Hace aproximadamente 45 días estábamos con mi señora en la puerta de nuestra casa, disfrutando de un hermoso día y viendo pasar a la gente que andaba por el barrio, cuando vemos pasar a Dora, una señora que estuvo varios años viniendo una vez por semana a nuestra casa para ayudar a mi señora con los quehaceres de la casa, hasta que encontró un trabajo más liviano y bien remunerado; entonces habló con mi señora y le explicó su situación y le pidió por favor que no se enojara pero ella prefería tomar ese otro trabajo porque iba a contar con obra social, aguinaldo y vacaciones, como asi tambien de todos los beneficios que se consiguen con ese tipo de empleos; mi señora entendió la situación y le dijo que..... no habría problemas, que aunque ella no viniera, seguirían siendo buenas amigas; al vernos, enseguida se detuvo a charlar con nosotros que la preguntamos como seguía con su trabajo; ella nos dijo que lamentablemente la fábrica había suspendido y dejado cesante mucho personal por un bajón en las ventas; entonces ella había seguido un curso para dar masajes y actualmente estaba empezando a dar los masajes ya sea en su casa o en casa de los clientes.- A esta altura debo decir que Dora es una mujer de unos 50 años, un poco llenita en carnes, pero su físico es llamativo y más de uno quisiera cogérsela a esta altura, entre los cuales me encuentro.- Tiene unas tremendas tetas y un culo grandioso, pero tiene algo que llama la atención y que la hace muy cogible: posiblemente sea su simpatía o su don de gente, pero realmente es así y al escuchar que se dedicaba a hacer masajes, pensé que era una buena oportunidad para intentar cogerla por lo que le dije que yo era un cliente dispuesto a poner a prueba su idoneidad, que cuando tuviera una tarde disponible me avisara que yo iría a su casa para probar sus masajes; mi señora aprobó mi idea y entonces Dora me dijo que la primera tarde que tuviera libre me avisaría para darme unos buenos masajes.-Me quedé en la ansiosa espera hasta que después de unos pocos días recibo un mensaje de Dora donde me decía que me esperaba esa tarde para darme los masajes: muy nervioso esperé esa tarde y en cuanto pude me llegué hasta su casa, donde ella me esperaba y me hizo pasar a un cuartito donde había colocado una camilla, me hizo sacar la camisa y acostarme y así empezó con sus masajes; la verdad que dichos masajes me hicieron muy bien y de esa forma llegó hasta el final donde me dijo que ya estaba y que me podía vestir; entonces le dije:
• Dora, me gustó mucho el masaje y quedé muy relajado, pero yo esperaba algo más una terminación, más erótica, en realidad más caliente entre la masajista y el masajeado
• Esas terminaciones tambien las hago pero en casos muy especiales, generalmente en el domicilio del cliente y en otros lugares especiales; salvo que sea un caso demasiado especial, como sería el suyo, en que tengo que esperar que mi marido tome un viaje de por lo menos un día y yo quede sola todo el día
• La verdad me gustaría tener una de esas terminaciones especiales; usted decidirá donde la hacemos; si yo quedo algún día solo en mi casa se lo hago saber, mientras tanto espero su llamado
• Descuide Don Luis, me voy a ocupar de ese asunto y espero que muy pronto podamos gozar de unos masajes y de una terminación especial
• Eso espero Dorita, hasta muy pronto
• Adios Don Luis
Luego de eso, me quedé tranquilo porque los masajes me habían dejado completamente relajado, pero por otro lado muy nervioso porque esperaba con muchas ansias el día que Dora me llamara para decirme que tenía la solución a mi problema o a mi deseo.- Pasaron pocos días y una mañana me llama y me dice que su marido salía al mediodía para hacer un trabajo en Mendoza así que iba a tardar varios días; si yo podía esa tarde me esperaba en su casa para darme unos masajes eróticos; de inmediato le dije que me esperara que yo iba a ir bien preparado para disfrutar de sus masajes y de alguna cosita más.- Sonriendo me dijo que me esperaba alrededor de las 3 de la tarde, pero que por favor no le fallara, porque oportunidades como esta se le dan pocas veces y a ella le gusta aprovecharlas.