Estaba siendo un verano muy caluroso, para ser el mes de julio el termómetro marcaba cerca de 40 grados, por suerte el despacho tenia aire acondicionado y esto mitigaba la sensación de estar continuamente empapado en sudor. Eran poco mas de las 11, la mañana trascurría con total normalidad, mis vacaciones habían empezado hacia poco más de una semana pero por desgracia para mi, tenía que terminar unas operaciones antes de de poder entregarme por entero.................. a un unos días de paz y tranquilidad.
Mientras yo repasaba los montones de informes que se amontonaban en mi escritorio, podría observar por la ventana como los chicos tomaban el sol en el jardín, junto a la piscina. Para ellos las vacaciones habían empezado antes, cuando acabaron las clases en el instituto. Este verano estaba siendo atípico, normalmente todos coincidíamos en los meses de julio y agosto y aprovechábamos para viajar y veranear en diferentes partes del país. Pero este año mi pareja,
Verónica, por motivos laborales tenía que estar fuera la mayor parte de del mes. Así que visto lo visto, me había tocado hacer de canguro todo un mes, deseando que pasara pronto para poder comenzar de una vez por todas tan deseadas vacaciones.
Carlos y Vanesa eran fruto del matrimonio anterior de Verónica, entre ellos solo había un año de diferencia, siendo el chaval el mayor.
Como todos los adolescentes estaban en una época de su vida donde experimentaban continuos cambios y su conducta como la de cualquier persona de su edad era complicada de llevar. Afortunadamente la relación de ambos hacia a mi era bastante buena, a menudo tenían bastante más confianza conmigo que con su propia madre, al tener que ser ella la autoridad de la casa. Por otro lado la ausencia de su padre, que había desaparecido del mapa 5 años atrás, justo cuando iniciábamos nuestra relación, fomentaba un trato más amistoso al no sentirse ellos con la sensación de la substitución de su padre.
Continúe trabajando hasta que decidí levantarme e ir a la cocina a tomar algo fresco, antes Salí al jardín para preguntarles a los chicos si querían tomar algo. Vanesa seguía tumbada tostándose al sol, estaba medio dormida escuchando el mp3 el cual no dejaba ni a sol ni asombra. Como no hubo respuesta a mi proposición decidí darme un baño en la piscina.
La casa era grande de dos plantas, en la planta de arriba estaban las habitaciones y el cuarto de juegos, donde tenía el billar que la empresa me regalo por ser el empleado del año 2003, un mueble bar y la maquina del millón que tan insistentemente había pedido Carlos durante años. Subí las escaleras y al pasar por delante de la puerta de Carlos escuche unos pequeños gemidos, sordos entrecortados, sin prácticamente hacer ruido deslice la puerta que estaba entreabierta, puede ver perfectamente como para mi sorpresa Carlos estaba masturbándose en su cama. La situación me pareció bastante normal a su edad yo ya mantenía relaciones pero a el por el momento no le conocíamos ni siquiera una novia, así que me pareció del todo normal que en un día de tanto calor tu temperatura corporal fuera tan alta como para tener que aliviarse de esa manera.
Sin embargo al fijarme más lentamente vi que en su mano derecha tenía algo, al principio pensé que era un pañuelo pero luego aprecie, ¡que se estaba haciendo una paja con las bragas de su hermana!
Tras unos segundos termino, y su pene que para su corta edad era bastante grande, disparo una serpentina blanca que fue a parar varios metros de distancia, seguidamente se seco con las bragas y cuando se disponía a subirse el pantalón decidí entrar.
La verdad es que lo que acababa ver no me paria algo tan malo, realmente pensé que solo era un chico tratando de excitarse con la ropa de la mujer que más cerca tenia, algo que si no todos, la mayoría de los chicos de su edad hubieran hecho, pero tenía curiosidad por saber qué y la verdad quería reírme un rato al verle la cara que pondría al verme aparecer dentro.
