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las hijas de don Samuel


Hace unos años, contando yo con 26 años quede sin trabajo debido a que la compañía dueña del camión que yo manejaba presentó quiebra y quedamos todos los empleados en la calle y por mi parte sin ningún recurso ya que hacía pocos meses que me había casado, y cuando me estaba afianzando tratando de salir al frente con mi señora, eso me produjo un descalabro en mis finanzas que llegó a afectar mi situación matrimonial; por suerte me acordé de un amigo de papá, Don Samuel, que la semana anterior me había preguntado si quería trabajar para él, manejando el coche de sus hijas; yo en principio había dicho que no porque desde que obtuve el registro de conducir había manejado camiones, generalmente transportando carne por lo que estaba acostumbrado a tratar con gente ....... casi siempre borracha o drogada a los que sabía manejar a mi modo, pero una cosa muy distinta era manejar un coche para trasladar a dos damas con las que tendría prácticamente que convivir; pero ante tan comprometida situación, no encontré mejor solución que ir a verlo a Don Samuel y preguntarle si había encontrado un reemplazante para el chofer de sus hijas, que se había retirado para iniciar los trámites de jubilación.- Me dijo que aun no había encontrado a nadie, que si yo quería el puesto era mío y que podría empezar mañana mismo.- Quedamos de acuerdo con el sueldo y al día siguiente me presenté en la casa de Don Samuel, bien afeitado, recién bañado y de acuerdo al tiempo caluroso que estaba haciendo, con una camisa, corbata y un pantalón fresco de verano y calzado con unos mocasines color negro.- Antes de presentarme a sus hijas, me recomendó que debía portarme bien con ellas, porque eran dos chicas solteras y mi antecesor era un hombre ya grande y muy respetuoso por lo que él quería que mi proceder fuera igual al del anterior chofer a pesar de nuestra diferencia de edad; por otra parte él consideraba que no iba a haber ningún problema entre él y yo, ya que el anterior hacía más de quince años que trabajaba para él y nunca habían tenido ningún problema.-

Me dijo que las chicas no se llevaban muy bien entre ellas y más de una vez se peleaban entre sí, pero que yo a eso no le debía darle importancia e inclinarme siempre por la que yo considerara que tenía razón; además de eso, yo debía entender que estaba al servicio de ellas dos y debía mantener muy buena relación con ambas, ya que eran sus únicas familiares ya que su esposa había fallecido hacía ya cinco años y por lo tanto ellas se apoyaban mucho en él, que era su padre.- T llegó el momento de las presentaciones; la más chica se llamaba Sara, tenía 36 años y era un bomboncito; la mayor se llamaba Rebeca, de 43 años y esta era un bombonazo; las dos tenían una pinta de yegua que mataban; las dos bien tetonas con buenas piernas y hermosos culos; al saludarme me dieron sendos besos muy cerca de mis labios, lo que me hizo pensar enseguida que estas dos no tenían nada de nenas, a pesar que me llevaban 10 y 17 años y además pensé que iba a tener que hacer muchos esfuerzos para no terminar intentando cogerme a las dos “niñas”.- Ambas usaban unas minifaldas que hacían parar la pija a un muerto; pero mi comportamiento con ellas fue muy serio desde el primer momento, logrando con esto el visto bueno de don Samuel.-

Les dije que estaba a disposición de ellas para lo que necesitaran y la primera que me solicitó mis servicios fue Sara que me dijo que la llevara a la casa de una amiga y que la debía esperar a que ella se desocupara para de ese modo volver a su casa.- Me puse en mi puesto de chofer y ella se sentó al lado mío, bastante cerquita de mi posición; cruzó sus piernas mostrando sus blancos muslos, yo de reojo miraba sus piernas e instintivamente mi pija comenzó a ponerse dura al ver semejante hembra mostrándome sus bellezas; tenía un gran escote por el que se podía ver el inicio de sus hermosas tetas; apuré el coche tratando de llegar a destino lo antes posible; en poco minutos estábamos en destino; antes de bajar del coche me dijo que la debía esperar un rato, diciéndome hasta luego y dándome un beso justo al lado de mis labios; se levantó y se metió dentro de la casa de la amiga; al quedar solo en una calle donde prácticamente no había tránsito vehicular ni peatonal por tratarse de un barrio, me saqué la pija y me hice una paja recordándome de Sara, lo que me dio un poco de tranquilidad; esperé un rato largo hasta que la veo llegar con su amiga, me la presenta y ésta me saluda con beso en los labios; le dice que yo era el nuevo chofer y la amiga –Griselda- me dice que le da mucho gusto conocerme y que espera que seamos buenos amigos; yo confirmo todo lo que ella me dice y cuando sube Sara, nuevamente me da un beso cerca de los labios, saluda a Griselda y me pide que la lleve de nuevo a su casa; en el camino vuelve a cruzar sus piernas, pero ahora me mira sonriendo y me pregunta si me gusta lo que estoy viendo; le dijo que me encanta y entonces ella me dice que le parece que vamos a ser buenos amigos; llegamos a la casa, nuevo beso de su parte y se baja del coche, meneando el culo para llamar mi atención.-

