la segunda incursión con mi primaComo les conté en el relato anterior, los orgasmos de mi primita fueron abundantes y muy húmedos, y una vez que estábamos descansando sobre su cama abrazados, recapacitamos del tiempo que había pasado desde que entramos a su cuarto. Bien puede haber sido una hora, no lo sé, pero de pronto se escuchó unos golpes que llamaron nuestra........... atención, por el estruendo que sobrepasaba la música del equipo musical.
Ante la insistencia ejercida por la persona que estaba fuera, bajé el volumen de la música, y se escuchó a mi tía gritando que abriéramos la puerta. Nos quedamos helados y sin pensarlo dos veces, le respondí que Natalia estaba aún en el baño maquillándose, y que yo me estaba vistiendo después de la ducha que me había dado.
Atemorizados de que mi tía nos haya escuchado, saltamos de la cama como resortes y nos metimos en el baño para asearnos rápidamente. Salí del baño casi sin secarme, y me vestí a medias. Natalia se demoró más de la cuenta en el baño, ya que es muy pretenciosa.
Salí presuroso hacia el comedor, y mi tío que ya estaba medio ebrio, me elogió el traje de Huaso que llevaba puesto. Mi tía se acerco a mí, me tomo la mano, y me hizo girar en 360º para apreciar como lucia de todos lados. Debo mencionar a los amigos que no conocen como es nuestro atuendo, que el pantalón se usa muy ajustado en el tiro, cosa que hace que el miembro se resalte mucho. Ella prosiguió con la visualización de mi facha, mi tío se levantó de la silla en la que estaba, y se dirigió hacia el cuarto de Natalia para que se apresurara en venir
Mi tía seguía contemplándome, y recordaba cuando era un mocoso. Yo estaba mirando hacia el pasillo, cuando note que mi tía miraba temerosa y simuladamente mi entrepierna, mientras se acercaba a mi y me olía reiteradamente como queriendo encontrar algún aroma extraño. Me preocupó que ella sintiera olor de mi ración de sexo anterior, pero más bien me pareció que los tragos que traía encima, le estaban despertando la libido. Es obvio que deseché aquella hipótesis y alejé ese pensamiento Se apegó más a mi brazo, y con su mano derecha acariciaba mi pecho, entre la manta y la camisa.
Metió su mano entre los botones y se puso a jugar con los pelos de mi pecho, llegando a tocar mi tetilla izquierda. El morbo de la situación me gustó y me deje querer haciéndome el desentendido de lo que sucedía, cuando apareció por el pasillo mi tío trayendo de la mano a mi prima, como quien presenta a una modelo en un desfile.
Los aplausos fueron interminables y mi prima, emocionada con nuestros halagos, se acerco a mí y con un abrazo tierno me dio las gracias y algo me dijo a oído que no entendí. Mi tía fue hasta la cocina llegó con un brasero ardiente con la comida asada que nos preparó para la ocasión. Comimos en abundancia, bebimos copiosamente, y después de un rato nos pusimos a bailar. Pasado un tiempo largo, mis tíos se dejaron llevar por los tragos y Baco junto a Morfeo se los llevaron a un sueño profundo en el sillón en el que descansaban.
Natalia, medio mareada ya con todo lo que habíamos tomado en el día, se acerco a mí audazmente y me empezó a acariciar el miembro por encima del pantalón. Yo la interrumpí haciendo un gesto indicando la presencia de mis tíos a solo unos tres metros de nosotros, ella se hizo la desentendida, muy sensualmente, se dirigió hacia ellos remeciéndolos para llamar su atención. Mi tío profundamente dormido, y mi tía algo balbuceó.
Naty se acomodó a mi lado y comenzó a bajar el cierre del pantalón. Trato de sacarme el miembro, pero no pudo por lo ajustado del calzoncillo. Pidió que me pusiera de pie, y ella misma me despojo del cinturón y bajo mis pantalones. Me empujó hacia el sillón, y con ojos seductores, me miraba fijamente, irradiando lujuria que sobrepasaba todo lo que nos estaba rodeando. Se hincó en el suelo, y bajó mi bóxer. Ante ella quedo una verga apuntando hacia su carita de niña, con un glande rojo y extremadamente hinchado.
