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Mari Carmen una madre muy ardiente


La luz débil de la temprana madrugada ilumina la habitación. Es una alcoba de matrimonio, con una gran cama en el centro, muy bien amueblada. La cama está deshecha, con las sábanas y colchas desparramadas de cualquier manera, por encima y..........   por debajo de la misma. Sobre el colchón, una mujer desnuda, de cuarenta y tantos años, gime llorosa boca arriba, con los grandes pechos subiendo y bajando al compás de su respiración entrecortada. La mujer no está mal de cuerpo, tiene algo de barriga, unas buenas piernas, largo pelo teñido de negro y un rostro agradable, aunque ahora sus ojos están desmejorados por profunda ojeras. La mujer, además, tiene visibles y abundantes regueros de semen recién derramado entrecruzando su cara y su cuerpo. En realidad, tiene semen por todas partes. Junto a ella, un joven adolescente, delgado, bien proporcionado, y sobre todo, muy bien dotado, poseedor de una enorme y gruesa polla que le cuelga, algo flácida, entre los muslos. El joven tiene una expresión de felicidad y satisfacción en la cara, que contrasta sobremanera con la expresión abotagada y derrotada de la mujer que está a su lado.

-Mamá…- susurra el joven, poniendo tiernamente una mano sobre una de las grandes tetas de su madre- Mamá, perdona, antes estuve un poco…brusco…eso es…es que me gustas tanto, me atraes tanto…es horrible, lo sé, pero cuando te veo desnuda, no puedo parar, no puedo pensar…

La madre vuelve la cara hacia su hijo. Es cierto lo que éste dice. Antes, él, Pablo, casi forzó a su madre, y luego, se la estuvo follando sin parar durante un par de horas. Es cierto también que ella, Mari Carmen, no opuso mucha resistencia, más bien ninguna, salvo la verbal.

-Tranquilo- le dice, con una sonrisa en la cara- Tranquilo, no todo es culpa tuya. Yo no estuve a la altura, no te impedí que lo hicieras. Pero ahora ya está bien. Debes marcharte, debes irte y no volver a hacerlo. ¿Me entiendes? Porque está mal. Muy mal.

-Si, te entiendo- dice el chico, sonriendo.

-Entonces, vete ya, es tarde y tengo que levantarme temprano para ir a buscar a tu padre al aeropuerto.

-De acuerdo- contesta Pablo, sin dejar de sonreír. A Mari Carmen tanta sonrisa, tanta comprensión, le extraña un poco, viniendo de un joven que no hace mucho se le ha tirado encima y se la ha follado sin ningún miramiento.

-Pablo- susurra Mari Carmen.

-¿Si?- contesta el chico, con su voz más dulce e ingenua.

-¿Por qué no te vas? ¿Por qué sigues aquí, torturándome con tu presencia, desnudo, junto a mí? ¡Vete, por favor!

-Lo haría- dice el joven, si dejar de sonreír- Pero es que no puedo.

-¿No puedes? ¿Se puede saber por qué no puedes?- inquiere Mari Carmen, que está empezando a enfadarse un poco.

-Porque me tienes agarrado por la polla, mamá- contesta Pablo, riendo.

Mari Carmen mira hacia dónde se dirige la mirada de su hijo. Avergonzada, comprueba que durante todo el tiempo de la conversación, ha tenido apresada entre los dedos de su mano derecha la verga de Pablo. La enorme polla del muchacho ha empezado a reaccionar, y ahora, Mari Carmen sostiene en su mano una verga de gran tamaño, bastante endurecida.

-¡Oh, no!- exclama Mari Carmen, con la voz más suave que puede. Pablo sonríe una vez más y se vuelve de costado hacia su madre.

-Me la has tenido cogida todo el tiempo. Me gusta sentir tu mano aferrando mi polla, mamá.

-Tu…tu…polla…no, yo no sabía, no sé como he podido…noo…- balbucea Mari Carmen, con la cara encendida de vergüenza, sin dejar de aferrar la verga de su hijo. Una verga, que ahora ya está muy dura, demasiado dura para volverse atrás. Mari Carmen nota la increíble y caliente dureza de la polla de su hijo Pablo. Sin pensar, empieza a deslizar la mano hacia arriba y hacia abajo, acariciando aquella enorme y magnífica polla.

-Oh, Pablo, no debo hacerlo…no debo…nooo- susurra la madre, sintiéndose una puta lasciva, mientras piensa que su hijo no debería tenerla tan grande, que es terrible que la tenga tan grande y tan dura, porque así es muy difícil resistirse. Daría lo que fuera por qué Pablo tuviese una polla de tamaño normal, tirando a pequeña, para así poder resistirse con más posibilidades. Pero no. Pablo tiene una polla impresionante, una increíble verga de enorme tamaño y grosor, que cualquier mujer desearía meterse entre las piernas. Y ella no puede resistirse. Ni siquiera recordando que hace muy poco, Pablo la ha forzado, la ha violado en la práctica, follándola sin compasión durante horas. Es más. Recordarlo, recordar, por ejemplo, su forzada postura perruna mientras su propio hijo le daba sin compasión por el culo, es algo que, ahora, la está poniendo demasiado caliente.

-Oh, nooo…- balbucea Mari Carmen, sosteniendo entre los trémulos dedos de su mano derecha la verga enhiesta y palpitante de su hijo desnudo. La polla de Pablo comienza endurecerse cada vez más y más rápido. Pronto alcanza casi su mayor tamaño, una enorme polla, gruesa y dura, que tiembla entre los dedos de su madre. El olor a polla mojada impregna la nariz de Mari Carmen. La cuarentona, que sabe que no puede detenerse ahora, se lleva la verga de su hijo a la boca. Separa los labios y se la mete bien adentro. La engulle, una vez más. La chupa, a fondo, durante varios segundos.

-Sluurp…mmmhh…slurp, mmmmhhh…. ¡ahhhhhh!- gime Mari Carmen, sacándose la verga de la boca y lamiéndola luego, despacio, saboreándola a fondo.

-Oh, Pablo, qué estoy haciendo… ¡Te la estoy chupando otra vez!- dice la madre desnuda, sin soltar de entre sus dedos la polla de su hijo- Casi…casi me violaste antes, y ahora, mírame… ¡te la estoy chupando, y no puedo parar!

-Si…sigue, no pares, sigue chupando, por favor…- balbucea el muchacho, excitado, con la polla mojada y dura. Mari Carmen se vuelve a llevar a la boca aquella enorme polla y le da un par de chupadas, sintiéndose muy sucia, y sobre todo, muy puta.

-Slurp, slurp, slurp, mmmmhh…ahhh…slurpslurpslurp-Mari Carmen baña en saliva el poderoso miembro viril de su hijo, y le da un profundo masaje con la lengua, antes de succionarlo a fondo, como un caramelo delicioso. Ya ha chupado varias veces aquella maravillosa polla, pero siempre se siente como si fuera la primera vez que lo hace. Y como siempre, también ahora se siente una puta. Mari Carmen se para de nuevo. Se saca la verga de la boca. Pablo ahora está muy cachondo, y su enorme nabo endurecido tiembla de deseo, caliente y mojado.

-Oh, Pablo- balbucea Mari Carmen con voz entrecortada y dolorida- ¿qué me está pasando? ¡Me forzaste, me la metiste por…el culo, por delante, me obligaste a chupártela! Y ahora, aquí estoy, tan tranquila, haciéndote una mamada. ¡Me siento tan…tan…tan PUTA!

Pablo agarra a su madre por el pelo y la empuja hacia delante. Mari Carmen, como otras veces aquella noche, abre la boca y engulle de nuevo la polla caliente de su hijo.

