Inicio | Favoritos | Contacto
 
Recuperar Contraseña REGISTRARSE



Ranking de Autores
sexofotos España
145 -62
gali Mexico
28 0
bangabandu C.Verde
24 0
48peter Argentina
12 0
chantajista Mexico
11 -1



Amor-Filial Masturbacion Confesiones Dominacion Fantasias Gays Hetero Intercambios Lesbicos No-Consentido Orgias Sadomaso Maduras Cibersexo Voyeur

Lesbiana madura


Siendo yo una mujer joven, que acepta el sexo en todas sus formas, encontré un inmenso placer en una señora madura...........................  Tengo treinta años y con el paso del tiempo fui aceptando que soy bisexual. Empecé como toda chica a tener algún que otro novio en la adolescencia y luego de cumplir mis dieciséis años tuve mi primera relación. Fue linda pero la recuerdo como los inicios de mi vida sexual y nada más. A los dieciocho, tiempo de culminación de la secundaria e inicios de la Universidad, salí con un chico durante bastante tiempo pero no llegué a casarme.

Pero en el fondo, debido a la educación que había recibido, tenía en claro que un día me habría de casar y formar una familia como la que tuve.

Sin embargo no fue así. Me casé, tuve una hija y al año y medio ya estaba separada. Mi marido tuvo éxito con otra y al mes de conocerla ya convivía con ella.

Un día recibo la invitación para ir al casamiento de una amiga. Luego de la ceremonia religiosa habría una fiesta en un importante club de la ciudad.

Fui con mi hija y Jenifer, la madrina de ésta, quien años atrás me había presentado al que fue mi esposo. Mientras mi nena correteaba por todos lados jugando con otros niños entablé una conversación con una mujer que estaba en la misma mesa que me había tocado.

Era una señora de sesenta y cinco años llamada Brenda. Estaba demasiado bien conservada para tener esa edad. Era delgada y no demasiado alta. Usaba el cabello, de color negro y lacio, más largo que el común de las señoras de su generación y le quedaba muy bien. Tenía unos ojos café muy seductores y el color de su piel era casi negro. Diríase mestizo. A decir verdad era muy atrayente y muchos hombres jóvenes la miraban.

Hablamos con ella de todos lo temas habidos y por haber. Me dijo que se había divorciado hacía muchos años y que tenía tres hijos. Vivía sola y había ido sin compañía a la fiesta. Luego de unas horas Brenda pensó en retirarse y yo, que también estaba cansada, le dije que tenía la misma idea. Su casa quedaba algo lejos y no tenía locomoción así que le ofrecí llevarla en mi auto. El apartamento de mi amiga Jenifer estaba mucho más cerca. La dejé a ésta allí y mi hija, que se lleva muy bien con ella, me pidió permiso para quedarse a dormir en su casa. Le dije que sí.

Brenda y yo seguimos la marcha hasta el apartamento de ésta y al llegar me invitó a conocerlo. No era demasiado grande pero sí súper confortable y maravillosamente decorado.

Nos sentamos en un cómodo sillón y el sexo pasó a ser la vedette de la conversación. Al principio hablábamos con recato. Ella me decía que después de su separación había salido algunas veces pero no había encontrado a ningún hombre con las condiciones necesarias como para formar pareja. Le comenté qué mi experiencia era bastante parecida a la de ella.

\"A veces los hombres no nos entienden. Sin embargo una mujer siempre sabe lo que otra quiere\", me decía.

\"Tienes razón. Yo me doy cuenta que con otra mujer me entiendo mucho más\". Yo le estaba diciendo esto en virtud de mi amistad con otras mujeres pero no le estaba hablando de sexo. Jamás había pensado en tener un contacto con una lesbiana.

\"Es verdad\", me dijo y agregó: \"cuando una mujer entra en contacto con otra va justo al punto que ésta espera\", me dijo. en ese momento ví en su mirada algo que me extrañó y recién ahí me di cuenta por dónde veía la charla.

Y fue así que le pregunté \"me gustaría hacerte una pregunta y te pido que me respondas con sinceridad

¿Has tenido relaciones con mujeres\".

Brenda se sonrió por unos momentos y me dijo \"Sí lo he hecho\".

En ese momento yo, la mujer tradicional, la que tenía la vida estructurada sentí curiosidad y le pregunté cómo era y qué se sentía.

