Hola a todos, me llamo Rubén y tengo 19. La historia que les voy a contar es de cuando perdí la virginidad a los 18 años con un hombre casado de 45. Tengo que explicaros que yo vivo en un pueblo de España, y en los pueblo es difícil ligar siendo gay, por lo que empecé a buscar machos que me follaran por internet. Yo mido 1,76, peso 70 kg, o sea que tengo un cuerpo normal. Soy moreno y tengo los ojos verdes. La gente me dice que soy guapete.
Empecé a chatear con todo tipo de machos deseosos de partir un culito virgen como el mío, pero claro, la distancia es un inconveniente y nunca lograba quedar con un buen toro salido.
Todo esto hasta que conocí a Iván. Iván era un hombre casado, con hijos, de 47 años, alto, algo regordete, pero............... con una tranca muy apetecible (unos 19 cm y bien gorda). Tenia también el pelo corto y canoso, y un bigote muy varonil.
Empezamos a chatear, siempre sobre sexo, siempre poniéndonos cachondos…
Él vivía en Palencia, una ciudad que yo visitaba de vez en cuando y en la que ahora vivo, ya que está cerca de mi pueblo. Él tenía ya unas ganas locas de follarme, por lo que estaba siempre intentando quedar. Por mi parte, tenía ganas de quedar con él, pero a la vez tenía algo de miedo, ya que ese animal me había dicho que no iba a tener cuidado a la hora de follarme, que le daba igual que fuera virgen…
Al final la calentura pudo más, y un día cogí un autobús hacia Palencia… El viaje se me hizo eterno, sabía que mi culo jamás sería el mismo. Llegué estuve esperando unos cinco minutos, cuando Iván me llamo al móvil y me dijo que estaba llegando.
Me subí a su coche y me dijo:
Hola puta
Hola toro.- Yo sabía que este hombre me iba a partir el orto.
Hoy no está mi mujer ni mis hijos así que te voy a cabalgar en mi casa, zorra.
Durante el viaje hasta su casa vacía, me obligó poner mi mano en su paquete mientras me decía cosas como:
Voy a deformarte el ano con mi pollón, vas a morir de dolor y de placer, me vas a dar lo que mi mujer no sabe darme…
Mientras, su gran paquete crecía hasta dimensiones temibles… y mi culo palpitaba de emoción y miedo.
Llegamos a su casa, que era un chalet adosado de tres plantas. Entramos y ahí se despertó la bestia. Empezó a sobarme como un animal. Fui a besarle y me cruzó la cara con un tortazo:
Yo no beso a las putas.- Esto me excito muchísimo.
Siguió sobándome como un animal salido y diciendo guarradas. Me llevó hasta su cama de matrimonio, la deshizo y me tumbo. Entonces me dijo:
Desnúdate. Me apetece hacer un trío. Quiero que te follemos entre dos. Eres muy guarra así que te gustará. Desnúdate y vete metiéndote un dedo por el culo. Yo voy a buscar por internet a alguien que se quiera follar a un maricón virgen, seguro que hay muchos.
Me excité muchísimo, tenía la polla a reventar de la excitación, pero a la vez tenía miedo. Era la primera vez que iba a follar y me daba miedo hacerlo con dos machos activos.
Yo ya estaba desnudo, tumbado sobre la cama deshecha y haciéndome un dedo. Pasaron dos minutos e Iván entro en la habitación de nuevo, desnudo completamente y con el pollón mirando al techo.
No he encontrado a nadie que pueda venir a follarte a medias conmigo, pero tranquilo, yo valgo por diez. Enséñame como te metes el dedo, puta.
Estuvo un rato viendo como me metía el dedo, hasta que empezó a la acción. Me cogió del pelo y me puso mi boca en su polla. Empecé una mamada brutal, en la que incluso me metía su pallón entero en la boca (con el tiempo, la garganta profunda se me ha dado muy bien). Él gemía como un loco:
Qué bien la chupas! Joder, eres un profesional! Qué zorra!
Su polla ya estaba llena de mi saliva y dispuesta a taladrar. Me puso a cuatro patas sobre la cama, se colocó encima de mío como un animal salido. Puso su polla sin condón en la entrada de mi culo, algo dilatado gracias al dedo que me hice, y me la metió de una estacada hasta la mitad. Grité muchísimo de dolor, y el gritó de placer. Mi culo virgen había sido taladrado sin piedad. Doy gracias a que mi culo es bastante tragón y no le cuesta dilatarse.
Empezó un mete-saca bestial, sin darme tregua… ya casi no me dolía y lo que sentía era más placer, pero no podía parar de gritar y gemir (después comprobé que es algo que hago siempre). Me Tenía a su entera disposición en la posición de cuatro patas.
Puta, esta cama nunca había visto un polvazo como este.- Me lo decía mientras me azotaba el culo. Me dejó marcada la mano en cada nalga.
Ahhhhh ahhhh ahhhhhhhhhhhhhh.- No podía parar de gritar, ese hombre casado me estaba destrozando el culo sin compasión.
De repente, me saco la polla del culo y se tumbó boca arriba encima de la cama:
Cabalga, zorra!.- Me dijo
Yo me senté encima de él y su polla entró de una vez y empecé a subir y a bajar. Él también ayudaba con sus movimientos y me seguía azotando. Esruvimos así unos 15 minutos, hasta que se cansó. Me puso boca arriba en la cama, con mis pies en sus hombros y me volvió a follar. Me follaba más fuerte que nunca y su polla entraba mas profundo que nunca. Parecía que estaba violando!!!
Su polla empezó a tener espasmos, él estaba muy agitado, se iba a correr dentro de mí!
Ahhhhhhhhhh!! Ahhhhhh! Me corro!!! Siente la leche!!!! Siéntela dentro de tu culo!!!! Eres mío!!!!!.- Me decía mientras se corría.
Debió ser una gran corrida ya que sentía dentro de mi culo un calor que nunca antes había sentido. Su leche había invadido todo mi culo.
Qué polvazo!! Eres una gran puta. ¿Te ha gustado?
Me ha encantado!.- Le dije.
Me llevo en coche hasta la estación de autobuses. Salimos del coche, y miró si la gente que había allí le conocía. Cuando vio que no, llevo mi mano hasta su paquete y su mano hasta mi culo y dijo:
Esto hay que repetirlo. Te he dejado marcado con mi leche dentro de ti. Ahora eres mi puta.
Cogí el autobús hasta mi pueblo. Volví a verle un par de veces más, grandes polvos echamos. FIN.