Así que de un golpe abrí la puerta y me esforcé por mostrarme lo más serio posible y con cara de pocos amigos, cuando Carlos me vio su cara se torno pálida, parecía como si hubiese visto una aparición como si yo fuera un fantasma, su cara paso del éxtasis a la sorpresa, incredulidad, vergüenza, no pude evitar reírme por dentro en pocos segundos había exteriorizado mas sentimientos que muchas personas en toda su vida. Finalmente tras estar impasible unos de pie en el centro de la habitación me decidí a preguntarle.
¿¡Que estabas haciendo Carlos!?
Cristian veras, hace mucho tiempo que tengo ganas de…
De follar –le dije yo sin tiempo a que acabara de responder- y has decidido que lo mejor era masturbarse con las bragas de tu hermana pequeña ¿verdad?
¡No! Las vi en el baño cuando ella se cambio para ir a la piscina , sentí curiosidad por olerlas y acabe por excitarme mucho, no lo volveré a hacer mas no se lo digas a mama, ni a Vanesa tampoco, no lo volveré a hacer –me dijo con la voz entrecortada-.
Mirándolo fijamente sin decirle nada, me hice el pensativo cuando en realidad disfrutaba con toda esta situación por dentro, y decidí aprovecharme un poco y obtener algo más de información a cambio de mi silencio.
Está bien le dije, pero quiero que me contestes a unas preguntas, a cambio no diré nada a nadie, naturalmente accedió con una sonrisa tan grande en los labios que parecía que hubiese tenido otro orgasmo.
¿Cuánto hace que usas las bragas de tu hermana para hacerte tus pajas? - Le pregunte
Desde hace solo unos meses, un día por casualidad las vi en el baño y al ir a recogerlas para tirarlas a lavar vi que estaban mojadas de un liquido pegajoso, y bueno me imagine que sería de mi hermana el olor me pareció tan bueno que desde entonces siempre que veo unas las cojo y …
Genial ahora no era uno sino que parecía que la pequeña Vanesa también sabía ya que era la masturbación, eso era un dato a tener en cuenta y que no pasaría desapercibido en adelante.
Continuando con mi pequeño interrogatorio descubrí, que alguna vez había espiado a su hermana y mientras se duchaba la había visto desnuda, que como yo suponía era virgen y que todavía no había besado a ninguna chica, un completo desastre.
Para su sorpresa le dije que no prensaba decirle nada de esto a nadie, y que mientras tuviese cuidado de que no le descubrieran podía seguir haciendo sus expediciones al baño para en busca de braguitas pero que se olvidara de espiar a su hermana mientras se duchaba, no era nada malo y la verdad todos los que teníamos hermana tarde o temprano nos interesábamos por ella.
Carlos muy agradecido me prometió que no volvería a espiar a su hermana, lo cual por supuesto no creí, en vista de cómo tenia las hormonas y se marcho de la habitación.
Después de todo no había sido mala ida entrar me divertí y la verdad sentí algo de excitación al encubrir a Carlos en su andanzas, finalmente salí y me fui a la piscina. El día transcurrió como de costumbre sin nada más que resaltar,
AL DIA SIGUIENTE Martes 8 de julio
Me levante muy tarde cuando baje los chicos ya había desayunado, Vanesa está recogiendo la cocina, llevaba su pequeño bikini puesto, preparada para otro día de sol y piscina. Por un momento me detuve a observarla lo cual me sorprendió, porque nunca le había prestado demasiada atención a su vestimenta y la verdad tampoco despertaba nunca en mí ningún deseo extraño. Pero quizás estimulado por la conversación del último día con su hermano, me sentí ligeramente curioso. Vanesa no era muy grande para su edad, siempre nos comentaba con algo de resentimiento que en el instituto sus compañeras la llamaban Cique, porque era la más bajita de todas, tenía el pelo moreno y liso como su madre, con un cuerpo estilizado, realmente mirando lo bien era una reproducción en pequeño de su madre, aunque no tenía él ni por asomo las grandes tetas de su madre, apenas dos bultitos puntiagudos se dibujaban en la parte de arriba de su bikini, en cuanto al su trasero este ya apuntaba maneras, era redondo y respingón como el de su madre, siempre que llevaba tejanos, se quejaba que sus compañeros no paraban de mirarla.
