Recuerdo muy bien esa noche mi novio Fabián y yo junto con otra pareja de amigos habíamos ido a unos de esos bares llamados antros el cual estaba ubicado en las afueras de la ciudad, en si el plan era hir solo un rato beber unos cuantos tragos y después irnos, pero como la música estaba bastante buena y además había barra libre, cuando menos pensamos ya era mas de media noche y aunado a eso comenzaron a poner algunas piezas de esas que se bailan pegaditas, haciendo que Fabián me fuera apretujando contra y además no desaprovechaba la oportunidad para acariciarme por encima de la ropa,
Cosa que el bien sabe me excita de sobremanera, ya que inmediatamente después que se acabo la pieza me tomo de la mano me llevo hasta un rincón del lugar y sin perder tiempo y aprovechando que me encontraba bastante excitada, me comenzó de nuevo a acariciar pero en esta ocasión por debajo de mi falda la cual lentamente fue levantando y comenzó a meter su mano por entre mis piernas hasta llegar a mis glúteos, los cuales comenzó a acariciar lentamente y de forma circular a la vez que iba separando mis nalgas y uno de sus dedos se iba introduciendo lentamente entre las mismas acariciando mi ano. Todos estos tocamientos hicieron que me calentara de sobremanera al grado que debido a los tragos y al tremendo masaje que me estaba dando me encontraba como adormecida y completamente a su merced sin poner resistencia alguna, hasta que de pronto después de un rato que me estuvo dedeando de esa manera, sin previo aviso de pronto se separo de mi y sin mas me comenzó a reprochar algunas cosas pasadas.
¿Queee?.....!!! -Fue mi respuesta ante tal actitud-, ya que en verdad me había desconcertado. Pero a el pareció no importarle, ya que me continuo diciendo de cosas al grado que después de unos minutos de discusión dio media vuelta y sin decir mas se fue dejándome hay sola, ebria, enojada y lo peor de todo es que además bastante excitada por lo que volví hacia la mesa buscando a mis amigos pero…”ya no estaban”, supongo que al no vernos pensaron que nos habíamos marchado, por lo que decidí que lo mejor era tranquilizarme y sentarme a esperar a Fabián a ver si volvía, así que tome asiento y encendí un cigarrillo,
- No me lo creía como era posible- ....!! “Quien se cree ese maldito Fabián mira que dejarme aquí sola maldito”....!! Pensaba.....Cuando de pronto tan sumida estaba en mis pensamientos que ni me di cuenta que se me acerco un chico como de veinte años a pedirme fuego por lo que bastante sorprendida metí mi mano en mi bolsa y saque el encendedor y al dárselo me percate que se me quedo viendo fijamente, Pero no fue hasta que volví a bajar la mano hacia mi bolso que me di cuenta que mi vestido estaba alzado casi hasta arriba de mis piernas dejando al descubierto buena parte de mis muslos, por lo que una vez que se fue decidí que lo mejor era salir de aquel lugar, una vez afuera cual va siendo mi sorpresa que la calle estaba completamente sola y además estaba en medio de una zona de fabricas por lo que no quedándome de otra comencé a caminar hasta que llegue a una esquina y me detuve buscando un taxi pero de nuevo para mi sorpresa ni un taxi pasaba,
¡! Maldita sea ¡! Me dije., no podía creer tanta mala suerte maldito Fabián pero ya me las pagara el infeliz... en eso estaba cuando de nuevo fui sorprendida pero en esta ocasión por las luces de un auto el cual dio vuelta y se paro justamente a mi lado haciendo que de principio la sangre se agolpara en mi cabeza, ya que de una de sus ventanillas se asomo un una cabeza haciéndome pensar mil cosas pero para mi sorpresa era la del muchacho al que le había ofrecido lumbre y me dijo
¿Necesitas un aventón amiga?....
