Inicio | Favoritos | Contacto
 
Recuperar Contraseña REGISTRARSE



Ranking de Autores
sexofotos España
131 -62
bangabandu C.Verde
23 0
gali Mexico
15 0
48peter Argentina
12 0
chantajista Mexico
11 -1



Amor-Filial Masturbacion Confesiones Dominacion Fantasias Gays Hetero Intercambios Lesbicos No-Consentido Orgias Sadomaso Maduras Cibersexo Voyeur

Lios amorosos 07: Los planes de Diego


En capítulos anteriores: \"Pero para Sergio, eso no había sido un simple lío. Le gustaba Luis y estaba empezando a enamorarse de él. No iba a par hasta que consiguiera que él sintiera lo mismo. Un beso en el momento justo por parte de Sergio hizo que Luis reconsiderara lo de enamorarse de Sergio. Pero lo que más le había impresionado a Manuel era el beso de despedida. ¿Es que Juanjo era gay? Álvaro cada vez estaba más enfadado con aquel tema. Al otro lado, Noelia se había quedado como si le hubieran echado una jarra de agua fría. Sergio quería que Luis dejara a Rosa a toda costa y, para ello, había llamado a un espía para seguirle. Sergio le contó todo.............. lo que Sabía sobre Luis y, cuando comentó lo del colegio, Diego tuvo una genial idea: llevaría allí a su sobrino y le recogería todos los días. Así observaría a Luis.\"

La relación entre Noelia y Álvaro estaba empezando a quebrantarse, y todo por culpa del fallo del preservativo. Álvaro parecía totalmente enfadado con Noelia y ésta quería hablar seriamente con él, lo cual no auguraba buenas cosas. Esto hizo que Álvaro tomara riendas en el asunto y hablara con Luis, pero ¿cómo le iba a decir todo lo que pasaba?

Álvaro le intentaba llamar, pero Luis tenía el móvil en casa: se había olvidado de cargarlo y no se lo iba a llevar sin batería. Además, estaba en el colegio y, con los niños poco podría oír. Pero no solo Álvaro tenía problemas: todo el asunto de Sergio estaba llevando a Luis por el camino de la amargura y todos se lo notaban, por lo que empezaron a hacerle preguntas incómodas. Luis decidió acabar con aquello y no hizo caso a nadie.

Y la cosa se complicaba. Una de las profesoras del colegio llevó a un chico nuevo. Tenía 11 años e iba a sexto de primaria. Informó de que se iba a las 3 y que iba a recogerle su tío. ¿Cómo iba a imaginar Luis que ese chico, que era, precisamente, el sobrino de Diego, le iba a dar tantos problemas? Se llamaba Ángel.

Se llegó la hora de sacar al niño nuevo. Cuando lo sacaron (junto con los demás que salían a tal hora), allí estaba esperando Diego. Así, intentó un primer acercamiento:

Hola – saludó Diego.

Hola – contestó Luis al saludo.

¿Qué tal ha comido hoy mi sobrino?

No ha comido mal.

Y, ¿se ha portado bien?

Como todos.

Bueno, me presento, soy Diego y voy a venirle a buscar todos los días.

Encantado, yo soy Luis.

\"Perfecto, ya tengo la excusa perfecta para observarle todos los días\" pensó Diego. Un chico llegó a buscar a sus hermanas justo en el momento en que se iba a ir Diego. Pero, entonces, pensó que el chico podía venirle de maravilla, por lo que le esperó.

Mientras, Ángel tenía muy clara su misión: debía ver todo lo que hacía Luis, caerle bien y comenzar a ser su amigo. Pero iban a ser algo más que amigos.

Cuando el chico que iba a buscar a sus hermanas las recogió, Diego le abordó:

Oye, perdona.

¿Qué pasa? – preguntó el chico.

¿Conoces bien a Luis?

Hombre, no del todo, pero mis hermanas están contentas con él.

No sé. No me da buena espina. Me gustaría saber más de él.

Pues siento no poder ayudarte, pero no le conozco.

Podrías hacerte su amigo.

No es necesario. Yo creo que parece buen chico.

Hazte su amigo, para estar más seguros – decía Diego, dándole un fajo de billetes.

Vale, me haré su amigo. Mañana quedaré con él para dar una vuelta.

Diego y el chico, que se llamaba Jaime, se despidieron. El espía lo tenía todo planeado y estaba involucrando a mucha gente, pero eso a él no le importaba. Lo único que quería era complacer totalmente a Sergio.