Pensándolo fríamente dentro de unos años seria una mujer explosiva y segura de sí misma, que daría más de un quebradero de cabeza a todos los hombres que se cruzase. Estando yo pensando todo esto ,algo hizo que un primitivo deseo despertara en mi, Vanesa se agacho para recoger algo de el suelo, quedando expuesta delante mío con su culo en lo alto, pude ver perfectamente cómo se marcaban los labios de su conejito entre sus muslos cerrados y un poco más arriba solo la pequeña tira del tanga pudo evitar que viera la entrada trasera de su cuerpo, no tarde en darme cuenta de que mi miembro crecía por segundos, antes de pudiera darse cuenta de nada salí de la cocina sin que me pudiera ver.
Ese encuentro fue un punto de inflexión en la forma que yo veía a Vanesa, al igual que le pasaba a su hermano yo también tenía ganas de ver que se escondía debajo del minúsculo tanga color amarillo.
Era una sensación extraña desconocida para mí por un lado, me sentía excitado y por el otro con cierto sentimiento de culpabilidad por lo que había ocurrido, aunque por más que trataba de olvidarlo más complicado me resultaba. Así que después de darle muchas vueltas decidí que matar el gusanillo de la curiosidad tampoco podía ser tan malo, después de todo era prácticamente una mujer, hacía tiempo que le había venido su primera regla, por lo que me contaba su hermano parecida que ya conocía el camino de la autosatisfacción y apostaba que era bastante más espabilada que el pobre Carlos.
Con todos estos pensamientos en mi cabeza me dispuse a trazar mi maquiavélico plan, por suerte íbamos a estar los tres solos una temporadita, y juraría que sería capaz de convencer a Carlos para que me echara una mano,
Por la tarde les dije a los chicos que iría al taller a pasar la revisión, para tener el coche en perfecta condiciones para el viaje, ellos por su parte habían quedado con sus respectivos amigos en casa.
Aunque el coche fue al taller, en eso no mentí, no les dije que también pasaría por el centro a realizar unas pequeñas compras. Recordé que José me había comentado semanas atrás que se inauguraba una tienda nueva, era una tienda de espionaje, el pobre estaba obsesionado con que su mujer lo engañaba y la verdad es que creía que tenía motivos más que suficientes para no ir al bosque, todo fuera que lo confundieran con un alce.
Cuando llegue me sorprendió la cantidad de aparatos, de escucha, fotográficos, aparatos de comunicación, de defensa personal, pero yo llevaba una idea clara de lo que quería, por una cantidad un tanto elevada puede conseguir dos micro cámaras, de alta resolución. La primera parte del plan ya estaba finalizada, ahora solo faltaba colocarlas y esperar, pero eso ya tendría que ser el siguiente día.
Miércoles 9 de julio
El día se había mas que caluroso que todos los anteriores, todas las cadenas informaban de la ola de calor que asolaba el país, la sensación de cansancio y pesadez era tremenda, el agua de la pisciana parecía caldo, no había viento y la piel se abrasaba al contacto de cualquier prenda de ropa que uno se pusiese.
Vanesa había salido con Sandra y su madre, a dar una vuelta por el centro comercial, no regresaría hasta la hora de comer. Carlos como todas las mañanas se dejaba la vista en el ordenador, y yo decidí con la excusa de una supuesta reparación instale las cámaras el baño y la habitación de la chica. Tras tan ardua tarea en condiciones adversas por las altas temperaturas, termine y me decidí a darme un bien merecido baño.
Si todo iba bien podría esta misma tarde desde mi ordenador ver todo lo que en el baño y en la habitación sucediese, que como el tiempo me mostraría después no iba a ser poco.
