Esta historia me la contó su propia actora, por lo que le doy la credibilidad de que a mí, me la contó directamente ella.
Cierto día entró a mí comisaría una hembra a quien ya conocía desde hace mucho en diversos ámbitos, sobre todo políticos era “la negra” Jenny, que para ese entonces era ya, Licenciada en Jurisprudencia. Vino a pedir que le hiciera un favor, con respecto a una cliente, a quien estaba yo juzgando por una contravención de tercera clase.
Conversamos largo rato sobre el tema y concluimos............ que yo no podía ayudarle pues la contraventora, efectivamente había cometido la tal contravención diciendo esto, “la negra” me tomó de los huevos sobre el pantalón y acercando sus tetas a mi pecho me dijo “si podíamos arreglar esto de alguna otra manera”, ya que “todo tiene solución en la vida, excepto la muerte”, la verga se me comenzó a erectar, pero cuando me lo dijo, al darme cuenta, me hice el difícil de convencer y luego de algunos besos deslenguados de la negra y algunas caricias pélvicas, acepté la insinuación de “la negra”, que por cierto, es una hembra, realmente deliciosa, su cuerpo es envidia de cualquier mujer, su culo, que desde que lo conocí, me llevaba loco, siempre lo quise tener entre mis dientes y las piernas, tan bien formadas, que eran dignas de una reina de belleza.
“La negra”, era una hembra que cuidaba mucho de su cuerpo y su persona, sabía que en ello radicaba el éxito de sus trámites legales, y lo sabía desde que era muchacha ahora la negra debía estar por los 25 años, pero conservaba su belleza natural de ojos grises profundos y cabello negro ensortijado, la piel de “la negra” Jenny, era de color blancuzco, debido a la mezcla racial, que se acentuaba en sus rasgos negroides, puesto que el padre de ella, no era el negro que vivía con su madre, sino, el de alguno de los tantos amantes que la madre de ésta, había tenido en su vida. Para no seguir en la descripción de Jenny, o tratar de escarbar en su génesis, “la negra” era lo que se llama una “mulata buenota”.
Salimos de la Comisaría, directo a uno de los moteles más cercanos y mejor ambientados, “la negra” pagaba hasta el culeo y luego de pagar, entramos directo a ocuparnos de nuestros asuntos sexuales. “La negra”, además de ser muy convincente en asuntos legales, también era muy convincente en la cama, usaba prendas interiores que dejaban maravillado al favorecido con sus artes y a Jenny, la favorecía todo su cuerpo sus tetas eran realmente generosas, grandes y bien formadas, eran deliciosas al mamarlas, sus pezones, color carne cruda, embriagaban al mamador más experto, (que ese día iba a ser yo), y las piernas de “la negra”, solo se abrían ante el ilusionismo del macho que iba a penetrarla, eran un bocado ideal que se perdían en sus hermosas y sinuosas caderas, que daban lugar a una raja hermosa y bien cuidada esto sin mencionar el bien redondo y generoso culo que hacía de “la negra” Jenny, un “Bocatto di Cardinalle”. En realidad “la negra”, era un delicioso banquete para el que había que estar preparado.
Empezó la negra su tarea de convencimiento legal hacia mí, como Juez de la causa, con un delicioso streptess que iba mostrando su cuerpo no se apuraba nunca, ni se dejaba llevar por sensaciones externas la música ambiental de la habitación, aumentaba la sensación erótica de sus movimientos innatos en su raza me iba mostrando cada parte de su generoso cuerpo, para que fuera disfrutando cada centímetro de su lisa y bien cuidada piel mulata, donde no se encontraba ni un bello que la afeara su piel brillaba contra la luz de color rojo que inundaba la habitación.
De pronto, “la negra”, llegó hasta su pequeño biquini color negro, lo bajó muy lentamente haciéndome llegar a un éxtasis fabuloso que lo concluyó con una felación propio de las “diosas mamadoras” agarré a “la negra”, de las piernas y ella dándose vuelta, me mostró su hermosa y bien depilada vagina, que lustrosa me envolvía con su aroma a puta deseosa de verga.
“La negra” Jenny me mamaba con destreza y yo le lamía sus labios vaginales, su culo… y trataba de alcanzar con la lengua, el delicioso clítoris que aromatizaba el ambiente de mis pulmones. No pude contener más el semen acumulado desde que la vi en todo su esplendor y me desleché en su boca, “la negra” chupó de mi verga con una delicadeza única, tomando de mi pene cuanto semen me hizo gritar con su deliciosa mamada.
