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La enfermera que atendía a mi novia


Era la enfermera que atendía a mi novia. Pero llegué a la cama con ella......................... Estaba de novio con Laura desde hacía ya dos años.

Era una linda chica. Mediana estatura, piel blanca, ojos marrones y pelo platinado. Nos llevábamos bien o al menos eso era lo que yo creía.

Un día, Sonia, la madre de Laura me llama al trabajo para decirme que su hija estaba internada. Me aclaró que no era nada grave pero el médico había decidido dejarla dos días en observación.

De inmediato me fui hasta la clínica y al llegar a la habitación de mi novia me encuentro con Sonia y con Gabriela, la mejor amiga de Laura.

También estaba allí una enfermera que le arreglaba el suero y le suministraba otros medicamentos. Su nombre era Solange así lo decía el bordado de su túnica.

Cuando pasé la puerta ésta levantó la mirada y durante tres segundos nos miramos. Tenía unos ojos oscuros y profundos. Su piel era levemente trigueña. Era bien delgada pero a través del uniforme dejaba ver unas hermosas formas. A juzgar por su apariencia tenía más de treinta años.

Atendió a Laura con mucha eficiencia y cinco minutos después se retiró.

Me puse a charlar con Laura, Sonia y Gabriela y luego de una hora me fui con el propósito de regresar a la noche.

Así lo hice

Durante la tarde no me había acordado de aquella enfermera y al llegar la encuentro cerca de los ascensores.

Le pregunté cómo estaba mi novia y con mucha amabilidad me contestó que había evolucionado bien.

Por primera vez estaba tan cerca de esa mujer. Desbordaba de sensualidad y trasmitía deseos.

Me encaminé hacia la habitación de Laura quien me recibió con un abrazo y nos pusimos a charlar.

Pero sin que yo lo hubiese planeado mi mente volaba hacia la sala de enfermería.

Una hora después mi novia se durmió.

Intenté descansar pero los sillones destinados a los acompañantes eran algo incómodos.

Salí a dar una vuelta por los pasillos y en determinado momento me encontré con Solange.

¿Necesito confesar que quería verla?

Caminaba con paso algo lento. La guardia estaba tranquila.

Me saludó y casi sin querer empezamos a conversar.

En determinado momento le dije que mi novia tenía suerte al contar con una enfermera que la atendía tan bien. Ella me respondió que Laura era afortunada por tener un novio que se preocupaba tanto por ella.

Solange no sonreía por compromiso. Pero cuando lo hacía era más hermosa aún.

Sin querer habían pasado quince minutos desde el inicio de la charla.

Miles de cosas pasaban por mi cabeza en esos momentos.

Laura estaba enferma en una habitación cercana.

Solange era la nurse que la atendía.

Era una locura intentar algo allí en ese momento.

Pero algo en mi interior pudo más y le dije que me parecía una persona muy especial y que me gustaría seguir charlando con ella.

Si me decía que no, me olvidaba del asunto y listo.

Pero contra todas las apuestas me dijo que sí y quedamos en vernos a las siete de la mañana justo a la hora en que ella salía y yo iba a ser relevado por la madre de Laura.

Me dijo que tomaba el ómnibus en la esquina y, con suma discreción, pasé en mi auto por ese lugar.

Ella me vio y se subió.

Nos fuimos a un bar alejado de la clínica para tomar un café y comenzamos el coloquio.

Yo no tenía demasiado tiempo ya que Laura iba a ser dada de alta al día siguiente.

_\"Vamos por lo claro\", me dije y arremetí.

_\"Solange, no tomes esto a mal. Pero desde que te vi por primera vez...\"

Ella, que me miraba con unos ojos que llegaban muy lejos en mi interior, me cortó y me dijo:

_\"No sigas. No es necesario. A mi me pasa lo mismo.

Increíble.

Pero cierto.

Salimos de allí y nos fuimos a un motel.

Al llegar nos fundimos en un beso apasionado y de inmediato nos quitamos la ropa con prisa. Era como si no quisiéramos perder un minuto.

