Dolores es hija de la hermana mayor de mi madre, o sea que somos primos; en la actualidad hace cuatro años que es viuda, tiene 52 años y para mi, siempre ha sido perfecta; siempre tuvo un físico privilegiado que aun hoy conserva; unas hermosas tetas que se encuentran todavía firmes pese a los años; muy largas y torneadas piernas; en culo de ensueño, lo que hace que su físico se mantenga sensacional y todavía muchos hombres y mujeres se dan vuelta al verla pasar; las mujeres con envidia por el físico; y por lo mismo los hombres pero con muchas ganas de cogérsela.- Yo soy Miguel, tengo 47 años y tambien me conservo bastante bien, gracias a que en ningún momento dejé de lado mis sesiones de gimnasia.- Como habrán notado, Dolores me lleva cinco años de edad; siempre desde chicos hemos sido muy compinches en ......... todos los aspectos, salvo en uno: desde que tuvo eso de razón y empecé a conocer las delicias del sexo, tuve idea de cogerla pero solamente lo he conseguido hace poco tiempo, a pesar de mis insinuaciones de todo tipo y en todo momento.-
Cuando éramos chicos jugábamos siempre juntos y seguimos haciéndolo a medida que fuimos creciendo hasta que Dolores tenía 18 años y ya se convirtió en una hermosa señorita que ya tenía sus pretendientes más grandes que yo, que en ese entonces contaba con solamente 13 años; esta situación me provocaba muchos celos, porque Dolores al entablar conversación con los muchachos mayores, yo pensaba que me dejaba a un lado; pero en realidad no era así, porque siempre terminaba conversando conmigo; fueron pasando los años y cuando yo cumplí mis primeros 18 años, Dolores ya tenía 23; en muchas ocasiones la invitaba a bailar; ella aceptaba y entonces íbamos a un club del barrio donde vivíamos y dábamos rienda suelta a nuestros deseos; al tocar música romántica yo la abrazaba muy fuertemente haciendo que sus tetas chocaran con mi pecho, provocándome una erección; en esos momentos yo trataba de apretarla más contra mi para que ella notara mi pija contra su cuerpo; bailábamos un rato así y entonces Dolores me decía que estaba cansada y de ese modo lograba separarse de mi, aunque siempre pensé que eran mentiras que estuviera cansada, sino que lo hacía para que yo no me sintiera defraudado.- Los dos estudiábamos medicina; mientras estábamos en el secundario, ella por razones de enfermedad no pudo cursar dos años, por lo que ella cursaba dos años más adelante, ayudándome en mis estudios cuando yo no daba pie con bola e iba a pedirle una explicación.-
El tiempo siguió transcurriendo; al terminar el secundario Dolores abandonó el estudio porque había problemas económicos en su casa y no podían seguir sosteniendo los gastos de su estudio, por lo que al dejar de estudiar debió buscarse un trabajo, consiguiendo uno como empleada de administración, donde después de varios meses de estar trabajando, consiguió el novio con el cual terminó casándose u quedó viuda después de mas de veinte años sin haber tenido hijos, cosa que nunca le pregunté a que se debía.- A pesar de eso nunca perdimos nuestra amistad y yo la seguía visitando en su casa como primo y tambien como amigo, habiendo entablado una buena amistad con Jorge, el que después terminó siendo su esposo.-
Este veía con buenos ojos mis visitas, que se producían semanalmente y siempre nos dedicábamos a charlar, jugar algún juego de salón o simplemente nos poníamos a ver televisión; muchas veces cuando Jorge se retiraba o simplemente estaba distraído yo intentaba besarla o tocarle las tetas y el culo, cosa que siempre ella evitaba y su “caballito de batalla” era que ella era mujer de un solo hombre.- Eso me lo decía siempre aun cuando yo insistiera con mis toqueteos a sus bellezas; ella a pesar de no permitirme ir más allá, nunca dejó de tratarme con la calidez y el cariño que siempre nos teníamos; por otra parte yo seguí estudiando hasta que conseguí el título de médico; al recibirlo, mis padres hicieron una fiesta en mi honor donde una de las invitadas principales fue Dolores junto con Jorge que ya formaban un feliz matrimonio.-