-¡Aaaahhhh! ¡Siiiiii! ¡Que maravilla! ¡Sigue chupando, sigue chupando…PUTA!- dice Pablo, ardiendo de deseo, con la polla tiesa y palpitante. Mari Carmen, una vez más, oye como su hijo la llama puta. Y, una vez más, eso la pone más que caliente. El coño se le moja en abundancia y un fuego inextinguible le arrasa la entrepierna, subiéndole por el estómago, camino de su calenturiento cerebro.

-Puta- susurra de nuevo Pablo, manteniendo bien abajo la cabeza de su madre, que no cesa de chuparle la verga.

-Es que…slurpslurpslurp…es tan, tan grande, y sabe tan bien, y está tan dura, y es tan gruesa que yo, yo…no puedo…resistirme…ahhhh…slurpslurpmmmhhh- dice Mari Carmen entre chupada y chupada, como intentando justificarse. Pablo no dice nada, solo empuja la cabeza de la desnuda y follada Mari Carmen hacia abajo, para que siga chupándosela, haciéndole aquella magnifica mamada.

Mari Carmen continúa chupando durante varios minutos. Luego, con la polla de Pablo en una mano, mira a los ojos a su hijo. Este sonríe. No tienen que decirse nada, ya saben que es lo que viene a continuación. Pablo se queda quieto, boca arriba, con su enorme polla tiesa y enhiesta, apuntando al techo. Mari Carmen, su madre, desnuda, sudorosa, excitada, cachonda, mojada, con la cara chorreante de semen, se le sube encima y se mete la verga de Pablo en el coño.

-¡¡Aaaahhh…siii…toda…fooollaamee…ahhh….!!- gime quedamente Mari Carmen, sintiendo como aquella polla de dimensiones colosales la penetra hasta lo más profundo, una vez más, haciéndola sentirse totalmente follada.- Ooohh..siii…siii…ahhh…ahhh…sigue, mantente ahí, sigue…ahhh, no te corras, no todavía, ahhh…

Pablo se aferra con las dos manos a las grandes tetas de su madre, que empieza a saltar arriba y abajo, haciendo crujir los muelles del colchón, follando con él con auténticas ganas.

-¡Aaahhh…ahhh…ahhh!¡Aaaahhhh!¡Aaaahhhhhsiiiifooollaaameetoodaa…ahhh…- gime Mari Carmen, que no hace demasiados minutos se sentía prácticamente violada por su propio hijo y ahora disfruta como una loca caliente del placer que le proporciona la polla de éste. No sabe lo que le está ocurriendo, ni como detenerlo. Se siente cachonda y excitada al máximo, su cuerpo es un horno a alta presión, y descubre que recordar lo que ocurrió hace una hora como mucho, cuándo su hijo la dominó y, en la práctica, la convirtió en su esclava sexual, la pone muy, muy caliente.

-Si…sigue…sigue follando, mamá, siguee…ahhh…ahhh…sigue foollandoo…ahhh- jadea el joven, agarrado a las potentes tetas de su madre, que salta sobre él, gimiendo y jadeando, follando como una puta salida. Y Mari Carmen parece escucharle y obedecerle y sigue follando, sigue follando y follando sin parar, hasta que, muy pronto, demasiado pronto, se corre, inundando con su pasión derramada y ardiente la erecta y endurecida polla de su hijo.

-Aaaahhh…Pa…Pablooo…me coorro….ahhh…mmmhh…mmmhhh…sii…ahhh- Mari Carmen se corre, mientras se relame con la lengua fuera, gimiendo y jadeando de placer, derrumbándose al poco sobre el cuerpo desnudo de su hijo.

Madre e hijo frente a frente, con las bocas tan cerca la una de la otra…Se besan sin pensarlo, una , dos veces. Las lenguas se entrelazan y los gemidos inundan la habitación. Mari Carmen se ha corrido, pero Pablo no. Pablo aún tiene la verga dura como una piedra y tiesa como un mástil invencible.

-Oh, Pablo, Pablo- gime Mari Carmen, acariciando la cara de su hijo. – Esto no está bien, no está bien, no está nada bien, yo debería…¿eh?¿qué haces?¿qué estás haciendo?

Pablo se incorpora, empuja hacia un lado a su madre y la sitúa bajo él, boca arriba. Luego, la agarra por los hombros y le da la vuelta, dejándola boca abajo.

-Oh, no Pablo, otra vez por el culo no, por favor- suplica la madre, asustada y también excitada, degustando con antelación la sensación de ser penetrada por el ano una vez más. Pablo no dice nada. Separa sin delicadeza alguna los muslos de su madre, le estruja las nalgas, se las abre todo lo que puede y, un segundo más tarde, le mete la polla directamente por el culo, con fuerza, con violencia.

-Ooooooohhh…noooo…mi…cuuulooo…ahhh…ahhhh…ahhh…no sigas por favor, mi culo nooo…otra vez nooo…ahhh…me duele…la tienes tan, tan grande…ahhh…ahhh- jadea y suplica Mari Carmen, mientras Pablo le mete por el culo su enorme torpedo incansable.

-Ooohh , siii…siii…mmmhhhaaammaaahh…ahhhh…- gime Pablito, metiéndole hasta el fondo la polla por el culo a su propia madre. Mari Carmen siente, otra vez, la poderosa presión de aquella enormidad caliente y dura hincada en su culo, llenándola por dentro.

-Oohh…no…ahhh…ahh…Pabliitooo…ahhh…ahhh…ahhh- gimotea Mari Carmen, despatarrada, boca abajo, con la cara aplastada contra las sábanas, mientras su hijo le da por el culo con toda la fuerza y pasión de su juventud.

BONGBONGBONGBONG

Pablo bombea su enorme pene dentro del culo de su madre, metiéndolo y sacándolo una vez y otra y otra, sin parar , con rapidez y potencia, follándola a fondo por el ano. Mari Carmen vuelve a ponerse cachonda, el sexo se le caliente y está mojada. Pablo, sin embargo, ya no aguanta más. Saca su miembro del agujero anal de su madre, lo aplasta contra las nalgas de ésta y, con un profundo gemido de placer, se corre, lanzando chorros y más chorros de semen que mojan las nalgas y la espalda de la desnuda, despatarrada y follada cuarentona.

-Ooohh, siii, me corro…ahh…ahhh…puuutaaa….- gime Pablo, mojando el culo de su madre con su semen. Los riachuelos de la leche blanquecina se derraman con lentitud por toda la superficie del culo de Mari Carmen, alcanzando también su espalda, e incluso su pelo largo y lacio, negro como la noche. Pablo termina de correrse y se recuesta junto a su madre. Mari Carmen no lo mira, solo jadea, desnuda y follada, junto a su hijo.

-Yo…- empieza a decir, dubitativa- Yo…- Mari Carmen se da la vuelta y se recuesta también, junto a su hijo. Luego, continúa.

-Pablo, me has dejado, me has dejado…follada. Me siento follada, totalmente follada. Como cada vez que me follas. Cada vez que lo haces me dejas tan satisfecha, tan contenta, tan…follada…Tu padre , cuando me folla, no logra que suceda esto que sucede contigo. No es solo por el tamaño de tu polla, es por algo mas, algo más intangible, algo más animal.

-Mamá…- intenta hablar Pablo, pero su madre lo calla con un gesto, un simple movimiento de sus ojos. Pablo admira la belleza de su madre desnuda, la belleza de aquellos ojos negros, de su pelo lacio y largo, de sus pechos grandes y lascivos. Y la deja continuar, bajo la suave luz de la primera madrugada, allí tirados los dos, sobre la cama deshecha.

-Contigo, Pablo, el placer es total. Me siento llena cuando tu polla me penetra. Y me excito mucho. Incluso cuando me fuerzas, cuando casi me violas, como ocurrió antes, me pongo muy…cachonda. Pero la palabra que lo resume todo ya la he dicho al principio y la repetiré ahora : me siento total y completamente follada, tan follada como nunca me he sentido. Y eso es horrible, Pablo. Porque me gusta, porque no puede ser, porque eres mi hijo, y porque esto no debe suceder.