- Me has dejado seco, Jenny
- De eso se trata, Comisario
La negra y yo seguimos arreglando nuestras cuentas, luego de unos minutos de reglamentario descanso, en que me subí en sus ancas, para meterle la verga por la vagina, la negra suspiró al sentir mi verga en su interior, y no quiso que usáramos ningún tipo de condón para protegernos, solo me dijo, “que si salía preñada, sería para ella y su marido un hermoso regalo de Dios” no le presté atención en ese momento, ni entendí, pero ¡que me importaba si la negra le ponía los cuernos a su marido!, lo que quería como loco, era clavarme a este monumento de puta, que había buscado mi verga para arreglar los problemas legales de su cliente.
Así seguimos, adelante, le di verga por el culo, que era realmente delicioso sodomicé a Jenny varias veces y ella humilde y orgullosa al mismo tiempo, en su manera de conseguir los juicios legales, abría la boca para tomar todo cuanto saliera de mi pene.
Terminamos exhaustos y nos quedamos dormidos al despertarme tenía a mi lado a “la negra”, mirándome y queriendo jugar con mi pene, pero se mantenía solo mirando con respeto y en espera de que yo diera muestras de vida.
La miré y de inmediato me prendí de sus deliciosas tetas íbamos a empezar nuevamente, pues mi verga ya estaba calibrándose cuando sin querer le pregunté, desde cuando hacía esto para ganar un juicio me dijo con la mirada baja, “desde que perdí mi virginidad” a los catorce años.
Se me estaba parando la verga, cuando escuché este tipo de confesión, eso me llevó a preguntarle por la historia luego de renegar algo y hacerse de rogar, mientras jugando le pellizcaba los pezones, me contó.
Que su madre, tuvo en total 9 hijos, de los cuales 6 fueron hembras como la familia era numerosa, pasaban muchas necesidades por que los maridos de la mamá, no le duraban mucho y todos sus padrastros, siempre dudaban de la naturalidad de sus hermanos paridos por su madre, y es que en realidad, Comisario, - me decía “la negra”, creo que solo uno o dos de mis hermanos, eran hijos de un mismo padre, amante de mi mamá.
Por lo que mi mamá tenía que hacerlas de “perol” (empleada doméstica). Mi mamá era lavandera en casa de gente bien, pero como era mulata, para ellos, era simplemente “la negra” aunque la mayoría de sus patrones se la montaba por lo hermosa que era, las esposas de estos “hijos de puta”, para echarla de sus casas, terminaban acusándola de ladrona de cualquier cosa, sea que hubiera robado o que no eso hizo que mi madre se revelara contra todos estos “niños blancos” y empezó a robar de verdad, pues decía “si me van a acusar, que sea cierto”.
Así fue como empezó esta historia, mi madre fue metiéndose cada vez más en este tipo de vida delictiva, pero como era una negra joven y muy hermosa, los Comisarios y los Jueces, cada vez que veían a mi madre, se les paraba la verga solo viéndola por tirársela, buscaban la manera de que ella misma les entregara el culo de lo que mi madre aprovechaba para cambiar, su culo, por su libertad no se como le harían, pero como ellos manejaban la justicia, mi madre terminaba siempre libre de los cargos que le imputaban.
Al pasar el tiempo, mi madre ya no era tan joven y ya no era tan atractiva a los ojos de los hombres, ni de los Jueces, pero en cambio nosotras, las hijas, íbamos creciendo y nos poníamos hermosas y unas, hasta mejores que ella como no éramos hijas de los negros que mi madre nos presentaba como padres o padrastros, siempre teníamos algo de diferente, así: unas teníamos los ojos más claros, la piel más clara o definitivamente no éramos negras y solo heredábamos lo que mi madre nos daba, o sea, su hermoso cuerpo, que para la atenta mirada de los Jueces, se hacía cada vez más deseable mi madre, que no era ninguna tonta, se daba cuenta, que su cuerpo, ya no atraía como antes, así que comenzó a llevar a mis hermanas mayores, cada vez que era sorprendida en alguna de sus fechorías y mis hermanas, al principio inocentes, le obedecían algunas veces, solo era suficiente con que mi madre les diera el culo, pero en otras, los Jueces o Comisarios, que eran unos desgraciados, querían carne joven, entonces mamá nos ofrecía como pago, a cambio de no ser juzgada así, muchas veces se salvó de terminar en la cárcel.