Llegó la hora de que Luis se fuera para casa. Ya allí, por fin puso el móvil a cargar. En cuanto lo encendió, casi se le bloquea el teléfono por las tropecientas llamadas de Manuel y por las de Álvaro. Luis decidió llamar a ambos, aunque antes llamó a Manuel, ya que había muchísimas llamadas de él.

Hola, Manuel – saludó Luis.

¡Hombre! Por fin consigo hablar contigo – dijo Manuel.

¿Te pasa algo?

Pues sí. Me gustaría contarte una cosa: creo que soy gay.

¿Qué? – preguntó Luis extrañado.

Sí. Es que el día de la paja lo único que me calentaba eran las pollas de los demás, así que tengo que ser gay por narices.

No tiene por qué. Si no estás enamorado de nadie…

Es que lo estoy. Creo que me gusta mucho Sergio.

¿Sergio? ¿Tu primo?

Sí – un ataque de celos invadió a Luis. Acto seguido le dijo:

Olvídate de él. No creo que tenga los mismos pensamientos que tú.

Eso me dijo Juanjo.

¿Juanjo? ¿Lo sabe también?

A alguien tenía que contárselo y ya que tú no estabas disponible,…

Y, ¿qué te dijo?

Pues si te lo cuento,…

Cuenta, cuenta. Tengo mucho tiempo, así que…

Verás, al principio me insultó maricón. Yo pensé que me iba a echar de allí, pero lo que me dijo es que tenía que ser su esclavo – Manuel le contó todo lo que le hizo.

Vaya con Juanjo. ¿Y qué pasó cuando terminó?

Me besó y me dijo que ya hablaríamos. ¿Crees que le gusto?

Es posible. Vuelve a quedar con él.

Eso estaba pensando. Pero quería que me dijeras tú algo.

Se despidieron y Manuel fue directo a casa de Juanjo.

En otro lugar, mientras, Diego hablaba con Sergio:

No te vas a creer la conversación que he oído – decía Diego.

¿De qué? – preguntó Sergio asombrado.

Verás, he pinchado el teléfono de Luis y ha llamado a Manuel. Éste le ha dicho que estaba enamorado de ti.

¿En serio? Jamás me lo hubiera imaginado.

Y otra cosa. A Luis le gustas, eso está claro. Le ha dicho que no lo intentara contigo.

No, si yo tenía claro que a Luis le gusto, pero…

Ya entiendo. Y lo mejor no es eso: es lo que han hablado – Diego le contó toda la conversación entre Manuel y Luis.

¿En serio? Yo no sabía que Juanjo tuviera esos gustos. Oye Diego, estás haciendo el mejor trabajo de tu vida. Enhorabuena.

Gracias, pero lo mejor es que ahora voy a tener vigilado a Luis todos los días sin que se dé cuenta. A parte de llevar a mi sobrino al comedor donde Luis trabaja, he convencido a un chico que se haga amigo suyo y que me diga todo lo que trama.

¡Genial! Muchas gracias por el trabajo – agradeció Sergio.

Se despidieron. En otro lugar, Manuel llegaba a casa de Juanjo. Éste abrió la puerta y se quedó impresionado cuando le vio allí. Manuel pasó antes de que Juanjo dijera nada y se sentó en el salón. Parecían estar solos. Era lo que Manuel deseaba.

Juanjo tenemos que hablar – empezó Manuel.

Yo pensé que no querrías volver a verme desde lo del otro día.

Bueno, mejor no hablar de aquello.

Me parece bien. ¿Qué es lo que pasa?

¿Qué fue el beso de despedida? ¿Es que te gusto?

No lo sé. Prefiero no pensarlo.

¿Prefieres no pensarlo? Eso es malo. Venga, ¿te gusto o no?

Creo que sí, pero no lo entiendo. A mí siempre me han gustado las chicas.

Seguramente seas bisexual.

Posiblemente, pero prefiero que no se entere nadie por ahora.

Entendido.

Manuel se acercó a Juanjo y le plantó un beso en la boca. Juanjo no tenía intenciones de separarse de él, por lo que para lo que empezó siendo un pico, terminó convirtiéndose en un morreo. Cuando Manuel se encontraba a tono, empezó a acariciar a Juanjo, al que no parecía disgustarle. Poco a poco, fue bajando su mano a su entrepierna, la cual comenzó a reaccionar en cuanto Manuel le puso la mano encima.