Al mediodía todos comimos y pasamos la tarde jugando al Monopoli, donde por cierto tuve que empeñar hasta los empastes de las muelas y acabe arruinado sin ni siquiera la posibilidad de una digna derrota. Cuando acabamos Vanesa, subió a la ducha y yo me dirigí a mi despacho a terminar una serie de asuntos del trabajo. Cuando encendí el ordenador y puse el sistema de vigilancia en marcha ella ya estaña en el baño llevaba su toalla y la ropa para cambiarse, se podía ver todo con perfecta nitidez y en color,¡¡ adoraba la tecnología!!
Vanesa pronto empezó a desnudarse, primero se quito las sus sandalias, y su pequeña camiseta ajustada, dejando ver la parte de arriba de su ropa interior, continuó bajándose el pantalón corto que llevaba puesto puede observar otro de los minúsculos tangas que pronto me serian tan familiares. Ahora le tocaba a la parte de arriba de su ropa interior, cuando descubrió sus dos tetitas algo izo que sus dos pequeños pezones se pusieran erectos y apuntaran enfrente como queriéndose salir todavía más. En este punto mi miembro había acumulado la mayor parte de la sangre de mi cuerpo y la verdad es que tenía la erección más espectacular que hasta ese día había tenido. Era increíble la excitación de estar observando a una persona que se desnuda con la incredulidad de pensar que esta sola, y no sabe que un pequeño ojo la exhibe para el deleite del mirón. Entre tanto había llegado el momento culmine, el sumun de lo que hasta el momento creía que podía aspirar, y Vanesa comenzó a quitarse la parte inferior. No sabía o no podía describir lo que mis ojos estaban viendo, Vanesa había descubierto su pequeño conejito, este que aun carecía de bello era rosado, trasmitía calidez, en la parte superior de su hendidura asomaba como un pequeño botón su clítoris, algo más oscuro pero igual de dulce y sensual como sus labios.
De pronto y sin darme cuenta en un principio de los que hacía, los dedos de su mano derecha se posaron con la delicadeza de una mariposa sobre su sexo, y con cariño comenzaron a frotarse una y otra vez arriba y abajo. No podía creer lo que veía, mientras yo intentaba entender la suerte que tenia, ella alargo su mano y rebusco entre las ropas, pronto encontró lo que buscaba, el objeto era alargado, cilíndrico de color purpura intenso, no era más grande que de un grande que un bolígrafo aunque tenía un par de dedos de grosor. Rápidamente el objeto encontró el camino de la gloria y entrando primero mas pausadamente y luego de manera más veloz, acompañaba a los dedos que trazando pequeños círculos unos centímetros más arriba. Pronto el placer fue haciendo efecto en Vanesa que como embrujada por los espasmos, entreabría y cerraba sus lindas piernas, acariciando con su otra mano sus pechos, y tirando de sus duros pezones. Hasta que embriaga encontró un orgasmo que le hizo caer su pequeño amigo. Tras la más morbosa experiencia que yo había visto en un baño, tomo una ducha se vistió y salió.
Ni que decir tiene que acto seguido fui yo el que repitió la experiencia de Vanesa, y que mi corrida fue tan fuerte que pase largo rato limpiando.
Tras aquella perturbadora experiencia, en el mejor de los sentidos que pudiera tener la palabra perturbadora, mi mente ya no podía ver a Vanesa como una inocente adolescente, de bonitas facciones, dulce y simpática. ¡A partir de ese momento mi mente solo podía pensar en la imagen de Vanesa en el lavabo, ya no era una niña, era una mujer a la que poder poseer y solo podía imaginar que se entregaba a mí para complacernos mutuamente!
Viendo esto solo me quedaba tramar un plan para poder realizar mi nuevo sueño, ya que me imaginaba que si lo intentaba de una forma frontal y directa, seguramente Vanesa no se sentiría cómoda y seguramente terminaría rechazando la idea. Tras muchos horas para hallar una solución y partiendo de la base de que Carlos me debía un favor, llame a este a mi despacho para comentarle una serie de propuestas.