Yo, siendo la última de las mujeres, no podía ser la excepción, desde la escuela llamaba la atención de profesores y compañeros al llegar a secundaria, tenía una fila de pretendientes queriendo montarme, pero a mí, mis hermanos me protegían, impidiendo que ningún cabrón, me pusiera la mano.
Sin embargo, llegó el día en que mi madre estuvo acusada de robarse unas joyas, muy caras, en casa de una patrona blanca, donde ella estaba trabajando y como el marido de la señora, se había tirado a mami, en la cama de la patrona, el muy idiota, embobado por el culo de mamá, le dijo donde estaban las joyas de su mujer mi madre no desaprovechó la oportunidad al darse cuenta que la señora la iba a despedir, así que robó todas las joyas que había en la cajita el patrono de mami, la acusó y aunque no pudieron dar con el botín, pues mi madre lo vendía muy rápido entre sus “amigos”, igual la acusación la llevó hasta la “Peni” (Penitenciaría).
Se tuvo que pagar fianza, pero mami se encontraba realmente en apuros, fue cuando me habló y me dijo “Jenny, tengo este problema y necesito que me acompañes a ver al Juez, para que me ayudes a convencerlo, de que no he robado nada”, yo tenía 14 años y todos decían que yo era “un hembrón” también sabía, que mami sí había robado las joyas, pero era mí madre, además, mis hermanas ya me habían contado, para que era que mi madre, las llevaba a hablar con los señores Jueces lo creí entonces, una obligación y no me hice de rogar, de cualquier manera, esto del sexo siempre me había llamado la atención lo había visto cuando mis padrastros se tiraban a mi madre en su dormitorio, en la sala, la cocina o cuando mi madre llegaba algo pasada de tragos con “amigos” que no conocíamos y les entregaba el culo frente a nosotros, solo por gozar la noche o cuando mis hermanas, ya desvirgadas por los señores Jueces, traían a sus novios a casa hasta vi como una vez, mi hermano mayor salió a ver a mi madre, que estaba tomando en un bar lejos de casa, al regresar, los dos estaban ebrios, y él, se tiró a mi madre en medio de la borrachera, los vimos gozar sobre todo a la puta de mi madre, mientras mi hermano le metía la verga por el culo.
Mientras veía todo esto, sola en mi habitación, pensaba siempre para mí, en mis deseos de sentir la verga de un hombre dentro mío, me mojaba y masturbaba, claro que yo era aún virgen, pero lo deseaba como loca, no sabía como era, solo sabía que quienes lo hacían, gritaban de placer al hacerlo y yo quería sentirlo, así que, si iba a dar mi culito negro, que sea por una buena causa, me dije, y que mejor causa que salvar a mi madre de la prisión.
Mientras oía a “la negra”, me excitaba, el saber que Jenny estaba tan cerca mío y que ella disfrutaba verdaderamente de ser montada y penetrada por un macho, me hizo poner súper arrecho cerré los labios de “la negra” con un beso y despacito fui penetrando su depilado y lustroso coño, para que mi verga entrara, me abría sus labios vaginales me imaginaba a “la negra” más joven, siendo sodomizada por el Juez, quizá sobre su escritorio, quizá en el sillón de su oficina, o tal vez, mientras su madre le abría los labios de la vagina para que el cabrón del Juez la desvirgara la sensación se me hizo verdaderamente erótica y mientras me estaba culeando a Jenny, sentía como si yo fuese ese Juez y ésta, la primera vez que “la negra” Jenny sentía una verga en su cuerpo fui despacito, gozando cada milímetro de la penetración tenía la verga hinchada y latiendo, las bolas estaban llenas de leche, la puta me abría las piernas, arrimada contra la cabecera de la cama, hasta que la cabeza de mi pene tocó el cuello de su útero imaginaba que ese era su himen y que yo, era quien se lo iba a reventar y entonces… ¡reventé!, sí, pero en una locura desenfrenada de mete y saca, empujando cada vez con más fuerza al ritmo de las caderas de “la negra” Jenny, que arrimaba sus divinas y generosas tetas a mis labios las caderas de “la negra” seguían a sus palabras de ánimo para ser clavada Jenny me animaba con frases impúdicas y feroces:
-“dame verga papito” “rómpele a la negra el clítoris”, “vamos Comisario, que rica verga que tienes”, “así mijito, está gorda y rica, me partes la chucha mi amor,…” “clávate a esta puta,... dáme verga”, “dame fuerte…”, “culeame carajo, que me encanta la verga blanca”, “dame duro que soy una buena puta”, “soy tu puta”, “dame duro”…
Y ya no pude aguantar más, “la negra” y yo, terminamos al mismo instante y con unos verdaderos gritos de desenfrenado erotismo, me desleché integro dentro de “la negra” puta y descargando toda mi fuerza en su útero escuchaba a “la negra” Jenny, como en voz queda, mientras me pasaba la lengua por el oído decía:
- “papito, dame toda esa rica leche de blanco”, “llena a la negra puta de la Jenny”, “vamos, ¡toda papito, toda,… toda,… toda, todita, asiiiiiii!, que rica puta que soy ¿verdad?...”.
