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Mi esposa, otra chica y yo


Cuando me casé con Marcia quedamos en aceptarnos como éramos. Y así lo hicimos.................. Me casé con Marcia por interés. El padre de ella era el dueño de una empresa enorme y de a poco me fui ganando su confianza.

Me ennovié con su hija al tiempo que avanzaba en mi carrera profesional y empresarial.

Marcia era una chica liberal y de mundo.

Ella sabía que se casaba con quien era la mano derecha de su padre y eso le daba seguridad.

De entrada ambos fuimos claros.

Me dijo que no estaba dispuesta a ser la esposa tradicional y que yo debería aceptar su vida como era.

Le dije que sí y puse las mismas condiciones.

Esto significaba que yo no podría decir nada sobre las salidas de Marcia tanto con hombres como con mujeres ya que, desde siempre supe que tenía tendencias lésbicas.

Y ella, a su vez, no diría nada de mis encuentros con otras chicas tal como lo hacía en mi época de soltero.

Con ese acuerdo nos casamos.

Además de una fiesta fastuosa nos regalaron un viaje espléndido.

Marcia pasó toda la luna de miel pidiéndome que la cogiera por el culo.

Era un vicio que tenía.

Le fascinaba recibir una verga por atrás y a mi me encantaba complacerla.

Ella en tanto me hacía el gusto de chupármela de continuo y tragarse todo mi semen lo que hacía con excepcional deleite.

Quince días después de haber regresado de la luna de miel, al volver a casa en horas de la tarde, me encuentro con que Marcia estaba en la cama con su amiga Bárbara.

Yo la conocía desde hacía tiempo y Marcia me había confesado que eran amigas muy íntimas y que siempre se había sentido atraída por ella con quien experimentaba mucho placer.

Ésta era una negra con cuerpo de atleta y un hermoso cabello oscuro que le llegaba casi hasta la cintura.

Mi mujer estaba apoyada contra el respaldo de la cama en tanto Bárbara le chupaba las tetas.

Ninguna de las dos se inmutó y continuaron haciendo lo que hacían.

\"¡Qué divinas tetas tiene tu mujer!\" me dijo la negra Bárbara sin dejar de saborear los pezones de Marcia.

Fue así que ésta le dijo a su amiga:

\"¿Te gustaría una linda pija para las dos?\"

Y la negra contestó de inmediato que sí.

Suspendieron lo que hacían y me quitaron la ropa.

Me metí con ellas a la cama y se colocaron una a cada uno de mis lados.

Empezaron a chuparme la verga entre las dos.

\"Tu eres la invitada así que te toca primero\" le dijo Marcia a su amiga.

Bárbara comenzó a pasar su lengua por mis bolas para luego subir y concentrarse en la parte superior del glande haciéndome delirar de placer.

Al cabo de unos minutos Marcia le dijo:

\"Bueno, bueno. No te abuses Nena. Un poco está bien pero es la pija de mi marido\".

De esa forma empezaba yo a gozar con la boca de mi mujer.

Repitieron la acción varias veces cada una hasta que empezaron a hacerlo las dos al mismo tiempo. Lancé una catarata de esperma y mi mujer y su amiga se peleaban por tragarse la mayor cantidad de semen posible.

Nos quedamos un rato retozando en la cama hasta que los juegos volvieron a comenzar.

Marcia introducía sus dedos en la vagina de Bárbara y la Negra retomaba los gemidos.

\"Quiero ver como te coge mi marido\" le dijo.

Bárbara se subió sobre mí tragándose toda mi verga con su concha ardiente y mojada y empezó a realizar unos movimientos profundos y lentos mientras mi mujer le decía al tiempo que le tocaba las tetas:

\"Me encanta verte gozar, negra puta\".

Bárbara gritaba:

\"Cogeme, cogeme, ¡Qué divina pija que tenés! ¡Qué divina pija que tiene tu marido, putita?

De esa forma llegué al orgasmo en la concha de aquella negra de locura ante la mirada libidinosa de Marcia que se acariciaba el clítoris en tanto veía la escena.

Pero Bárbara quería más.

\"Bueno, ahora quiero que tú, Marcia cumplas tu promesa\", dijo Bárbara.

\"¿Qué promesa?\"

\"Una vez me dijiste que me dejarías ver cómo tu marido te coge por el culo. Pues bien muéstrenme lo fabuloso que es\".

En ese momento intervine y dije:

\"Ah, pero no me habían dicho nada de eso\".

Mi mujer respondió:

\"Hace tiempo que le prometí a esta putita que le dejaría ver cuando tú me coges por el culo ¿Te animas a hacerlo ahora?\"

No podía ni quería negarme.

Bárbara, pidiendo permiso, me tomó la verga y comenzó a masturbarme lentamente. Casi enseguida volví a la erección y ella le hizo un pedido a mi esposa:

\"Date vuelta que yo misma te la meto en el culo\".

Con Marcia en la postura del perrito la negra Bárbara enfrentó mi pija con el orificio del ano de su amiga y lentamente la fue introduciendo hasta el fondo.

Mi esposa empezó a moverse como siempre lo hacía y mientras nuestra escultural amiga nos miraba la cogí por el culo.

\"Me encantó mirar esto pero más me gustaría que me cogieras a mi por el culo como lo hacés con la puta de tu mujer\" dijo Bárbara.

Marcia le respondió:

\"Pero...sos bien puta Barbarita. Basta que me veas hacer algo para que pidas lo mismo. Me voy a tomar un refresco y Ustedes cójanse todo lo que quieran\".

Marcia se levantó y se dirigió a la cocina.

Bárbara comenzó a besarme por todos lados.

Me pidió que la dejara chuparme la pija otra vez y, como corresponde a un caballero, le dije que sí.

Luego, haciendo gala de su elasticidad, se sentó sobre mi miembro haciendo que éste se fuera hasta el fondo de su canal anal.

De esa forma comenzó a realizar todo tipo de movimientos al tiempo que gemía y gritaba.

\"Ah, que divino. Con razón tu mujer se muere por tener tu pija en su culo\".

Marcia había retornado de la cocina y apoyada contra el marco de la puerta miraba y decía:

\"Viste putita. Viste que no te mentía cuando te dije que mi marido tenía una verga fenomenal\".

Y Bárbara le contestaba:

\"Con razón sos tan puta. ¿Quén no se va a enloquecer con un pedazo como éste?

Llegué al orgasmo en el culo de Bárbara y esta gozó hasta el clímax.

Luego terminamos la sesión y ella se fue a su casa.

Marcia y yo nos fuimos a cenar.

Así vale la pena estar casados, comentamos.



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