- Abogado, pregunta la señora si desea bolear con ella.
Era uno de los “pasabolas” que constantemente boleaban con una alemana que iba de continuo al Club “Los Olivos”, donde practicaba, sobre todo los fines de semana, mi deporte favorito, el Tennis.
- Con mucho gusto, dije.
Empezamos a bolear y me di cuenta que la alemana, a pesar de no tener el cuerpo como uno se imaginaría de esta raza, golpeaba como “una patada de mula” la pelota; más fuerte aún que uno mis amigos, con quienes siempre jugaba. Se llamaba Rennatte y estaba de............. intercambio en Guayaquil, como profesora del Colegio Alemán, que quedaba muy cerca del Club “Los Olivos”.
Ese primer día Rennatte y yo, como decimos acá, “nos sacamos la madre” boleando, ante la atenta mirada de los pasabolas que siempre peloteaban con ella y sin que ni ella, ni yo, cediéramos ante la tentación de jugar un solo set. Estuvimos boleando cerca de dos horas, al cabo de lo cual terminamos extenuados, sin darnos tregua, solo resolvimos volvernos a encontrar el día siguiente para darnos otras dos horas de boleo.
Rennatte, no jugaba con otras mujeres, pese a que había buenas jugadoras dentro del club; como era extranjera, eso me hizo sospechar de algún tipo de inclinación lesbica, pero no; más adelante, cuando hablamos del tema, me supo decir, en un español mordido de alemán, como me hablaba ella; que era por que las mujeres golpeaban muy débil y ella quería golpes realmente fuertes, como los de un hombre; al terminar ese primer boleo, recién nos presentamos:
- Rennatte…. Mucho gusto, soy profesora del Colegio Alemán,
- Javier…. Mucho gusto, juegas muy bien y tiene mucha fuerza en los golpes.
- Sí, es que además de jugar Tennis, hago gimnasia en el Colegio y nado en la piscina; de acá,… me voy a nadar una hora a la piscina; ¿Quieres venir?
- Hoy no Rennatte, te agradezco, pero tengo algo que hacer por la tarde.
- thats god (creo que así se escribe, pues no se gramática alemana, solo sé que significa “esta bien”), me dijo en alemán…
Rennatte me dio su número de teléfono y quedamos en jugar continuamente; por lo pronto, ya había quedado en hacerlo al día siguiente. Rennatte era una alemana de piel muy blanca, aunque, en nuestro soleado Guayaquil, había adquirido un hermoso tono bronceado de tanto exponerse al sol; era la clásica mujer que gusta de hacer ejercicios, que va al gimnasio y hace cualquier deporte que la mantenga en buen estado físico, tenía hermosos ojos azules y aún que no era muy alta, pues solo tenía de estatura 1.65cm, su rostro era hermosamente teutón; sus pechos, muy apretados contra su cuerpo debido al uso indiscriminado de camisillas, se veían pequeños, redonditos y también bronceados, lo que hacía ver, que no usaba biquini, y menos tanga para broncearse;… su cuerpo, firmemente formado, no dejaban una sola capa de grasa a la vista; pero sus caderas, aún que bien definidas por el deporte, parecían ser más de una “gala” que de “teutona”, hecho en el que tuve razón, ya que más adelante en nuestra corta relación, me confesó que su madre era de origen francés; sus piernas, eran un verdadero monumento al ejercicio fuerte, ya que, a pesar de ser bien formadas, mostraban el constante abuso que del deporte hacía Rennatte, era igual con sus manos, que denotaban la fuerza de sus golpes con la raqueta; en fin era una mujer, aunque hermosa, muy dada al deporte.
Al día siguiente, domingo; iba a jugar tennis con la pandilla, cuando de pronto llegó un pasabolas diciéndome que en el court de al lado, estaba la señora Rennatte y que preguntaba si iba a jugar unos sets; de inmediato y ante las rechiflas de mis compañeros de juego, acepté la invitación, (REGLA: “nunca se rechaza la invitación de una dama, pues no se sabe que pueda ocurrir”), ya me había comprometido con la Rennatte el día anterior y lo había olvidado al ir a jugar, como de costumbre, con la pandilla; con ella, jugamos más que el día anterior y esta vez, sí jugamos un partido a tres sets, me gano 2-1, pero terminamos gratamente extenuados.
