No se que hago en este lugar, desde hace más de 5 años que le tengo miedo a este pasadizo, pero la carta decía que allí estaban, esos documentos que había perdido en la oficina del director de la escuela se habían convertido en un verdadero dolor de cabeza desde hace una semana, ¿Cómo pude perderlos? Si no los regreso en poco tiempo me voy a meter en un gran problema, no es por nada pero soy el colmo del desorden, así que todo lo que me pasa me lo tengo bien merecido.
Ya son las diez de la noche y mis padres deben estar muy preocupados, creo que............... me estoy asustando un poco, es muy poco prudente venir sola a un lugar tan poco transitado y tan tarde, en mis cinco sentidos no hubiese hecho esto, pero la verdad estoy desesperada, recuerdo cuando tenía clases hasta tarde entre este edificio, siempre era la última y los salones me atemorizaban, y ahora están apagando las luces, sólo queda una, bueno quedaba, todo está oscuro ya.
Bueno, Dios mío, eso es todo, ya son las diez y media, es muy tarde y no pienso esperar ni un minuto más, los papeles no están y el supuesto buen samaritano que me los iba a devolver no llegó, además ya tengo mínimo una semana de castigo por parte de mis padres y ocho por parte del director, así que será alegar demencia temporal ante ellos. Bueno, la verdad no habría aceptado de no ser porque estoy aún en el campus y creo que nadie se atrevería a hacerme daño habiendo tantos guardias de seguridad, no soy tonta para no cuidarme, ni tan inocente para creer que no hay gente malvada en este mundo.
Un golpe me saca de mis pensamientos, ahora estoy frente a un pecho fuerte y caliente a la vez, me he golpeado la nariz y mi típica sonrisa ante la desgracia aparece ¿Cómo puedo ser tan tonta para chocar con alguien a estas horas?, bueno la oscuridad, si tengo excusa.
* Lo siento mucho, no te vi – le dije avergonzada a quien fuese.
* Creo que vienes por mí – me contesto una voz varonil, ronca, en voz bajita.
Levanto mis ojos y me encuentro con un rostro conocido, era el muchacho que llevaba los papeles entre las distintas escuelas del campus, un estudiante de Medicina porque lo había visto en muchas ocasiones con la bata corriendo a clases, uno becado seguro por el trabajo extra que hacía de mensajero.
* Oye, yo te conozco – le digo – eres el chico que lleva los papeles, seguro se fueron contigo mis papeles, ¿cierto? - suplicando con cara de tragedia – en verdad los necesito.
* Mucho gusto me llamo Luis y también te conozco – me dice sonriente.
* Pero por favor dime ya, ¿Los tienes? – lo apresuro.
* Es posible – me contestó mientras me toma del brazo.
* ¿Qué quieres decir?, suéltame – le digo mientras me alejo un poco, aunque sin saber hacia donde voy ya que todo ya está oscuro, son las once de la noche y seguro cerraron las puertas del edificio.
El es un hombre muy guapo, debe tener unos 25 años por su apariencia física y es justo como me gustan los hombres, pero la verdad no me apetece mirarlo, yo nunca le he dado confianza a nadie así no más, ni siquiera he dejado que un hombre me toque más de lo justo y decente, es por ello que espero cumplir mis ambiciones pronto, no podría darme el lujo de dañar mis planes, pero esto no estaba en mi mente, estaba sola, con un hombre en un edificio sola y a oscuras.
* La verdad, si me los vas a dar, hazlo ya, de lo contrario me voy a mi casa – le digo con voz decidida, aunque en el fondo estoy llena de miedo.
* Pues yo creo que no vas a poder salir, el celador se fue justo luego que entré y pues yo tengo las llaves – me dice amenazadoramente mientras me muestra las llaves.
* ¿Qué quieres? – le digo con tono ya serio ante la segura amenaza.
* Quiero tenerte bajo mi pecho sin nada entre nosotros – me dice sin tapujos.
* No creo que sea posible, no me apetece estar contigo – le digo burlonamente mientras trato de pasarlo y de arrebatarle las llaves.
De pronto el hombre me suelta el brazo y se va hacia una oficina, creo que se arrepintió, por lo menos recobró la cordura y me va a dejar salir, de lo contrario no sabría que hacer.
* Niña, ven y te doy los papeles – me grita desde el fondo.
* Bueno, es un psicópata abusivo, pero por lo menos no es un violador – pienso mientras voy a la grande oficina abierta pero prevenida
La luz está apagada y cuando entro y trato de ver algo, tropiezo contra algo blando en el piso y caigo sobre esto.