Me recuesto en el coche para descansar un rato ya que muy poco había hecho hasta ese momento, cuando aparece Rebeca, quien antes de pedirme nada me da un beso desde la puerta del coche, agachándose y es entonces que veo a través de su escote su par de hermosas tetas; me pongo caliente enseguida y le pregunto adonde quiere que la lleve; me dice que vamos hasta la peluquería que le habían dado turno para teñirla de rubio y que por favor tendría que esperarla; le dijo que estoy para servirla en lo que necesite y me dice que soy un amor y que ella cree que vamos a ser muy buenos amigos; una vez en el coche, al igual que Sara, Rebeca cruza sus piernas enseñándome la blancura de sus muslos, llegando a ver de reojo, el principio de su bombacha color celeste cielo; ella se da cuenta que estoy mirando sus piernas, pero no hace nada por impedirlo; llegamos a la peluquería, se baja, me dice que por favor la espere, y me lanza una pícara sonrisa, mientras se aleja, tambien meneando en forma exagerada su hermoso culo, para el deleite de mi vista.-

Cuando vuelve, le digo que está más hermosa que antes; ella me agradece el cumplido y empezamos a charlar como dos viejos amigos; ella me comenta lo caro que le cobra la peluquera, pero por suerte tanto ella como Sara disponer de los dineros de don Samuel para gastarlos a su antojo; le digo que dichosas de ellas que pueden disponer como quieran del dinero, mientras que yo debo conformarme con el sueldo asignado y con la ayuda de mi esposa Julia que trabaja en una oficina contable; me dice que le gustaría conocer a Julia y le digo que ya habrá oportunidad para conocerla.- Me dice que espere un momento, va a consultar con su hermana Sara y enseguida viene y me dice que por hoy ya no me van a necesitar más; que vuelva mañana a las ocho de la mañana y que me puedo llevar el coche; no conforme con eso, lo voy a ver a Don Samuel, le comento lo que me dijo Rebeca y me dice que si ella me había dicho eso, que podía llevármelo nomás, con la condición que lo guarde en un lugar adecuado y que a fin de mes le traiga el comprobante de pago, para reembolsarme el dinero; llego a casa, le comento lo que me pasó a Julia muy feliz por tener un coche a mi disposición y ella tambien contenta me dice que debemos cuidar el coche más que si fuera realmente nuestro,- Quedamos de acuerdo y para certificar nuestra alegría, con el coche, nos vamos a dar una vuelta por el parque que está cerca de casa, jugando como niños con juguete nuevo.-

Al día siguiente, antes de las ocho de la mañana, estaba en la puerta de la casa de don Samuel, esperando por las dos chicas; cuando me ven, salen y me invitan a desayunar con ellas; yo sin mostrar ninguna vergüenza acepto su invitación y entro junto con las dos hermanitas a desayunar; el personal nos atiende a los tres no haciendo diferencia conmigo sabiendo que yo tambien soy un empleado; mientras tomamos el desayuno les pregunto que tienen pensando para ese día; ellas me dicen sonriendo que su idea es pasar el día en la playa; les digo que entonces se tendrían que ir a cambiar; me contestan que esa es la idea porque como vamos con el coche ellas querían ir ya vestidas con ropa de playa para lo cual voy a tener que esperarlas un rato; les digo que no hay ningún inconveniente y me dirijo al coche donde me pongo a esperarlas, mientras escucho la radio; después de algo más de 20 minutos las veo aparecer y mi corazón pego un brinco: las dos venían cada una con un bikini de infarto mostrando sus hermosas piernas, una tanga más chica de lo necesario que apenas les cubría la concha y por atrás se metía en la caya del culo, quedando de ese modo todo el culo a la vista del que quisiera admirarlo, entre los cuales me contaba; vino Rebeca e intentó sentarse al lado mío, pero Sara tambien quería el mismo sitio, por lo que comenzaron a discutir; entonces yo acordándome lo que me había dicho don Samuel, me pareció que las dos tenían el mismo derecho por lo que les dije que la posición correcta era con las dos en el asiento de atrás, a pesar de que yo me perdía el espectáculo de ver esas dos ricuras.- Me hicieron caso y con cara de niñas contrariadas, hicimos todo el viaje hasta la playa donde bajaron y enseguida se acomodaron sobre las toallas que habían llevado; yo respetuosamente me quedé esperando en el coche, pero enseguida vinieron las dos y me dijeron que bajara con ellas, porque en el coche iba a tener mucho calor y que además no iba a poder disfrutar de las delicias del mar.-

