Nochevieja. Después de cenar en familia, recogimos, mi marido y yo, al amigo con el que ya habíamos hecho varios tríos, y nos dirigimos al club de intercambios, al que solíamos ir habitualmente.
Cuando llegamos, antes de las tradicionales uvas, el ambiente ya estaba suficientemente animado. Nos sentamos en una mesa los tres, pedimos nuestras copas y casi inmediatamente empezaron mis dos hombres a acariciarme el cuerpo. Los tres estábamos muy calientes y deseábamos pasar una noche loca de sexo y desenfreno. Yo sabía que mi marido estaba deseando follarme desnuda a la vista de........... todos y que Miguel no le andaba a la zaga en esa fantasía.
Mientras ellos me besaban y acariciaban el cuerpo yo les acariciaba sus penes que, previamente, había extraído de sus braguetas.
El momento de las uvas llegó cuando mi marido y Miguel me besaban un pecho cada uno y yo tenía ya el sexo ardiendo y empapado de jugos. A esas alturas mi tanga había desaparecido en mi bolso y mi vestido era un simple rollo en mi cintura.
Tomamos las uvas al ritmo de las campanadas que se transmitían por los altavoces del local y participamos en la algarabía que sucede siempre a la llegada del nuevo año. Desnuda como estaba fui besada y abrazada por todos los presentes en el club, al desearnos Feliz Año Nuevo, lo que contribuyó a que mi calentura subiera unos cuantos grados.
Una vez sentados de nuevo en nuestro sofá, Gabriel pidió un nuevo plato de uvas, cuando nos lo trajeron, me dijo
\"Cariño, estas uvas me las voy a tomar de una forma nueva\"
Dicho y hecho, mientras Miguel nos observaba y acariciaba uno de mis pechos, Gabriel fue metiendo una a una las uvas en mi sexo. Cuando hubo metido las doce me dijo que las fuera sacando de dentro de mi con contracciones del coño y según iban saliendo las cogía con su boca y comiéndoselas hasta acabar con todas y cada una de las que me había metido.
Miguel que había estado durante todo el tiempo acariciándome los pechos y besándome en la boca, cuando vio que Gabriel había terminado con las uvas, me quitó el traje que llevaba enrollado en la cintura y tomándome de la mano me condujo a la pista de baile, donde se nos unió Gabriel.
Completamente desnuda bailaba con Miguel y sentía su pene acariciarme el sexo y las manos de Gabriel recorrer mis nalgas y espalda y su boca besarme en la nuca. Mi sexo derramaba sus jugos con gran abundancia y transmitía a todo mi cuerpo el deseo de ser penetrada. Me retorcía entre los brazos de Miguel y sujetando su pene y llevándolo a mi sexo le dije, al mismo tiempo que adelantaba mi pelvis:
\"Miguel, métemela\"
Sentí la polla de Miguel penetrarme. Gabriel me sujetó de las nalgas y me subió para que la penetración fuera más profunda. Abracé las caderas de Miguel con mis piernas y sentí la polla de Gabriel meterse en mi culo. Follada por mis dos agujeros llegué al primer orgasmo de la noche y sentí la corrida de Miguel y Gabriel en mi coño y en mi culo, dos abundantes corridas, que daban muestra de lo calientes que estaban mis dos compañeros y que cuando se retiraron de mi interior, salieron en goterones de dentro de mi, cayendo sobre la pista de baile, dejando dos charquitos de semen alrededor nuestro.
Más relajados y con nuestras ansias sexuales calmadas, al menos momentáneamente, continuamos bailando los tres.
La pista estaba llena de gente, en diversos grados de desnudez, si bien ninguna había llegado a estar desnuda completamente como yo. Mientras bailábamos fui desnudando a mis dos compañeros hasta que los tres estuvimos totalmente desnudos.
Vimos a una pareja en la que ella llevaba solo una pequeñísima tanga y él ostentaba su pene erecto por fuera de la bragueta. Nos acercamos y cogí su pene al mismo tiempo que Gabriel y Miguel acariciaban el pecho y nalgas de ella. Respondieron y nos juntamos los cinco, me agaché, la quité la tanga y dándome la vuelta la dejé en manos de Gabriel y Miguel mientras yo me abrazaba a él y le empezaba a desnudar. Cuando hube terminado de desnudarle me apoyé contra la pared y me incliné para que mi sexo fuera más accesible. Su polla me penetró violentamente y de un solo empujón. Mientras me follaba con un mete y saca enloquecedor me apoyé en la cintura de Gabriel que tenía su pene metido dentro del coño de la otra chica y me incliné todavía más, facilitando la penetración profunda de la polla que horadaba mis entrañas acercándome más y más al orgasmo, que se desató violentamente en mi interior, al sentir el semen de mi compañero inundarme, haciéndome agarrar con fuerza la cintura de Gabriel y gritar desaforadamente, oyendo al mismo tiempo los gritos de nuestra ocasional compañera quien estaba siendo follada por Gabriel y Miguel en su coño y culo al mismo tiempo.
La pista estaba a esas alturas llena de gente desnuda, en diversos estadios de jodienda.
Nos dirigimos los cinco al jakuzzi y nos hicimos un hueco entre la gente que ya estaba dentro del agua.
Amalia y Pedro que así se llamaban nuestro compañeros se abrazaron nada más entrar en el agua y Gabriel cuyo sexo estaba de nuevo tieso, pues no se había corrido con Amalia en la pista de baile me sentó encima de sus piernas metiéndomela hasta el fondo del coño, empapado por mis propios jugos y por el semen de Pedro de cual todavía guardaba algo en mi interior. Miguel se abrazó a Amalia por detrás, deslizando sus labios por su espalda, mientras ella chupaba con fruición la polla de su marido que no se había recuperado todavía del polvo que me acababa de echar en la pista de baile.
Mientras Miguel se introducía desde atrás en el sexo de Amalia, yo cabalgaba sobre la polla de Gabriel, subiendo y bajando sobre ella mientras sentía que un nuevo orgasmo se acercaba y me iba inundando de contracciones y placer todo el cuerpo.
\"Pedro, dámela, métemela en la boca\"
Pedro sacó su polla de la boca de su mujer y me la metió entera en la mía al mismo tiempo que mi orgasmo inundaba todo mi cuerpo y me hacía estremecer de placer, estremecimientos que transmití al pene de Pedro que no tardó, pues ya había sido calentado por la boca de Amalia, en derramarse en mi boca inundándomela de su caliente y espeso semen que tragué entero con fruición: Empalada todavía con Gabriel y con la polla de Pedro corriéndose en mi boca asistimos al orgasmo de Miguel y Amalia, que a nuestro lado se estremecían igualmente de placer.
Mi sexo todavía fue capaz después de un rato descansando en el jakuzzi y cuando volvíamos en el coche para dejar a Miguel en su hotel, de sentir un nuevo orgasmo cuando en la parte de atrás saqué la polla de Miguel de sus pantalones y me senté encima metiéndomela lo mas profundamente que pude, apretando mis pechos desnudos contra su boca, mientras Gabriel conducía y oía mis gritos de profundo placer.