* Soy una completa idiota, me caigo por todas partes – me digo tratando de pararme, pero justo en ese momento la luz se prende y me encuentro frente a Luis quien está riendo con los ojos cerrados y cierra la oficina con gran rapidez dejándome atrapada y desamparada.
* Bueno es verdad, en verdad si no querías estar conmigo, ¿Por qué te tiras sobre el colchón de prácticas de enfermería? – me dice burlonamente.
* En verdad, ¿Me vas a hacer daño? – le digo bajando el rostro al piso y dejando salir una pequeña lagrimita que dañó la imagen de mujer fuerte que había querido mantener frente a ese hombre, para tratar de escapar ante el peligro, pero no había funcionado, me redujo a una oficina y estaba encima de un colchón.
El se acerca y lentamente me toma del rostro, de la barbilla para ser más exacta y se acerca a mi, yo me voy hacia atrás y trato de voltear el rostro, estoy muy asustada y empiezo a temblar de miedo, tanto que él lo nota. Así que se sienta a mi lado, nuestras espaldas quedan juntas y me dice muy suave.
* No te voy a dejar salir esta noche, quiero tenerte bajo mis brazos desnuda y jadeando, mientras gritas mi nombre, porque he visto cómo me miras cuando paso – me dijo mientras tocaba mi mano.
* Por favor, déjame salir, yo nunca he estado con un hombre – le dije mirando al piso y tomándome de los brazos con miedo.
* Lo se, por eso quiero ser el primer hombre que te tiene en brazos – me dijo mientras se quitaba la camisa.
* Por favor – le digo llorando – tengo que irme a casa, mis papás deben estar muy enojados.
Me levanto y me quedo de pié, lo miro y veo la puerta abierta, así que corro con todas mis fuerzas, el pasillo está oscuro, pero me lo sé de memoria, cuatro salones a la izquierda y tres a la derecha, justo luego la puerta, empujo suave, luego muy fuerte, pero no funcionan las cosas. Me arrodillo y veo mi incapacidad para salir, sólo puedo esconderme en un salón que veo abierto, pero él puede venir pronto, en esos momentos siento sus pasos por el pasillo, se acerca, así que corro hacia el salón y cierro la puerta, pero no tiene seguro, no tiene nada para evitar que él entre, así que me siento tras la puerta para que Luis no entre y espero impaciente, justo tras la puerta se oyen sus gritos.
* Vamos pequeña, no puedes salir, así que estás en uno de los salones, que no es el primero- mientras empuja la puerta y ve que no se abre – ni en este, ni en este, este tampoco.
Me tomo las rodillas, no quiero escucharle más, sus palabras se hacen fuertes a mis oídos, tengo mucho miedo de tenerlo cerca, mientras tanto recuerdo la primera vez que lo vi, era una clase extra de matemáticas, estaba allí y me miraba, aunque yo lo ignoré en todo momento, tenía mis prioridades.
* Ni este, este no, bueno sólo queda este – dijo justo tras mis espaldas.
Empujó la puerta y yo trate de detenerlo, pero tengo tanto miedo que me fallan las fuerzas, así que caigo al piso y él entra ahora sin camisa y sin zapatos.
* Mira, aún estás a tiempo, no le diré nada a nadie, yo no tengo la intención de lastimarte ni de acusarte, sólo quiero ir a casa, por favor – le digo tratando de persuadirlo.
* Pues no me importa si me acusas, la verdad tengo el suficiente dinero para comprar a quien haga falta, pero el placer de tenerte va a ser sólo mío - mientras decía me toma y me alza como una carga sobre sus hombros y me lleva hasta la oficina.
* Suéltame – le grito mientras lo golpeo en la espalda, pero es fuerte y no le hago ni cosquillas.
Llegamos a la oficina y me tira sobre el colchón, tranquilamente como si estuviese haciendo algo rutinario, sin embargo cierra la puerta y se asegura que no pueda abrirse. Ya no digo nada, estoy sola, ya intenté huir y no pude hacer nada por mí, ahora él tiene el poder y yo estoy bajo su dominio. Se acerca nuevamente con una jeringa llena de algo extraño, trato de quitarla odio las agujas, pero la clavó sin cuidado en una de mis piernas, ahora el me maneja, me acuesta sobre el colchón por completo y atiendo a sus órdenes como fiel esclava.
* Quítate la ropa – me dice mientras se quita el pantalón y queda en bóxers.
Lo obedezco sin control, me quito la camisa rosa con el pequeño escote que me hacía ver encantadora, quito mi falda verde con flores rosas como mi blusa y me quedo en ropa interior, no quería seguir, pero no me puedo detener, me quito la ropa íntima y estoy ahora desnuda, desearía cubrirme aunque fuera con mis brazos desnudos, pero no puedo hacer nada que él no me diga.
