Para vos que descubriste las cosquillas de mis labios............. Las narraciones siempre tienen un origen durante años la musa que las inspiraba en mi caso se había ido, tiempo atrás solía narrar promesas de amor y felicidad, con el trasegar poco a poco el amor y la inspiración se fueron como polen que va volando hacia un destino incierto.
Cuando perdí las apuestas al amor y la lealtad, el desencanto me sumió en el mundo real, donde hay buenas y malas personas y donde confiar sin temor se convirtió en algo imposible. Fue una etapa en la que me perdí y fui buscando poco a poco como dar nueva esencia a la vida, a mi percepción del mundo y de los seres humanos.
Tan pronto las ilusiones de mi alma se rompieron en mil pedazos y a ello se sumo perder el ser mas amado a manos de la muerte, mi mundo interior se fue al abismo. Sin darme cuenta me perdí, deje de ser yo, y me deje llevar por la vida y sus caminos sin oponer resistencia.
Cuando uno no sabe ya quien es ni lo que quiere, ni tampoco tiene fuerzas o si quiera interés para luchar, sino solo para dejarse llevar sin que lo abrace la corriente, se pierde la esencia del ser y el remolino de la vida lo arrastra hasta tanto su propia naturaleza vuelva a nacer, como semilla que cae a la tierra y de acuerdo con las condiciones se desarrolla con mayor o menor opción de ser un gran árbol.
Como la vida se compone de altibajos, tal vez estas erosiones eran necesarias para el reverdecer de mi esencia.
El camino me hizo dar muchas vueltas hasta volver a sentirme capaz de dejarme llevar y darle curso a mis deseos sin el miedo que me paralizo durante tantos años.
Puedo decir que hoy me siento una mujer plena que vive su vida según sus placeres y no según sus culpas. Hoy disfruto de mis tiempos, de mi soledad y hasta de mis rutinas sin caer en la obligación ni el tedio. Por fin se que quiero, cuando lo quiero, como lo quiero y puedo enfocarme en alcanzar mis metas.
Enciendo un cigarrillo y lo disfruto. Ya no fumo por necesidad, por ansiedad ni por aburrimiento. Fumo por placer. Controlo y coordino mi vida de la misma forma. Puedo sostener un cigarrillo en mi mano durante largo rato y recién encenderlo cuando se me da la gana.
Podría decirse que me acerco bastante a la mujer que quiero ser.
El ser feliz hizo que mirara alrededor, para descubrir que había muchas personas a las que dejaría pasar y así mismo muchas otras para acoger y conocer.
Como el Ave Fénix renací de entre mis cenizas y ahora aun ignorando que será lo próximo que vendrá puedo recostarme en mi sillón preferido y soñar con todos los escenarios posibles, aceptando cada uno.
En tanto tiempo sin mirar alrededor olvidé que se sentía cuando alguien me gustaba, y también había olvidado lo gratificante que es sentir gusto, admiración y deseo por alguien que se cruza en nuestro camino.
Tal vez durante mucho tiempo por mi propia búsqueda personal no tuve mucho tampoco que ofrecer a quien buscara algo de mí.
Una vez posicionada en mi rol, sintiéndome feliz, tranquila y por que no deseable, abrí los ojos al mundo y sus oportunidades.
El titulo del relato es un agradecimiento para la vida y para alguien que me ha enseñado mucho sin proponérselo, tal vez muchas cosas de nuestra forma de ser congeniaron, tal vez fue suerte, a lo mejor solo una muy estudiada casualidad.
De la manera que fuere, sos vos a quien le escribo en este momento. Sos vos quien esta leyendo detenidamente cada palabra y adivino que esbozas una sonrisa.
Te escribo a vos y te permito leerlo porque formas parte de mi mundo, del mundo que reservo celosamente y porque tenes bastante que ver con mi alegría cotidiana.
No es la primera vez que agradezco a la vida por la felicidad sin embargo, por primera vez escribo para decir lo que siento y pienso al respecto.
La felicidad ahora para mí está en muchos campos, personal, familiar y profesional, sin embargo este escrito es para el campo de la felicidad personal.
Al redescubrirme como mujer feliz y deseable, creo logre captar la atención de quien ahora le doy gracias.
Y ahora para vos: te doy gracias por la felicidad que me das, creo que nunca antes alguien sin pretensiones me había hecho sentir tan mujer, tan llena de deseos y tan deseable.
Gracias por la sinceridad, gracias por la claridad, gracias por la caballerosidad, gracias por el deseo y gracias por la inspiración.
Gracias por los besos sinceros, por las caricias dulces y por las caricias que desnudan, gracias por la compañía, por la risa y por las palabras que tocan el alma.
Gracias por cada noche en la que tu recuerdo me llena de pasión, por vos sé lo que es la energía erótica, por vos sé, si a esta altura de mi vida, lo que es deshacerme de gozo por primera vez en mi vida.
Gracias por hacerme sentir que cada centímetro de mi piel es deseado y necesita ser satisfecho con el placer que brinda el roce de tu piel.
Gracias por los juegos, por los roles y por la comunicación, gracias por brindarme parte de tu sexo sin egoísmo ni prejuicios, gracias por hacer lo que deseas sin haber fingido algo que no estuvieras sintiendo.
Gracias por el abrazo, por acariciar mi pierna, por descubrir las cosquillas de mis labios. Gracias por el vigor, por la entrega y por ser insaciable en lo que a brindar placer se refiere.
No sé si el “arreglo” que tenemos -aun sin haber acordado nada- puede dar paso al cielo o al infierno. La ebullición diaria de mis sentimientos y sensaciones no me permiten pensar en nada más que en la próxima vez que me llenes de besos.
Gracias por haberte animado a que el pasado no sea un obstáculo para descubrir que podría haber más allá del deseo y la simpatía.
Sea lo que sea, tu llegada a mi vida ha sido afortunada mas hoy que ayer. No se que depara el trasegar y no me importan, sin embargo soy afortunada por haberte conocido y haberte convertido en parte de mis deseos mas íntimos y gracias, porque sin miedo a equivocarme puedo llamarte amigo.
Haz puesto un rango muy alto en mi escala del deseo y no se si eso pueda ser contraproducente, me gustas mucho, mucho.
Puede ser que el cúmulo de vivencias que hemos compartido ya sea suficiente o reste algo más para conocer. Sea lo que sea, gracias mil porque sos parte importante de mi felicidad.
Mil besos.