Esta historia podría titularse como continuación del casamiento de mi sobrino Juan Carlos, ya que se inicia el día que mi sobrino con su señora partieron a Europa para hacer su viaje de bodas después de mas de tres meses de casados porque esperaron que cesara el frío en Europa y poder de esa forma poder gozar más de sus paisajes.- A su despedida fuimos muchos de sus parientes y entre tantos se encontraba una prima hermana de Ester mi nueva sobrina con su marido y su hijita: ella se llamaba y se llama Genoveva, es una mujer de alrededor de 30 años que conocí el día del casamiento por civil; me saludó de beso en la mejilla y estuvimos mucho tiempo charlando con ella y con su marido, hasta que me dijo que era una suerte haberme encontrado porque ella hacía ya un tiempo que quería ....... consultarme acerca de un asunto de mi incumbencia, inmediatamente saqué una tarjeta y se la entregué, diciéndole que estaba a su disposición para todo lo que necesitara; ella me preguntó si ese “todo lo que necesitara” incluía todo, todo, a lo que, a pesar de resultarme extraño , le conteste que efectivamente era así.-
Genoveva es una mujer muy bonita que ese lucía en Ezeiza estaba vestida con ropa adecuada a la época que estábamos viviendo ya que estaba haciendo mucho frío; tenia un tapado clarito que le cubría todo, pudiendo notarse por debajo del tapado unos pantalones azul oscuro y en un momento que se abrió el tapado no recuerdo por que circunstancia noté que debajo tenía un pullover tambien azul, y debajo de este una blusa clarita que dejaba ver un cuello todo bordado con dibujos muy lindos.- Unicamente eso es lo que se podía ver, pero en mi recuerdo estaba el día del casamiento por civil, en que ella lució su figura con un hermoso bikini; tiene unas tetas no muy grandes pero se notan bien erguidas a pesar de haber amamantado a su hijita de dos años; muy lindas piernas y un hermoso culo digno de ser tocado y gozado; yo enseguida pensé cual sería el problema que la preocupaba, pero seguimos charlando y entre una cosa y otra y la despedida de la parejita que viajaba, prácticamente me olvidé del asunto.- Luego que se fue el avión, todos los asistentes a Ezeiza nos fuimos saludando y cada cual se fue en su vehículo para su casa; Genoveva había ido con su esposo y su hija en el coche del padre de Ester y con el se volvieron.- Al saludarme, me recordó que en cualquier momento me llamaba para ir a consultarme, nuevamente le dije que quedaba a su disposición y de ese modo emprendí el regreso para casa.-
Pasaron varios días y yo ya ni tenía en cuenta la visita de Genoveva hasta que un día recibo un mensaje de ella donde me preguntaba si podía verme esa tarde en mi oficina; le conteste que la esperaba alrededor de las tres de la tarde y justo a esa hora estaba tocando el timbre en mi oficina acompañada por su tierna hijita; me saludó con un beso muy cerca de los labios, lo que llamó mucho mi atención; venía con el mismo tapado que usaba en Ezeiza porque era un día frío como el anterior que nos habíamos visto; la hice sentar frente a mi escritorio que tiene tapa de cristal y me permite ver debajo y frente a él; se sentó y se le abrió el tapado dejándome ver que tenía una minifalda que dejaba ver unas hermosas piernas cubiertas con unas medias de red, haciéndola muy sensual; yo mientras miraba sus piernas a través del escritorio, le pregunté cual era el problema que la aquejaba; ella lo pensó un momento y enseguida arrancó con una historia que no tenía nada que ver con mi profesión contable: me empezó a decir que había venido con la nena porque estaba cansada de los malos tratos de su marido; no es que le pegara sino que lo sentía cada día más distante, que pensaba que lo único que los unía en esos momentos era ese angelito que andaba jugueteando por mi oficina.- Yo pensé que lo que buscaba Genoveva en realidad era que yo me la cogiera, por lo cual le sugerí que ese tema lo podríamos tratar estando los dos solos y no estando con la nena; ella me dijo que en verdad pensaba que yo tenía razón, que había venido porque tenía muchos deseos de verme y conversar conmigo, pero que iba a tratar de que nos veamos un día que pudiera dejar a la nena a buen cuidado; descruzó las piernas mostrando ampliamente sus muslos lo que me produjo una buena erección; vino hacia mi para saludarme y aproveché para tomarla de la cintura mientras le daba un tremendo beso en los labios; ella sonriendo me dijo que dentro de muy poco nos veríamos nuevamente y contoneando su cuerpito se fue de mi oficina, dejándome pensando en lo putita que pueden ser las mujeres y me pareció que en la familia de mi nueva sobrina había muchas por este estilo.-
