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Ernestina


Esta es la historia de Ernestina, una señora de aproximadamente 50 años que se dedica a hacer tareas de servicio doméstico en casas de familia.- Yo la conocí hace muchos años porque esta señora trabajaba en varias casas de mi cuadra y siempre la veía pasar cuando se dirigía para empezar su trabajo o al finalizar el mismo.- Cuando nos cruzábamos ella me hacía una sonrisa y me decía “Buenos días Don”; pero la verdad que con eso solo me calentaba y yo aspiraba a cogérmela, pero ella siempre mantenía su seriedad; en realidad se trata de una señora muy bonita de cara, que ya para estas épocas luce muchas canas en su cabeza, tiene un lindo físico sin ser exuberante; se nota que tiene ....... buenas tetas, piernas largas y bien torneadas, pero lo que más de destaca en ella es su culo; lo luce mucho usando pantalones ajustados que lo hacen resaltar completamente, y hacia allí se dirigen mis ojos siempre que la veo pasar.- Hace varios meses, falleció la señora dueña de la casa que esta al lado de la mía, durante todo este tiempo la casa fue ocupada por uno de sus nietos que la utilizaba como lugar de estudio; pero hace cosa de tres meses se decidieron a alquilarla y para mi sorpresa la que vino a ocuparla fue la señora Ernestina con su familia, lo que a mi me produjo una gran alegría ya que iba a tener la oportunidad de verla diariamente y quizá llegar a intimar mi relación con ella.- Ya de entrada nos empezamos a saludar muy amigablemente con muchas sonrisas de ambas partes y muchas veces nos parábamos a hablar ya sea los dos solos o con mi esposa y su esposo, llegando a tener cierta confianza.- En esos días mi cuñada tuvo que ir a solucionar un problema en el interior de nuestro país (Rosario) y le pidió a mi señora si la acompañaba.- Esta dudó mucho porque nunca me deja sola, pero yo la alenté parra que fuera y entonces decidieron irse las dos solas, calculando que demorarían una semana en solucionar todos los problemas relacionados con la muerte del esposo de mi cuñado que tenía varias propiedades en ese lugar.- Cuando ví a Ernestina, le comenté que mi señora iba a faltar por una semana y que por lo tanto yo necesitaba de sus servicios si ello era posible; ella me dijo que en realidad tenía todos los días ocupados, pero tratándose de la casa de al lado de ella en cualquier momento que tendría disponible vendría para colaborar en la limpieza de mi casa; yo quedé muy conforme con lo que me dijo y quedé esperando su visita.- El primer día que quedé solo era un domingo en el cual yo no trabajo, por lo que me arreglé sin problemas; al día siguiente fui a trabajar y le dejé mi teléfono a Ernestina para que me avisara si ella se disponía a ir para mi casa; esperé su llamada durante todo el día pero la misma no se produjo; llegué a mi casa del trabajo alrededor de las seis y media de la tarde y cuando me estaba bañando suena el timbre de la puerta de calle; yo tardé en atender pero ante la insistencia, me puse un toallón sobre mi cuerpo y así fui a atender la puerta: gran sorpresa cuando vi que era Ernestina, le abrí y ella entró pidiéndome disculpas por haber sido inoportuna; yo al contrario le agradecí por haber venido y la saludé con un beso en la mejilla, lo que hacía por primera vez; ella me respondió el beso y entonces le dije que empezara por donde ella considerara mejor; yo seguía con el toallón aferrado a mi cintura; ella comenzó con su trabajo y yo le iba atrás agradeciéndole el que hubiera venido: ella solo sonreía y al verla tan simpática, me acerque a ella de atrás y le dí un beso en el cuello; ella al sentir el beso se estremeció pero no dijo nada; entonces yo la abrace de atrás como estaba y le hice sentir mi pija que había empezado a crecer debajo del toallón y se estaba apoyando toda contra su hermoso culo; entonces ella me dijo que yo me estaba tomando demasiada confianza con lo que logró que yo me calmara y la dejara trabajar tranquila; me fui a mi pieza y me vestí muy informalmente para mirar un rato la televisión mientras Ernestina seguía con sus quehaceres.-