En el transcurso de la fiesta la saqué a bailar y le dije que de mis dos sueños, uno ya estaba cumplido pero me faltaba el principal; Dolores me preguntó cual era mi segundo sueño, y entonces, ya jugado, le dije que mi segundo sueño, era cogérmela a ella; ella al oir esto se enojó o pareció enojarse y me repitió aquello de que era mujer de un solo hombre.- Yo le dije que no tenía porque ofenderse, que debía sentirse halagada por ser tan deseada por mi, y entonces ella sonriendo me dijo que la verdad que yo era un caradura.- No obstante ello, el trato entre nosotros nunca cambió.- Fueron pasando los años, hasta que una desgracia para el matrimonio, se convirtió en una aliada para mí.- Jorge contrajo una muy delicada enfermedad por lo que Dolores enseguida me llamó y me dijo que en mi carácter de médico, ella quería que me encargara de atender a Jorge; en principio le recomendé los medicamentos tradicionales, pero en pocos días me di cuenta que el asunto era más serio delo que parecía, le ordené hacer estudios, consulté con mis colegas llegando a hacer una interconsulta con varios médicos por lo que llegamos a la conclusión que la de Jorge era una enfermedad desconocida que lo iba consumiendo rápidamente; yo me mantenía constantemente cerca del enfermo pero pese a mis esfuerzos y a los de varios colegas míos, su vida se iba apagando hasta que un día, un poco antes de cumplir los cuatro meses de su enfermedad, Jorge murió, provocando una gran tristeza en mi prima Dolores, la que me pidió por favor que yo me encargara de hacer toda la documentación necesaria para lograr el descanso eterno para Jorge; me ocupe de hacer todos los papeles y cuando terminé todo, se los presenté a Dolores, quien me agradeció y me dijo que yo era un amor.- Después de la muerte de Jorge, traté de pegarme más a Dolores para consolarla en un momento tan triste, pero sin dejar de lado mi idea de llegar a cogérmela.- Ella estaba muy acongojada, yo la visitaba y trataba de distraerla haciendo algún chiste, pero todo era imposible.- Dolores cayó en una profunda depresión, le receté algunos remedios que se utilizan en estos casos, pero viendo que no le hacían ningún efecto, le recomendé que visitara a un sicólogo.-
Ella me hizo caso y empezó a concurrir a un consultorio donde los primeros días yo no notaba ningún adelanto, hasta que después de varias sesiones, al ir a su casa como lo hacía habitualmente, esta vez me recibió con una sonrisa y me dijo que el sicólogo le había dicho que saliera a pasear con algún amigo, que charlara de cosas sin importancia, y que lógicamente al recibir esa noticia, inmediatamente pensó en mi; así que esa tarde nos fuimos los dos a caminar hasta un parque que estaba cerca de su casa; íbamos tomados de la mano sin problemas de ninguna especie hablando de cosas sin importancia y a Dolores se la veía muy distendida por lo que seguí charlando hasta que empecé a notar cierto cansancio en ella, con lo cual enseguida retornamos a su casa, pero varias veces la había notado sonreír, cosa que ella no hacía desde que Jorge se había enfermado.-
A los dos días fue nuevamente al sicólogo y cuando llegué a la casa le pregunté como le había ido, me contó que había hablado con el profesional y le había comentado nuestra ida al parque, que ahora no quería abusar de mi voluntad, pero que el sicólogo le había dicho que ahora sería bueno que con la misma persona que fue al parque, eligiera una comedia mas bien cómica y que fueran con ella al cine; yo enseguida capté el sentido de sus palabras y le pregunté si ya había elegido la película; ella con una amplia sonrisa me dijo que no había tenido tiempo porque recién llegaba de su sesión; yo le dije entonces que fuéramos hasta un complejo de cines que conocíamos y allí elegiríamos la película que nos pareciera la mejor de acuerdo a lo solicitado por el profesional.-