Miró asombrada las características de aquella maquina, la tomó con ambas manos y recorrió el prepucio de arriba abajo repetidamente. Me señaló el líquido preseminal y posó su lengua justo en la puntita. Se apartó un poco, y una hilacha de líquido cristalino quedo entre su lengua y el glande. Lo saboreó, recorrió la longitud, y lamió mis testículos con mucha calma. Introdujo uno en su boca, revoloteando con su lengua pausadamente.
Anteriormente me dijo que nunca había visto un pene en viva presencia, pero la forma con la que saboreaba mi capullo daba para pensar otra cosa. Abrió bien su boca y trató de meterlo entero en ella, pero la presión en su garganta hizo que le diera asco. Me miró sonriente con saliva en sus comisuras y la metió otra vez suavemente. Ahí entró menos, mas su lengua presionaba con fuerza hacia su paladar. Recorría lo que quedaba fuera de su boca con sus manitos blancas y lo sacaba para saborear mi líquido preseminal.
Miró hacia arriba con sus ojitos verdes, y me preguntó si quería acabar. Asenté con la cabeza, e introdujo el largo total de mi pene en su boca. Les juro que quedé estupefacto. El color de su cara pasó de ser un suave rubor en sus mejillas, a ser un rojo intenso casi morado. Con su lengua lamía mis testículos, y con sus manos apretaba mis nalgas presionando más mi cuerpo hacia el suyo. Se desprendió un poco para respirar de nuevo, y sin pensarlo volvió a meterlo entero en su boca.
Empezó un mete y saca continuo topando siempre sus labios con mis cojones. Mis ojos llegaban a ponerse blancos de tanto placer, de tanta pasión. No había pasado mucho rato de aquella faena, empecé a tiritar de gusto y en mi mente solo reinaba la satisfacción, la plenitud de ese momento mágico.
Estábamos en lo mejor del sueño, cuando mi tía empezó a hablar dormida. Quedamos como piedras, ni la respiración nos salía. Nos separamos rápidamente y como pude oculté a mi regalón. Mi tía se acomodó junto a mi tío, y siguió durmiendo placidamente. Me acerqué a ella para asegurarme si es que realmente dormía, y capté que su respiración era muy agitada. Me sorprendí con la situación, y la remecí un poco preguntándole si se sentía bien. Su respuesta fue nula. Eso no hizo sentir mas tranquilos.
Tomé a Naty de brazo y la llevé hasta la cocina. Su temor era más que evidente, pero mis besos y mis caricias la calmaron rápidamente. Levanté su vestido y me agaché para sacar su bikini, pero la muy guarra no traía nada. Me recosté en el suelo, le hice despojarse de la parte superior de su vestido y sostenes, y le indiqué que se pusiera encima de mí haciendo un 69. Así lo hizo y continuamos con nuestro trabajo lingual.
Sus flujos bañaban mi cara abundantemente, mientras ella tragaba todo el esplendor de mi miembro. Sus acometidas constantes y profundas aceleraron mi respiración y las lamidas sobre su clítoris, mas sus movimientos indicaban la cercanía de su clímax. De pronto, una energía sobrenatural recorrió mi cuerpo y mis gemidos pasaron también a ser gritos con los de ella. Natalia sintió los espasmos de mi verga en su boca, y la metió hasta el fondo, donde empecé a acabar como un potro salvaje, realmente como una bestia. No podía dejar de eyacular, mis gritos eran apagados por su culo, mientras de su interior un torrente de flujos me ahogaban dejándome sin respiración.
Se liberó de mi lanza en ristre, y la masturbaba con mucha suavidad, mientras de mi interior seguía saliendo semen. Se giró hacia un costado, y mirándome fijamente, abrió su boca mostrando los vestigios de aquella descarga brutal. Tragó lo que quedaba, lamió lo que estaba en sus dedos y aspiró lo que permanecía en mi glande y en el conducto seminal.
Nos pusimos de pie, y entramos al baño de la sirvienta a recuperarnos un poco. Después de un aseo rápido, nos dirigimos hasta mis tíos, y como pudimos los llevamos hasta su cuarto.
Nos encontramos en el pasillo y nos besamos apasionadamente, para luego ir cada uno a sus respectivas habitaciones.
En el próximo relato les contaré más de esta faena.
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