Bajé del coche y me uní a ellas, las que enseguida me dijeron que me pusiera cómodo y que me sacara la camisa; yo les hice caso y entonces me quedé solamente con los frescos pantalones; ellas me dijeron que me los sacara para ir con ellas a gozar del mar, pero les dije que tenía solamente el slip y que no me parecía lógico quedarme de esa forma; ellas me dijeron que había muy poca gente en la playa y que ellas no se iban a asustar por ver a un hombre en slip; no me hice rogar, me saqué los pantalones y me quedé con el slip blanco donde se notaba un bulto considerable; las dos me miraron el bulto, se hicieron una seña entre ellas, se sonrieron y me llevaron entre las dos al agua iniciando un juego de ahogadillas; enseguida mi bulto creció en forma notable y yo trataba de disimularlo pero era una misión imposible; jugábamos entre los tres y yo trataba de cuidarme para no tocarlas demasiado, pero entre juego y juego mis manos se iban solas hacia sus tetas y sus culos, produciendo en mi una excitación tremenda; para aliviar un poco la tensión, les dije que me había cansado mucho que me iba a descansar porque debía manejar nuevamente; me tiré sobre sus toallas y cuando noté ya seco el slip, me calcé nuevamente los pantalones y con el torso desnudo, me puse a esperar a las dos hermanitas, que llegaron y entre risas comentaron lo bien que la habíamos pasado; se tiraron sobre sus toallas para secarse y cuando ya estaban bien secas por el hermoso sol de ese día, se dispusieron a marchar, diciéndome que la próxima vez que se les ocurriera venir a la playa me avisarían el día antes para llevar ropa adecuada.-

Nos fuimos tranquilamente de vuelta para su casa, yo iba pensando que a esas dos hermanas me las tenía que coger y la única duda era quien sería la primera: Rebeca con 17 años mas que yo o Sara, de 10 años más que yo, a pesar que tambien me gustaba Griselda, de quien no sabía la edad pero calculaba que estaría alrededor de los 40 años; en fin, las tres mayores que yo, pero en verdad las tres muy apetecibles.-