- Llegué a la hora indicada, nos dimos sendos besos en la mejilla, ella me dijo que teníamos toda la tarde libre porque le había avisado a sus hijos que iba a estar ocupada y que por esa tarde no la molestaran.- Con ese convencimiento, hice lo primero que me indicó la vez anterior: me saqué la camisa y esta vez tambien los pantalones; me acosté en la camilla y Dora empezó con sus masajes; entonces le dije que para estar en las mismas condiciones, ella tambien debía sacarse la blusa; así lo hizo y quedó con un tremendo corpiño por lo grande ya que como dije anteriormente tiene un par de tetas impresionantes; le pedí que tambien se sacara los pantalones, ella me dijo que yo era muy impulsivo pero accedió a mi petición quedando entonces en bombacha y corpiño haciendo juego; yo al verla así, se me paró por completo la pija; estuve tantos años viéndola solamente con su ropa de fagina y ahora la veía de esa forma; le pedí que empezara con sus masajes y ella no se hizo rogar y me empezó a masajear por todo mi cuerpo; yo acostado boca abajo, sentía sus manos trabajar mi espalda, lo que me hacía calentar aun más; sus tetas colgaban en forma impresionante y me rozaban las espalda; con mis manos trataba de tocarle el culo y la concha, pero ella con hábiles movimientos lograba calentarme más, sonriendo y diciéndome que yo era un mano larga.- Una vez terminada con mi espalda, me dijo que me diera vuelta en la camilla, asi lo hice y mi pija luchaba por salir de los calzoncillos; Dora le agarró con su mano por arriba de los calzoncillos y me dijo que eso era una cosa muy linda y que ella estaba dispuesta a que se tranquilizara; mientras ella me agarraba la pija yo trataba de sacarle el corpiño hasta que lo logre y esas dos tremendas tetotas quedaron liberadas; entonces las empecé a chupar con ganas mientras Dora empezaba a gemir y a gozar con mis chupadas; entonces me sacó los calzoncillos y quedó mi pija enhiesta y redura, con lo cual ella se la metió a la boca y la empezó a chupar dándome una de las mejores mamadas de mi vida; yo volví a chuparle las tetas y los pezones se pusieron tremendos; puntudos y bien duros con su color bastante mas oscuro que la piel de sus tetas; era una delicia comerse esas tetas; mientras estábamos los dos chupándonos primero uno y después el otro, le dije que se sacara la bombacha y se subiera arriba la camilla; Dora no se hizo rogar, se sacó la bombacha, se subió a la camilla y se ensartó mi pija en su peluda concha que enseguida la recibió en todo su esplendor; empezó a cabalgar arriba mío mientras yo le estrujaba las tetas; ella me decía que le gustaba muchísimo como la estaba cogiendo y yo seguía esmerándome para lograr que este polvo fuera para los dos un gratísimo recuerdo después de tanto tiempo de desearnos mutuamente.- Seguimos bombeándonos mutuamente y cuando me di cuenta que ella estaba por acabar, apuré mis embestidas tratando que los dos llegáramos juntos al orgasmo, cosa que logramos entre gemidos y gritos de satisfacción.- Quedamos los dos destruídos por unos minutos sobre la camilla, hasta que nos fuimos recuperando; en ese momento hicimos lo que no habíamos hecho hasta ese momento; yo metí mi lengua en su boca y entrelazamos nuestras lenguas y mezclamos nuestras salivas, dándonos el primer beso de lengua de nuestras vidas; pero a ella le gustó y seguimos besándonos un rato largo; ya más descansados me dijo:
• Ay Luisito, creí que nunca llegaría este momento
• Yo creí lo mismo, pero ahora que pudimos coger, te invito a que repitamos esta cogida que por ser la primera quedará en nuestro recuerdo
• Estoy de acuerdo, Luis, cógeme y haceme tu puta
• Con mucho gusto querida, alla voy