Pablo no dice nada. Un resquicio de raciocinio en el fondo de su cerebro le dice que su madre tiene razón, que no está bien follarse a su propia madre.

-Me llamas puta- continúa Mari Carmen- me llamas puta una y otra vez, me ultrajas, me violas, me das por el culo, me fuerzas a chupártela, y ni aún así puedo sustraerme al embrujo de tu polla. Me excitas, me pones cachonda, solo pienso en follar contigo, en lo follada que me siento cuando lo hacemos.

Pablo mira a su madre. Esta ya no le toca la verga, ahora habla muy en serio, y en sus ojos hay lágrimas latentes que el chico siente ver. No quiere hacer sufrir a su madre y por vez primera, se siente realmente sucio por lo que ha hecho. Y culpable.

-No podemos, no debemos follar más. Punto y final. Se acabó el follar contigo. No quiero continuar siendo tu puta. No soy ninguna puta.

-Mamá, no pienso que seas una puta, no eres mi puta, yo, yo…

-Pero me has tratado como a una puta, me has llamado puta. Y me ha gustado, tranquilo. Pero ya está. Fin. Eso es todo. Ahora, debes irte. Por favor. No intentes follarme de nuevo, no intentes violarme otra vez. Ahora no. Este es el fin. Vete. Ya.

Pablo sabe que no puede negarse. Se levanta, sin mirar a su madre, y se va, despacio, sintiendo cada paso que da.

Cuándo al fin la puerta de la alcoba se cierra y Mari Carmen se queda sola, la cuarentona empieza a llorar. Larga y amargamente, en silencio. Llora hasta quedarse dormida.

La mañana brilla ya con fuerza afuera, y Mari Carmen sabe que tiene que levantarse. Se siente pegajosa, cubierta aún por los restos de las abundantes corridas que Pablo derramó durante la noche sobre su cuerpo. Cansada, tras haber dormido muy poco y mal, la desnuda madre de cuarenta y cinco años se incorpora en la cama y se sienta en el borde del colchón. Suspira, agotada. Abajo se escuchan ya los ruidos de sus dos hijos, ya levantados. Es hora de ponerse en marcha. Con un gran esfuerzo, se pone en pie y se dirige al baño, donde una buena y relajante ducha la espera.

Más tarde, en la cocina…

Pili, la joven universitaria de veinte años, prepara el desayuno. Solo lleva encima un escaso y barato traje corto, casero, de una pieza tela azul, que a duras penas le cubre el culo. Por lo demás, no lleva nada. Nada de nada. Está descalza, las piernas fuertes y hermosas están al aire, los pechos se bambolean libres bajo la casi transparente tela del traje, y sus nalgas se adivinan con facilidad. Su piel joven, tersa y suave, es una invitación al placer. Su sonrisa, su voz, jovial y alegre, solo lo confirma. Pablo, sentado frente a ella, con el paquete muy marcado bajo los tenues pantalones vaqueros, no hace más que mirarla y disfrutar, pensando en lo delicioso que sería tirarse a su hermana. No hace mucho, habría desechado la idea por absurda, por pervertida e irrealizable, pero ahora no. ¿No se ha tirado una y otra vez a su madre durante estos últimos días?¿ No se la ha follado sin parar durante horas, oyendo sus gemidos de placer? ¿No le ha dado por el culo a su madre, a su propia madre, y ésta acaso no le ha hecho una mamada tras otra?

Por otra parte, Pablo piensa que su hermana siempre le ha mirado con aires de superioridad. Sería bueno, divertido e interesante, calmarle esos aires, seria magnífico follársela a fondo, humillarla, demostrarle quien manda, y para eso Pablo cuenta con un arma infalible: su enorme polla.

-No me has escuchado, Pablo- le recrimina su hermana, casi de pronto. Pablo sale de su ensoñación bruscamente.

-¿Eh? Ah, no, yo…no te estaba escuchando, perdona, Pili- le dice, con su voz más cariñosa. Pili se vuelve hacia él.

-Te decía que mamá necesita que papá vuelva. Últimamente la encuentro, no sé, extraña. ¿Tú no?-

-Nnnno, yo no, la verdad, yo encuentro que está muy buena…quiero decir, que está muy bien, la verdad, no noto nada, nada raro en ella.

- Pues yo la encuentro rara…ah, aquí viene-

Y Mari Carmen entra en la cocina, vestida ya para salir. Lleva una minifalda de color crema, unas medias blancas muy eróticas, unos zapatos negros de medio tacón, una blusa floja de color blanco y una chaquetilla roja. Un bolso a juego completa su apariencia, además de un abundante maquillaje que intenta, con éxito a medias, paliar la cara de agotamiento que lleva.

-Oh, mamá- dice Pili, sonriendo- qué guapa estás…con eso te meterás en el bolsillo a papá, je, je- la joven veinteañera no cesa de mirar a su madre y recuerda con íntimo y extraño placer la escena de lesbianismo que tuvo con su progenitora. Pablo las mira a las dos y comprende que de pronto se haya hecho un silencio morboso. Mari Carmen también mira a su hija, que en la práctica está casi desnuda y sonríe.

-Gracias, Pili, muchas gracias, sobre todo porque ese cumplido viene de una joven muy guapa como tú.

-¡Bueno!- dice Pablo- Creo que debes marcharte ya, mamá, o Pili te volverá loca a cumplidos. No deja de mirarte.

-Oh- interrumpe Pili, avergonzada y enrojecida- Es que de verdad está muy guapa, Pablo, ¿no lo crees tú así?-

-Si, claro que sí. Está guapísima, mamá, ya lo sabes. Eres muy hermosa.

Mari Carmen mira a sus dos hijos. Por un momento, un extraño presentimiento la impulsa casi a cancelar el viaje, viendo a Pablo con el paquete marcado y a Pili casi desnuda. Pero luego aleja sus miedos. No cree que Pablo vaya a intentar nada con Pili, y aunque lo hiciera, confía mucho en su hija, a pesar del desliz lésbico que las implicó a ambas. No, no cree que ocurra nada. Nada de nada. Más segura, se dirige a la nevera.

-Bueno, me tomo un zumo y me voy, que se me hace tarde.

-Espera, mamá, yo te lo doy- dice Pili. Y agachándose frente a la nevera, rebusca en la misma hasta encontrar lo que quiere. Pablo, con los ojos encendidos, contempla el hermoso culo de su hermana. No lo tiene al aire, no del todo al menos, pero puede verle bastante. Al inclinarse, lo ha puesto casi todo a la vista y su hermano se lleva la mano a la entrepierna, viéndole parte de las nalgas desnudas.

-Ya está, mamá- dice Pili, incorporándose y tendiéndole a su madre un zumo. Mari Carmen no ha sido testigo de lo que ha excitado a Pablo y recoge el zumo sin dudar. Lo guarda en el bolso que lleva a un lado y luego se dirige a la puerta.

-Bueno, chicos, me voy ya. Sean buenos y a estudiar, nada de gandulear por aquí.-

-Adios- dicen a una los dos hermanos.

-¿Y nada de besos?- pregunta Mari Carmen, sonriendo. Pili se da primero por enterada y da a su madre un beso furtivo en la mejilla. Ambas mujeres se miran a los ojos un instante y pronto Pili baja la cabeza y regresa a sus quehaceres, de espaldas. Pablo , entonces, se dirige hacia Mari Carmen y la besa en la boca.

-¡Mmmh!- gime la madre, sorprendida , con los ojos muy abiertos. Pablo se aprovecha de la indecisión de su madre ; le mete mano bajo la falda, le baja un poco las bragas y le acaricia el culo durante varios segundos.