Sentí un gran descanso en cuanto terminé de llenarle el útero a Jenny, descansamos y le insinué que siguiera con su relato, sobre su primera vez y de cómo perdió la virginidad con aquel Juez ella continuó así:
- Mi madre llegó al despacho del Juez, por la tarde, era táctica de mamá, pues sabía que por la tarde había poca gente y los Jueces trataban de estar solos, sin sus secretarios ni amanuenses. Mamá cuando iba a estas entrevistas, siempre vestía lo más provocativa posible, usaba la ropa siempre en dos tallas inferiores a la de ella, en todo, así el brazier era tan ajustado que las tetas, casi se le saltaban del sostén, además que mami se ajustaba a los pezones unas piolitas, para que los pezones dieran la apariencia de que ella estaba muy arrecha el calzón que usaba eran biquinis de mis hermanas mayores y claro, a veces, hasta tres tallas menos que el que ella usaba, el culo de mami se mostraba hinchado y más grande de lo que era su vagina, siempre bien depiladita, parecía ser realmente un paquete muy grande decía mami, que su chucha pesaba 3 Kilos de puro lomo fino jajajaja.
Yo veía reírse sanamente a la puta Jenny, que disfrutaba contándome, lo que en realidad, era la desgracia de su familia, pero lo hacía con tal naturalidad, que empecé a creer que para ella, esto era lo correcto y que lo incorrecto, era litigar en un juicio en busca de ganar por medios lícitos seguí escuchando.
- … A mi me vistió con mi uniforme de colegio, con la faldita escocesa, pero la redobló a mi cintura, dejándome una pequeña minifalda que mostraban mis bien depiladas piernas y una blusita escotada, blanca, casi transparente me hizo poner un calzoncito blanco, realmente minúsculo, me puso colorete sobre mis pequeños pezones lo que los hizo ver rojitos me hizo poner zapatos de tacón, no tan altos como los que ella llevaba, pero sí que mostraran mis piernas, bien aceitadas para el magistrado me hizo poner un perfume caro que ella usaba solo en ciertas ocasiones importantes, en mi vagina, y el calzoncito era prácticamente transparente, de cualquier manera, ya me sentía desnuda, pues el brazier que me hizo poner me ajustaba tanto en mis pechos, que las tetas se me estaban inflamando de dolor, pero me las aguantaba.
Al salir de casa, mis hermanas mayores le hablaron a mami para que me dejara a mí y que fuera una de ellas, que de cualquier manera ya habían pasado por las armas, con otros Jueces siendo yo la menor, era a quien más cuidaban, además de ser la más bonita, era yo, la única que había llegado a secundaria, sin terminar puteando con otros hombres, así que muchas de las esperanzas de la familia estaban puestas en mí pero mi madre no les hizo caso y me llevó no más,… también, yo quería ser como mis hermanas, o sea una puta y se lo había dicho a mami,
Ya en el despacho del Juez, hizo sacar el expediente donde estaba la acusación contra mami y lo puso sobre el escritorio abierta, esperó pacientemente que el Juez leyera y este le dijo a mami, que la acusación era muy clara y que difícilmente podría ayudarle.
Eran cerca de la 6:30 PM cuando el Secretario golpeó la puerta y le dijo al Juez que él se retiraba y que si necesitaba algo,… el Juez que ya se las olía, le dijo que no, que no se preocupara, que él cerraría.