Enseguida me subí nuevamente sobre ella, y volví a meterle mi pija que ya habría recobrado su dureza y ella gemía llena de satisfacción; su concha estaba llena de mi acabada anterior y eso le ponía más lubricación a nuestra cogida, volviendo a moverme dentro de ella con toda su fuerza; ella tambien gozaba con mi pija dentro de ella; entonces me abrazó con sus piernas por mi espalda pidiéndome que se la pusiera más adentro; pero la realidad era que toda mi pija se encontraba dentro de ella; hice un esfuerzo y me seguí moviendo como si recién empezara, hasta que acabé nuevamente dentro de su concha, pero no me salí porque Dora seguía disfrutando y me dijo que le faltaba poco para acabar ella tambien; seguí bombeando hasta que ella lanzando un suspiro tambien acabó, dándome los gracias por haber logrado hacerla acabar dos veces en la misma tarde, cosa que ella hacía muchísimo tiempo que no lograba.- Desnudos como estábamos nos dispusimos a irnos a bañar, lo que hicimos franeleándonos como dos jovenzuelos enamorados.- Terminamos de bañarnos, nos secamos y nos vestimos, fue entonces que yo le dije que esta reunión se tenía que volver a repetir; ella que dijo que no había inconvenientes, a lo que le dije que la próxima vez me gustaría darle por el culo, a lo que ella me dijo que hacía mucho tiempo que no lo usaba, pero por tratarse de mí, seguro que lo íbamos a hacer de acuerdo a mi deseo.-
Pasaron los días, llegó un nuevo viaje del marido, esta vez hasta Córdoba, entonces me llamó para invitarme a darme unos masajes; yo esa misma tarde, y sin tantos preparativos, en cuanto llegué, me desnudé y ella hizo lo propio y esta vez los masajes empezaron con nosotros dos desnudos.- Enseguida nos calentamos, ella me chupó nuevamente la pija mientras hacíamos un 69 y yo le chupaba la concha que Dora se había depilado completamente porque le había comentado que me gustaba más de esa forma; la chupada de concha rindió efecto porque Dora enseguida empezó a gemir y a retorcerse como una felina en celo y al poco rato lanzó un grito muy fuerte lo que me dio a entender que había tenido el primer orgasmo del día.- Mientras se reponía del orgasmo, yo le iba metiendo los dedos por su culazo; aunque me costaba un poco, primero fue entrando un dedo mío gracias a haberlo ensalivado bien, cuando lo tuve adentro lo empecé a mover para que su culo se fuera acostumbrando; cuando ya se quedó tranquila con mi primer dedo adentro, empecé a hacer los esfuerzos necesarios para que entrara el segundo dedo; ella tambien hacía esfuerzos para lograr tener los dos dedos dentro suyo; una vez adentro los dos dedos, me dijo que consideraba que ya podría aguantar mi pija ya que mi pija es bastante larga pero no muy gruesa; entonces saqué mis dos dedos que hicieron un ruido como quien destapa una botella; enseguida le metí mi pija, que despaciosamente fue entrando en su culo, lo que se notaba en su cara que estaba haciendo un gran esfuerzo porque denotaba que estaba sufriendo; no obstante eso, me pedía que siguiera y despacio, despacio se la fui metiendo hasta que mis bolas pegaron con su cuerpo, indicándome que mi pija había entrado en su culo todo su largo, hecho lo cual me empecé a mover despacio dentro de ella hasta que logré acabar llenado su culo de leche.-
Me dijo que en realidad le había costado, pero que esperaba que yo haya quedado satisfecho; yo le dije que estaba muy conforme con lo realizado, y si ella estaba en condiciones me gustaría repetirlo ese mismo día.- Ella me pidió que la dejara descansar un momento que después no tendría inconveniente en que la enculara nuevamente; mientras esperábamos que ella se recuperara, trajo unas gaseosas y a mi se me ocurrió hacer un jueguito con las gaseosas, volcándolas sobre sus tetas y dejándolas caer por su cuerpo y cuando por fin llegaban a su concha, yo la chupaba y con eso me quitaba la sed: a Dora le gustó el jueguito y yo haciendo eso y viéndola desnuda, me empecé a calentar nuevamente y cuando mi pija estuvo nuevamente parada, la hice dar vuelta, que apoyara la cara contra la camilla y así quedaba su hermoso culo en posición para ser penetrado; así lo hice y al escuchar un quejido de parte de ella, pregunté si quería que parara, pero ella me dijo que siguiera adelante; de ese modo la tenía a mi disposición y sin más preámbulos, la ensarte y le mandé mi pija hasta el fondo; ella se estremeció, pero yo no paré y seguí dándole con muchas ganas hasta que nuevamente acabé dentro de su culo y al sacarle mi pija, empezó a chorrear mi leche por sus piernas, lo que provocó una risa franca de parte de Dora.-
Esa tarde terminó así, nuestros encuentro siguieron por varios meses y hoy todavía cuando nos vemos buscamos cualquier excusa para encontrarnos e ir a coger como dos jovencitos calentones