En capítulos anteriores: \"Pero para Sergio, eso no había sido un simple lío. Le gustaba Luis y estaba empezando a enamorarse de él. No iba a parar hasta que consiguiera que él sintiera lo mismo. Él estaba muy bien con Rosa, pero por alguna razón, él también se había enamorado de Sergio.
Luis. Basta de bobadas. O dejas a mi prima o me dejas a mí – le dijo Sergio a Luis por teléfono poco después de hacerse una paja juntos.\"
Cuando Sergio le dio el ultimátum \"o dejas a mi prima o me dejas a mí\", colgó sin que Luis pudiera decir nada. Acto seguido, éste se quedó pensativo por aquella frase tan.................. matadora y no podía dejar de pensar en ello. En eso estaba cuando su madre le sacó de su ensimismamiento:
Luis, escucha, tu padre, tu hermano y yo vamos a ir a casa de los padres de un amigo de tu hermano así que te quedas solo. Prepárate la cena que quieras y antes de nada, coge la ropa de la cuerda.
Lo que le faltaba: quedarse solo para poder pensar en todo lo que pasaba. ¿Qué podía hacer? Lo primero que pensó fue en hacer algo, mantenerse ocupado para no poder pensar, así que se puso a recoger la ropa. Con todo, se le olvidó poner a cargar el móvil, con lo cual Manuel no podía contactar con él.
Una vez hubo terminado de recoger la ropa, se hizo la cena y, cuando iba a empezar a cenar, alguien llamó a la puerta. \"Quizá algo de compañía no me venga mal\" pensaba Luis mientras iba a abrir la puerta. Pero se llevó una sorpresa cuando vio la compañía: era Sergio.
Hola, Luis – dijo frívolamente.
¿Qué haces aquí? – preguntó Luis.
Mis padres se han ido y he decidido venir a visitarte.
Me parece muy bien, pero ahora estoy muy ocupado y…
¿Me estás dando puerta?
No, para nada. Si me gusta estar contigo.
Entonces, deja a Rosa.
¡Pero no es tan fácil!
¡Claro que lo es! ¿Qué te impide no decírselo?
Pues que la quiero. ¿Es que no lo puedes entender?
No. Me quieres a mí y a Rosa. No lo entiendo.
La verdad, yo tampoco entiendo por qué me gustas tú, con lo arrogante que eres.
Pues por esto – dijo Sergio mientras le daba un beso.
Me va quedando más claro – comentó Luis, relajando un poco la tensión del momento.
Antes de nada, siento ser tan drástico con lo de Rosa, pero es que no aguanto que estés con ella en público y no conmigo.
Sergio, tienes que verlo de esta forma: llevo muchísimo tiempo con ella, no lo puedo dejar así como si tal cosa. Le tengo que dar una razón.
Dile que te has enamorado de otra persona.
¿Y si me equivoco?
¿Conmigo dices? ¿Y si te estás equivocando con Rosa?
Hombre visto así. Lo que sé es que necesito librarme de este asunto cuanto antes: mañana tengo que volver a las clases y al comedor así que…
Y es que Luis estudiaba 2º de Bachillerato y lo llevaba bastante bien, pero si había alguna cosa que lo distrajera de los estudios podría tener consecuencias bastante malas. Pero además, una vez salía de clases, iba al comedor del colegio donde trabaja su tía como conserje, ya que es monitor de tal lugar. Por lo general, se lleva muy bien con los niños, pero como alguno le tocara las narices…
El caso es que al día siguiente empezaría de nuevo todo y no podría tener esas distracciones que tanto le estaban amargando últimamente.
Pues ya que te falta poco para empezar, deberíamos aprovechar esta noche, que estamos solos – propuso Sergio.
Hombre, no sé…
Sin que pudiera decir nada más, Sergio comenzó a besarle frenéticamente, sin dejarle casi respirar. Sergio parecía tenerlo todo planeado porque no le dejaba separarse de él y, aunque le hubiera dejado, Luis no iba a separarse.
Cuando Sergio terminó del beso, empezó a quitarse la ropa, poco a poco. Luis le miraba con ojos lujuriosos. El chico se tumbó en la cama y terminó de quitarse la parte de arriba. Entonces, le dijo a Luis que se acercara y volvió a besarle. Luis no aguantó más y comenzó a quitarle el pantalón, dejándolo con un bóxer rojo, en el cual se notaba la erección de Sergio. Luis comenzó a acariciársela por encima del bóxer hasta que a Sergio se le puso dura del todo, momento en el que Luis le desnudó completamente, visualizando de nuevo aquella polla. Volvió a besarle, pero esta vez tenía una mano en la polla de Sergio acariciándola poco a poco para que Sergio le pidiera que se la mamara.