Al terminar de trabajar me vino a hablar directamente y me dijo que ella no estaba acostumbrada a que la trataran de esa manera; que la gente hablando se entiende pero mi forma de proceder no había sido para nada correcta y que ella se sentía muy ofendida; le pedí las disculpas del caso, arregle cuentas por los servicios prestados ese día, pero antes de irse se produjo el siguiente dialogo:

• Ernestina, nuevamente le pido mil disculpas por mi proceder, la verdad es que me equivoqué con usted, pero ahora quiero quedar con usted en algo

• Usted dirá don Damián

• Me gustaría que se le pase el enojo y mañana vuelva para ayudarme a mantener la casa limpia; además me gustaría que usted reemplazara estos días a mi señora y se quedara a pasar la noche conmigo

• Vea don Damián, el enojo ya se me pasó, mañana vengo sin falta para colaborar con usted; en cuanto a reemplazar a su señora, como comprenderá esta noche ya es imposible porque esas cosas hay que prepararlas con tiempo; mañana por la noche tengo que atender una enferma, pero pasado mañana tengo la noche libre, entonces puede ser

• Está bien Ernestina, portándome bien esperaré dos días y después me portaré tan mal como usted me lo permita

• No hay ningún problema, yo trataré que usted se porte lo mejor posible

• Entonces trato hecho, ahora me gustaría que para demostrarme que ya pasó su enojo se despida dándome un lindo beso

• No hay ningún problema, yo le doy un beso, pero usted deje sus manitos quietas por favor, no me haga enojar nuevamente

• De acuerdo Ernestina, soy un chico muy obediente, hasta mañana y gracias por el saludo