Cuando todos terminamos de cenar y Vanesa subió a su cuarto para dormir decidí que era el momento adecuado para hablar con Carlos y lo lleve a mi despacho donde comenzamos a hablar:
Me imagino que estas sorprendido de que quiera hablar contigo a solas?- le dije a Carlos
La verdad es que si, pienso que querrás preguntarme si sigo espiando a mi hermana y la respuesta es que no Cristian, ya no lo hago
Con una sonrisa amplia replique- de algo así quería hablar contigo, pero lo que quiero no es que dejes de espiar a tu hermana, sino que ahora lo hagas para mí. ¡A Carlos se le cambio la cara, no salía de su asombro, solo un día atrás le había prohibido que lo hiciera y ahora se lo estaba ordenando!
Creo que no tendrás inconveniente, ya antes lo hacías- Carlos no se opuso en absoluto más bien todo lo contrario.
Pues bien te voy a explicar, nos podemos ayudar mutuamente, tú eres virgen y sé que quieres follar, que te mueres por meterla en un chochito, - Carlos asintió enrojecido- pues creo que podríamos lograr que tu hermana se prestara a eso.
¿Mi hermana? ¡¡Ella nunca querría, además si mama se enterara me mataría!!
Mama no tiene porque enterarse, si logramos que tu hermana se implique nadie tendrá porque saberlo.
¿Y cómo piensas convencer a Vanesa?
¿Tu quieres intentarlo o no? ¿Querrías follártela si pudieras sí o no?- y Carlos como esperaba dijo que si que la idea le encantaría, y que fantaseaba con ella en sus pajas nocturnas.
De acuerdo-le dije- y empecé a explicarle una parte del plan.
Le comente que había visto a su hermana, metiéndose un vibrador en el lavabo lo que le sorprendió muchísimo, y pude notar como algo se movía bajo su pantalón, la situación realmente era excitante, estaba orquestando toda una revolución en casa, si todo esto salía bien podríamos disfrutar mucho en un futuro.
Pensaba que su hermana también estaba empezando a sentir ardientes deseos de mantener relaciones, y que seguramente no podría resistirse mucho tiempo si el intentaba excitarla, le comente que los próximos días, tratase de meterle mano, de provocarla, de jugar acariciarla y de tratase de ser muy afectuoso, Carlos asentía.
Podría decirle de bañarse desnudos en la piscina, sobretodo dejar que ella lo viera a el desnudo como mínimos conseguía que Vanesa se sintiera lo mas excitada posible durante los próximos días quizás tuviera la oportunidad de follársela. Pero claro devia prometerme que no la penentraria por detrás, que eso quedaria reservado.
Le dije que fuera despacio y que no la agobiara pero que no cesara en su empreño.
Los proximos dias Carlos los pasó intentanto lo que habiamos hablado, y cada noche cuando Vanesa subia a su habitación, comentábamos lo ocurrido:
Pude saber que no había querido bañarse desnuda, y que al principio no reacciono muy bien a su caricias, pero poco a poco ella fue uniéndose a su bromas y el ultimo día incluso le había cogido la polla y se había sorprendido al el tenerla más dura que una piedra. La semilla estaba plantada pero al plan le costaba dar sus frutos. Yo le comente por mi parte que pensaba que Vanesa se masturbaba más a menudo de lo que pensábamos, aunque no revele cuales eran mis fuentes, no tenia por que saber que tenía una cámara en el baño. Le dije que continuara intentándolo que tarde o temprano lograríamos lo que queríamos.
Por mi parte había intentado descubrir el escondite del pequeño amigo de Vanesa, pero me fue imposible encontrarlo en su habitación, no fue hasta que por casualidad la descubrí saliendo de mi habitación, con la escusa de que se había probado unos zapatos de Verónica, cuando al ir a mirar las cajas de zapatos, lo vi metido en una de ellas.
Era gracioso pensar que la hija había encontrado un vibrador de la madre, y que esta durante todo el tiempo no me había dicho nada de que poseyera uno de ellos. La segunda cosa que descubrí en esos dos días fue mucho más reveladora. Vanesa estaba tomando el sol y yo aproveche para mirar sus conversaciones con sus amigas en su ordenador. ¡Pude leer como le explicaba a su amiga Sandra que por casualidad había encontrado un consolador en la habitación de su madre y que las pajas con el eran una locura, su amiga le contestaba que el próximo sábado cuando fuera ella lo quería probar también!