En el complejo había ocho cines, empezamos a mirar la cartelera y nos dispusimos a ver la que nos pareció más graciosa; entramos, nos ubicamos en las últimas filas del cine y nos dispusimos a ver la película; yo había pasado mi mano sobre su hombro y de ese modo la tenía abrazada y muy cerca de mí; como la tenía tan cerca, continuamente le daba besitos en el cuello y detrás de las orejas, los que ella acusaba porque se le notaba un ligero estremecimiento; de repente, saliendo de la comicidad aparece una escena muy romántica donde los dos principales actores se trenzan en un beso de amor prolongado; Dolores miraba con mucha atención y yo, al ver donde tenía ella puesta toda su atención, bajé la mano que tenía sobre su hombro y la apoyé sobre una teta; al no recibir su rechazo con la otra mano tambien la apoyé sobre la otra teta, quedando un rato con las dos manos apretando sus tetas; ella al principio no dijo nada pero pasado un rato, muy suavemente tomó mis dos manos con las suyas y las volvió a su lugar original; yo tampoco dije nada y de ese modo seguimos viendo la película la que después de poco rato de esos sucesos terminó, encendiéndose las luces del cine, momento en que nos decidimos a irnos; cuando salimos la invité a tomar algo en una confitería, a lo que ella enseguida aceptó; entramos, pedí una cerveza para mi y una gaseosa para mi prima; hicimos los comentarios acerca de la película, pero Dolores en ningún momento mencionó mi audacia de agarrarle las tetas; yo consideré que era un avance en mis ilusiones acerca de tenerla algún día en la cama para mi disfrute; le pregunté cuando debía volver al sicólogo y me dijo que al siguiente martes; le dije que no faltara porque era muy importante ya que se estaban notando sus avances contra la depresión; en la tarde noche del martes fui a su casa para ver el resultado de la nueva sesión; me contó que le había contado al sicólogo de su ida al cine conmigo y éste le había dicho que con la misma persona sería muy bueno que se animara a ir a bailar; cuando dijo esto se ruborizó porque le dio vergüenza que yo pensara que me estaba invitando a bailar, pero yo la frené diciéndole que me encantaría ser su compañero de baile; entonces ella me dijo que donde me gustaría ir a bailar, si yo conocía algún lugar donde podríamos ir dos maduros como nosotros.-
Le dije que me parecía que el mejor lugar sería donde estábamos su casa, porque además de estar cómodos tendríamos la privacidad necesaria; sorprendida aceptó mi propuesta y entonces fue a buscar los discos que tenía de música romántica; ella al volver de la consulta se había puesto ropa para estar entrecasa, tenía una blusa bastante escotada, una pollera a la altura de las rodillas, con medias de red y un par de zapatillas; le indiqué que se pudiera un par de zapatos de taco alto para que estuviera más cómoda bailando; ella enseguida fue a ponerse unos zapatos de taco bien alto, lo que estilizaba su figura, haciendo de ese modo que mi deseo para con ella aumentara notablemente.-
Pusimos música romántica y empezamos a bailar muy sensualmente, yo la tenía bien abrazada y sus hermosas tetas hacían presión sobre mi pecho; bailábamos con nuestras caras unidas y prácticamente sin hablarnos: en lo mejor del baile le empecé a dar besitos en el cuello que luego se fueron transformando en chuponcitos, a ella le gustaba, se movía como una gatita en celo hasta que me dio un beso en los labios, yo le seguí el juego y en unos segundos estábamos dando un hermoso beso de lengua (el primero de nuestras vidas), con el que aumentamos nuestra excitación.