Al oír esto mi madre y sintiendo que el Secretario ya iba por la calle, se acercó donde el Juez que leía el expediente sin quitarme la mirada de la piernas y las tetas al virar la cara el Juez se le pegaron los ojos en las tremendas tetas de mi madre, ella se desabrochó la blusa y dejó en libertad sus tremendos senos el Juez le dijo, ya se lo que quieres, pero no te puedo ayudar, mi madre vio la fugaz mirada del Juez sobre mi cuerpo y me hizo una seña que teníamos previamente ensayada, me metí debajo del escritorio del juez, de rodillas y empecé a bajarle el cierre del pantalón tomé su pene, marchito y lo empecé a acariciar al ir levantando su cabecita, me lo metí despacio a la boca, como había visto que lo hacían mis hermanas con sus novios de pronto, sentí en mi mano como iba latiendo esa verga que se inflamaba el trozo de carne del Señor Juez se iba hinchando en mis labios él como que no quería y trataba de cerrar las piernas, pero yo le insistía y mi madre se acercó, con sus tetas al aire, se las puso al Juez en la boca,… el Juez ante este ataque, estaba casi rendido, pero hacía falta algo más, aún tenía algo de fuerza de voluntad, mami me dijo que saliera de debajo del escritorio y me dijo que le dejara ver al juez mi cuerpo, me fui quitando lentamente la ropa,… mi faldita,… el sostén y solo quedé con los tacones y mi calzoncito que me apretaba los pezones estaban paraditos y me pasaba la mano por la vagina, mientras al Juez, se le salían los ojos clavados en mi joven piel….
- Señor Juez, ¿Puede ayudarme o no?, - dijo mi madre,
- Es que es muy difícil,… la acusación es muy clara “gulp… “ y hay testigos, - el Juez tragaba saliva…
Mi madre se acercó con sus tetas al aire y en los labios del Juez, le dijo al oído:
- Piénselo bien Señor Juez, mí Jenny, es virgen aún y puede ser suya con su ayuda,
- Pero es que yo, … yo,…
El Juez ya no tenía voluntad, su verga era una verdadera pata de mesa, parecía un hueso, que escupía gotitas de semen sobre el expediente me acerqué lentamente al juez y lo tomé de la verga masajeándosela el Juez no pudo resistir más y le hizo una seña con la cabeza a mi madre, quien me hizo poner en pie y me puso delante de él que me tomó, lujurioso de las caderas, me bajó el calzoncito y clavó su mirada y su lengua en mi vagina el hombre la saboreó mientras con fuerza me puso, con el culo sobre el expediente en que se acusaba a mi madre se terminó de quitar el pantalón y me abrió bruscamente las piernas yo me empezaba a asustar con mi deseo de ser culeada, tenía mi pequeña y casi sin vellos rajita un poquito húmeda, lo sentía, pero no sabía bien que era, mi madre con sus tetas al aire se acercó a mí y me dijo, cuando ya el juez me había lamido bien desde el culo hasta la chuchita,
- “tranquila mijita, que este señor solo te va a apadrinar”.
Sentí la verga del Juez penetrando dulcemente dentro de mi vagina, el Juez tenía los ojos desorbitados y su rostro blanco, estaba colorado de lujuria y excitación me iba penetrando despacito y mi madre de pronto, detuvo al Juez agarrándolo de la verga y le dijo:
“¿es un trato señor Juez?”,
El Juez ni se detuvo a pensar, ya no usaba la cabeza de arriba, así que únicamente dijo:
- Sí, y ¡Carajo!, ya déjame culear a este bomboncito que está calientita, ¿verdad putita?
Tenía la cabecita de la verga del Juez en mi vagina y mi madre se ocupaba de masajeármela para aceitarla y permitir que la penetración definitiva no sea tan dolorosa,
El Juez fue introduciendo su verga gorda dentro de mis virginales labios, que hasta ese día, no habían sentido pene alguno,… hasta que se tropezó con algo que le impedía seguir, miré a mi madre y ella solo me dijo,
- “tranquila mijita,… tranquila”
Y el Juez dio un enviste contra mi cuerpo, sentí como si me hubieran partido el alma, empecé a gritar y llorar el Juez me dijo:
- “tranquila putita, ya eres mía” …
- mi madre me decía,… “un ratito más mijita, que este,… ya es tu cabrón para siempre”,…
Y el Juez comenzó a meter y sacar su verga de mi vagina.