Al parecer, todo estaba listo para una noche de sexo, por lo que Luis se empezó a quitar la ropa, empezando por la parte de arriba. Cuando hubo terminado… alguien llamó a la puerta.
¿Quién será a estas horas? – preguntó Sergio.
Tranquilo. Veo quien es y le despacho enseguida – dijo Luis poniéndose de nuevo la parte de arriba.
El chico fue a abrir la puerta y que sorpresa la que se llevó cuando vio que era Rosa.
¡Rosa! ¿Qué haces aquí? – preguntó Luis asombrado.
Verás, tengo que hablar contigo – contestó la chica yendo directo a la habitación de Luis, cuya puerta estaba cerrada por la sorpresa que ocultaba.
¡Espera! Hoy estamos solos. Podemos ir al salón.
Ya, pero prefiero a hablar en la habitación.
Mientras, Sergio se levantó para oír que era lo que pasaba y, cuando escuchó la voz de su prima comenzó a buscar un sitio para esconderse: los armarios estaban demasiado llenos, así que no podía y debajo de la cama no había hueco. Pero daba igual, era demasiado tarde, Rosa había cogido el manillar de la puerta y lo había bajado para entrar…
Álvaro volvía de casa de su novia cabizbajo. Había perdido su virginidad y le había encantado, pero a un precio muy alto. El preservativo que se había puesto estaba roto y aquello auguraba malos planes para la pareja. No quería volver a casa, solo tenía ganas de pasear de un lado a otro, buscando a alguien conocido para que le diera consuelo.
Pero, ¿cómo le iba a contar a nadie lo ocurrido? Álvaro decidió dejarlo pasar y confiar en la suerte. Aunque por la racha que llevaba no sabía si confiar en tal cosa. De repente, su móvil sonó. Era Noelia.
Álvaro, ¿dónde estás?
Pues estoy en la calle, intentando olvidar todo esto.
Lo comprendo, pero verás como todo va a ser un susto.
¡Con este susto se quita rápido el hipo!
Oye, podríamos contárselo a alguien para que nos dieran la autorización para ir a tomar la pastilla esa del día siguiente.
Y, ¿a quién se lo vas a contar?
No lo sé.
¿En quién confías tanto como para contarle tal cosa?
No lo pongas más difícil, anda.
¿Qué no lo ponga más difícil? ¡Si tú no hubieras sido tan pesada con que lo hiciéramos, esto no estaría pasando!
¿Quieres decir que te arrepientes?
¡Hombre, no! Mira a ver. No tenía pensado tener un hijo.
Me estás decepcionando un montón. ¿Crees que eres tú solo el que lo está pasando mal? Estás muy equivocado.
Déjalo, ya hablaremos en otro momento.
Sin que Noelia pudiera decir nada, Álvaro cortó la conversación y se fue a su casa. Cada vez estaba más enfadado con aquel tema. Al otro lado, Noelia se había quedado como si le hubieran echado una jarra de agua fría. ¿Qué iba a hacer ahora?
Rosa había bajado el manillar de la puerta de la habitación de Luis y a éste no le hubiera importado que entrara si no fuera porque estaba Sergio allí con la polla totalmente dura y tumbado en la cama.
¡Espera, Rosa! – gritó Luis justo a tiempo.
¿Qué pasa? Estás intentando que no entre en la habitación.
Es que… verás. Tengo una sorpresa para ti y no la puedes ver.
¿En serio?
Claro – dijo Luis, impresionado de lo que se había inventado.
Vaya. Lo siento. Es que como estabas muy raro…
No pasa nada. ¿Qué te parece si quedamos mañana?
Me parece una gran idea.
Pues hasta mañana entonces.
Luis y Rosa se despidieron con un pequeño beso. Cuando la chica salió, Luis comenzó a resoplar, sin creerse la suerte que tenía. Entonces, volvió con Sergio.
¿Era mi prima? – preguntó Sergio.
Sí, era ella.
¿La has dejado ya?
Ya estamos. ¡Qué no es tan fácil!
Ya. Entonces, ¿qué le has dicho para que se fuera?
Pues que le tenía una sorpresa y no la podía ver.
Increíble. Y yo mientras aquí. Fíjate, se me ha quedado flácida del susto.
Lo siento, Sergio, pero…
Déjalo. Me voy. Ya hablaremos – dijo Sergio mientras se vestía.
¡No! ¡No te vayas! Recuerda: estamos solos.
¿De qué me sirve si luego te vas a olvidar de mí?
¿Olvidarme de ti? No digas bobadas.
Yo no puedo seguir así. Lo siento.
Vale. Escucha. Mañana dejo a tu prima. No sé cómo, pero la dejo, ¿vale?