Era como 3:45 PM al terminar de jugar; como era día domingo, las calles estaban prácticamente vacías y en el club solo había el personal estrictamente necesario para su atención; así que ya mis amigos habían volado; Rennatte, agradecida, eso creí yo, me invitó a darnos un “chapuzón” en la piscina del Colegio Alemán; como habíamos jugado bajo un sol que quemaba, acepté.
Al llegar al Colegio, solo estaba el guardia de la garita, quien no puso traba alguna al verme llegar con la profesora de alemán; nos dirigimos directamente a la zona de piscinas e ingresamos al vestidor de mujeres, pues el de hombres estaba cerrado; cuando me acordé que únicamente tenía puesto el uniforme de jugar tennis, se lo hice saber a Rennatte, quien ya estaba quitándose el suyo sin tener bañador para entrar a la piscina; ella había puesto un toallón sobre el taburete que estábamos usando y me dijo que no había problema, que además ella se bañaba sin ningún traje especial; por lo que de inmediato vi a la alemana quitarse de apoco todo el uniforme de tenista y convertirse en un sabroso bocado para mi verga que empezó a encenderse.
Al verla, fui haciendo lo propio; las zapatillas de Rennatte volaron prontamente, sus pequeñas medias hasta los tobillos, se fueron aun más rápido; con las piernas levantadas sobre el taburete del vestidor, dejaba ver sus calzones especiales para jugar tenis, que prontamente y mirándome a los ojos, los quitó sin quitarse aún su mini “pollerita” blanca; los dos estábamos súper sudados, y cuando me quité la camiseta de jugar tenis, Rennatte detuvo un poco su “striptess” para decirme en su español mordido de alemán;
- Eres muy peludo Javier
- Y tú, estas mejor de lo que imaginé Rennatte.
- ¿Tu crees?
- No lo creo,… ¡lo aseguro!...
Rennatte siguió con su tarea de desvestirse y notó de inmediato mi primer erección, que iba poniendo a mi compañero de acuerdo a lo que iba viendo; al quitarse el brazier especial que usaba para jugar tenis, Rennatte dejó ver dos tetas que me habían engañado, pues en el club creí que eran pequeñas y redonditas, pero en la realidad, la teutona tenía dos generosas y hermosas tetas que de inmediato apuntaron a mis labios, como pidiendo ser lamidas y mordidas; mientras me acercaba a ellas, Rennatte dejó caer su última pieza, una tanguita de color blanco que cubría una hermosa rajita, finamente depilada, con solo un pequeño arco de bellos sobre el pubis, que me atrajo como imán.
Para ese momento, comprendí de inmediato la razón de Rennatte al dejar su toallón sobre el taburete que estábamos usando, a manera de alfombra, me eché sobre ella que solo acertó a decir.
- ¿Esperabas que me echara sobre ti?
- No, Rennatte, pero quería disfrutar del espectáculo.
La vagina de Rennatte estaba bañada en jugosa leche de hembra, ansiosa por ser lamida y con las ganas que solo ella ponía a cada remate, me eché dentro a lamerla, sus piernas recogidas sobre el taburete era una deliciosa y pervertida invitación a comerme su clítoris que bañaba el toallón sobre el taburete; Rennatte se movía al compás de mis lenguetazos que alcanzaban un sabor delicioso de todo sus sudor y sus jugos en su vagina; la alemana, me agarró de la cabeza y se la metía dentro de la vagina, como queriendo que llegara hasta el útero, por lo que empecé a morderle los labios y cuando mi lengua lo casaba, el clítoris, cosa que hacía gemir a la alemana. Tenía agarrada a Rennatte de las caderas, lamiéndola desde la raja del ano, hasta los montes de Venus y la alemana sacudía sus caderas y se echaba sobre mí espalda con sus deliciosas tetas, cuando sentí su primer orgasmo, que a pesar de ser un poco corto, hizo gritar a la alemana, me bañó la lengua en jugos alemanes, que me supieron a buen vino del Rin.