Los primeros días quedé esperando este llamado y cuando ya prácticamente lo había olvidado, un día recibo un mensaje diciendo si estaba desocupado esa tarde; como era Genoveva, le indiqué que a eso de las tres de la tarde la esperaba pero no en mi oficina sino en la calle xxx numero xxx donde se encontraba una confitería bailable.- Allí nos encontramos dándonos unos buenos besos; ella vino nuevamente con su tapado clarito, pero debajo tambien llevaba una minifalda, un ajustado pullover y una blusita, marcándose bien sobre el pullover sus tetas en las cuales asomaban sus pezones haciendo un bulto sobre el pullover; completaba su vestuario con nuevas medias de red y unos zapatos cerrados con taco alto de 12 centímetros, lo que estilizaba mucho su figura; al verla así vestida estuve seguro que sabía a que venía, nos acomodamos en una mesa muy resguardada dentro de las penumbras del local; comenzamos a bailar unos buenos tangos; yo recordaba mis años de juventud donde era buen bailarín de tango mientras ella me demostraba que tambien gustaba de ese baile; ella ya sin el tapado nos abrazamos al ritmo de la música apoyando ella toda su delantera en mi pecho mientras yo le hacía sentir mi virilidad en su pancita; enseguida de estar bailando así, apoyé mi mano en su culo para apretarla más contra mí; ella al sentir que le tocaba el culo, con mucho disimulo me sacó la mano de tan lindo lugar, pero yo insistí varias veces, hasta que ella aceptó mi mano y sonriendo me dijo que se deba por vencida ya que yo era muy tenaz en mi deseo y aparentemente quería cumplir todo lo soñado; le dije que me había leído el pensamiento y que ahora la invitaba a que fuéramos juntos los dos a un lugar donde estuviéramos solos y ella me podría contar sus problemas.- Enseguida se puso nuevamente el tapado, la tomé de la cintura y así caminando y charlando fuimos hasta un hotel que se encontraba muy cerca de la confitería bailable.- Cuando llegamos, Genoveva, fingiendo extrañeza me preguntó a donde la había llevado; le dije que a un lugar donde disfrutaríamos los dos; me dijo que yo era un sinvergüenza porque la quería coger; entonces le pregunté si ella no ansiaba lo mismo, contestándome riéndose que yo le había leído el pensamiento.-
Otra vez se sacó el tapado, yo me puse a admirarle las piernas que envueltas en esas medias de red me excitaban sobremanera, la ayude a quitarse el pullover, su blusa era hermosa pero muy poco duró puesta, apareciendo en hermoso corpiño color rojo con encajes, que enseguida me encargué de desabrocharlo, dejándola con las tetas al aire con las que empecé a jugar, chupándolas y mordiendo sus pezones, lo que hizo que enseguida se pusieran bien duros mientras Geno empezaba a gemir; mientras seguía chupando esas ricas tetas, la fui terminando de desnudar y fue un momento sublime; Genoveva desnuda era una hermosísima mujer, mucho más de lo que yo había imaginado; enseguida me desnudé, me senté en una silla y la hice abrir de piernas y sentarse arriba mío, con lo que mi pija bien dura, ya acariciaba su concha, provocándonos una situación de calentura extrema; ella me comentó que eso la estaba haciendo olvidar de todos sus problemas, me paré, nos empezamos a dar besos de lengua y así parados como estábamos mi pija se metió entre sus piernas simulando una penetración que todavía yo no quería efectuar hasta que ella estuviera bien caliente y me pidiera que la cogiera; seguimos de ese modo hasta que logré mi primer objetivo; Genoveva me pedía que por favor la cogiera que ya no podía más; le pedí que me pusiera el forro pero ella me dijo que le gustaba mucho más sin forro; que ella estaba sana y su marido tambien, entonces la recosté sobre la cama, ella se abrió bien de piernas y de ese modo me tiré sobre ella entrando mi pija de un solo golpe produciendo en ella un estremecimiento total, mientras decía que mi pija le gustaba mucho y que la estaba llenando por completo; nos acoplamos a la perfección y estuvimos un rato largo en el mete saca hasta que ella me dijo que ya estaba a punto de acabar; yo entonces apuré mi venida y en unos pocos segundos más, tuvimos la dicha de acabar los dos juntos, llenándole la concha con mi leche y dándonos de ese modo una doble satisfacción.-