Nada de esto le conté a Carlos todavía, y espere que llegara el sábado con un grado de excitación muy elevado, tanto que esa noche tuve que aliviarme en varias ocasiones, todas ellas magnificas.
Sábado 12 de Julio
La mañana trascurrió con normalidad, desayunamos y pude observar como Carlos hacia sus intentos con mayor o menor suerte, la verdad en que entre ellos la relación había cambiado, eran mucho mas próximos. Yo esperaba con anelo la llegada de Sandra.Sobre las 11 Sandra llego pregunto por Vanesa y directamente subió a la habitación. Yo por mi parte entre en mi despacho y con máxima atención me dispuse a ver cuando ellas me quisieron ofrecer. Tras unos minutos de charla, se conectaron en ordenador y estuvieron así en torno a una hora, cuando ya pensaba que no iba a suceder nada, Vanesa salió de la habitación volviendo con una caja de zapatos, como yo pensaba saco el pequeño vibrador de la caja y se lo entrego a Sandra. Esta tras observarlo y ponerlo en funcionamiento con cara de sorpresa empezó a desnudarse, pronto se quedo sin la parte de arriba de su ropa, mostrando unas bonitos pechos redondos, la verdad es que para ser de la misma edad, Sandra estaba mucho más desarrollada, sus tetas eran bastante grandes, y tenía los pezones erectos por la excitación, siguió quitando sus ropas y pude observar el resto de ese ángel desnudo, la verdad es que no tenía nada que envidiar a ninguna mujer y cualquier hombre que la hubiese visto habría caído rendido ante sus encantos, su coñito era carnoso, tenía bastante pelo aunque curiosamente cortado en forma de triangulo, y más abajo asomaban dos protuberantes labios que parecían querer salirse para recibir a cualquier polla que quisiera meterse dentro. Acto seguido fue probando el vibrador sobre diversas partes de su cuerpo primero en su mano, luego sobre sus pezones donde la sensación la hacia reír mostrando su bonita sonrisa, y finalmente bajo hasta la entrada principal.
Suavemente lo puso sobre su clítoris mientras abría las piernas subida en la cama, Vanesa observaba curiosa desde la cama, con cara de satisfacción al ver como su amiga estaba encantada. Sandra continuo jugando sobre su clítoris, y de vez en cuando lo deslizaba sobre su dulce rajita, pronto si cuerpo comenzó estremecerse, sus piernas se abrían mas y mas, sus brazos oprimían sus pechos y hacia que estos rebosasen, mientras todo esto ocurría Vanesa presa de la lujuria, había aparatados sus bragas y introducía dos dedos en su monte de Venus, su otra mano acariciaba su pecho por debajo de su camiseta blanca.
Ya no aguantaba más, había comenzado a masturbarme como loco, hace unos días esto hubiese sido inimaginable y ahora no podía mas que entregarme al placer de ver a dos adolescentes en pleno apogeo sexual, Sandra empezó a introducir el vibrador en su sexo primero lentamente y pronto a una velocidad mayor y prácticamente hasta la parte superior donde estaban alojadas la pilas, era obvio que su capacidad era mucho más grande y que su amigo se le estaba quedando pequeño.
Mientras yo me imaginaba en ese habitación follándolas como un loco a ambas, las dos terminaron entre espasmos y gestos de tremendo placer, con una sonrisa en los labios como acaban las buenas pajas, y a mi nuevamente me toco limpiar, esta vez el escritorio el cual había dejado despejado de papeles ante la eventualidad de una posible contingencia como esta.
Tras lo contado decidí que merecían un rato de intimidad apague el ordenador, quedándome pensativo, ¿cuál sería mi próximo movimiento?, este tendría que llevarme entre las piernas de Vanesa.