- Ella se puso muy mimosa, se dio la vuelta y quedó de espaldas a mi, apoyando su culo en mi pija que ya estaba empezando a crecer, se la apoyé y ella se movía sutilmente haciéndose la mimosa; entonces metí la mano por su escote, le acaricié las tetas y le pellizqué un pezón que inmediatamente se puso bien duro por la excitación, hice lo mismo con el otro y se repitió la historia, así como estábamos le saqué la blusa y además el corpiño quedando aferrado a esas hermosas tetas que siempre habían sido mi sueño; yo estaba muy feliz por tener por fin en mis brazos a mi deseada prima Dolores; ella pareció que tambien lo deseaba, porque con una voz bien caliente me pidió que la cogiera, diciéndome: “Miguelito querido, te deseo más que nada en el mundo, quiero que me cojas” a los que le contesté: “vos sabés Dolores que yo tambien te deseo desde hace mucho tiempo, así que ahora llegó el momento de gozarnos, te voy a coger hasta quedar los dos agotados”; “solo te pido que no me desnudes del todo porque me daría mucha vergüenza, ya tenés mis tetas pata gozarlas, pero dejame puesta la bombacha y la pollera y cógeme con todo lo que puedas”; entonces yo la lleve hasta la cama donde la recosté y le levanté la pollera quedando a mi vista sus hermosas piernas; tenía un monte de pelos exquisito para mi vista; le pedí que me ayudara a desnudarme, ella así lo hizo, pegando mi pija un salto chocando contra su panza, le separé la bombacha y cuando ví esa concha a mi disposición me tiré encima de ella y se la metí sin compasión; ella pegó un grito de alegría y de dolor por la fuerza que imprimí a mi accionar; cuando la tuvo toda adentro, me dijo que se consideraba muy feliz porque mi pija la estaba llenando por completo; se empezó a mover a mi ritmo de mete saca y cuando noté que ella estaba por acabar, apuré mis embestidas y cuando nos quisimos acordar, estábamos acabando los dos uno dentro del otro, siendo para mí el polvo que más recordaré porque lo deseaba hacía mucho tiempo.-
Dolores me dijo que no podía terminar tanta felicidad tan pronto por lo que tenías que repetirlo; me dijo que ahora ella me montaría a mí: con un movimiento muy femenino se sacó la bombacha, quedando solamente con la pollera puesta; de esa forma se subió arriba mío con sus dos piernas a mis costados; se fue sentando y metiendo mi pija en su concha y con sus suaves movimientos se la fue enterrando hasta que mis bolas chocaron con su cuerpo, indicándome que había llegado a mi tope; en ese momento empezó a cabalgarme con mucho ritmo, la verdad que parecía una jovencita cogiendo a pesar de tener sus 52 años con los cuales gozaba igual que una niña calentona; ella la hacía entrar y salir a su gusto, cosa que me iba calentando sobremanera; ella me dijo que nunca había gozado tanto como ese día, se fue recalentando y acabó nuevamente, pegando un nuevo grito, mientras que yo seguí dentro de ella hasta que le llené nuevamente la concha con mi leche.-
Quedamos abrazados besándonos y prometiéndonos nuevos goces, pero mis 47 años empezaron a pesar después de dos polvos seguidos; le dije que en pocos días volveríamos a coger; porque me gustaba que me hiciera una buena chupada de pija y además quería romperle el culo; ella me dijo que era verdad que le iba a romper el culo, porque a su esposo siempre se lo había negado, pero estaba dispuesta para que yo se lo rompiera.- Llegó el jueves, yo fui nuevamente a visitar a Dolores quien ya estaba prácticamente curada de su depresión como me lo había demostrado la última vez que estuvimos juntos y hoy me lo volvería a demostrar; en cuanto llegué me di cuenta que se había ido a atender porque lucía un peinado que le quedaba de maravilla, me dio un soberano beso y me dijo: “hola Miguelito querido, estaba segura que hoy vendrías, por eso me preparé para estar bonita para vos” a lo que le contesté: “primita querida, siempre estás bonita para mi, aunque no quieras”; “siempre el mismo alabancioso”; “te lo mereces ampliamente, porque sos divina”; “te gusta como me vestí para esperarte?”; me repito que para mi siempre estas y estarás bonita”.