Antes de seguir, Juanjo se levantó y comenzó a quitarse la ropa, haciendo lo mismo con Manuel. Cuando los dos estaban totalmente desnudos, siguieron con los morreos y los magreos. Pronto, Manuel comenzó a masajear la polla y Juanjo se tumbó en el sofá. Entonces, Manuel bajó su cabeza y se metió la polla de Juanjo en la boca. El chico soltó un suspiro y se dejó hacer. Quizá Manuel no tuviera práctica, pero no lo hacía nada mal y Juanjo estaba disfrutando a lo grande.

Pero Manuel quería llegar a algo más. Si de verdad le gustaba a Juanjo, éste tenía que tocarle la polla, aunque solo fuera eso. Cuando Manuel se cansó de chupar, se levantó y le dijo a Juanjo que se la tocara.

Juanjo dudó un momento: nunca había tocado una polla que no fuera la suya. Pero pronto despejó sus dudas y empezó a masajear la polla de Manuel. Tocar una polla ajena no era nada desagradable. Es más, a Juanjo le estaba encantando. Y a Manuel todavía más. Tanto le gustaba que no tardó nada en correrse en la mano de Juanjo, quien miró la corrida desconfiado. Manuel le dijo que la probara, pero Juanjo no quiso. Entonces, Manuel se llevó la mano de Juanjo a la boca y le chupó la corrida. Acto seguido le besó, pasándole la corrida que tenía en la boca. Juanjo parecía que iba a escupir, pero descubrió que el sabor de la corrida estaba lejos de ser desagradable.

Esa imagen hizo que Manuel volviera a ponerse a tono. Juanjo se fijó en que la polla de su nuevo amante estaba otra vez dura como una roca. Como antes había disfrutado, ahora le tocaba disfrutar al otro, por lo que pensó en metérsela en la boca. Antes de llegar a chuparla, ya cerca de su boca, pareció arrepentirse, pero cerró los ojos y se la metió en la boca. El sabor no era malo, pero tampoco es que fuera una delicia. Aún así, le encantaba sentir aquel trozo de carne en la boca.

Sin saber como, Juanjo comenzó a subir y bajar la boca, chupando como podía. Cada vez le estaba gustando más aquello y Manuel estaba disfrutando de la mamada. Cuando Manuel iba a correrse una vez más, no avisó y la poca corrida que le salió fue a parar a la boca de Juanjo quien tragó sin ningún problema.

Ahora era Manuel el que quería probar la corrida de Juanjo por lo que le volvió a tumbar en el sofá y se la empezó a mamar con frenesí. Subía y bajaba la boca con más experiencia que Juanjo, quien se lo estaba pasando en grande. Para añadirle más morbo, Juanjo agarró la cabeza de Manuel y comenzó a follársela, al mismo tiempo que Manuel subía y bajaba la boca. Aquello se estaba convirtiendo en un disfrute para ambos.

Después, Juanjo se levantó, con la polla a punto de reventar y Manuel se puso en frente de él y de rodillas. Entonces, empezó a chupar de nuevo. Juanjo volvió a agarrarle la cabeza, pero Manuel le empezó a agarrar el culo. Pronto, Manuel introdujo un dedo en el ano de Juanjo, que se encontraba demasiado a gusto como para protestar. Acababa de descubrir otra forma de disfrutar.

Manuel no tuvo que esforzarse mucho más para recibir la corrida en la boca, que tragó con gusto. En cuanto la tragó besó a Juanjo quien empezaba a disfrutar de verdad con aquello. Y tanto disfrutaban ambos que volvieron a tener una erección. Manuel iba a bajársela a Juanjo cuando llamaron a la puerta.

Juanjo se vistió enseguida, sin saber cómo (seguramente se hubiera puesto alguna cosa al revés) y le dijo a Manuel que fuera a su habitación. Juanjo abrió la puerta y se encontró a Pedro, que sin que le invitaran pasó, diciendo \"¡Tengo una noticia cojonuda!\". Sin que Juanjo pudiera hacer nada, se dirigió a la habitación, donde vio a Manuel totalmente desnudo y con la polla hacia arriba.

Pero, ¿qué pasa aquí? – preguntó extrañado.

Nada… - intentó contestar Juanjo.

¿Qué habéis estado haciendo? – preguntó de nuevo cuando dirigió la vista a la entrepierna de Juanjo, viendo su tremenda erección.

Solo estábamos…

No me jodáis. Sois maricas…

El teléfono de casa de Luis sonó. Era Álvaro, cuya voz parecía de preocupación. Esto preocupó a Luis, que le preguntó enseguida:

Álvaro, ¿te pasa algo?

Pues, sinceramente, sí. Verás, el otro día lo hice con Noelia.