Nuevamente por la noche hable con Carlos, lo senté en mi despacho y el medio excitado esperaba con ansiedad lo que yo le tenía que decir, parecía intrigado, sin más preámbulos le dije:
Carlos ya sé lo que vamos a hacer apuesto que si actúas como te diga, mañana por la noche estaremos comiéndonos el conejito de Vanesa- Carlos parecía vivir lo que su mente imaginaba.
¿No te creo, realmente piensas que Vanesa a querer follar?
Yo no te he dicho que ella vaya a querer, solo que no tendrá otro remedio
¿Y como piensas lograr eso?
Esta mañana observe como Vanesa y su amiguita jugaban con el vibrador en su habitación, ahora tu solo tendrás que hablar con tu hermana, le dirás que las has visto masturbándose como dos guarras, y que grabaste un video, que quieres que ella se masturbe delante de ti, para que tú puedas verla, si se niega amenázala con enseñar el video a sus amigos.
Carlos no salía de su asombro, sonrió y finalmente dijo que sí.
Charlas, mañana por la mañana subirás a su habitación, tienes que lograr que ella se masturbe para ti, y tú tienes que hacerlo también mirándola a ella, seguro que no te costara mucho, cuando ella esté a punto de terminar entrare, hazte el sorprendido. Luego déjame a mí.
Vale, ya tengo ganas de que llegue mañana- respondió Carlos
Domingo 13 Julio
El domingo Carlos por extraño que pareciese había madrugado mucho, claro que si se tiene encuentra lo que él esperaba de ese día, era lógico. Vanesa bajo a media mañana, tras desayunar, Carlos fue hablar con ella y los dos subieron a la habitación, como estaba planeado.
Yo por mi parte encendí mi pequeño espía, a tiempo para ver a Vanesa furiosa como nunca la había visto, por un momento temí que las amenazas de difundir el video no fueran suficientes, y que esta le pidiera a Carlos que se lo enseñara. Carlos no tenía nada que enseñar y esto podía complicarle las cosas. Por suerte Vanesa fue calmándose, y ahora era Carlos quien llevaba la voz cantante. Tras unos segundos donde los dos quedaron mirando fijamente, Vanesa salió de la habitación volviendo segundos después con una caja en las manos.
¡Había resultado!, Vanesa comenzó a desnudarse frente a Carlos que la observaba también desnudo, comenzó a masturbarse con el aparato. Había llegado el momento de intervenir y así lo hice.
Subí las escaleras tan rápido como pude, sin picar a la puerta abrí esta de golpe, la puerta de la habitación no tenía pestillo. Allí estaba Vanesa, abierta de piernas introduciéndose al artilugio purpura, mientras su hermano sujetaba su mástil erguido, duro como una roca. Trate de parecer lo más enfadado posible y les dije gritando:
¿Qué demonios estáis haciendo? No me puedo creer lo que estoy viendo, sois hermanos, vais a matar a vuestra madre cuando se entere de esto.- los dos trataron de taparse sin demasiado éxito- Carlos sal inmediatamente de aquí ves a tu habitación, y tu Vanesa viste ahora mismo vuelvo.
Todo había salido perfectamente, Vanesa no podía salir de su asombro, y ruborizada trato de taparse cuanto pudo, Carlos simulo perfectamente y salió nervioso de la habitación. Ya en el cuarto del nos felicitamos mutuamente, Carlos sonreí maliciosamente y hacía gestos oscinos continuamente estaba desatado, preso de la locura sexual que comenzaba a impregnar toda la casa y que ya nunca se iría. Trascurridos unos minutos volver a la habitación de la chica, estaba cabizbaja, sentada en el suelo, tenía las piernas recogidas en su pecho y la mirada perdida.
En que estabais pensando?- Le pregunte
No lo sé- respondió ella, sin duda nunca me diría lo que su hermano le había propuesto, por miedo a que este se vengara.
¿Qué debería hacer ahora yo Vanesa?
No sé, pero por favor Cristian no se lo digas a mama
Por supuesto que se lo debo de decir no es lógico lo que estabais haciendo, sois hermanos- dije yo dramatizando todo lo que pude la situación
Lo sé, pero por favor no se lo digas, hare lo que me pidas, te prometo que no volverá a pasar más.