-Mmm…- gime Mari Carmen, por lo bajo. Pablo, consciente de que Pili está allí, abandona su actividad casi tan pronto como ha comenzado y deja a Mari Carmen estupefacta. Pero la madre se recupera enseguida. Rápidamente, se sube las bragas y se arregla la falda, justo a tiempo, puesto que su hija se vuelve en ese momento hacia ella.

-Bueno, mamá, adiós otra vez-

-Adiós-

Y ahora sí, Mari Carmen abandona la cocina. Sus hijos la oyen abrir la puerta del garaje y sacar el coche. El rugido del potente motor del automóvil se escucha durante un rato, luego, se aleja, para no oirse más.

Pablo y Pili se quedan solos. Intercambian algunas palabras, algunas frases hechas, y devoran rápidamente el desayuno. Luego, Pili empieza a recoger las cosas.

-No, no te preocupes- dice Pili- Ya lo hago yo. Total, siempre lo hago yo todo en esta casa…

-Vamos, Pili, tranquila, vete a estudiar si quieres, yo acabo con esto.

-¿De verdad?Bueno, no dejaré que cambies de opinión.- dice Pili, marchándose de inmediato, con una sonrisa en la boca. Pablo se queda ahora solo. Solo y excitado, notando como la polla le tiembla, le incita a saciar su sed de placer, de sexo desbocado. No sabe qué hacer. Y como no lo sabe, deja que los sentidos tomen posesión de su cuerpo. Despacio, lleva la mano hacia la entrepierna, se baja la cremallera del pantalón y se saca la verga. La mira y la admira un instante. La nota dura y gruesa, temblorosa y caliente. Necesita sexo, necesita follar. Pero su madre no está. No. Pero está Pili. Ah, si, Pili sí que está. Y también está buena, vaya si lo está, con su cuerpecito tan tierno, tan blanco, tan suave, tan…virginal, o casi, porque Pablo sabe que su hermana ha tenido novio y supone que ya ha follado.

Pablo se autoexcita. Sin casi saber lo que está haciendo, se frota la polla hasta ponérsela grande y dura, mojada y a punto.

-Aaaahhh…Pili….- susurra, en pie, en medio de la cocina sin recoger, con la verga en la mano, los pantalones bajados y la mirada perdida en un mundo de fantasía sexual sin final. Podría follarse a su hermana , o por lo menos podría intentarlo, pero ahora solo quiere masturbarse, llegar al orgasmo, lo necesita. Si, y mientras lo hace se imagina a Pili desnuda, tal como la vio cuándo la joven universitaria tuvo su tórrida sesión de sexo con su madre. Pablo no puede más. Se desnuda y sigue masturbándose, cada vez más fuerte, más duro. Y su polla está cada vez más y más dura, tan dura que le parece un trozo de mármol carnoso que ansía tener vida propia y meterse dentro del coño joven y jugoso de su veinteañera hermana.

-Aaaahhh…- gime Pablo, una vez más. Está a punto de correrse y lo sabe. El placer es intenso y delicioso. El sexo le quema la mente y solo desea correrse, eyacular, verter su leche por todas partes, manchar la cocina con su semen caliente.

Arriba, en la habitación de Pili…

La universitaria tiene puestas sus gafitas. Está sentada ante su escritorio y finge leer, finge concentrarse en lo que lee, pero no es así. No, no puede ser así. Con un leve movimiento de caderas da la vuelta a la silla giratoria y queda en sentido contrario a la mesa. Ahora, mirando a la ventana, se deja invadir por sus ensoñaciones más obscenas, aquellas que la persiguen últimamente.

El corto traje que lleva se le ha subido un poco. Ahora, sus piernas desnudas anuncian también su culo desnudo. Pili separa los muslos y deja a la vista su coño, su mojada rajita. Se lleva una mano muy abajo y se frota los labios vaginales. Localiza el clítoris y se lo acaricia con suavidad, sintiendo como el placer la invade.

-Mmmmhh- gime Pili, lanzando la cabeza hacia atrás. Se despoja del traje, quiere estar desnuda. Y desnuda se pone en pie y se aplasta contra un espejo de cuerpo entero que hay en la pared. Se restriega contra su propia imagen reflejada, mientras se imagina a su hermano desnudo. Se siente mal por hacerlo, pero es algo tan dulce, tan excitante, que no lo puede evitar. Pronto también se imagina a su madre desnuda, y eso la pone tan cachonda que está a punto de explotar, de eyacular. Pero se contiene.

-Cálmate, Pili, cálmate- se dice a si misma- Tranquilizate, deja ya de masturbarte, deja ya de jugar a este juego. Todo se acabó, no más mamá desnuda, no más Pablo en pelotas, no más, no más…

Y lo consigue. Consigue serenarse. Se pone de nuevo el traje y decide bajar a la cocina, para hablar con su hermano, para hacer algo, para distraerse.

-Pa…Pablo-

La voz de Pili se deja oír en la cocina como un trueno en un cielo sereno, a pesar de que la joven casi no ha levantado la voz. Con los ojos muy abiertos, mira, sorprendida y fascinada, a su hermano. Porque allí, delante de ella, está Pablo, con los ojos medio cerrados. Está desnudo, y se sostiene la polla con una mano, frotándosela suavemente. -Pablo…Pablo…- repite Pili, petrificada. Pablo abre los ojos del todo y mira, estupefacto, a su hermana. Poco a poco, despierta, sale de su ensoñación.

Y al hacerlo, apunta sin querer con su enhiesta verga a su hermana Pili, que está frente a él, allí quieta, vestida solo con aquel trajecito tan corto y prometedor; la joven lleva ahora sus gafitas cuadradas de estilo moderno y a Pablo le parece tan, pero tan sexy, que sin pensarlo dos veces, avanza, polla en ristre, hacia ella.

-Pili…Pili…yo…yo- balbucea Pablo, sin saber qué decir, o más bien como decirlo, puesto que sí sabe perfectamente que desea follarse a su hermana. Y Pili, desconcertada, contempla impotente el avance de su hermano. Ya le ha visto antes la polla, pero eso no impide que de nuevo se quede asombrada ante el espectacular tamaño de la verga de su hermano.

-Pablo…qué…qué haces- le dice, titubeando. Pablo está ya cerca de ella, demasiado cerca. Le puede oler la polla, un olor embriagador y potente que la domina.

-Pili…yo…estaba aquí, y solo podía pensar en ti…y entonces, entonces, empecé a…a tocármela, ya sabes, y, y, se me puso dura y, y, yo….mira, la tengo dura, muy dura, y es por tu culpa, Pili.

-¡Pablo, guárdate eso, y vístete, por favor!- le dice su hermana. Pablo no obedece a su hermana mayor. Ve en los ojos de ésta indecisión y deseo, y eso le anima a seguir.

-Necesito follarte, Pili, por favor…y seguro que tú también quieres follar conmigo…¿ves? La tengo muy grande y muy dura y es solo para ti.

-¡Soy tu hermana mayor, Pablo, y te digo que te vistas y me dejes en paz!- le ordena, con algo de fuerza, Pili. Pero Pablo se ríe, no obedece, y abraza a su hermana. Pili intenta deshacerse de la tenaza de los brazos de su hermano, pero no lo consigue.

-Pablo, por favor, Pablo…soy tu hermana mayor…Pablo…¡Pabloooo!- gimotea Pili. Pablo no la escucha. Le agarra por debajo el traje y tira de él hacia arriba, hasta quitárselo del todo. Pili no lo evita, o no sabe evitarlo. De esto modo, la joven universitaria se queda desnuda, totalmente desnuda, ante su hermano. Solo lleva encima sus gafitas de diseño.