Al sentir ese primer temblor en su piel, me tumbé sobre el taburete, mostrando toda mi virilidad, Rennatte aceptó de inmediato mi invitación y se echó sobre mi miembro a comérselo, lamiéndome desde la base de las bolas, hasta la copa de mi circuncidada verga; la tomaba entre sus fuertes manos y la masajeaba, cuando no la tenía dentro de la boca;
- Vamos Rennatte, chupa fuerte mamacita, está riquísimo.
Rennatte solo obedecía, mamaba cuanta verga tenía entre sus labios, de pronto sentí que Rennatte, abriéndome las piernas, metió bien su lengua y empezó lamerme, desde la raja el ano hasta la cabeza del pene; quise detenerla, pero esta nueva sensación solo me hizo erizar la piel, me sentía violado por esta alemana, que en su alemán mordido de español, decía frases que no puedo transcribir, por desconocer el idioma. Así siguió la teutona lamiendo, masturbándome y mamando, hasta que de pronto, me vino la primera erupción Láctea, que al sentirla, le advertí a ella.
- Me vengo Renatte, me vengooooooooo, carajo que riiiiiíco,
Rennatte, como viendo que su obra estaba hecha, me miró ante los primeros estertores de la eyaculación, con la verga muy firme en su mano y una sonrisa, de felicidad en sus labios, ayudando a que me deslechara, hasta que sintió en su mano que ya eyaculaba, entonces se metió la verga entera en la boca, sosteniéndola con fuerza en la mano, como quien sostiene una serpiente que se estremece y chupando con fuerza, solo ante cada eyaculación; esto me hizo gritar como si me estuvieran matando, se me salía el alma junto a toda la leche y Rennatte gozaba ante cada rica eyaculación, se la tomaba y saboreando cada sorbo, regresaba al pene a sacar más de su delicioso jugo.
- ¡YAH!, ¡THATS GOD LAC! – o algo similar, pues no entendía nada.
De algo si estaba consiente y era que, a ella le encantaba beber de mi leche y mientras más mejor, cuando vio que mi eyaculación terminó, se metió la verga entre los labios y comenzó a succionar como buscando algo más que saliera de este volcán.
Me eché sobre ella buscando sus senos, pero me detuvo invitándome con un sabroso beso y su deliciosa lengua a la piscina; como dije, estábamos desnudos; ella se tiró al agua y empezó una especie de rutina de natación, me eche tras de ella, pero era inútil alcanzarla, tenía los músculos de las piernas hechos puré; después de todo, pensé luego de tres sets de tenis y un rico mame con eyaculación, pues Rennatte tenía la ventaja y me seguía ganando; me arrimé al filo de la piscina y tras unas cuantas vueltas de la alemana, se detuvo frente a mí y me arrimó sus deliciosas tetas; las sentía calientitas, con la sangre acelerada por el esfuerzo de la alemana que jadeando y de inmediato, metió la mano, para ver como estaba mi verga, la sintió medio erecta y me dijo,
- Una vuelta más, tenlo listo, ¿Yah?; me dio un beso en los labios y se fue a bracear.
Me quedé con mi verga en la mano y con la sensación de sus tetas en mi pecho, me daba la impresión que la alemana, jugaba conmigo; regresó y se dio cuenta que me estaba masturbando, se me echó encima, abriendo la piernas a la altura del pene para serrucharse con la verga, que se ponía cada vez más tiesa, me puso las tetas en los labios, las empecé a lamer, dos hermosos pezones, bien paraditos y calientes, ella me cogió el huevo y empezó a masturbarme, cuando sintió la verga tan tiesa como ella la quería, se abrochó definitivamente a mi cuerpo, metiéndose la verga despacito, para sentir toda la penetración; me estaba recalentando la teutona y mi verga estaba que ya no aguantaba; me tenía contra la pared de la piscina y se masturbaba con mi verga, gozaba locamente y yo,… ya casi eyaculaba. Rennatte gozaba con su sonrisa alemana y me decía “dame duro Javier”, “duro que me gusta” (el resto no puedo decirlo, pues era alemán).
- ¡Eres una rica puta! Rennatte
Y le metía la verga mientras le mamaba las ricas tetas, Rennatte saltaba como pez en el agua y trataba de alcanzarla para hacerle sentir mi hombría, pero era ella quien más gozaba; así y todo, me llevó hasta mi segunda eyaculación, cuando ella tenía su segundo orgasmo, que lo gritó, como verdadera loca, sin restricción alguna; (no se que diría en su idioma, pero me hizo sentir bien el haberla hecho gritar).