¿En serio? Eso es genial.

Sí, lo sería si no fuera por lo que fue.

¿A qué te refieres?

Pues que al final descubrimos que…

¿Lo qué?

¿Estás sólo?

Sí, pero no creo que nadie oyera lo que me tienes que decir.

Verás, descubrimos que el condón estaba roto.

¡No jodas! ¡Qué marrón! Y, ¿qué pensáis hacer?

Ella dice de decírselo a algún mayor de edad para que le dejen tomar la píldora esa, pero no creo que sea buena idea.

Entonces, ¿qué es lo que vais a hacer?

Para eso te llamo, para que des alguna idea.

No sé. Primero debería hacerse el test de embarazo ese.

Ya eso sería lo suyo. Pero es que no tengo ninguna gana de hablar con ella.

¿Por qué? Deberíais hablarlo.

Es que si no hubiera sido porque estaba todo el tiempo con que lo hiciéramos, esto no estaría pasando.

¿Le estás echando la culpa a ella?

Pues sí, para qué te voy a engañar.

Pero si ella no tiene la culpa de nada…

Hombre, no. No sé que hacer.

Haz las paces con ella, tío. No sería bueno que os separarais ahora.

Está bien. Voy a confiar en ti. Voy a llamarla.

Espera, vente a mi casa y la llamas aquí, para ver que te dice.

Vale, voy para allá.

Luis colgó y se sentó en el sofá. Todo se estaba dando la vuelta: su mejor amigo con problemas, él con un dilema entre su novia y el primo de ésta y, para colmo, no sabía nada de Manuel y Juanjo.

Pero el que sí sabía muchas cosas era Diego, quien había estado escuchando toda la conversación entre Álvaro y Luis. Era lo justo: intimidar a uno de sus amigos para que Luis viera que iba en serio. Pronto se lo contó a Sergio.

Sergio no podía creer que todo estuviera saliendo tan bien. Lo único que debía hacer ahora es presentarse al amigo de Luis y decirle que, o se quedaba en su casita, sin que hiciera nada, sin que avisara a Luis, sin salir de casa o predicaba a todo el mundo lo del embarazo de su novia. Con eso, haría ver a Luis que Sergio era quien tenía todo el poder y tendría que dejar a Rosa e irse con él. Era el plan perfecto.

Diego corroboró el plan y le ayudó a llegar a casa de Álvaro, que iba a salir para llegar a casa de Luis con el que había quedado para hablar de lo del embarazo de Noelia. A punto de salir, varios hombres vestidos de negro le apuntaron con un arma. Álvaro se quedó de piedra, pero más de piedra aún cuando Diego comenzó a hablarle.

Así que… tú eres Álvaro – dijo Diego.

¿Quién es usted? – preguntó Álvaro con algo de miedo.

Eso no importa. Lo único que importa es que has dejado embarazada a tu novia y nadie se puede enterar.

¿Cómo lo sabe?

Soy muy listo. Ahora, harás todo lo que yo te diga si no quieres que la gente se entere de lo que ha ocurrido.

Pero,…

Lo primero es que no saldrás de tu casa.

¡Tengo que salir!

Lo segundo es que no estarás en contacto con nadie.

He de hacer una llamada importante.

Y finalmente, estarás sometido a la vigilancia de estos hombres.

No me lo puedo creer. ¿Por qué me hace esto?

Yo solo soy un mandado. Te presento a mi ‘jefe’ – dijo Diego, dejando salir a Sergio.

Y, ¿tú eres el mejor amigo de Luis? – preguntó Sergio.

¡Pero si es un crío!

¡Y tú qué sabes! Luis se va a quedar muy decepcionado cuando no le llames, al igual que tu novia. Espero no haber sido muy duro – terminó Sergio yéndose de allí.

Lo dicho. Todos los días tendrás compañía – dijo Diego mientras se marchaba.

Álvaro, sin saber lo que pasaba, entró en casa muerto de miedo. Le comentó todo a sus padres, quienes intentaron llamar a la policía, pero… ningún teléfono, ni fijo ni móvil, tenían línea. Fueron a mirar internet, pero no iba, no tenían nada de conexión: estaban incomunicados. Diego había conseguido su propósito: asustar a Álvaro.

Mientras, a Luis le parecía raro que Álvaro no hubiera ido, pero no le dio mucha importancia. Al día siguiente, el chico hizo su vida normal hasta que llegó al colegio. Ángel parecía tenerle vigilado. Pero era un niño y no le podía hacer mucho daño. O eso creemos…

Luis, Juan Pedro me ha dado una patada – dijo Ángel en el comedor.