Nos quedamos enlazados hasta que mi pija empezó a dar señales de querer aflojarse; entonces ella antes que eso sucediera, se la sacó de adentro de su concha, me la empezó a chupar para dejarle bien limpia y reluciente para otro asalto.- Me dijo entonces que le había gustado mucho mi pija y mi forma de tratarla, que así la trataba al principio el marido, pero ahora ya la trataba como una puta cualquiera y solo buscaba su gozo, olvidándose de la mujer que tenía al lado; yo le dije que mi pija estaba a su disposición siempre que ella la necesitara y que esa era mi forma de ser y no había por que cambiarla; ella me abrazó, mesó y me dijo que le pida lo que yo quisiera que ella estaba dispuesta a dármelo; yo tomé esas palabras como una invitación a darle por el culo; entonces se lo pedí y ella me dijo que no estaba muy acostumbrado a que se la metieran por ese lado, pero que ante mi ternura, no iba a tener ningún inconveniente en que yo lo pudiera gozar; entonces como primera medida fuimos al baño, donde nos bañamos los dos juntos; una vez bien bañados me dediqué a enjabonarle bien el culo, metiendo un pedazo chiquito de jabón dentro de su culo y moviéndolo con un dedo para limpiar bien por dentro; el mismo jabón lo utilicé para lubricarlo bien y sin que ella prácticamente se de cuenta: la había ensartado completamente; al terminar de darse cuenta, yo ya estaba jugando con mi pija metida bien adentro de su culo y ella me decía que no había sentido ningún dolor a pesar que ella esperaba que realmente la hiciera sufrir; muy contentos entonces los dos, empecé a bombear con un mete saca imparable y en unos minutos estaba yo feliz llenando el culo de Genoveva con mi leche mientras todavía estábamos debajo de la ducha de lo cual yo sinceramente no me había dado cuenta.-
Quedé prácticamente pegado a su orto divino y así salimos de la ducha, nos secamos y asó como estábamos nos tiramos en la cama quedando yo arriba de ella todavía pegados; por esas rarezas de la naturaleza mi pija conservaba su dureza lo que yo aproveché para quedarme dentro de ella hasta que despaciosamente mi pija fue perdiendo consistencia hasta que sola se salió de tan hermoso cofre.- Nos quedamos abrazados un rato más hasta que la dichosa pastilla de viagra que yo había tomado surtió efecto y mi pija se paró completamente otra vez.- Esta vez la puse de espaldas en la cama, agarré sus piernas y las puse sobre mis hombros, quedando ella perfectamente acomodada con sus dos agujeros a mi disposición; empecé a jugar con su clítoris mientras ella me decía que estaba gozando como nunca lo había logrado en su vida; seguí jugando con su clítoris viendo que ella se estaba calentando demasiado y así como la tenía con sus piernas sobre mis hombros le empecé a chupar la concha que tenía un sabor exquisito después del baño que nos habíamos dado hacía poco rato; a ella le encantó mi accionar y en muy pocos minutos después de muchos gemidos y jadeos, pegó un grito que salió de sus entrañas indicando que había logrado un formidable orgasmo con lo cual quedó derrengada, pero no dejé que bajara sus piernas y así como estaba aproveche para ponerle nuevamente la pija entera en su concha y me volví a mover con la fuerza que me daba la pastillita, logrando en muy poco tiempo acabar nuevamente en esa concha tan bien depilada.- Esa fue la frutillita del postre; habíamos cogido como dos enamorados bien calientes y lo habíamos gozado plenamente; ella me confesó que no se había equivocado cuando me fue a buscar, y que esperaba que no fuera la ultima vez que yo la cogiera.-
Nos dimos muchos besos y abrazos, nos vestimos y nos despedimos hasta la próxima vez quedando yo esperanzado porque tengo casi la certeza que en esa familia hay muchas putitas y estoy casi seguro que más de una me llamará para ir a coger alguna vez.-
Volveré para contar mis nuevas andanzas (y cogidas).-