¿En serio? – preguntó Sergio radiante de alegría.
Sí… Por ahora.
Sergio le dio un beso a Luis, quien lo recibió con gusto. Se volvió a tumbar en la cama y Luis volvió a la acción, tocándole la polla poco a poco, para que volviera a ponerse en órbita. Cuando lo consiguió, comenzó a desnudarse él mismo. Después, Sergio hizo lo mismo que Luis hizo con él: se la tocaba hasta que se le pusiera dura.
Una vez estaban los dos puestos para empezar, Sergio comenzó a mamársela a Luis, sin prisa, pero sin pausa. Eso a Luis le estaba encantando, pero no podía dejar que Sergio se llevara todo, por lo que le propuso hacer un 69, como el de la primera vez que lo hicieron.
Esta vez, Luis se puso abajo y Sergio arriba y empezaron a mamar al unísono. Tanto uno como el otro estaban en el cielo. Si seguían a ese ritmo, los dos se iban a correr muy rápido.
Sergio se la chupaba como él bien sabía, metiéndosela casi toda y usando la lengua para chuparle el capullo. Luis, sin embargo, no quería usar la lengua, solo los labios, pero al final, fue inevitable que también le lamiera el capullo a Sergio. Los dos se la chupaban al otro para que consiguieran correrse.
Sin que aguantara más, Luis se corrió, avisando antes a Sergio por si no quería tragarse la corrida, pero no fue así. En cuanto Sergio supo que Luis se iba a correr, aumentó el ritmo y cuando el semen invadió su boca, lo tragó con gusto. Poco después, Sergio se corrió en la boca de Luis, quien no dejó escapar ni una gota de la corrida.
Una vez terminaron, se acostaron uno al lado del otro. Sergio abrazó a Luis, quien en esos momentos dudaba de sus verdaderos sentimientos, otra vez.
Estando los dos tan tranquilos, se oyó la puerta, pero esta vez no era el timbre, si no una llave abriéndola. Los chicos reaccionaron en seguida y se vistieron como pudieron. Justo cuando acabaron, entró el hermano de Luis, diciendo que se había olvidado una cosa.
Cuando se fue, Sergio se volvió a desnudar, pero solamente para vestirse bien, ya que era un poco tarde y se tenía que ir. Se despidió de Luis con un beso y se fue directo a su casa, dejando a Luis, de nuevo con sus pensamientos.
Pero no era él el único que se quedaba con sus pensamientos. Sergio sabía que no iba a dejar a Rosa, pero no lo podía demostrar. Por tanto, decidió llamar a uno de sus amigos.
¿Diego? Soy Sergio.
Ah, Sergio. Dime.
Verás, es que estoy saliendo con un chico y… - Sergio le explicó todo a ese Diego.
Así que quieres que vea si el tal Luis deja a tu prima.
Eso es. Y, por supuesto, con la máxima discreción.
Hombre, ya me imagino. Vale. ¿Te parece que quedemos mañana y concretemos las cosas?
Me parece bien. Hasta mañana. Vente a mi casa que no hay nadie.
Al día siguiente, Luis volvió a sus trabajos. En clase estaba como despistado. Su compañero no hacía más que devolverle al mundo real, pero Luis volvía a distraerse poco después. Al finalizar las clases, se dirigió al colegio.
Pero mientras, Sergio hablaba con Diego en casa del primero. Sergio le contó todo lo que Sabía sobre Luis y, cuando comentó lo del colegio, Diego tuvo una genial idea: llevaría allí a su sobrino y le recogería todos los días. Así observaría a Luis.
Y es que Diego era un espía de una asociación desconocida, que era muy amigo de Sergio. Tenía 26 años y le encantaba resolver casos como el de Sergio. Haría todo lo que fuera para que Sergio estuviera con ese chico al que tanto amaba.
No solo Luis estaba distraído en las clases. La idea de ser padre atormentaba tanto a Álvaro que no le dejaba concentrar ni un segundo. No sabía como arreglar aquello, por lo que decidió hablar con Luis.
La cosa empezaba a complicarse: Sergio quería que Luis dejara a Rosa a toda costa y, para ello, había llamado a un espía para seguirle. Mientras, Álvaro no sabía como hacer para que se deshiciera todo lo anterior. Además, Noelia estaba harta de que su novio le infravalorara, por lo que había decidido hablar con él seriamente. Y Manuel seguía sin contactar con Luis y, además, ahora no sabía que hacer con Juanjo.
En el próximo capitulo, Álvaro decide contarle a Luis todo lo referente a su presunto embarazo, pero resulta que no le sale todo como espera. Diego decide pasar a la acción y para ello, hará cosas que meterán en problemas a varios personajes, sobre todo a Álvaro.