¡Juan Pedro, ven! – gritó Luis a uno de los niños.

Es mentira. Yo no he hecho nada – se defendió Juan Pedro.

Y, ¿para qué iba a mentir?

¿Crees más a un nuevo que a mí? – preguntó Juan Pedro anonadado.

Juan Pedro no era un niño tranquilo y no era del todo bueno, pero a Luis le extrañaba todo aquello. Y es que Juan Pedro era de los mayores y estaba empezando a experimentar cambios, sobre todo en sus gustos.

Llegó la hora de la salida y allí estaba Diego, recogiendo a su sobrino. También estaba Jaime, el chico al que Diego le había dicho que se hiciera amigo de Luis a cambio de dinero. Ángel le contó todo lo que había pasado en el comedor y sobre todo, le contó quien era Juan Pedro.

Cuando las hermanas de Jaime salieron del colegio, el chico se acercó a Luis y comenzó a hablar con él:

Hola. ¿Qué tal se portan? – preguntó Jaime.

Bueno. Digamos que no muy bien – contestó Luis.

Te llevo observando varios días y creo que tú y yo podríamos ser muy buenos amigos.

¿Tú haciendo amigos? – preguntó una de las hermanas.

¿Por qué es tan raro? Entonces, ¿intentamos ser amigos?– dijo Jaime.

No sé. Podría ser – contestó Luis.

Vale. Quedamos esta tarde en frente del cine para charlar.

Jaime había hecho lo que Diego quería y lo había hecho a la perfección, sin dejar ninguna pista de sus propuestas. Así, viendo Diego que todo salía como planeaba (la vigilancia de Luis, la captura de Álvaro,…), pensó en su siguiente golpe. Ese niño, Juan Pedro, sería su próxima víctima. Pero esta vez sería el propio Diego quien se llevara una sorpresa.

Álvaro, mientras, estaba encerrado en su casa con su familia, sin poder salir, ya que estaban totalmente acorralados por los esbirros de Diego. Sergio veía que pronto se acercaba el momento en el que Luis y Rosa cortarían y, así, podría llevar a cabo su plan final. Aunque también le gustaría hacer algo con la relación entre Manuel y Juanjo, que acababan de ser descubiertos por Pedro, aunque Sergio no lo supiera. Todo le estaba saliendo a pedir de boca y no iba a dejar pasar esa oportunidad.

Todo lo que había hablado con Jaime, a Luis le parecía extraño, por lo que decidió llamar a Álvaro para que fuera con él. Pero no había línea. Entonces, llamó a otro de sus amigos, Jorge, y quedó con él para ir con Jaime.

Diego, por órdenes de Sergio, había capturado a Álvaro en su propia casa, amenazándole con el embarazo de Noelia. Jaime, por órdenes de Diego, había establecido contacto con Luis, quien se llevaría a Jorge para su encuentro. Ángel, por órdenes de Diego, había entablado relaciones con Juan Pedro, aunque no muy buenas, para poner a prueba a Luis. Y, sin saber nada de ello, la pobre Noelia llamaba a Álvaro e intentaba entablar alguna conversación, pero estaba incomunicado y la chica se estaba cabreando.

En el próximo capitulo, el enfado de Noelia y el poco cuidado de Álvaro llevará a Noelia a tener una relación con otra persona. Diego hará que eso no se olvide y le hará ver a Álvaro que todo lo que tenía se iba desmoronando. Así, Sergio intenta hablar con Luis, quien está con Jaime y Jorge, para decirle que deje a Rosa, con la que va a quedar para llevar ese propósito.



Para votar y poner comentarios de los relatos debes estar registrado


Registrate Aqui!
Páginas amigas
Sexo En España
Muy Zorritas
Jovencitas Indecentes
Relatos Eroticos
Jovencitas Follando
Jovencitas Putas
Fotos De Sexo
Sin Sujetador
Tangas Y Culos
Contactos Gratis
Relatos

Top relatos
Simplemente tu tia

Primera Infidelidad

me cogi A MI CUÑADA Y A SU hermana

La novia de mi amigo es una puta

Sonia cumple las fantasías sexuales de su hijo

De hijo a amante

Madre solo hay una

MI SOBRINA, LA SEDUCTORA

Mari Carmen una madre muy ardiente

Mi primera infidelidad. parte 1

Más webs amigas
Tangas De Pita
Sexo Xxx


Añade tu Web
Copyright © RelatosEroticos.biz | Inicio | Contacto | Registro | Enviar relato | Información Legal