Su piel era lisa y su cuerpo era bien firme. Aún de pie la tomé por la cintura y comencé besándole el cuello, lo que le arrancó un gemido, y acto seguido empecé a lamerle los senos.

Eran pequeños. Pero duros y con unos pezones de color marrón oscuro que me provocaban al máximo. Permanecí varios minutos degustando esas maravillas hasta que nos tumbamos en la cama.

Ella se colocó sobre mi completamente extendida.

Era una delicia sentir ese pese liviano sobre todo mi cuerpo.

Me besó en la boca con locura y siguió hacia abajo. Primero por mi cuello. Luego por los pectorales. Más tarde el vientre.

Hasta que finalmente llegó hasta mis genitales.

Tenía la verga rígida como una roca y, como si quisiera hacerme desear, comenzó dándome besos muy suaves por toda la extensión del tronco.

Cuando parecía que finalmente se concentraría en el glande bajaba un poco más y me lamía los testículos.

Volvía hacia arriba y repetía el procedimiento.

Estuve a punto de decirle que no siguiera con eso ya que me sentía desesperado. Pero ella, que ya lo sabía, se afirmó con su boca en mi glande, succionándome de una forma tal que me hizo eyacular.

Fue tremendo. Me dejó en las nubes.

Estuve varios minutos flotando en la Galaxia en tanto Solange me miraba como diciéndome \"qué bandido que eres\".

Poco más tarde comencé a besarla de nuevo y, tras recorrer todo su cuerpo desde el cuello hasta la vagina, comencé a lamerle la vulva. Ella gemía cada vez más fuerte. Me tomaba de la nuca como si quisiera meterme dentro de su cuerpo. Hasta que al final conseguí que llegara al orgasmo. Ese acto me había puesto de punta una vez más.

Di un giro y me coloqué boca arriba. Senté a Solange sobre mi para que mi miembro llegar hasta el fondo de su canal vaginal. Los gemidos de ella eran cada vez más fuertes.

Y tras hacerla cabalgar durante algunos minutos llegué otra vez al clímax al tiempo que ella experimentaba la misma sensación.

Quedamos tendidos uno al lado del otro tomados de la mano.

Pero todo eso no podía terminar ahí. Ambos teníamos ganas de continuar gozando. Volvimos a besarnos por todas partes y le pedí que me permitiera penetrarla por el culo.

_\"Tú quieres eso. Muy bien. A mi también me gusta. Pero dame tu palabra que lo vas a hacer despacio. Mi canal es pequeño y si me lo fuerzan me duele ¿Está claro?\"

Yo soy un caballero. De ninguna forma puedo obviar el pedido de una dama.

Con mucha ternura le fui metiendo la verga en el culo y parando cuando ella me lo pedía.

Varias veces me pidió que me detuviera y así lo hice.

Pero al final le entró toda y le encantó recibirla.

Lancé allí mi tercer acabada.

Luego descansamos.

Estuvimos a punto de dormirnos cuando de pronto sonó mi celular. Vi que era Laura la que me llamaba pero no le dije nada a Solange.

_\"Es ella, ¿Verdad?\".

_\"Sí\", reconocí.

Nos fuimos de allí.

Al otro día Laura fue dada de alta y antes de irse del sanatorio fue a saludar a Solange y a agradecerle sus atenciones.

Cuando abordábamos el ascensor para salir a la calle vi a aquella chica a lo lejos y ella me lanzó una mirada de picardía y nostalgia.

¿Qué creen que pasó?

Un día después, cuando Laura se disponía a retomar sus actividades, le dije que quería hablar con ella en un lugar que no fuera en su casa ni en la mía.

Le dije que había vivido un tiempo muy lindo y que me parecía una chica adorable. Pero que no podía seguir a su lado porque había conocido a una mujer que me había cautivado.

Ella no se lo esperaba y lloró mucho. La familia y las amigas me lo reprocharon. En mi casa tampoco lo entendieron.

Fue así que volví a la clínica a buscar a Solange.

A ésta le costó aceptarme porque no estaba segura si lo mio era sólo una pasión o si iba en serio.

Pero al final me creyó y desde ese día vivimos juntos.

Está a mi lado mientras escribo esto.



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