Quise tomar el asunto con cierta tranquilidad, estudiando los pasos que harían las hermanas y siguieron los viajes a distintos lados; las dos me trataban yo como un viejo amigo, hasta que un día me dijo Sara que tendríamos que ir hasta lo de Griselda, si yo me acordaba de ella; le contesté que Griselda no era una mujer para olvidarla así no más; Sara esbozo una dulce sonrisa y me comentó que Griselda tambien tenía un buen recuerdo de mi; al decirme eso pensé que ese sería el día indicado para cogerme a las tres, pero mientras íbamos a destino, Sara, sentada casi pegada a mi, me dijo que íbamos a hacer algo que nos gustaría a los tres, pero que por nada del mundo debía enterarse Rebeca porque eso podría llegar a ser causal de perder mi trabajo; yo ya casi seguro de que se trataba, me puse muy nervioso mientras manejaba con rumbo a la casa de Griselda; llegamos, Sara bajó enseguida del coche pero esta vez no me hizo esperar; me dijo que cerrara con seguro el coche y que la siguiera; entramos a la casa y estaba Griselda esperándonos vestida solamente con una bata; me vió llegar y se vino directamente a darme un beso en los labios, ya abrí mi boca para que ella metiera su lengua y al instante estábamos dando un tremendo beso de lengua, mientras yo pasaba mis manos por todas sus bellezas; enseguida le abrí la bata y, como yo imaginaba, no llevaba nada debajo o sea que estaba completamente desnuda; tetas bien grandes, pezones bien marcados, pancita perfectamente plana, cintura delgada y un culo bien firme y redondo, con muslos bien torneados y piernas largas, la verdad que no se podía pedir nada mejor; enseguida me prendí de sus tetas y las empecé a chupar, en ese momento sentí remordimiento porque le estaba siendo infiel a Julia, pero enseguida pensé que no sabía si se me presentaría otra oportunidad como esa y seguí adelante chupando esas hermosas tetas que tenía Griselda; mientras chupaba sus tetas apoyé la palma de mi mano en su concha, que parecía la de un bebé porque no tenía ni un pelito y se la sentía riquísimo; entonces ella me dijo que por favor la cogiera sin forro, porque hacía muchísimo tiempo que no tenía relaciones sexuales con ningún hombre y por lo tanto no había peligro de pescarme alguna enfermedad; en cuanto a si ella quedaba embarazada, eso le encantaría y solamente ella se haría cargo del bebé por ser lo que más anhelaba en su vida; entonces me dispuse a cogerla, mi pija ya estaba en todo su esplendor; la acerque a su concha y despacio se la fui metiendo al principio ella hizo un gesto de dolor, lo que me llamó la atención, pero enseguida se acostumbró a tener un invasor adentro suyo y empezó a moverse como una anguila; mientras la cogía lo que advertí fue que Sara nos miraba como cogíamos y se dedica a acariciar a Griselda, primero fueron las tetas y ahora que se la estaba metiendo por la concha, Sara se ocupaba de acariciarle el culo a Griselda, con lo que me estaba demostrando que era lesbiana y quizá por eso era que me dijo que su hermana no debía enterarse de nada de lo que estaba sucediendo; Griselda se movía como una loba en celo lo que produjo que yo me calentara mal y en poco tiempo acabé dentro de su concha, llenándosela de mi leche calentita; ella al parecer acabó junto conmigo porque quedó tirada en la cama, agradeciéndome por lo bien que la había tratado; descansamos los dos para recuperarnos y cuando lo logramos le pregunté si me permitía entrar por su puerta trasera; me contesto que todas sus puertas estaban a mi disposición y entonces se acostó boca abajo; yo ya estaba con ganas nuevamente, asi que me monté sobre ella y despaciosamente le fui metiendo mi pija en su culo, lo que le provocó un pequeño grito de dolor; al instante le pregunté si quería que se la sacara y me dijo que de ninguna manera, que ella estaba disfrutando tanto como yo; me movía cada vez más rápido dentro de ese hermoso culo que apretaba mi pija como un guante, lo que provocó una nueva corrida de mi parte, estas vez llenando su culo de leche; mientras Sara jugaba con la concha de Griselda yo le pregunté su condición sexual; me confesó que le gustaban las mujeres pero que su amiga Griselda estaba ansiosa por conseguir un hombre y que ella se acordó de mi juventud y le propuso a la amiga llevarme para cogerla, a lo que ella le contestó afirmativamente, diciéndole que además aprovecharía para intentar quedar embarazada para tener un hijo sin que el padre tuviera derecho a reclamo; yo interiormente me alegré porque me había cogido a una hermosa hembra y no tendría problemas de reclamo alguno.-