Rennatte, salió de su transe orgásmico, se tranquilizó y de inmediato siguió nadando, como si nada hubiese ocurrido; me tenía trastornado la teutona y yo no me animaba a dar brazada alguna, pues si antes estaba sin piernas, ahora ni se diga; Salí de la piscina y me eché boca arriba en el taburete donde ella había dejado el toallón que usamos en los vestidores, olía a rica leche de puta alemana y leche de macho ecuatoriano; me sequé el cuerpo con él; al verme casi extenuado la alemana se arrimó al borde de la piscina y me dijo, - Descansa Javier y toma sol, mientras nado otro poco más; le respondí una de las pocas frases que conozco del alemán, - ¡YAH BOL! (no se si así se escriba).
Luego de media hora, de chapuceos y entre sueños, sentí a mi compañera de juegos lamiéndome la verga, me desperté y al darme cuenta que estaba al descubierto me vino la pudicia, pero al ver que a ella le importaba “un pito”, en segundos la tomé de la cintura y la subí sobre mi verga, ella se tragó todo mi miembro de un solo bocado con su rica vagina.
Ahora estaba yo en mi elemento, ya no tenía que sostenerme dentro del agua y ahora quería desquitarme de toda la ventaja que ella había tenido sobre mí; la alemana cabalgaba como toda una puta sobre mi verga y estaba encantada; mientras más adentro sentía la verga, más emocionada se sentía, (después de todo… hembra); me la saqué de encima y le di vuelta; le abrí las patas y empecé a clavarle la verga con las patas sobre mis hombros; mientras jugaba con sus tetas en mis labios y mordía sus pezones rosaditos y tiesos,… con mi verga en lo más profundo de su vagina, me di cuenta que tras los setos, nos miraban; era el guardia de la garita que se asomó a ver que sucedía; el “cholo” tenía los ojos desorbitados viendo a la profesora de alemán, ser fornicada por mí en la piscina del colegio; eso me dio una especie de aliciente para darle verga a la alemana con mayor fuerza.
Iba a decirle a la Rennatte, pero me contuve, quería darle el espectáculo completo al guardia; le masajeaba el cuerpo entero; le lamía los pies, las piernas, le abría los cachetes del culo para pasarle la lengua, desde el ano a la chucha, le pegaba unas suaves succionadas al ombligo que la hacían reír y seguía lamiendo hasta las tetas, me trepaba sobre ella y le mordía los pezones y el cuello, tras las orejas; le sacaba y metía la verga haciéndola sufrir, le acariciaba el ano, como preludio a meterle la verga, le metía los dedos y la puta gozaba,… en su cara se reflejaba el sentimiento de placer al ser bien pisada por un macho; empecé mi maniobra de “empalar una hembra” (meterle la verga por el ano con las patas al hombro), a lo que ella accedió de inmediato; Rennatte quiso darse la vuelta para recibir la verga boca abajo, pero no permití que se pusiera en cuatro, pues se habría dado cuenta que la miraba el guardia, lo que me habría dañado mí espectáculo triple X.
El agua, que aún corría por su cuerpo, ayudó a que mi pene ingresara suavemente por ese rosado, apretadito y rico culo alemán, la tomé de las caderas y le metí de un solo golpe la verga, la alemana solo suspiró ante la arremetida de mi carne en su hueco y me quedó viendo con los ojos inyectados de lágrimas, pero no emitió sonido alguno, sino que me abrazo y me besó.
Casi de inmediato, empezó a gozar la culeada,… tenía un esfínter muy elástico, pues mi pene, que es ciertamente grueso, la hacía derramar lágrimas de gozo, como si se tratara de la vagina más que del culo; me di cuenta que a la alemana le gustaba este dolor, tanto como el placer que sentía al ser pisada. De cuando en cuando, miraba de reojo al guardia de la garita, que ahora tenía la verga afuera y se estaba masturbando; mientras la profesora de alemán, sobre el taburete de la piscina, se movía como pez en el agua, se sacudía, y gritaba frases en alemán, que no entendía, pero que seguro querían decir que le diera más verga o que estaba gozando como un demonio la verga dentro de ese rico y apretadito culo teutón.