-¡Pablo, me has quitado la ropa!¡Estoy desnuda!¡Estoy desnuda!¡No puede ser!¡Eres mi hermano menor, no puedes hacerme esto!¡No puedes!-

Pablo manosea a placer el culo desnudo de su hermana, disfrutando de la tersura y suavidad de su piel. Pili se limita a gemir y a suplicar inútilmente.

-¡Por favor, Pablo, te lo pido por favor, no sigas!¡Soy mayor que tú, no puedes, sencillamente no puedes …ahhh…ahhh…no puedes quitarme la ropa, no puedes desnudarme, y ya está, no puedes, no puedes!

Pili nota la poderosa presencia de la verga de su hermano aplastándose contra su bajo vientre. La joven siente el calor y la dureza de aquella polla y tiembla de deseo, sintiéndose una puta pervertida. Pablo le estruja con fuerza las tetas, retorciéndolas casi, jugueteando con sus pezones, que ya están endurecidos.

-¡¡Pablooooo…noo…por favor!!- exclama Pili, desconcertada, sintiéndose indefensa ante su hermano. Pablo la besa. En la boca.Un beso muy largo y muy mojado, dominando y estrujando la lengua de su hermana bajo la suya propia.

-¡¡Mmmmmpfffff!!- gime Pili, agitando los brazos de forma patética, mientras Pablo la besa y le pellizca el culo con ambas manos.-¡Pablo, por favor, déjame ya!

Pero Pablo no escucha. Con la fuerza de la pasión animal desatada, agarra a hermana por los hombros desnudos y la empuja hacia abajo, hasta ponerla de rodillas.

-¡No, Pablo!¡No, no!- gime Pili, incapaz de pensar, incapaz de actuar. Pablo se agarra la enorme polla y se la pone a Pili delante mismo de la boca, a escasos milímetros. Pili aparta el rostro, pone cara de asco y vuelve a suplicar.

-¡Por favor, no, por favor, Pablo, eso no!- gime la desnuda y arrodillada universitaria, suplicándole a su hermano menor. Pili se siente humillada y eso, a su pesar, la está excitando. Pablo le da un par de golpecitos en la cara con la polla.

-Escucha, Pili. Seguro que nunca has tenido una polla como esta en la boca. Vamos, quieres hacerlo, quieres chuparla, quieres tenerla toda dentro…Vamos, hermanita, vamos, no te cortes…¡Chúpamela!¡Hazme una mamada, vamos!-

-¡No, yo nunca…AAAMMMMPFFFF!- Pili abre la boca para contestar, y Pablo, rápido, le mete bien adentro la verga. Se la mete hasta el fondo de la boca. Pili siente la dureza de aquella polla, nota su enorme e increíble tamaño, su calor, su textura, su sabor. Casi sin saber lo que está haciendo, Pili empieza a chupar.

-¡Aaammffpp!¡Slurp,slurp,slurp,slurp!-

Pili chupa y chupa, sin rechistar. Le chupa la polla a su hermano menor, allí, en la cocina, arrodillada ante él, desnuda, humillada, sometida. Podría luchar, podría hacer algo. Pero no lo hace. Al contrario, se queda allí, y le hace una mamada a su hermano.

Pablo nota que al placer en si de recibir una estupenda mamada, se une el placer de estar humillando a su hermana, que siempre le ha mirado por encima del hombro, como sintiéndose superior por ser mayor que él, por estar en la Universidad, por ser considerada la mejor estudiante de los dos. Pablo piensa que, ahora, es él el que tiene la voz cantante, es él quien está de pie, y es ella la que está arrodillada, haciéndole una mamada de ensueño.

-Slurp, slurp…mmmhh…mmmhh…no por favor- dice Pili, sacándose la polla de la boca- No, más no por favor, Pablo, déjame ir, no me obligues, no, no puedo seguir, por favor..¡Soy tu hermana mayor!

Pili tiene los ojos arrasados en lágrimas. Su expresión es de derrota y humillación. Pablo lo nota, lo sabe. Sonriendo, agarra nuevamente a su hermana por la cabeza y empuja hacia abajo otra vez.

-Sigue chupando, Pili. Sigue chupándome la polla, lo haces muy bien. Eres muy buena chupapollas.

Y Pili, forzada por la mano de Pablo y , sobre todo, por su propia desidia, por su propia y oscura excitación, se mete la polla de su hermano en la boca y sigue chupando.

-NOSLURPSLURPNOOOMMMPFFFSLURP, SLURP- Pili lame y chupa la verga de su hermano. La saborea a fondo y no puede negarse a sí misma que eso la pone cachonda. De hecho, está muy mojada y excitada. Pero se siente humillada; Pablo es su hermano menor, no debería estar sucediendo lo que está sucediendo y sin embargo, se la está chupando. El sabor de la poderosa verga llena la mente de Pili. Es la polla más grande y más gruesa, más dura y más apetecible que ha visto nunca, aunque no es que haya visto muchas, más bien pocas. Se siente dominada.

-¡Ooohh…OOOHHHSIII…AHHH…PILII…AHHH…AHHHH…CREO QUE…ME COORROOO…AHHHHHHH…AAAAHHHH!!- exclama Pablo de pronto. Pili, con los ojos muy abiertos, aterrada, no hace nada. Sigue chupando, pero un instante más tarde, la temblorosa polla de su hermano estalla en un orgasmo virulento. Oleadas de semen se derraman dentro de la boca de Pili. La universitaria traga semen a borbotones, traga muchisimo semen, y abre la boca. La polla de Pablo sale despedida, lanzando semen por todas partes. Varios chorros de esperma se estrellan contra la cara de Pili, mojando sus gafas, dejándola casi ciega. Otros chorros se derraman por las mejillas de la joven y algunos manchan sus tetas juveniles.

-¡Ooohh…Paabloo….mmmmhhh!- gime Pili, de rodillas, chorreando semen, con la boca abierta y la lengua fuera. Pablo se sostiene la verga con una mano y dirige sus últimos manguerazos contra la cara de su hermana.

-¡¡Ooohh…ahhh…nooo…ahhh!!- exclama la joven, alcanzada de lleno en el rostro. -¡No…no veo nada, se me mete por todas partes…ahhh…ahhhh!

Al fin , Pablo deja de correrse y se tumba en una silla, derrumbándose sobre ella. Pili se deja caer hacia delante y se queda a cuatro patas, como una perra desnuda, frente a su hermano menor. La universitaria tiene la cara toda llena de semen viscoso y caliente que se le derrama por todas partes. Pili tiene la boca abierta y se le ve la lengua, llena de un emplasto de semen y saliva que se desliza hacia delante, hacia sus dientes. Un gran colgajo de esperma pende de su labio inferior y otro lo hace desde su nariz. Tiene las gafas tan manchadas de cremosa leche blanca que apenas puede ver. Diversos y cremosos riachuelos de semen recorren sus mejillas. Tambaleándose, la universitaria se levanta como puede. No ve casi nada, pues tiene las gafas llenas de semen. Se sitúa junto al mármol de la cocina y se quita las gafas. Ahora, mira a su hermano con una mezcla de rabia y de humillación, que hace que sus ojos vencidos brillen a la luz de la mañana.

-¡No puede ser, no puede ser que yo haya hecho esto!- dice, dirigiéndose a su hermano. El joven mira a su hermana, en pie, desnuda, con la cara llena de semen.

-¿El qué?¿Chupármela?- pregunta Pablo, haciéndose el inocente.

-¡Pues claro, chupártela!¡Te la he chupado!¡Te he chupado la polla!¡No puedo creerlo!¡Le he hecho una mamada a mi propio hermano!¡Es increíble!- grita Pili, al borde casi del colapso.

-No es para tanto- dice Pablo, tranquilo- Me la has chupado, sí, pero seguro que te ha gustado, nunca has tenido en la boca una tan grande.¿me equivoco?-

Pili duda. Pablo dice la verdad, y ella sabe que en realidad le ha gustado sentir aquella enorme verga en la boca. Pero no puede reconocerlo.