Consideré que por ese día ya tenía suficiente porque habían sido dos hermosos polvos en un poco más de una hora y tenía que guardar reservas por si Julia pedía ese día su ración de pija y yo tendría que responder en forma; Griselda lo entendió así y entonces se pusieron a jugar con Sara sin siquiera ir a lavarse porque quería guardar todo mi semen dentro de su cuerpo.- Terminaron sus juegos, yo ya me había bañado y de esa forma, Sara me indicó que debíamos volver para su casa; nos dimos muchos besos con Griselda quien me dijo que esperaba que esa no haya sido la única vez y yo le contesté que esperaba que así sucediera.- Terminada esa despedida, nos fuimos con Sara rumbo a su casa, donde le pregunté si además de no comentar nada con Rebeca, tampoco debía comentarlo con don Samuel; ella me dijo que si su papá se enteraba de su debilidad, podía considerarse echada de la familia; le aseguré mi silencio y ella me dio un beso en los labios como agradecimiento por mi fidelidad.- Cuando Rebeca vió que llegamos, enseguida vino a mi encuentro para decirme que me anduvo buscando para que la llevara a la peluquería; yo le dije que estaba dispuesto para llevarla y entonces ella me dijo que ya era un poco tarde, pero que para el día siguiente no me comprometiera con Sara porque debía llevarla a ella hasta la peluquería de Irene para hacerse atender.- Al día siguiente llegué temprano como de costumbre y las dos hermanas me invitaron a desayunar con ellas; durante el desayuno Rebeca me recordó que debía alcanzarla hasta lo de Irene y que ahí debía esperarla para que la atendieran en forma; la verdad me llamó la atención porque ella estaba perfectamente peinada y muy bien teñida, pero pensé que eran las típicas locuras de mujer y no dije nada disponiéndome a llevarla; se sentó en el coche muy juntito a mi y me dijo que de todo lo que ocurriera durante el día no debía comentar nada con nadie, ni siquiera con Sara, su hermana; yo pensé que iría a pasar lo mismo que el día anterior, pero cuan equivocado estaba, ella se pegó más a mi, me empezó a acariciar la pierna y sin ningún tipo de problema me dijo que la llevara a un hotel, que lo de la peluquería era todo una mentira, que lo que ella realmente deseaba ese día era coger conmigo; me llamó poderosamente la atención su pedido pero viendo esa posibilidad, me dirigí al primer hotel que conocía; llegamos y Rebeca se agarró de mi brazo y entramos al hotel abrazados como dos jóvenes enamorados; pedí una habitación que Rebeca se apresuró en pagar y nuevamente abrazados, entramos a la pieza, donde ella me abrazó como si fuéramos novios de hace mucho tiempo y me empezó a dar besos de lengua, los que lógicamente fueron correspondidos por mi, mientras metía mano por todas sus bellezas y ella agarraba mi pija sobre el pantalón.-

La verdad que yo todavía estaba sorprendido, hasta que ella me dijo:

• Darío estarás sorprendido, verdad?

• La verdad es que sí

• Te juro que te tengo ganas desde el día que fuimos a la playa, intuí que tenías una hermosa pija y desde entonces soñé que se alojaba dentro mío

• Y porque esperaste tanto tiempo

• Por mi te hubiera cogido ese mismo día, pero Sara se opuso diciendo que eras nuestro empleado y que no debíamos hacer esas cosas, hasta me hizo pensar que es lesbiana

• No debés pensar así, ahora vamos a desquitarnos, empezá a desnudarte

• No te importa que yo sea mayor que vos?