Fue así qué ella me dijo que cuando se prueba el sexo entre mujeres no se deja más.

Miles de cosas pasaban por mi mente. Mis padres, mi hija, la gente que conocía, la educación que había recibido. Una relación de ese tipo no cabía en el tipo de vida que yo llevaba. Era violentar cientos de principios.

p align=justify Tal vez Brenda notó que algo me ocurría y me tomó las manos. \"Las tienes frías me dijo\".

Y no era para menos estaba demasiado nerviosa.

Ella me miraba y me trataba con una gran experiencia.

Me dijo, sin soltarme, \"eres hermosa desde que te vi me encantaste\".

No atiné a decir nada.

Fue así que Brenda se me acercó y me dio un beso en la mejilla. Yo seguía inmóvil. Volvió a acercarse y ésta vez me besó sobre los labios. Aún en ese momento no me daba cuenta de lo que realmente ocurría. Ella no se aguantó más y tras lanzárseme encima comenzó a besarme con frenesí. Pese a mi estupor comencé a sentir algo extraño...lindo pero extraño.

Respondí con timidez a su beso y, casi sin querer, mis manos se fueron hacia su cuello. Durante un largo rato nos besamos como una pareja normal. De pronto Brenda llevó una de sus manos hasta mi escote y me hizo sentir un ardor en el estómado.

\"No tengas miedo\" me dijo.

Y tomándome de la mano me condujo hasta su habitación. Yo estaba perpleja. Me parecía viajar por otra galaxia. Pero me dejé llevar. Con mucho cuidado ella me desprendió el vestido y quedé frente a aquella mujer a quien había conocido pocas horas atrás en ropa interior. Miré al piso y Brenda me tomó de ambas mejillas y subió mi rostro. En un segundo se quitó su vestido y ambas quedamos abrazadas.

Con inusitada ternura me recostó sobre su cama y permaneció un largo rato abrazada a mí. Después comenzó a besarme en forma muy suave llendo con más pasión cada vez. Me quitó el sostén y me acarició los senos sin dejar de mirarme con ternura. Eso me provocó una gran excitación y ella lo percibió enseguida. Me besó los pezones y comenzó a lamerlos en tanto sentía que me lubricaba. Recorrió todo mi cuerpo con su lengua y cuando llegó a mi vagina la besó sin quitarme la prenda íntima. La presión de sus labios me hizo delirar de placer y Brenda me la quitó. Al principio fue suave pero poco a poco su lengua comenzó a adentrarse en mi canal vaginal provocándome un enorme deleite. Casi sin quererlo llegué a mi primer orgasmo.

Brenda se colocó a mi lado y me abrazó. Pocos minutos después comenzó a besarme nuevamente y sintiéndome extraña, al punto de no llegar a reconocerme, comencé a hacerle lo mismo que ella me había hecho. Sus gemidos me decían que tenía mucha experiencia en eso y que yo le gustaba. Ni por los más recónditos rincones de mi mente se me había ocurrido que me podía llegar a gustar tanto besarle los senos a otra mujer. Pero me encantó hacerlo. Logré que llegara al orgasmo.

p align=justify Nos quedamos dormidas hasta el otro día. Nos duchamos juntas y tras vestirnos nos despedimos con un largo beso en la puerta del apartamento.

Ya en mi casa sentía la presión de su lengua por todos lados.

p align=justify Seguimos viéndonos. Cada pocos días nos encontrábamos en su casa o en la mía para darle rienda suelta a eso que había nacido entre las dos. O, mejor dicho, que había nacido en mí gracias a Brenda.



Para votar y poner comentarios de los relatos debes estar registrado


Registrate Aqui!

Sitios Porno XXX
Juegos Porno Gratis
Videos de folladas
Relatos Eroticos
Contactos Gratis
Top relatos
Simplemente tu tia

Primera Infidelidad

me cogi A MI CUÑADA Y A SU hermana

De hijo a amante

Madre solo hay una

La novia de mi amigo es una puta

Sonia cumple las fantasías sexuales de su hijo

DESPERTANDO AL SEXO 11

MI SOBRINA, LA SEDUCTORA

Mari Carmen una madre muy ardiente



Copyright © RelatosEroticos.biz | Inicio | Contacto | Registro | Enviar relato | Información Legal