Entonces Ernestina me dio un beso en el que introdujo un poquito su lengua en mi boca; yo lo recibí con mucho gusto pero me quedé con las manos quietas porque esperaba poder gozar de sus bellezas en corto plazo.- Ernestina terminó de darme el beso y con una amplia sonrisa se despidió hasta el día siguiente.- Al día siguiente vino a la misma hora, yo le pregunté si podía darle un beso; ella se puso a reir y me dijo que un beso y nada más; yo aproveche y aparte del beso le dí un abrazo; me dejó apenas empezar con el abrazo y enseguida me separó, diciéndome que hasta ahí habíamos llegado.- Me separé enseguida y me fui a la cocina a cebarme unos mates, cuando estuvo todo preparado la llamé y la invité a tomar mate juntos; enseguida me dijo que si y se puso ella a hacer el mate; de esa manera fuimos tomando confianza; le pregunté si la podía tutear y me dijo que no había ningún problema; para tomar mate, chupaba la bombilla de tal forma que de tan solo mirarla se me empezaba a parar la pija; se lo hice notar, entonces ella con una amplia sonrisa me dijo que para mí cualquier ocasión era buena para hablar de sexo; le dije que era lo mejor que a uno le podía pasar en la vida y me dijo que ella tambien lo creía así, pero que no era una desesperada, pero tambien aprovechaba las ocasiones que se le presentaban.- Le recordé que al día siguiente se había comprometido a acompañarme toda la noche; me dijo que no habría ningún problema; le pregunté como era el trato con su esposo y me dijo que ellos tenían un convenio hecho ya de muy jóvenes; entre ellos dos cogían cuando tenían ganas, pero si a uno de los dos se le presentaba una oportunidad, por nada del mundo la dejaban pasar; la aprovechaban lo mejor posible y el otro integrante de la pareja (ella o él) sabiéndolo, no hacía ningún problema: entonces le dije si esta no era un buena oportunidad para comenzar algo; me dijo que yo parecía muy necesitado de mujer, por lo tanto que solo me iba a dejar tocarla un poquito y nada más; entonces paramos de tomar mate, la hice parar de la silla donde estaba sentada, la abrace por detrás y esta vez sí le arrimé mi pija que ya estaba bien dura a su redondo culo, mientras le metía las manos en la concha: ella me dejó jugar con ella un ratito y me dijo que por el momento era suficiente, que lo máximo que iba a hacer ese día era hacerme una paja; yo enseguida saqué mi pija y ella la agarró y me empezó a hacer una hermosa paja; mientras me pajeaba intenté meterle mano y me dijo que me había avisado que eso era a lo más que íbamos a llegar ese día; entonces me quedé tranquilo mientras ella me pajeaba, enseguida me calenté demasiado y sin siquiera avisarle le llené sus manitos con mi leche.- Agarré una servilleta de papel, me limpió bien la pija y después se limpió muy bien las manos y siguió con la tarea que había empezado cuando la llamé a tomar mate.- Terminó su tarea dejando todo completamente ordenado, el único que quedaba desordenado era yo esperando el día siguiente; arreglamos sus honorarios, me dio un beso en la mejilla y se despidió hasta el día siguiente que vendría a hacer la limpieza y después a hacerme compañía toda la noche.- Cuando vino al otro día me saludó nuevamente con un beso en la mejilla, yo le correspondí al beso y mientras con mi mano derecha le tocaba el culo; ella me dijo que en ese momento era la señora de la limpieza y por lo tanto como tal debía yo comportarme; acepté su temperamento y deje quietas mis manos; lo que me llamó la atención fue que traía un bolsito que dejó en el baño sin siquiera tocarlos, pero como yo sabía que ella tenía algunas ideas raras, me dispuse a esperar que pasaran las horas y llegara el momento de dejar de ser la señora de la limpieza para convertirse en mi “dama de compañía”.- De todas formas, al pasar al lado de ella intentaba rozarla en alguna parte de su cuerpo, pero ella estaba siempre atenta haciendo que yo no pudiera llegar a tocarla en forma; ella seguía limpiando y cuando paraba para hablar algo, siempre en su cara se notaba una sonrisa malévola; en consecuencia la dejé seguir con sus quehaceres hasta que me dijo que ya estaba todo listo en cuanto a la limpieza; arreglamos nuevamente sus honorarios por ese día y entonces me dijo que esperara un momento; yo le dije que no había problema y me quedé esperando; ella se metió al baño y estuvo más de quince minutos, en un momento determinado le golpee la puerta del baño y le pregunté si tenía algún problema; me contestó que no que enseguida iba a salir.- Despues de unos cuantos minutos más, se abrió la puerta del baño y en realidad la que apareció era otra Ernestina.- Por empezar, tenía puesto unas sandalias de taco bien alto, una minifalda que dejaba lucir unas hermosas piernas; una blusa bien escotada donde se veía la iniciación de sus pequeñas; en realidad parecía una mujer de 30 años y no una de 50 como yo sabía que tenía.- Me dijo:

• Damián, te gusta esta dama de compañía?

