella demostración orgásmica.