Ahora sí sentí venirse a la teutona en un verdadero orgasmo que la hizo gritar,… sentí en la cabecita del pene esa indescriptible sensación eléctrica que producen las hembras al tener un orgasmo; el pobre guardia se deslechaba viendo y escuchando a la maestra de alemán, mientras la sodomizaba; por un instante creí que Rennatte se había dado cuenta que era observada, pero lo tomó como una parte de su orgasmo anal; el guardia se había dado cuenta que yo ya lo había visto y con los ojos fuera de sus órbitas, como que me pedía permiso para meter su “chola” verga, en esa rica piel teutona, o al menos escupirle algo de semen como bronceador; pero yo seguía con lo mío,… le vino un nuevo orgasmo a la alemana y lo gritó tan fuerte como el anterior, parecían los cantos de una de las Óperas de Wagnner, no entendía nada pero me gustaba lo que Rennatte decía; el pobre del guardia ya estaba en su segundo pajazo y yo, aún le daba como a hija sobre el taburete a la profesora, que él quería también gozar; con todo el espectáculo, tenía la verga tiesa y no se me caía, el sentimiento de ser el centro de atención me había puesto, realmente “arrecho”; pero como todo lo bueno llega a su fin, sentí que la leche ya se me venía, cuando la alemana gritaba el cuarto acto de “El Oro del Rin” (cuarto orgasmo seguido); así que saqué mi lustrosa espada y la puse al servicio de “Sigfrido” y terminé clavando de un solo movimiento a la alemana en la chucha, llenándola de leche mientras mi platea, terminaba su tercer pajazo al aire y Rennatte se empujaba contra mi cuerpo en un delicioso beso, para recibir todo mi calientito semen en su vientre.
Era algo realmente fabuloso, no lo había sentido antes, pues nunca me habían visto culear a una hembra; el recato de hacerlo a oscuras en una habitación, había quedado en el olvido, miré por última vez a mi único público que con sus ojos aún sangrando en deseos por la puta de la profesora, me miraba con aprobación, cuando aún terminaba de llenar a Rennatte de leche ecuatoriana, saludable y rica en proteínas y minerales (jajajajaja).
Seguimos así hasta cuando ya caía la noche, le metí la verga, por el culo, varias veces, dentro de la piscina, en los camerinos antes de irnos; por la chucha, le mamé las tetas y la hice gritar con su clítoris en mis dientes y uno más cuando ya salíamos para el auto, me bajé el short, le subí la pollerita de tennis y como su tanguita era muy breve, la hice a un ladito y le di su último palo “para el camino”, contra la puerta de mí carro; Rennatte, que solo deseaba ser penetrada, estaba realmente extenuada por tanta verga ese día, pero satisfecha y feliz; solo me dijo, - Realmente eres fuerte Javier.
Al salir del Colegio, luego de su respetuoso “cabeceo” con la profesora, el guardia de la garita, me miró de reojo con una sonrisa pícara de aprobación y al alejarme, vi por el retrovisor que levantaba la mano derecha con el pulgar levantado, en señal de “¡Que buen palo jefe!”
Rennatte luego de esa tarde de domingo en la piscina, siguió jugando conmigo y seguí dándole fierro en la misma piscina, por unos tres meses más, hasta cuando le llegó la orden de ir de intercambio al Colegio Alemán de Lima. Regresó, luego de un año y me llamó para presentarme a su hijo, un niño de un año, pero que según ella era de un peruano que conoció allá.
Realmente Rennatte era muy buena jugadora de tennis, muy fuerte, aunque sobre el taburete, era una verdadera “puta” mientras le metiera la verga en el culo.
Todas las hembras tienen su lado débil, su punto “G” y cuando uno lo encuentra, se convierten en lo que verdaderamente son, “putas deseosas de verga”.
Espero que les haya gustado, si Rennatte se entera que lo conté, me mata, gracias a Dios, lo último que supe de ella, es que se fue a vivir a su Alemania natal, jajajajajaja; espero sus comentarios, a fidesestprobitas@hotmail.com
Su amigo
LEXO