• No me importa en absoluto, vamos a ver como quedamos los dos satisfechos

• Eso espero, amor.- Con esas palabras se empezó a desnudar, haciendo yo lo mismo; la verdad que con su 43 años se conservaba muy bien; hermosas tetas bien firmes y grandes; muy buenas piernas largas y torneadas y una maravilla de culo, con el que pensaba disfrutar un rato largo; su concha estaba muy bien depilada, no se notaba ningún pelito señal que ella se la cuidaba con mucho amor; enseguida me agaché y le empecé a besar la concha; ella al sentir mis besos se estremeció por completo agarrando mi cabeza y poniéndola contra su concha como para que no dejara de besarla, cosa que yo no pensaba hacer por supuesto; mientras besaba su concha con mis manos parecía un pulpo; una se dedicaba a sus tetas mientras que con la otra aprovechaba para acariciar su hermoso culo; ella parecía una nena con juguete nuevo; todo lo que yo le hacía le encantaba, me dijo que le chupara las tetas, a lo que me dedique durante varios minutos sus pezones bien oscuros contrastando con sus blancas tetas, se pusieron bien duros de la excitación y Rebeca gemía como una hembra en celo; paré de chuparle las tetas y entonces ella me dijo que le correspondía chupar a ella, me agarró la pija y la empezó a chupar con muchas ganas; cuando me sentí que ya estaba por acabar, le pedí a Rebeca que parara, así lo hizo y entonces empezamos un 69 en el que yo me coloqué debajo y a ella la hice poner arriba, momento en el cual empezamos a chuparnos mutuamente, yo le chupaba la concha y ella me chupaba la pija, ambos con muchísimo gusto, yo mientras le metía un dedo en el culo y ella se movía sensualmente gozando con mi dedo incrustado; así fue como llegamos al primer orgasmo compartido, gritando los dos y gozando yo con sus fluidos en mi boca, mientras que ella había recibido en su boca mi caliente leche.- Descansamos un momento y por supuesto nos dispusimos a seguir cogiendo, ella se recostó, se abrió bien de piernas y esta vez yo me monté sobre ella y empeñando mi pija, la dejé ir dentro de su concha mientras ella la recibía con una mueca de felicidad en su rostro, me fui moviendo cada vez un poco más rápido, tardando esta vez un poco más por ser el segundo polvo, pero acabe dentro de su concha llenándola con mi semen; me dijo que no me preocupara porque ella tomaba la píldora anticonceptiva hacia mucho tiempo; hicimos un pequeño descanso y volvimos a las andadas; esta ves me coloqué detrás de ella y le fui pasando mi pija por la raya de su culo, deteniéndome en su ojetito; ella al principio lo fruncía por lo cual le dije que se relajara por completo que se la iba a poner por el culo y si no estaba bien relajada podíamos llegar a lastimarnos los dos; ella hizo lo necesario para relajarse y una vez relajada me aviso que ya lo estaba; entonces muy despacito se la fui metiendo a pesar que notaba sus gestos de dolor, pero me hice el que no lo notaba y la seguí clavando con gusto; cuando llegué al final y ya tenía toda me pija dentro de ese divino culo me quedé un ratito quieto hasta que ella empezó a moverse; esa fue la señal para que yo iniciara un mete saca lento que fue aumentando en velocidad de acuerdo a como estaba adentro de ella; con gestos de dolor por un lado y de satisfacción por otro, Rebeca acompañaba mis movimientos, se fue calentando mal y enseguida tuvo su orgasmo no esperado, por lo que pegó un grito de satisfacción, yo no me salí de adentro suyo porque todavía no había acabado, seguí empujando hasta que ahora sí, le llené el poderoso culo con mi leche, después de la cual me tiré encima de ella, quedando de ese modo los dos acostados y ensartados por el culo de ella.-

Después de un descanso lógico, volvimos a jugar los dos y le pregunté si le gustaría chuparme la pija; me contestó que eso no era lo que más le gustaba, pero que iba a tratar de hacerlo lo mejor posible; cuando salió mi pija de su culo, me la agarró y con su lengua me la empezó a limpiar, dejándola completamente limpia como para volver a empezar; con el roce su lenguita, empezó a ponerse dura nuevamente, se la puso en la boca y la empezó a chupar con ganas; contradiciendo lo que me había dicho recién que eso no le gustaba, me la chupó con tal ansia que muy pronto acabé dentro de su boca, quedando de ese modo satisfecho por ese día.- Nos fuimos a bañar y mientras nos metíamos manos por todos lados, me dijo que había comentado de este encuentro nuestro con su peluquera, una mujer de algo más fr 50 años que se conservaba muy bien; Raquel, la peluquera, le dijo que hacía mucho tiempo que no tenía encuentros con un joven y que le encantaría conocerme; ante tal ofrecimiento le dije que no tenía inconveniente en conocerla, por lo que después de bañarnos, me dijo que me pusiera en contacto con Raquel y que le dijera que hablaba de parte de Rebeca, que ella enseguida entendería.-

Durante el viaje de vuelta hacia la casa nos comportamos como si fuéramos realmente empleadora y empleado sin tener en cuenta lo que había sucedido durante todo el rato anterior; llegamos a la casa y Rebeca me dijo que ya me podía retirar, pero como era muy temprano la fui a consultar a Sara quien me dijo que ella no me necesitaba que por lo tanto quedaba libre por ese día, diciéndome tambien que Griselda tenía interés en conectarse conmigo a lo que le dije que yo la llamaría; pero como era muy temprano decidí ir para mi casa donde me esperaba Julia siempre tan amorosa conmigo sin sospechar siquiera mis andanzas.- Julia estaba ese día particularmente cariñosa, hasta llegó a insinuarme que quería tener un hijo mío; con lo que juntando fuerzas de donde pude, me la cogí por la concha, con la esperanza de que esa buena cogida tenga el fruto deseado; Julia tuvo su orgasmo con lo que los dos quedamos completamente satisfechos.-