-N…no, no te equivocas. Tienes la polla más grande que he visto nunca y nunca me había metido en la boca una como la tuya, ni de cerca, pero…pero…¡esa no es la cuestión, además…¿te crees que soy una chupapollas, que voy por ahí, chupándole la polla a todo el que se me pone a tiro?- Pili parece estar realmente enfadada, pero Pablo no la teme.

-Cálmate, tranquila, no digo que seas una puta chupapollas, solo que, alguna te habrás metido en la boca, antes de ahora, digo yo, vamos.

-¡No soy una puta chupapollas!- grita Pili- Y si, he chupado una polla antes de ahora…¡solo un par de veces! Pero…qué estoy haciendo…estoy discutiendo mi vida sexual contigo, con mi hermano, que casi me ha forzado a hacerle una mamada.

-¡Eh, eh, alto ahí!¡yo no te he forzado a nada, Pili!¡Si no querías, creo que bien podías haberte negado, o haberme impedido hacer lo que hice!

-Bueno, ya está bien- corta Pili, que intenta recuperar el mando de la relación hermano hermana- Me has quitado la ropa, me has visto desnuda, te he chupado la polla, te has corrido en mi boca. Bueno. Terminado. Se acabó. Punto y final. Ahora, a olvidar.

-De eso nada, hermanita. Ahora no vamos a olvidar, ahora vamos a follar.-

-¡¡¡¡¿Qué?!!!!- exclama Pili, asombrada ante la desfachatez de su hermano, que por cierto, ya tiene la polla endurecida y casi a punto de nuevo-¡NO VAMOS A FOLLAR, NO PIENSO FOLLAR CONTIGO!-

-Pues yo si estoy deseando follar contigo, Pili. Y voy a hacerlo. Voy a follar contigo. Tú no vas a impedirlo, porque en el fondo también quieres follar conmigo.

-¡No…no vamos…no vamos a follar y…y punto!- dice Pili, dudando, temblando, admirando la belleza erótico y animal de la enorme polla endurecida de su hermano, que la apunta como un arma cargada.

Pablo se levanta. Coge de la mano a su hermana y tira de ella. Pili sigue, trotando y tropezando, a su hermano, sin atreverse a resistir, sin hacer nada, salvo gritar y quejarse.

-¡Pablo, para, detente!¿Adónde me llevas…que…que?-

-Te llevo a la alcoba de papá y mamá, Pili. Quiero follarte allí.

-¡No!¡No, por favor!¡No me folles, no me folles, Pablo, por favor!- suplica Pili, viéndose arrastrada a través de la casa hasta la habitación de sus padres. Pablo tira de ella como si no fuera más que una muñeca hinchable. El joven no se detiene y tira a Pili sobre la cama.

-¡Nooo, Pablo, por favor…no me folles, no me folles!¡NO ME FOLLES, POR FAVOR, NO PUEDO FOLLAR CONTIGO, SOY TU HERMANA MAYOR!¡¡POR FAAAVOOR!- grita Pili, con los ojos abiertos de par en par. La universitaria suplica y casi llora, con los ojos brillantes, pero no hace nada. Simplemente, se queda tumbada sobre la cama, boca arriba, apoyada sobre sus codos, abierta de piernas, mostrándole el coño jugoso y rojizo a su hermano, que la observa con la polla tiesa y dura, listo para lanzarse sobre ella y follarla hasta la extenuación.

Pablo sonríe y se relame de gusto. Despacio, sin ninguna prisa, se sube a la cama y se acuesta junto a su hermana.

-No…Pablo, no lo hagas, no me folles, por favor…- continúa gimiendo la suplicante universitaria, sin voluntad ya para resistir. Pablo, sobreexcitado por el hecho de que está a punto de follarse a su hermana, que es mayor que él, se abraza a ésta y la besa en la boca.

-¡Mmmmmhhh!- gime Pili, con la lengua de su hermano lamiéndole la suya propia. Pablo separa sus labios de los labios de su hermana y le acaricia las tetas durante varios minutos. Pili gime, sin poderlo evitar. Luego, el joven sitúa ambas manos sobre los muslos de su hermana y los empuja hacia fuera, forzando a Pili a abrirse de piernas.

-No…nooo…por faaavoor….- gimotea Pili, la orgullosa universitaria, mirando con ojos llorosos y suplicantes a su hermano, sabiendo que es inútil, sabiendo que Pablo se la va a follar sin remedio.- No…me …folles, te lo suplico, soy tu hermana, soy mayor que tú, no puedes, no puedes hacerme esto…ahh…noo…

Pablo se pone directamente sobre su hermana. Le acaricia los hombros y le besa las mejillas, mientras le susurra al oído:

-Voy a follarte, hermanita, voy a follarte, y te va a gustar, ya lo verás…

Pili, a su pesar, está mojándose. La excitación de aquella humillante postura la está dominando y se siente cachonda. No lo reconoce, no quiere hacerlo, pero está cachonda. Pablo lo sabe, porque con una de sus manos recorre el coño de su desnuda hermana y sus dedos se mojan con los jugos femeninos.

-Hummm…estás cachonda, Pili, eso me gusta, vamos a divertirnos.-

-No, no lo estoy, no estoy cachonda, no estoy cachonda.¡ No estoy cachonda!

Pablo no hace caso a las protestas de su hermana. Sabe que está cachonda. Se sitúa con su cuerpo entre los muslos de la joven universitaria y empuja su duro y pétreo miembro hacia adentro, hasta metérselo bien a fondo, por todo el chocho.

-¡¡Ooooooohhhh!!- gime Pili, con los ojos abiertos de par en par. Siente la poderosa fuerza bruta de aquella enorme polla penetrando en su coño…y no puede resistirse. Se pone muy, muy cachonda. Empieza a mojarse a borbotones. Pablo empieza a moverse, adentro y afuera, adentro y afuera, follándose a su hermana con ritmo gimnástico.

-¿Ves , Pili?- le dice Pablo, pegando su cara a la cara chorreante de semen de su hermana-¡ Te estoy follando!

-¡Ooh, siii, siii!¡Me estás follando!¡No puede ser!¡Me estás follando!- gime Pili, sintiéndose follada, totalmente follada. La polla de Pablo, grande y dura, entra y sale con rapidez del coño mojado de Pili. La veinteñera está cada vez más excitada, más mojada. Se abre de piernas aún más. Pablo cabalga sobre ella como un jinete sobre su yegua lasciva y dominada. Pili deja de luchar. Se siente demasiado cachonda para luchar contra aquella maravillosa sensación de placer que inunda su cuerpo. Atrapa el cuerpo de su hermano con sus muslos y cierra sus piernas en torno a él. Acompasa sus meneos a los movimientos de su hermano y pronto los dos están follando como dos amantes desesperados, que hace tiempo que no se ven.

-¡Oh, si, fóllame, fóllame Pablo!¡FÓOOOLLAAAMEEE!¡AAAHHH!- Pablo sonríe y aumenta el ritmo de sus movimientos, entrando y saliendo del sexo de su hermana con más rapidez que antes. Pili también se mueve, al compás de su hermano. La universitaria se siente muy cachonda, muy mojada. Si sus amigas de la Universidad la vieran ahora, desnuda, abierta de piernas como una puta barata, tirada en la cama con su propio hermano encima, follándosela…Oh, si. Pili está cachonda. Demasiado cachonda.

-Sabía que eras una puta, Pili- le dice Pablo a su hermana, mientras se la sigue follando a placer.

Pili pierde el control. Su hermano la ha llamado puta. Es demasiado. Sin poder contenerse, plena de excitación, Pili se corre en abundancia, inundando la polla de Pablo.