• Es mucho más de lo que yo esperaba

• Entonces, vení y abrazame

Yo no me hice repetir la orden, me acerque a ella y la abracé con todas mis fuerzas, enseguida noté que mi pija respondía y se ponía bien dura; se la apoye en su pancita u ella me dijo que no me desesperara que la noche iba a ser muy larga y que no podíamos gastar toda la pólvora de entrada.- Entonces recapacité, pensé que tenía razón y la invité a sentarnos para charlar de cualquier cosa y mientras tomarnos unos tragos; así lo hicimos, yo preparé los tragos; al de ella le puse bastante alcohol como para que perdiera cualquier inhibición que pudiera tener; ella se sentó cómodamente cruzando sus piernas mostrando sus hermosos muslos, empezamos a charlar de cosas sin importancia; yo me senté bien pegado a ella, le pasé mi brazo sobre los hombros y la atraje hacía mí quedando los dos abrazados; le empecé a dar chuponcitos en el cuello y besitos detrás de sus orejas; ella se retorcía como una niña enamorada y al poco empezaron sus gemidos; yo seguí con mi boca chupeteando su cuello y sus orejitas, de a poco metí la mano por su escote y me apoderé de sus tetas; en realidad eran no muy grandes pero estaban bien firmes, mientras que sus pezones empezaban a ponerse duros como piedras, fue el momento de sacarse la blusa y el corpiño y dejarla con las tetas al aire; al verla así se las empecé a chupar con muchas ganas, mientras metía la mano bajo su pollera con el fin de tocarle el culo y la concha; ella me dijo que no estuviera tan desesperado y sacándome la mano de dentro de su minifalda empezó a besarme con un beso de lengua sublime, me calmé un poco y me dediqué a ese beso que fue interminable, mientras ella me acariciaba la pija.- Nos tranquilizamos los dos y ella me preguntó que me gustaría cenar; le contesté que cualquier cosa que ella cocinara me iba a parecer rica, más teniendo en cuenta que ella estaba con las tetitas al aire mientras yo la admiraba.- Ella la verdad que no lo pensó mucho, puso unos bifes en la plancha, hizo una ensalada de tomates y así como estábamos nos pusimos a cenar y mientras cenábamos nos tomamos una botella de vino tinto, lo que ya empezó a hacer efecto en nosotros y más en ella porque no hay que olvidar que en su trago yo le había agregado mucho alcohol.- Yo al verla ya medio mareada, le pedí que se sacara toda la poca ropa que le quedaba puesta; ella sonriendo me dijo que le daba mucha vergüenza quedar desnuda delante de un vecino, yo sonriendo tambien le dije que no tuviera vergüenza que yo la iba a ayudar; ella entonces me dijo que por favor la ayudara y yo no me hice rogar y en segundos quedó completamente desnuda pero con las sandalias de taco alto puesto, lo que la hacía ver muy linda.-

Ahora me fijé bien en ella y vi que tenía bien depilada la concha, que no tenía marca de celulitis en las piernas o sea que era una mujer perfectamente apta para ser bien cogida; así desnuda terminó de lavar y secar los utensilios usados durante nuestra cena y mientras tanto yo tambien me fui desnudando quedando mi pija bien parada en espera de meterse dentro del cuerpo de Ernestina.- Ella en tono de broma me dijo que tenía miedo que semejante pedazo se introdujera en su conchita; yo le dije que la iba a tratar muy dulcemente para que ella no sufriera; ella me pidió si podía suministrarle dos cosas, una era un buen espejo para ver como le iba entrando mi pija y la segunda si disponía de una buena cámara de fotos para guardar el recuerdo de muchas poses mientras estábamos cogiendo.- Yo satisfice sus dos anhelos, fuimos a la cama y ella buscó la mejor ubicación para el espejo; en cuanto a la máquina de fotos, la primera fue cuando ella se puso el forro en la boca y con su boca lo colocó en mi pija; ella misma buscó la mejor posición y sacó la foto con mi pija adentro de su boca; acto seguido se recostó, abrió las piernas y me pidió que le pusiera mi pija bien adentro de su concha porque a ella le gustaba sentir cuando la pija golpeaba dentro suyo; no me hice repetir la orden y se la puse bien a fondo; ella empezó a gemir como una yegua en celo, a medida que yo me movía se iba calentando cada vez más, hasta que sin darme tiempo a nada pegó un grito que le tuve que tapar la boca con mi mano y era porque había tenido su primer orgasmo; la deje descansar un momentito y volví al mete saca; al muy poco rato parecía ella la desesperada porque gemía, jadeaba, gritaba y me pedía que acabáramos los dos juntos; traté de sincronizar mis movimientos con los de ella hasta que acabamos los dos en el mismo instante, lo que para mi fue una doble satisfacción.- Yo pensaba que la noche se iba a presentar muy movida por la forma en que había empezado; ella me sacó el forro y lo tiró, después vino hacía mi y me empezó a chupar la pija hasta dejarla completamente limpia.-

