Este es un relato que quisiera compartir con ustedes, soy Mónica, una chica mexicana de 23 años y mi relato comienza remontándome cuando apenas era una niña de unos 8 años... tengo un primo que se llama Luis, el cual es un poco mayor que yo y desde esa edad existía cierta atracción entre nosotros y comenzamos a tratarnos y a realizar juegos normales de la edad, como darnos pequeños besos a escondidas, sin saber lo que esto significara o pudiera ocasionar...
Nos quedábamos en simples besos, hasta que más o menos entramos ambos a la adolescencia y todos los cambios normales se fueron haciendo presentes, yo ya no era una niña, ya habían rasgos de una niña que se estaba convirtiendo en mujer y mi primo Luis, dejo............. de ser ese niño juguetón, con los años se puso mas guapo, la voz le cambio... y es aquí en donde no podíamos negar que no solo nos gustábamos, pero esto que sentíamos, teníamos que maquillarlo enfrente de nuestra familia, al hacerles creer que entre nosotros no había ni una minina señal de amistad, frente a ellos al parecer nos caíamos mal, no nos soportábamos, aunque calladamente ambos sabíamos que algo sentíamos...
En una noche que el vino de visita al DF, nos quedamos solos y comenzamos a platicar de cosas poco interesantes, hasta que el muy lentamente se fue aproximando a mi, intentando besarme, pero yo me sentí acorralada y me dio miedo... el me decía que recordara aquellos años en los que nuestros juegos de niños eran basados en besos, pero como era de esperarse yo se lo negué...
El tiempo paso, deje de verlo por algunos años y cuando me reencontré con el en una fiesta familiar, me tope con esa mirada que me cautivaba, que me derretía, yo no podía más, al ver a Luis convertido en todo un hombre, guapo, con muchos cambios en su aspecto físico, así que esta vez decidí no negarle nada si es que me decía y como yo no veía negación de su parte, decidí tomar la iniciativa y recordarle de una manera muy coqueta, aquellos años en los que compartíamos besos!
Luis de nuevo se aproximo hacia mi y sin decir mas me planto tremendo beso que me quito el aliento... yo me quede congelada ante esta situación, ya que las caricias iban subiendo de tono, nuestras manos se juntaban, nuestros cuerpos temblaban, fue una sensación inexplicable, porque esa noche además de besarnos a escondidas, experimente algo que jamás me había pasado, ya que en unos de los besos que nos dinos Luis me sujeto de las caderas y paso lentamente una de sus manos por entre mis piernas, esa caricia me prendió, me hizo sentir muchas cosas, cosas que en ese tiempo no sabía lo que era...
Nuestros encuentros se fueron convirtiendo cada vez más frecuentes y más subidos de tono, caricias, besos intensos, su mano rozando mis senos, tratando de averiguar el contenido de mi sostén, me mataba cada vez que hacia que mis pezones se erizaran, las mías tocando su pantalón, sintiendo como poco a poco se iba excitando, pero siempre haciéndolo a escondidas, en uno de esos tantos encuentros, después de habernos besado sin parar, me retire a dormir (Yo estaba de vacaciones en su casa y el cuarto que me asignaron quedaba al lado del de el) pero antes al sentirme excitaba me detuve en el baño y pude comprobar que esas caricias, esos besos causaban que me humedeciera, era tanto lo que lubricaba, tanto lo que sentía, tantas cosas que me imaginaba, todo lo rico que sentía... que estando frente al espejo, comencé a acariciar mi cuerpo, suavemente como el lo hacía, mis manos fueron recorriendo mi cuerpo, poco a poco iban bajando a mi entre pierna y esa noche fue la primera vez que sin saber lo que hacia me masturbaba pensando en el, me acaricie de una manera muy rica, solamente tocando con mis dedos mis labios y mi clítoris y sintiendo la humedad que el me causaba, me recargaba en el lavabo simulando la dureza que yo sentía a través de su pantalón e imaginándome como sería el sexo con el...
A la mañana siguiente el me contó que había hecho lo mismo que yo y que se moría de ganas de entrar a mi cuarto y hacerme el amor, pero que por el momento no se podía, ese comenzamos a platicar acerca del sexo entre nosotros y de allí tuvimos algunas oportunidades de acostarnos, pero yo sentía miedo... así que solo gozábamos con encuentros llenos de caricias (aún con ropa) y de besos muy pero muy intensos...
Nuestros lugares de placer, era su casa, su cuarto, su cocina, su carro, mi casa, mi cuarto, algún centro comercial, su trabajo... y cada vez nos excitábamos más y más, el fue quien despertó mi apetito sexual, el primero que hizo que sintiera un orgasmo sin tener relaciones...
Esta es solo la primer parte de la historia que tengo con mi primo Luis, espero les guste..
Próximamente publicare la continuación de nuestros encuentros!!