Posiblemente en otras circunstancias hubiera dicho que no, pero debido a la situación solo lo pensé unos segundos y dije que si por lo que aborde el auto y arrancamos, me sentí un poco mas tranquila cuando pude ver sus rostros, ambos chicos no tenían mas de veinte años y además se veían de esos que son hijos de familia, por lo que comenzamos a platicar, me decían que se encontraban en la ciudad por unos días, total que después de las respectivas presentaciones me invitaron a tomarme unos tragos así que después de analizar un poco las cosas y de ver que mi novio Fabián me había prácticamente abandonado y además me había dejado caliente decidí aceptar por lo que nos dirigimos a una tienda y después nos estacionamos en un calle solitaria y comenzamos a beber, ambos chicos parecían muy simpáticos y sin malicia, hasta que de pronto y de nuevo para sorpresa mía unas luces nos alumbraron por detrás,
¡! La policía ¡! Exclamo uno de ellos, pero lamentablemente ya era muy tarde, ya que del lado del chofer ya se encontraba un tipo vestido de traje y con una insignia policial en la mano exigiéndonos que bajáramos del auto, por lo que rápidamente ambos chicos obedecieron quedándome yo en el interior, de principio pensé que no iba a ver mayor problema y que se solucionaría con una simple mordida y ya. Pero a los pocos minuto observe que los oficiales les ordenaban vaciar sus bolsillos y poner sus pertenencias encima del cofre del auto y fue hay cuando supe en que lió me había metido ya que de las bolsas de uno de los chicos salieron varios sobrecitos con un polvo blanco
Ahyyy...!!! No puede ser lo que me faltaba –pensé-.....!Que me confundieran con una prostituta ¡! y lo que era peor con una viciosa ¡! No ¡! pensé debía de detener esto ¡! ....pero ¿como?
Mientras tanto podía ver como los chicos dialogaban con los trajeados a la vez que hurgaban en sus bolsillos, supongo que buscando dinero
Así que sin pensármelo mucho hice lo peor que pude haber echo, bajar del auto con la sana intención de explicar todo, pero en cuanto lo hice de inmediato las miradas de los tipos se centraron en mi, así que armándome de valor me acerque a uno de ellos y comencé a explicarle todo bueno a intentar explicarle, ya que a los pocos segundos de estar hablándole fui interrumpida
Vaya, vaya..!!! Así que tenemos a una bella dama en apuros – dijo con un cierto tono de burla.
Quise mostrar algo de simpatía mostrando una sonrisa, pero en aquellas circunstancias apenas pude esbozar una mueca de espanto.
Verás, guapa, – hay dos opciones una es que nos vamos todos a la jefatura y ahí llamas a tus familiares y les explicas lo de las bolsitas y tus amigos y la otra es....-”arreglarnos aquí mismo” – me dijo el trajeado a la vez que lentamente se iba acercando hacia a mi con semblante muy serio - Presa del pánico di un paso atrás y él volvió a acercarse y yo di otro paso atrás de modo que di con mi espalda en el coche.
En ese instante no me eran muy claras sus intenciones. Pero la primera opción que me daban no era muy buena ya que llamar a mis familiares y explicarles lo de Fabián y lo de los desconocidos no me iban a poner en muy buen concepto por lo que permanecí unos instantes callada, pensativa, sopesando mis alternativas. Creí que no tenía más remedio que negociar. Si les ofrecía algo a cambio, por lo menos, solucionaría lo de las bolsitas. Si no lo hacía, solo Dios sabe donde podríamos acabar,
Está bien ¿qué quieren? – pregunté no muy segura de haber escogido la opción correcta.
Los dos oficiales se miraron sorprendidos, creo que no esperaban que se lo fuera a poner tan fácil.
¿Cómo te llamas? – preguntó uno de ellos,
Mónica – contesté yo con la voz temblorosa y entrecortada.
Verás, Mónica, mi compañero quiere que se la mames. Mientras que yo y tus amiguitos vemos todo
¿Queee?......!!¡Vamos!!!, ¡! no pueden pedirme eso!! – protesté
Bueno tal vez tengas razón, vayamos a la jefatura.