Me preguntó si me había gustado y le dije que había sido más de lo que yo esperaba; ella me dijo que esa noche iba a ser inolvidable; además me dijo que había sacado varias fotos mientras yo la estaba cogiendo que ella iba a guardar para su colección; yo la verdad que ni cuenta me di cuando las sacaba.- Nos quedamos acostados los dos desnudos como estábamos y le empecé a manosear el culo, se dio vuelta y lo acomodó bien sobre mi pija; acomodó el espejo para verse la cara de puta q ue ponía, yo mientras le apoyaba mi pija en su culo, pasé la mano y le fui tocando el clítoris y la concha; ella volvió nuevamente con sus gemidos, yo le metí dos y hasta tres dedos en su concha y ella se movía como una anguila, hasta que en un breve momento tuvo su tercer orgasmo de la noche; me estaba demostrando que era multiorgásmica y a mi me gustaba y trataba de seguirle el ritmo, pero ahora quería metérsela por el culo; ella me dijo que su culo no tenía tanto uso como parecería por su ojete agrandado, pero acepté lo que ella dijo, le di un nuevo forro para que ella hiciera nuevamente su trabajo con su boca y enseguida mi pija quedó bien encapuchada.- Le apunté al ojete e hice fuerza, de entrada fue imposible y solo logré un buen dolor en la cabecita de mi pija, pero insistí dos o tres veces hasta que mi pija empezó a entrar; ahí me pidió que pare para sacar la primera foto de la enculada; ella misma se la sacó y me pidió que siguiera con la penetración, cuando ya estaba prácticamente toda mi pija adentro de su culo sacó la segunda y quedó satisfecha de momento; yo empecé un ritmo alocado dentro de su culo hasta que acabé dentro de su culo, ella me dijo que si yo hubiera tardado unos segundos más, ella hubiera tenido su cuarto orgasmo de la noche.- Nuevamente Ernestina me sacó el forro, lo tiró a la basura y me chupó otra vez la pija hasta dejarla bien limpia.-

La verdad que no habían pasado ni dos horas desde que nos habíamos acostado y yo ya me había echado dos polvos y ella tres; en mi empezó a pesar la situación, pero en ella parecía que no, por que me agarró la mano y la piso en su concha para que le pusiera los dedos adentro; ponerle los dedos no me costó gran trabajo, pero ella lo disfrutaba mucho, entonces los empecé a mover con fuerza dentro de su concha y ella enseguida tuvo su cuarto orgasmo.-

Después de eso nos pusimos a dormir sobre las sábanas los dos desnudos y con la luz encendida; calculo que habremos dormido tres o cuatro horas y me desperté en el mejor de los mundos: Ernestina tenía toda mi pija dentro de su boca y me estaba dando la mamada de mi vida.- No la dejé que siguiera porque yo quería echarle oreo polvo en su concha, pero estas vez sin forro para sentir mejor sus paredes vaginales.- Se lo dije y ella me dijo que estaba siempre dispuesta para coger, entonces la empecé a besar nuevamente entremezclando nuestras salivas; cuando estábamos los dos bien dispuestos le dije que me encantaría hacer en la posición del misionera; ella apoyó bien su espalda en la cama; se abrió bien de piernas y cuando sintió mi estaca perforándola, cruzó sus piernas en mi espalda haciendo fuerza contra ella para lograr una mayor y mejor penetración; fue un polvo maravilloso donde toda mi leche acumulada durante mis horas de descanso fue a parar a su concha; de esa forma ella me iba ganando por cuatro polvos a tres, pero ya no había más tiempo para seguir adelante porque eran las siete de la mañana y tanto Ernestina como yo Damián debíamos ir a nuestros trabajos.-

Nos dimos un hermoso baño los dos juntos que nos llevó casi una hora y nos prometimos que ser posible nos pasaríamos una nueva noche como esa.- Antes de separarnos le pregunté cuanto le debía por tan buena noche y ella me contestó que eso lo había hecho solo por gusto y que por supuesto había gozado mucho y por lo tanto que debía olvidarme de cualquier pago.-

En agradecimiento le día un buen toqueteo de tetas, concha y culo y con un beso de lengua nos despedimos hasta la tarde que volvería a ser “la señora de la limpieza”





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