-¡Aaaahhhmecooorroo…Pablo…Pablo…me corroo…ahhhh!!- jadea Pili, corriéndose toda. Pablo no tarda mucho más. Pronto, el joven estalla en un orgasmo incontrolable que llena de semen la vagina de su hermana.

-¡Oh, si, si, yo también!¡Yo también!¡Aaaahhh…Pili….Piiiiliii…!¡Puuutaaaa!¡Puta!¡Puta!¡Puuutaaa!- Pablo derrama su incontrolable semen dentro del coño de Pili, aunque pronto su verga se ve empujada hacia fuera, dónde se sigue corriendo sin cesar, lanzando más y más chorros de semen que se desperdigan por todo el cuerpo de su hermana, mojándola por completo.

-¡Aaahh…Pablo…mmmhhh…!- gime Pili, recibiendo una autentica ducha de semen. Al fin, después de interminables segundos, la polla de Pablo cesa de correrse y el joven se tiende junto a su hermana. Pili tiene la cara, las tetas, el estómago, los muslos, todos llenos de semen. La corrida de Pablo ha sido fenomenal y los regueros de semen que jalonan el cuerpo de su desnuda hermana lo atestigua.

Durante muchos minutos ambos permanecen en silencio, acostados juntos, desnudos, jadeantes y satisfechos. Pili se siente avergonzada por haber follado con su propio hermano, por no haber sido capaz de detenerlo, sobre todo porque ella es la hermana mayor. Pero también se siente muy excitada, muy contenta por haber tenido un orgasmo tan pleno y satisfactorio, un orgasmo como nunca había disfrutado. Pablo mira a su hermana y sonríe, contento y también satisfecho. Luego, acariciándole una teta, le dice, suavemente:

-Pili, por favor, chúpame la polla.

-¡Qué!¿Que te la chupe, que te la vuelva a chupar?¡Ya te la chupé antes, Pablo, por favor, no me pidas, no me pidas que te la vuelva a chupar , no soy, no soy…una puta cualquiera!- exclama Pili, aunque a sí misma sus palabras le suenan huecas y sin fuerza.

-No eres una puta cualquiera, Pili, eres mi puta. Vamos, por favor, chúpame la polla.

-¡Que soy tu puta!¡Me estás llamando puta!¡ME ESTÁS LLAMANDO PUTA!¡Y TE QUEDAS TAN TRANQUILO!¡NO SOY NINGUNA PUTA!¿TE ENTERAS?- grita Pili, acalorada, y, a su pesar, excitada, al oír que su hermano no solo la llama puta, sino que la considera una puta, SU PUTA, para ser exactos.

-No eres una puta, en general, te llamo puta en sentido cariñoso, eres mi, mi, ….putita, mi …mi…mi puta, no sé como expresarlo mejor. No digo que vayas por ahí follando con cualquiera por un fajo de billetes, no digo eso, no eres de esas…¿verdad?- pregunta Pablo, sonriente y lascivo.

-¡Por supuesto que no, no voy por ahí follando por dinero!¡No soy una puta!¿Solo porque me has follado ya me consideras una puta?¡ Qué cerdo eres!- exclama Pili, sofocada, sintiéndose excitada de un modo muy extraño, allí tumbada, desnuda sobre la cama de sus padres, junto a su también desnudo hermano pequeño.

Pablo acaricia el pelo de su hermana mayor, la mira a los ojos y la besa en la boca. Pili cierra los ojos y se deja embargar por el placer de aquel maravilloso y largo beso, un beso en el cual la lengua de Pablo la domina por completo, lamiéndola hasta el fondo de la garganta.

-Mmmmmmmhh…-

Pablo separa su boca de los labios mojados de su hermana. Despacio, empuja a Pili hacia abajo, muy abajo.

-Oh , Pablo, otra vez no, por favor- suplica Pili, inútilmente, por supuesto. Pablo sonríe, seguro de sí mismo, no en vano acaba de follarse a su hermana y eso después de que ella le hiciera una maravillosa mamada. No, Pili no va a contrariarlo, no va a evitar nada de nada, de eso está seguro. Así pues, agarra a su hermana por el pelo trigueño y la empuja hacia delante, hacia su polla, que espera casi totalmente dura de nuevo y en tensión:

-Pablo, Pablo, por favor, otra vez no, no me obligues a chupártela otra vez- gimotea Pili, mirando a Pablo a los ojos. La expresión de la hermana mayor es de indefensión y sumisión completas y Pablo lo ve en sus ojos suplicantes. También ve que su hermana está excitada, no en balde acaba de tener un buen orgasmo entre sus brazos. Sin miedo alguno, Pablo agarra con fuerza la cabeza de su desnuda hermana mayor.

-Abre la boca, Pili, y hazme una mamada, por favor.

-Pa…Pablo, no debo, no es normal, soy tu hermana, tu hermana mayor, ya me has follado antes, ya te la he chupado antes, estoy desnuda, estoy, estoy…

-Chúpame la polla, Pili, putita mía. Abre la boca y chúpame la polla. Solo un poquito. Por favor.- insinua Pablo, lascivo, acariciando el pelo de su hermana.

Pili, sin saber muy bien lo que hace, abre la boca y engulle la apetitosa y enorme polla de su hermano. La palpa con su lengua, la lame desde abajo hasta arriba, la llena de saliva, y, finalmente, la chupa.

-Slurp. Slurp. Slurp- lame Pili, succionando con fuerza, sintiendo como el endurecido miembro de su hermano crece dentro de su boca hasta alcanzar un tamaño y un grosor increíbles. El sabor de aquella gran polla la está volviendo loca de deseo. Se siente mojada y cachonda, tan cachonda que apenas puede contenerse y empieza a meterse un dedo en el coño, masturbándose mientras le hace una mamada a su propio hermano.

Pablo disfruta a fondo la mamada, y ve que su hermana está cachonda.

PUTA- piensa Pablo- PUTAPUTAPUTANOERESMASQUEUNAPUTA

Pero a la vez que vierte esos insultos mentales a su hermana, también comprueba que la quiere, la quiere como a una hermana, la adora, y no quiere bajo ningún concepto hacerle daño. Sin embargo, la desea tanto que sabe que va a follarla hasta reventarla, si puede hacerlo. Y vaya si puede.

-Pili, ya basta, deja de chupar- le ordena Pablo a su chupona hermana. Pili tarda unos segundos en obedecer. En realidad, lo hace a regañadientes, pues le estaba sabiendo bastante bien la polla de su hermano, se sentía realmente cachonda.

-Es..está bien- dice Pili, sacándose la polla de la boca. Pablo admira a su desnuda hermana. Pili está a sus pies, totalmente desnuda, cubierta con abundantes rastros de semen, que le dan el aspecto de una puta de película porno. Y sabe que hará lo que él quiera. Cualquier cosa.

-Pili, ponte boca abajo, sube un poco y ponte boca abajo- le ordena Pablo. Pili, recelosa, obedece, y le ofrece a su hermano una maravillosa visión de su espléndido y algo cuadradote culo desnudo.

-Bien, Pili, muy bien. Ahora, hermanita mía, voy a darte por el culo. Por cierto, tienes un culo muy bonito.¿Lo sabías?

Pili gira su cabeza hacia atrás, con los ojos muy abiertos por la sorpresa y el miedo.

-¡Nooo!¡Pablo, por favor, por el culo no!¡POR EL CULO NOO!¡LA TIENES DEMASIADO GRANDE, ME DOLERÁ MUCHO, POR FAVOR, POR EL CULO NOOOOO…!- grita Pili, suplicando a su hermano. Y la principal razón por la que desea evitar la inevitable penetración anal que le espera, es porque sabe que será muy, muy humillante. Será la humillación total y absoluta, la humillación definitiva. Si su hermano consigue darle por el culo, Pili se sentirá como una puta humillada y vencida.