Esperen...!!! – grité desesperada viendo como se esfumaba la opción de poder arreglarnos.
¿Te lo has pensado mejor? – me preguntó el trajeado
De nuevo me quedé en silencio, no quería darles lo que me pedían.
Vamos, piénsalo bien, en el fondo será un mal trago que durará unos minutos y luego podrán irse. - El doble sentido de la expresión \"un mal trago\" provocó de nuevo la risa idiota entre ellos-.
Está bien – accedí bastante confundida a la vez que sentía un nudo en el estómago y un sudor frío me corría por la espalda. Estaba muy nerviosa y asustada. Uno de ellos se acercó a mí y me agarró de la muñeca llevándome hacia la parte trasera del coche. En donde me ordeno sentarme y después de acariciarme un poco el rostro me dijo.
Que vestido más bonito - ¿Por qué no te lo bajas un poco para poder apreciar bien tus tetas?
Únicamente agité la cabeza suplicando que no continuaran con aquello.
¡Que nos enseñes tus tetas, he dicho o te juro que te rompo la cara
No, por favor – supliqué con voz llorosa al tiempo que me llevé la mano a uno de los tirantes del vestido deslizándolo por mi hombro y lentamente lo bajé hasta dejar caer el vestido por mi torso, resistiéndome a mostrar mis pechos. No llevaba sujetador, pues con ese vestido se marcaba demasiado.
Vamos, nena, sigue – decía el tipo al verme así. Mieras me comenzaba a acariciar lentamente para después parase frente a mi y comenzar a desabrocharse el pantalón Dejando al descubierto un pene como de unos veinte centímetros el cual me comenzó a restregar por la cara.
Vamos, guarra, chúpamela.
Con mucho asco me acerqué la punta a mis labios y dubitativamente me la introduje en la boca y empecé a chupársela.
Veo que no es la primera polla que te comes ¿eh, zorra?.
Deseé que aquello acabara lo antes posible y pensé que lo mejor que podía hacer era colaborar. Se la chupé con ímpetu, como si realmente me gustara, jugando con mi lengua sobre su glande, sobre sus testículos, por todo su pene, succionando con fuerza, ayudándome con las manos, acariciándole. Aunque fue engordando un poco más, no acababa de ponerse dura. Puse todas mis ganas y todo mi arte en la felación que le estaba haciendo tratando de acabar con aquello lo antes posible. Poco a poco fui acelerando la cadencia de mis movimientos, chupándosela cada vez más rápidamente y con mayor vigor, presionando mis labios cada vez más y succionando cada vez más fuerte. Su agitada respiración se tornó en jadeos y, por suerte (dicho así resulta irónico), no tardé en obtener mi recompensa. Por fin se le puso dura e instantes más tardes sentí los espasmos de su polla en mi boca. Al momento la tenía llena de semen. Sin embargo, pareció no tener suficiente y, cuando paré de chupársela él se empezó a mover metiéndomela hasta la garganta.
¡No pares ahora, zorra! – Gritó forzándome a seguir chupándosela.
Me quedaba sin aire y quise escupir todo el semen, ya que no quería tragármelo, nunca antes lo había hecho y me daba muchísimo asco.
Para mi desgracia volvió a eyacular y, esta vez su corrida fue mucho más abundante, apenas podía contener aquel chorro de semen en la boca y menos con su polla en la garganta. Empezó a faltarme el aire, cuando por fin la sacó de mi boca quise recuperar el aliento tan rápidamente que me atraganté y me dio la tos y pasó lo peor que podía pasar. Tragué bastante semen y el resto lo eche afuera.
Un par de minutos más tarde ellos ya estaban subidos en su auto mientras los chicos les decían algo y yo continuaba en el asiento de atrás del coche, exhausta y llorosa. Tratando de asimilar el mal momento.
Llegué a casa con el vestido y mi honra manchados, de Fabián ya deje de andar con el, nunca sospecho lo ocurrido esa noche aunque yo no puedo apartar de mi cabeza lo que ocurrió aquella noche.
Fin....