Dejé pasar un día y al siguiente llamé a Raquel, que me dijo que estaba ansiosa esperando mi llamado que si podía que fuera esa tarde a verla porque era muy grande su ansia por conocerme; le dije que debía pedir permiso a mis empleadoras y me dijo que Rebeca ya sabía, que en cuanto le dijera que iba a visitar a Raquel me daría el permiso necesario para ir a visitarla; entonces le dije a Rebeca que tenía que hacer esa visita, ella me dijo que por ella quedaba libre por ese día y que le iba a decir a Sara que ella me había mandado a hacer algo para ella y que entonces no habría inconveniente de ninguna especie; le agradecí su atención, pero antes de retirarme le tuve que pedir la dirección del domicilio de Raquel porque era un detalle que se me había olvidado de preguntarle: me dio la dirección correcta y hacia allí me dirigí: mientras iba en camino para su casa, llame con mi celular a Raquel y le dije que muy pronto estaría con ella; se puso muy contenta y me dijo que me esperaba con los brazos (y otras cosas) abiertas para que pasemos un buen rato.- Yo todavía no la conocía y tenía miedo de cómo sería; era la primera vez que me iba a enfrentar con una mujer que tenía el doble de mi edad, pero pensé que si no me gustaba, ya encontraría una excusa para no hacer nada y volverme para mi casa; al llegar a la dirección indicada, noté que era una casa grande con jardín y muy cuidada; salió ella a abrirme la puerta y me encontré con una agradable sorpresa; Raquel era una tremenda mujer, mejor que muchas jóvenes de mi edad, que lucía muy bonita; hermosa de cara, con rasgos muy simpáticos y una sonrisa compradora; me abríó la puerta y me dio un beso en los labios invitándome a pasar; ya adentro me abrazó y me dio muchos besos diciéndome que yo era tal ella me imaginaba; yo la abrazada sin hablar; como ella me seguía besando, yo aproveché y metí la mano bajo su pollera con la idea de tocarle el culo que se notaba bien redondito; nueva sorpresa mía y una franca sonrisa de ella; la muy puta no se había puesto bombacha; al sentir que yo le tocaba el culo, me preguntó si así me gustaba y yo no tuve más remedio que decirle la verdad; que era una delicia encontrarla tan linda y tan dispuesta para que hagamos el amor; ella enseguida me dijo que no quería que hagamos el amor; que ella quería que la cogiera bien cogida porque ya no recordaba cuando era la última vez que había tenido un joven como yo dispuesto a cogerla; nos fuimos para su dormitorio ella cogida de mi pija a la que trataba muy suavemente con su mano sobre mis pantalones mientras yo metí la mano por su escote y empecé a sobarle esas magníficas tetas que de inmediato fueron mías porque ella muy rápido se despojó de todas sus ropas de la parte de arriba y tambien el corpiño, ofreciéndome entonces su hermoso tetamen para mi gusto; se las chupé con ganas mientras ella se retorcía del placer; mientras yo hacía esto, volví a meter la mano bajo su pollera esta vez del lado de adelante con la intención de tocarle la concha; cuando llegué a tocarla me di cuenta que estaba completamente depilada puesto que mis manos no llegaban a tocar ni un pelito; tambien se sacó la pollera quedando completamente desnuda para mi deleite; me desvistió muy rápidamente y de mutuo acuerdo nos tiramos sobre la cama, dándonos besos de lengua mientras yo le metía manos por todos lados; como estábamos los dos tan calientes, le dije que había llegado el momento de coger; ella se abrió de piernas y viendo tan hermosa concha, con sus labios vaginales hinchados de la excitación, acerqué mi pija a su entrada y en un solo movimiento se la clavé hasta el fondo, dando Raquel un grito de satisfacción; cuando ya la tuve ensartada, me di cuenta que no me había puesto forro le pregunté y ella me dijo que no había problemas porque ya le había venido la menopausia y no habría problemas de embarazo; en cuanto a enfermedades, ella se cuidaba mucho y todas sus amistades eran gente muy sana, así que a ella le gustaba sentir la pija adentro suyo al natural, sin nada que se interponga entre las dos pieles; me empecé a mover despacio dentro de ella, mientras con las manos le amasaba bien las tetas; a ella le estaba gustando mi accionar y me pedía que la bombeara sin problema; por lo tanto fue apurando los mete saca y sin que yo me diera cuenta; Raquel estaba gritando dentro de un brutal orgasmo que había obtenido con mi pija bien metida en su concha; ne dijo que no bajara el ritmo por lo que seguí moviéndome dentro de ella hasta que sentí llegar mi orgasmo, se lo hice saber y me pidió que la llenara con mi leche, cosa que hice dentro de su concha.- Me salí de arriba de ella y me quedé a un costado acariciándola; ella se metió los dedos en la concha, sacó parte del semen que ya pugnaba por salir y con los dedos bien mojados por el semen, los pasó por sus tetas, diciéndome que eso era un elixir para ella.-