Al principio el dolor me tenía asustada, sentía rodar por entre mis piernas un líquido, que no eran mis jugos de siempre, pero era calientito el juez apuró su mete y saca y mi madre empezó a desvestirse totalmente, se quedó desnuda frente al Juez que le dijo:
-“negra, ¡eres una puta riquísima!”,…
Mi madre lo besaba y acariciaba, mientras el Juez seguía con sus ataques a mi vagina yo empezaba a sentir algo nuevo en mi cuerpo, era una sensación deliciosa, que medio había tenido, cuando me masturbaba viendo a mis hermanas culear con sus marinovios … la Verga del juez llenaba toda mi vagina, el ardor que sentí al principio, se fue cambiando de a poco, por un delicioso sabor que no había sentido antes. Cuando empecé a resoplar, el Juez de pronto se aflojó y dejó chorrear dentro de mí, toda su leche me llenó y eso me hizo sentir un gran alivio y satisfacción que no entendí en ese momento, era un rico orgasmo.
Luego de mi desvirgada, mi madre se ocupó del Juez, los vi culear en el sillón del despacho del Juez,… mi madre le mamó la verga al Juez, y se la puso tiesa, se echó de espaldas sobre el sillón y le abrió las patas cuan ancho pudo el Juez no pudo resistirse y se le echó encima a mi madre, que le entregó la chucha, sin ningún pudor … el Juez le dio por culo, haciendo sudar a mi madre, no les importó que yo los estuviera viendo, pero total, ya era una puta, así que ¿por que habría de importarles? …
Tapé nuevamente la boca de “la negra” Jenny con un beso y me eché sobre sus ricas tetas, las lamí, las mamé y mordí sus deliciosos pezones.
El relato de Jenny me había puesto nuevamente cañón, no soporté y la tomé de las patas, le di la vuelta y poniéndola en cuatro, sobre la cama, le envié un salivazo en el chiquito Jenny solo se dejó hacer. Con lo arrecho que estaba, le metí la verga de un solo empujón “la negra” apretó el culo, aprisionándome la verga entre esos hermosos cachetes su apretado culo me hizo doler la verga, pero seguí mientras escuchaba a la negra, que respirando entre lágrimas me decía:
- “métemela Comisario”, “métela fuerte, me he portado mal y merezco que me castigues con tu verga”,… -le daba con la mano en sus hermosos y carnudos glúteos y la negra me insistía,…
-“Dame duro cariño”,… así,… “golpéame, así,… así”,… “dame que soy bien puta” … Y yo no me aguantaba,…
-“toma verga puta sucia”,… “trágate mi verga que es muy rica” …
-“así papito,… duro,… reviéntame los intestinos,… así, que me duela,… duro Comisario,… duro, destrózame…”
Ya no aguantaba más y la leche ya se me venía.
-“¡Noooooo!” -me gritó “la negra puta”,… -“¡Espera por favor, dámela en la chucha por Dios!” …
-“Ya no aguantoooo negra”… -y la leche ya se me salía,… la negra se movió como rayo, abrió las patas y me puso la chucha para que me la clavara como no soportaba el desleche, le metí de un solo empellón la verga en la vagina hasta el útero la negra suspiró profundamente y se agarró de mí con patas y brazos dejándome pegado a sus ricas tetas me desleché en medio de un delicioso beso lingual de “la negra” que me hizo vaciar, todo el semen que tenía en mis testículos … fue un agónico orgasmo que me dejó exhausto y vacío.
“La negra” me contó que luego de esa primera vez, siguió tirando con el Juez y éste, a cambio de que ella solo tirara con él, le pagaba la educación la puso en un colegio privado donde ella terminó la secundaria y luego, le pagaba la Universidad, hasta que ella se metió con el que es su actual marido, entonces el Juez no siguió ayudándole con dinero.
“La negra” Jenny me dijo, que era una puta con suerte, pues ninguna de sus hermanas había conseguido lo que ella consiguió de ese Juez,… y que la Ley la había convertido en una puta, de lo que se sentía orgullosa.
Terminé el juicio en contra de la cliente de “la negra” Jenny absolviéndola y no volvimos a vernos, hasta hace dos semanas que nos encontramos como se dice, “de narices a boca” en la Corte,… ahora es Abogada y por tanto mi colega se acercó a mí con su andar sexy y moviendo todo su rico culo luego de darme uno de esos ricos besos de lengua, me dijo al oído,
- Gracias Comisario,… no te preocupes mí amor,… yo no soy mí madre.
Me dio otro rico beso, y se fue.
Espero que les haya gustado, este relato, que como los demás míos, son reales. Solo espero sus comentarios, que como siempre, buenos o malos, serán bien recibidos, y si desean escríbanme a fidesestprobitas@hotmail.com su amigo Lexo.