Así fue como Vanesa, firmo su sentencia, quedaría unida a nosotros esclava de sus palabras, si bien pronto la situación no le sería tan desagradable.
Salí de la habitación, hable con Carlos le dije que se fuera a ver a sus amigos, le di dinero para el cine y no sin protestas este marcho, con la promesa que a la noche follaría todo lo que quisiera.
Vanesa me esperaba en el comedor donde yo le había ordenado que lo hiciera, me senté junto a ella en el sofá y el comente cual era mi idea.
Yo podía hacer la vista gorda y olvidar el tema si ella hacia algo por mí, ella totalmente acorralada asintió con la cabeza.
Acariciándole su pelo, le pregunte por su virginidad, y ella entre suspiros me dijo que no había estado con ningún chico, que solo los había besado y que lo mas que había visto de ellos había sido hacia un rato con su hermano. Mirándola delicadamente a los ojos y acariciando sus cálidas mejillas le dije hoy sería su primera vez, Vanesa asintió la penitencia para su pecado y con resignación sonrió forzadamente.
Yo quería que ese día fuera inolvidable para los dos, no quiera hacerle ningún tipo de daño, trataría de hacer sentirse lo mejor posible.
Mis labios pronto encontraron los suyos, los bese, acaricie, y sorbí para mí con fruición, sus ojos brillaban presa de la emoción, y su respiración entrecortada se hacía cada vez más fuerte. Mis manos recorrían su pelo si cara sus hombros, y su cuerpo revivía con el roce de mi cuerpo.
La tumbe y con suma delicadeza quite su ajustada camiseta, sus minúsculos pecho sonaron y mis labios fueron babando lentamente, bese su cuello ,sus hombros ,finalmente sus tetas, mamaba de sus lindos pezones que tiesos me acusaban del inmenso placer que recibían, Vanesa suspiraba estaba claro que no sufría…
Mi lengua continúo su camino y poco a poco sigue descendiendo, primero hasta su ombligo, finalmente entre sus muslos, el pequeño pantalón rojo no fue problema y pronto caía al suelo sin ninguna posibilidad de tapar a su dueña. La visión era fantástica, un pequeño y rosado majar se hallaba frente a mis ojos, a estas alturas mi polla iba a estallar sino se veía liberada de su cautiverio,
Mis dedos, mis labios, y mi lengua recorriendo la parte interna de sus muslos, todo el cuerpo de Vanesa se estremecía como poseído por una fuerza sobrenatural, cada vez me acercaba más a su húmeda rajita, que como un pequeño manantial expulsaba los más dulces jugos, que no dude en beber separando sus piernas. Era la hora de introducir mis dedos en su sexo, así lo hice sin ningún impedimento, ayudados por la gran cantidad de fluidos que la pobre perdía. Los suspiros pasaron a ser claros aullidos de placer, introduje mis dedos una y otro vez, mi lengua describía sinuosos dibujos en su pepita, el orgasmo no tardo en aparecer, una exposición gusto irracional baño su cara, sus ojos se tornaron blancos, su cuerpo desfalleció hasta que dar inerte y por un momento murió en un mar de satisfacción.
Cuando Vanesa recobro su eteriza, mi miembro ya le esperaba a la altura de su cara, maravillada lo agarro y sin saber muy bien que hacer comenzó a agitarlo lentamente, aquella falta de destreza unido al tremendo gozo experimentado hicieron que a los pocos minutos, toda mi leche regara su bonita imagen.
Sin ni siquiera darle tiempo a limpiarse de mi descarga, la gire y poniéndola a cuatro patas, lamí su puerta trasera con pasión, Vanesa asombrada no pudo evitar una mueca que pronto se torno en frenesí, al introducir yo un dedo en cada agujero, pudiendo notar como mis dedos se encontraban en interior separados por una delicada mampara, produciendo con su roce mayor deleite si cabe en ella…
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