Hice un viaje largo con Norma y su familia y gocé con varias mujeres de la misma............... Cuando conocí a Norma supe enseguida que me iba a meter en la cama con ella. Era bastante gordita pero eso no le opacaba muchas cualidades. Tenía un rostro sensual y una manera de hablar que excitaba más allá de sus senos enormes y firmes y una boca bien amplia. No era demasiado alta y usaba su cabello negro recogido en una cola.
La vi por primera vez cuando yo realizaba una gira política a través de una zona rural. Norma vivía en un paraje bastante modesto en el que se levantaban varias casitas más o menos iguales.
Me la presentó un amigo y de inmediato me di cuenta de los puntos que calzaba.
_\"Esta es una gran caudilla. Con Normita te asegurás muchos votos\" me dijo.
Al saludarme me presentó a un hombre bastante mayor que era su \"compañero\" y a varias chicas. Dos de ellas, sus hijas menores, estaban en el entorno de los catorce años y por sus miraditas supe que pintaban para putas. Otra, que pasaba los veinte, sobrina de Norma, tenía una presencia algo más seria pero no dejaba de estar muy buena. Habían dos mujeres casi de la edad de Norma, cuarenta y cinco, que eran negras y con sus rostros sensuales daban a entender que estaban dispuestas a aceptar cualquier cosa que tuviera que ver con el sexo.
Me presentó a mucha gente más.
Gente a la que Norma conducía políticamente ya que era una caudilla zonal reconocida.
Yo tenía suerte de contarla en mis filas.
Al hablar me miraba en forma continua y no dejaba de sonreír. En su cara se notaba el sexo.
Me dijo que tenía un problema de esos que los políticos resuelven y le contesté que pocos días después volvería a su casa para hablar sobre el tema.
Así lo hice.
Le envié un mensaje de texto expresándole que llegaría un día viernes a las ocho de la noche.
A la hora señalada Norma me estaba esperando. Hacía calor y se había puesto un buso de algodón muy fino de mangas cortas sin nada abajo y eso me permitía apreciar las dimensiones de sus tetas y el grosor de los pezones. Usaba también una pollera de jean por encima de sus grandes rodillas. Me pidió para que hablásemos en mi auto ya que no quería que su familia escuchara el problema.
Había dejado mi coche estacionado a varios metros de la vivienda y desde allí podíamos ver todo el panorama o sea que íbamos a advertir con tiempo cuando alguien se acercara al auto.
Su problema no es del caso contarlo. Lo importante era que tenía solución.
Pero, como era lógico, comenzamos a hablar de otras cosas y de inmediato le dije:
_\"Bueno. Además de lo que me has planteado he venido por otro motivo\".
_\"Ah, si. ¿Y cuál es el otro motivo?\"
_\"No me voy a andar con vueltas, Norma desde que te vi me gustaste y me encantaría tener algo contigo\".
_\"¡No me digas! ¿Y qué te hace pensar que yo quiero lo mismo?\"
_\"Nada me lo hace pensar. Lo mío es una propuesta y...\"
_\"Déjate de hablar que tú también me gustas\".
Punto y aparte. Con Norma ya estaba todo dicho.
De inmediato me acerqué y le di un beso en la boca que ella respondió abriendo la suya y dejándome tomar contacto con su lengua. Tengo que decir que besaba muy bien.
Acto seguido introduje mi mano por debajo de su buso y acaricié esas tetas mayúsculas al tiempo que ella me decía con su voz tan sensual y los ojos entrecerrados:
_\"Ay, bebé me volviste loca desde que te ví\" y le respondí:
_\"Vámonos a otro lado\".
_\"No puedo ahora. Está mi compañero y mis hijas en la casa. Si ven que me voy van a sospechar. Una cosa es que les haya dicho que tenía que hablar con un señor de la política por un problema y otra muy distinta es irnos en tu auto\".
_\"Bueno. Al menos hagamos algo.
Y de esa forma me bajé el cierre y saqué a relucir mi pene que ya estaba más que rígido.
La gordita Norma se agachó y me dijo que si veía a alguien salir de la casa le avisara de inmediato.
Le dije que sí y mientras miraba la entrada disfrutaba la lengua de mi nueva amiga recorriendo mi verga y concentrándose en la parte superior.
_\"No dejes de avisarme que si me ven se puede armar un lío enorme\".
_\"Sigue...sigue...yo te aviso.
Así, a los pocos minutos, lancé una erupción de esperma en la boca de Norma que ésta degustó hasta la última gota.
De inmediato nos arreglamos la ropa y adoptamos una posición normal.
Quedamos de vernos en la ciudad al otro día. Iba a ser ella quien iría al encuentro conmigo.
Cumplió. Pese al calor agobiante, a la hora señalada, Norma estaba en el lugar indicado.
De inmediato nos fuimos a un hotel de alta rotatividad.
Nada de preámbulos. El ambiente estaba muy agradable debido al aire acondicionado así que nos quitamos la ropa y nos tiramos en la cama.
Norma tenía unas caderas enormes. Habría sido un gran modelo para los pintores de la Antigüedad.
En la cama no se privaba de nada. Volvió a succionarme la verga con tanta o más pasión que la primera vez cuando lo hizo en el auto.
Le encantaba jugar con mi miembro. Lo tomaba con ambas manos. Lo chupaba en distintas maneras. Lo lamía. Lo besaba. Lo volvía a chupar. Lo movía de un lado al otro tanto con sus manos como dentro de su boca y, porsupuesto, no dejaba de tomarse una sóla gota de semen.
_\"Se ve que te gusta lo que hacés\".
_\"Claro que me gusta. Me enloquece tu pija. Me recontra calienta chupártela\".
También le causaba un enorme placer que yo explorara su vagina. Gemía cuando le introducía un dedo, dos, tres, cuatro.
Se volvía loca al recibir cualquier objeto dentro de su canal. Me daba la espalda y me ofrecía esas nalgas enormes algo caídas pero consistentes y me pedía que le entrara por la puerta de servicio.
En fín. Norma era insaciable. Lo que no tenía en belleza lo suplía con la pasión.
Esto va a continuar. No lo duden.