- Lo que me llamaba la atención que tenía puesta solamente una bata que la tapaba completamente; se abrió un poco el escote y le dijo que la oliera, que ella se había puesto el perfume que sabía que me encantaba; me acerqué y olí su fragancia, la verdad que era exquisita, pero cuando estaba bien cerca de ella tiré de su bata y para mi sorpresa debajo de esa bata no tenía nada, es decir que estaba completamente desnuda, perdiendo esa vergüenza que me dijo el otro día que le daba estar desnuda frente a mí; tambien se había depilado la concha no quedándole ningún pelito pareciendo la conchita de una niñita; me preguntó si me gustaba de esa forma y le dije que eso era mucho más de lo que yo esperaba; tambien me dijo que de acuerdo a lo que habíamos quedado el día anterior, había comprado un gel, que serviría de ayuda para poder romperle el culo como yo le había prometido; la verdad que todo pintaba para ser una tarde inolvidable; enseguida me desnudó y mi pija enseguida se puso bien dura y gruesa con ganas de entrar en todos sus agujeros; pero como habíamos quedado la vez anterior, empezó a acariciarme la pija hasta que esta cobrara su máximo esplendor; cuando lo logró, se la metió en la boca y me dio la mamada de mi vida; chupaba y chupaba sin parar; le avisé que me estaba gustando demasiado que iba a tener que acabar enseguida; ella no hizo caso de mi advertencia, siguió chupando con todas sus ganas, hasta que mi leche quedó depositada dentro de su boca, procediendo ella a degustarla y después tragarla toda, mostrando su lengua completamente limpia y sin ningún rastro de semen.- Le agradecí por tan buena chupada de pija y me dijo que yo me lo merecía porque había sido muy paciente porque ella me hizo esperar muchos años; yo le pedí que termináramos con lo que habíamos acordado y entonces ella se recostó en la cama, se puso boca abajo y me alcanzó el gel que había comprado para esta oportunidad; yo al ver ese culo a mi disposición me quedé embelesado; tantos años esperando y al final iba a ser mío; le pasé primero por el ojete el gel, luego metí un dedo y lo pasé bien por dentro para que estuviera bien lubricado y me dispuse a penetrarla; yo no tengo una pija demasiado grande pero igual tenía miedo de lastimarla; empecé a pasar mi pija por la raya del culo y ella se iba frunciendo, le dije que iba a ser conveniente que se relajara porque de lo contrario posiblemente sufriéramos los dos por el esfuerzo; hizo lo posible por relajarse y cuando consideró que estaba lo suficientemente relajada, me hizo señas para que entrara por esa puerta trasera tanto tiempo deseada; de primera intención logré que entrara un poco la cabecita y me quedé quieto; gruesas lagrimas aparecieron en sus ojos por lo que le pregunté si quería dejar para otro día; ,e dijo que ese era el día indicado y que yo no parara por nada; empujé nuevamente y mi cabecita entró otro poco; las lágrimas seguían bañando su cara, pero me hacía señas que siguiente; logré que entre otro poquito y ahí empujé con toda mi fuerza logrando que mi pija se metiera por completo en su culo; Dolores no pudo reprimir un grito; entonces me quedé quieto un momento hasta que ella, ya acostumbrada a tener un invasor dentro suyo se empezó a mover muy suavemente, comentándome que le ardía mucho; yo ni me movía dejando a ella todo los movimientos necesarios pero no deseaba de ningún modo lastimarla; poco a poco fue tomando velocidad en el mete saca, hasta que un ratito después con una sonrisa en su cara, me dijo que le estaba gustando mucho y que le parecía que de esta forma iba a acabar más rápido que cogiendo por la concha; y así fue nomás, siguió moviéndose y en muy poquito tiempo, pegó un grito que yo tapé como pude con mis manos; pero esta vez no era de dolor, sino de gozo porque había logrado su orgasmo cogiendo por primera vez por el culo; yo envalentonado por verla a Dolores contenta seguí bombeando hasta que derramé toda mi leche dentro de su hermoso culo después de lo cual dándonos un hermoso beso de lengua nos fuimos a bañar y nos toqueteamos como dos chicos calientes y excitados.-
Dolores se hizo adicta a mi pija y todavía seguimos cogiendo varias veces a la semana, cuando yo no voy, enseguida ella me llama porque no puede estar sin su macho