* Tómate esta pastilla – me dice y lo hago obediente, sin embargo, me muero de miedo.
Muevo mi cabeza tratando de evitar algo peor en esta noche, pero sólo siento sus manos tocando mi cara, mi cabello, lo huele como aspirando mi olor, aunque no creo tener alguno, y me recuesta sobre la cama.
* Hueles a inocencia – me dice y se quita lo último que le faltaba para estar completamente sin ropa – pero ese olor se quedará ahora conmigo.
* No, tengo miedo, no me toques por favor – mientras él se acuesta a mi lado.
Me abraza por atrás y toca mi cabello, luego mi espalda bajando suavemente hasta el final de ella, luego pasa hacia mis senos y los toca suavemente como juguetes, pero me asusto, siento algo duro tras de mi, y se perfectamente lo que es, pero me niego a aceptarlo, luego baja hasta mi zona intima y la masajea suavemente un largo tiempo hasta que mi respiración se acelera siento punzadas en mi espalda, en mis piernas, en mis pechos y por último allí donde él lleva tocando un largo tiempo. De pronto deja de hacerlo y se para, me voltea y lo veo ponerse un condón, pienso en que por lo menos se cuida y evito algunos riesgos fuera de mi control. Ahora se coloca sobre mí, en verdad está siendo cuidadoso para estarme violando, lágrimas sin cesar caen de mi rostro, pero no emito sonido alguno, ni de placer, tampoco de dolor, sólo me resigno.
Besa mi rostro y recoge con sus labios mis lágrimas, lo veo un segundo, es muy guapo, podría haberme enamorado de él en otra situación, su piel blanca como de porcelana y su musculatura fuerte eran motivos de especial interés en mis pasadas por la facultad de medicina, pero ahora me lo cobraba muy caro, besa mis labios lentamente, nunca me habían besado, no lo había permitido nunca, pero el lo hacía sin permiso.
* Te va a doler, pero luego valdrá la pena – me dijo mientras se acomodaba y dejaba su pene en la entrada de mi intimidad.
Lo deslizó suavemente y haciendo fuerza lo metía poco a poco, mientras tapaba mi boca con su mano, con la otra tocaba uno de mis senos y luego alzaba una de mis piernas y hacía las embestidas más profundas, me duele mucho pero no emito algún sonido, ni siquiera cuando sentí un ardor dentro de mí, uno que desgarró lo más profundo de mi ser.
Siguió suavemente, me tomó de las caderas y se aferraba a mi espalda para hacer la penetración más profunda, eso sucedió hasta que sentí un choque eléctrico dentro de mi ser y el se dejó caer en mis pechos. Sale de mí, me besa en la boca, se viste y sacando de una mochila un sobre me entrega los papeles y se acuesta a mi lado.
* Olvidé decirte, los papeles se los entregué al director hace una semana, tu los enviaste y estoy tan seguro que él los tiene, como que es mi padre, así que no te preocupes y eres la mejor virgen que he tenido en mucho tiempo, ni siquiera te quejaste y reprimiste todos los gemidos que quería escuchar, pero sólo por ello tendremos que repetir la sesión.
Así que cambiando el condón y volviendo a ponerse sobre mí empezó a repetir la sesión que había realizado con anterioridad, sin embargo ahora sus movimientos eran menos dolorosos para mí, más placenteros y sonidos empezaron a salir de mi boca, sonidos escandalosos que asombraron mi ser, hasta que él terminó nuevamente, así me abrazó y volteándome hacia el para quedar frente a frente me beso la frente.
* Eres toda una niña en la cama, pero yo voy a dejarte ser toda una experta para mi, para tenerte donde quiera y como quiera, y tomándome de la cintura me acercó hacia él para sentirme dominada pegando su pecho a mis senos se quedó dormido, mientras solo lloro mi desgracia y siento un terrible dolor en mi entrepierna, así me despierto en mi cama, seguro que todo fue una pesadilla y me visto, pero el dolor delata la situación, todo pasó en verdad, pero nunca supe cómo terminé en mi cama sin regaño por parte de mis padres. .
No volveré a pasar por ese pasadizo nunca más, luego de eso no lo volví a ver en la Universidad, pero comprobé que el director era su padre, quien me mira con curiosidad a diario por como miro la foto de su hijo, la última vez me comentó que se había ido a Francia y que le había dicho que cuando volviera se iba a casar conmigo. Siempre le dije que no sabía por qué decía eso, no lo denuncié, no me pasó nada, no tuve graves consecuencias, sólo que ya no tengo mi inocencia y él salió inmune a todo esto.