Estuvimos charlando un rato y me dijo que de acuerdo a lo que le comentó Rebeca, ellas me consideraban un semental y que esperaba poder decir lo mismo, para lo cual había preparado todos sus agujeros; yo le dije que el próximo polvo sería metiéndosela en el culo, y ella me dijo que sería un placer sentir mi pija taladrándole el culo; se acostó boca abajo poniendo una almohada bajo su panza para que el culo respingara; entonces me tiré encima de ella y sin ningún escrúpulo apunté mi pija a su ojete y de un solo golpe entró hasta el fondo, produciendo un estremecimiento en Raquel, que cuando se recuperó me dijo que me aprovechara de ella porque le estaba encantando como la estaba cogiendo; seguí entrando por ese ojete bastante acostumbrado a dejar entrar pijas y logré de ese modo el segundo polvo dentro de Raquel, ahora dejando depositada mi leche en su lindo culo.-

Nos fuimos a bañar los dos juntos para sacarnos los restos de semen que se habían pegado a nuestros cuerpos; parecíamos dos jovencitos calentones y entonces ella me comentó que tenía 52 años, justo el doble que yo, que hacía más de 10 años que se había separado del marido, por infidelidades y que actualmente tenía un buen pasar con los ingresos que tenía de la peluquería donde conoció a Rebeca y juntas muchas veces buscaron hombres y fueron a coger; pero yo era de lo mejorcito que habían logrado atraer hasta el momento; entonces le dije que para mi faltaba todavía la frutilla del postre; me dijo que ella se imaginaba que era pero igual me lo preguntó; cuando le dije que me faltaba una buena chupada de pija, me dijo que eso era lo que ella se imaginaba y que además se consideraba una experta y una profesional en el tema; así como estábamos volvimos a su dormitorio donde me hizo acostar y ella se acostó acomodada para tener mi pija cerca de su boca; entonces se la puso en la boca y la empezó a chupar con una clase digna de una veterana en estas lides; la chupaba con muchas ganas con garganta profunda; le dieron algunas arcadas pero no por eso paró; se la tragó lo más hondo posible, haciéndome acabar directamente en su garganta por lo que se tragó todo sin siquiera sentirle el gusto; cuando terminó su delicioso trabajo, me preguntó si me había gustado su trabajo y le contesté que en realidad no esperaba que una mujer de su edad pudiera darme tantas satisfacciones como ella me estaba brindando; me dijo que se sentía muy halagada y que eso le indicaba que me podría volver a llamar cuando ella tuviera ganas de coger con un joven.- Yo le dije que estaba a su disposición para cuando ella necesitara una buena pija.- Nos dimos muchos besos y nos despedimos hasta una nueva ocasión.-

A los pocos días llamé a Griselda y quedamos que al día siguiente la iría a visitar.- Cuando llegué me dijo que confirmando lo que me había dicho la vez anterior, quería que yo le hiciera un hijo que ella en ningún momento reclamaría la paternidad, y que estaba en sus días fértiles por lo que necesitaba que yo la cogiera; aproveché su llamada y la cogí con muchas ganas ya que era una mujer con unas buenas curvas y además le gustaba mucho coger; aprovechando que estaba en sus días fértiles, me esmeré y le eché dos buenos polvos, que ella me dijo que no se iba a lavar en todo el día para ver si quedaba embarazada.-

Luego de esa “travesura” ya me sentí realizado y la verdad que les escapaba a mis empleadoras y a sus amigas y me dediqué a coger solamente a mi querida Julia, la que me ha regalada dos varoncitos que actualmente tienen cinco y tres años.- MI vida se tranquilizó, vivo feliz con mi señora y me enteré que Griselda tuvo una nena que actualmente tienen cinco años, igual que mi hijo mayor; pero ella la cría sola a su hija, ignorando quien es el padre, a pesar de que yo se que algo tengo que ver en el asunto, pero ambos estamos cumpliendo nuestro pacto



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