-Tranquila , puta, - dice Pablo, separando los muslos de Pili- no te dolerá…mucho.

-¡No…nooo…nooo…!¡NOOOOONNNNGGGGGARRRRGGGGGGHHH!!- grita Pili, con los ojos a punto de salírsele de las órbitas. Pablo, inmisericorde, le ha metido la polla por el culo, atravesando el ano de su hermana con violencia irresistible, haciendo que la pobre universitaria aúlle de dolor y de placer.

-¡¡Aaaahhhhffffggg!!-

Pablo está sobre Pili, dándole por el culo. La joven está boca abajo, abierta de piernas, y su hermano se encuentra sobre ella, doblegándola con una mano sobre el cuello, mientras la sodomiza a placer. Pili se limita a suplicar y a gemir, pero no se resiste de verdad. Pablo aprovecha la oportunidad y le mete la polla hasta el fondo. Pili siente el vertiginoso poder del enorme pepino de su hermano, taladrándole el culo con fiereza.

-¡No, Pablo, por favor!¡Me estás destrozando el cuuulooooo!- suplica Pili, volteando la cabeza hacia atrás. Pablo, entonces, sujeta con firmeza la cabeza de su hermana y se la aplasta contra el colchón.

-¡¡Mmmmfffggg!!- gime Pili, sintiéndose realmente violada por su hermano.-¡¡Aaaaarrrggghhhh!!¡¡Mi cuuulooooo!!

Pero el dolor pasa pronto, y tambièn la sensación de estar siendo violada. En lugar de ello, Pili empieza a experimentar un intenso y extraño placer anal, conforme su hermano de da por el culo, cada vez màs rápido. La verga de Pablo entra y sale una vez y otra del agujero anal de Pili, sometiéndola a una deliciosa penetración por el culo que en pocos minutos consigue que la joven universitaria se deshaga en gemidos de placer.

-¡Aaaahhh!¡Aaaaaahhhhh!- jadea Pili, temblando de gusto, sudorosa, con la cara llena de semen recién derramado, mirando hacia atrás con los ojos lascivos, atisbando el cuerpo de su desnudo hermano, que sigue violándola por el culo sin compasión.

La enorme polla de Pablo se hunde una y otra vez en el oscuro agujero del culo de su hermana. El joven se siente pletórico de fuerzas y de energía, mientras empuja a su hermana hacia abajo, agarrándola por los hombros, y le da por el culo con gran violencia, llevando a la universitaria a las puertas del orgasmo.

-¡¡Oooooohh…Pablo…Paablooo…mmmmhhh…que me corro…que me coorrooo…ahhhh!!- chilla Pili, corriéndose en efecto, salpicando con sus fluidos la verga enorme y dura de su hermano, que no cesa de darle por el culo. Pablo, sin embargo, también está a punto. Siente como su polla tiembla de placer, mientras ve como su hermana se derrite de gusto, corriéndose y jadeando como una puta cachonda. El joven, entónces, saca su pene del culo de su hermana y, sin darle tiempo para nada más, se derrama a borbotones sobre las nalgas blancas y macizas de Pili.

-¡¡Aaaahh…Piilii…Piiiliii…ahhhh…ahhhh!!¡¡Puta!!¡Puutaaaa!!- exclama Pablo, arqueando su juvenil cuerpo hacia atrás,tensando los músculos y lanzando un torrente de semen caliente sobre el culo de su hemana Pili, a la vez que la llama puta una y otra vez, con voz profunda y gimiente, en un tono bajo perfectamente audible.

-Puta…puta…puta…puta…puuta…puta-

El orgasmo termina. Pili y Pablo yacen juntos, jadeantes y satisfechos. Pili mira al techo durante eternos minutos. Luego, algo calmada, mira a su desnudo hermano. Le mira la verga, aún bastane tiesa y dura, aunque en regresión debido al orgasmo. La joven siente un profundo deseo sexual que la atenaza por dentro. No puede explicarlo, no puede pararlo. Adora aquella enorme polla temblorosa y gruesa, dura y caliente, que la ha llevado al orgasmo más intenso que recuerda.

-Pablo- le dice a su hermano. El joven vuelve la cabeza hacia su hermana, desnuda y llena de semen, que lo mira con ansia animal.

-¿Si, Pili?-

-Pablo…esto…puedes…ejem…puedes llamarme puta…si eso te excita mientras me…ya sabes, mientras me follas.- dice Pili, con ademán ingenuo y timido, sin atreverse a mirar a los ojos a su hermano. Pablo, por su parte, sonríe abiertamente y acaricia el pelo de su hermana. La encuentra hermosa y deseable y sabe que le gustaría mucho follar con ella otra vez, si su polla no tarda mucho en reaccionar.

-Pili, eso significa…quiero decir, antes parecía que no querías que te follase, y ahora, ahora, me dices que puedo llamarte puta cuando te esté follando. ¿Quieres decir que te gustaría volver a follar conmigo?-

Pili tarda en contestar, y cuándo lo hace, en su decisión pesa mucho el placer que le produce ver la enorme polla de su hermano. Se siente sucia por ello, pero no puede evitarlo.

-Eso era antes. Antes de sentirme tan…tan a gusto contigo…Si, Pablo, me gustaría volver a follar contigo, si tú quieres, vamos.-

Pablo se pone las manos tras la cabeza y admira el techo, sonriente y victorioso. Se folla a su madre y ahora, también se folla a su hermana.¿Qué mas pude pedir? Y mientras está considerando su buena suerte, siente como Pili se resbala hacia abajo, le agarra la verga con una mano, se la lleva a la boca y empieza a hacerle una mamada.

-Hummm…Pili…ahhh…que bien chupas…mmmhhh- gime Pablo, sin dejar de acariciarle el pelo a su hermana.

Pili se saca la polla de la boca y mira a su hermano con los ojos vidriosos del deseo.

-Pablo, por favor, fóllame. Fóllame toda, déjame toda follada, necesito follar contigo. Follame, fóllame, fóllame…FOOOLLAAMEEE.

-Claro que sí…PUTA- contesta Pablo, recalcando la palabra puta – Cuándo termines de hacerme la mamada, te follaré. Pero por ahora, PUTA, sigue chupando.

Pili engulle de nuevo la polla y sigue chupando.

La luz del día los envuelve. Hermano y hermana, desnudos, gimen de placer. Las horas que se avecinan prometen ser muy, muy placenteras.



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dia123
LO FELICITO...ESTA HISTORIA ME A PUESTO A MIL...TIENE UN SENTIDO DE VERDA REAL A LA VIDA COTIDIANA QUE EXISTE EN UN HOGAR, QUE RICO E EXITANTE ES SABER QUE UNA MUJER NO QUIERE Y AL FINAL TE DICE QUE A SIDO EL MEJOR POLVO DE SU VIDA...ES MUY BUENO..¡¡¡
javito
una mierda el relato.....mas relatos comentados por madres
iquitos
esta buena
gaguhe
me encanto pero quisiera decirle al autor que me gustaria ver lo que sigue de mary carmen cuando se la folla el hijo de su hermana t todo lo demas
lola
que asco no lo termine de leer...pero horrible que coja con el hijo eso no es exitante para nada
popo
Sinceramente no tengo palabras para decir lo que siento por este relato,sencillamente fabuloso!!!!
La verdad Pablito me saco el sombrero y te deseo lo mejor,encontraste el paraiso.
victoria
hola mi nombre es la señorita Victoria Cudjoe busco un socio confiable y honesto
que me ayude, espero que no me importa, si no te importa por favor, responda yo con
este e-mail (victoriacudjoe11@yahoo.com), por favor póngase en contacto con mi dirección de correo electrónico para que yo pueda ser capaz de enviar mi foto y también se explica sobre mí y yo también me gustaría que me envíen sus fotos para que yo
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