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el descuido de los abuelos


El descuido de mis abuelos- En ese año la que ahora es mi madre tenía dieciocho años, tenía un novio un poco más grande que ella que la convenció para hacerle el amor, mi mamá de se dejó convencer y de esa unión quedó embarazada de mi: su novio al saber que había quedado embarazada, desapareció y no volvió a saber nunca de mi madre y menos del fruto de su “amor” que fui yo.- Mi madre tenía dos hermanos varones que eran menores, pero justo para esos momentos, un descuido de mis abuelos provocó que mi abuela quedara embarazada por cuarta vez, o sea que madre e hija estaban embarazadas con una diferencia de pocos meses, por lo que su embarazo fue aceptado por mis abuelos, que con una diferencia de más o menos dos meses iban a ser nuevamente padres y tambien abuelos; la diferencia era a ....... favor de su hija, por lo que primero serían abuelos antes de volver a ser padres.-

El estar las dos embarazadas, madre e hija fue motivo de jolgorio en la familia, quedando disimulado el desliz de mi madre; mi abuela tenía tres hijos de l7 mi madre y dos varones de 15 y 13 por lo cual llamó mucho la atención el nuevo embarazo de mi abuela y todo el mundo pensó que fue un descuido de los abuelos, porque pensaban que se había cerrado la fábrica hacía mucho tiempo; fueron nueve meses de cuidarse mutuamente madre e hija, tas que llegado el momento se produjo el primer nacimiento que fue el mío, que vine al mundo en un parto normal para alegría de toda la familia y me llamaron Horario, seguro que recordando a algún abuelo perdido de la familia; después de dos meses nació mi tía, una nena a la que mis abuelos la llamaron Olga y así como Horacio y su tía Olga se criaron verdaderamente juntos y con el cuidado de dos madres, ya que la mía a pesar de ser muy jovencita, se esmeraba en cuidarme y a la vez cuidar tambien de su hermanita, como si en realidad fuera su hija.-

Todo el mundo opinaba que éramos dos chicos hermosos que parecíamos hermanos; pero era que yo siendo mayor por cerca de tres meses, era el sobrino mientras Olguita siendo la menor era mi tía; así nos fuimos criando como dos hermanitos que se encontraban siempre juntos; fuimos a la escuela e hicimos todo el primario juntos; entramos al secundario tambien los dos juntos, pero ya en ese momento yo empecé a sentir por mi tía algo más que amor filial; a mis trece años me empezaba a gustar como mujercita y ya soñaba que Olga era mi novia; de a poco nos empezamos a besar primero dulcemente y a medida que transcurrían los meses, nuestros besos se iban poniendo más calientes y en nuestra inocencia ya pensábamos que éramos novios.-

Yo en ese momento era un alumno destacado y me encantaba hacer mucho ejercicio, formando un cuerpito muy estilizado producto como digo del constante ejercicio; llegaron nuestros quince años y Olga tuvo una fiesta espectacular organizada por sus padres en la que fui el invitado de honor y siendo el encargado de ser el primero en bailar el vals de los 15 años con Olguita; en esos momentos ya se empezaban a revolotear las hormonas y me empezaban a llamar mucho la atención las mujeres, pero había dos que eran mi real adoración; una era mi mamá Marta y la segunda por supuesto que era mi tía Olga.- A mi mamá la empecé a acariciar como a una mujer y ella me decía que me estaba portando mal porque así no debía actuar con mi madre; a ella nunca le había conocido a un hombre, o se cuidaba mucho o la había afectado sobremanera su desliz con su primer novio porque era una hermosa mujer que en ese tiempo tenía 33 años; tenía buenas tetas, muy lindas y torneadas piernas y un hermoso culo, lamentablemente no le gustaba lucirse y vestía de forma de no llamar la atención, mientras que Olga tambien era una preciosa niñas de quince años a la que ya le estaban asomando las tetitas y se veía que iba a ser dueña de un hermoso cuerpito porque sus piernas ya se vislumbraban como poderosas debido al ejercicio que realizaba diariamente, mientras que su culito prometía ser la envidia de muchas mujeres; bueno, de esas dos mujeres yo estaba completamente enamorado; entonces me decidí y le dije a mi mamá que quería que ella me enseñara como debía tratar a una mujer para enamorarla y hacerla mía; ella me dijo enseguida que todavía no era el momento porque me consideraba muy chico, pero ante mi insistencia me dijo que de a poco me iría transmitiendo su poca experiencia en el asunto, me dejó que la abrazara y la besara tiernamente mientras ella me respondía con besos exentos de ningún tipo de lujuria, me fue gustando mucho y despacio con el correr de los días, le pedí que me enseñara a dar besos de lengua; ella se sonrojó, pero me dijo que eso lo hacían los chicos algo mayores que yo, pero ante mi enojo e insistencia sobre el tema, se largó a enseñarme a dar besos de lengua; cuando empezamos con mi mamá me gustó muchísimo y por mi parte trataba de enseñarle la forma de hacerlo a mi querida tía Olga; sin ningún apuro fuimos mejorando los dos: yo con las enseñanzas que me daba mamá y Olguita con las enseñanzas que le daba yo.-

Ya con solo besos de lengua no me alcanzaba y un día mientras nos estábamos besando, empecé a apoyar mi mano sobre sus tetas; ella al principio sorprendida me sacó la mano, y volví a insistir y le dije que lo estaba necesitando mucho; mi mamá para no dejarme desairado me dijo que solamente sobre su ropa por el momento; así lo hice y luego de un tiempo metí la mano por el escote acariciando directamente sobre el corpiño; había logrado dos pasos importantes, le daba besos de lengua y me permitía tocarle las tetas; pero mi ambición pedía más; logré meterle la mano bajo el corpiño y le agarrè el pezón y empecé a apretarlo logrando que se pusiera enseguida bien duro producto de su excitación, jugué un ratito con sus tetas hasta que muy suavemente retiró mis manos, y seguimos besándonos como dos enamorados; la próxima vez ya al empezar a besarnos intenté meterle la mano para tocarle las tetas, pero grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que no tenía corpiño y por lo tanto sus tetas estaban a mi disposición; le desabroché la blusa y sus tetas quedaron a mi alcance; las empecé a chupar con muchas ganas y ella empezó a gemir, lo que me indicaba que la estaba gustando; se las chupe un rato largo hasta que ella consideró que ya era suficiente y yo me quedé tranquilo esperando otra oportunidad: yo todo lo que lograba hacer con mamá, después lo repetía con Olguita; a ella le gustaban mis avances y quería que yo se los hiciera tal como venía haciendo: iban pasando los meses y ya hacía cumplido los dieciséis; un día que estábamos franeleando con mamá, me dispuse a todo y dejando de lado cualquier tipo de vergüenza, le dije a mi mamá que quería cogerla; ella me dijo enseguida que todavía no estaban dadas las condiciones porque yo era muy joven; insistí sobre el asunto y entonces ella me dijo que por el momento no había caso y para sacarme de encima me dijo que cuando cumpliera los l8 años ya hablaríamos; yo lo tomé como una promesa de que cuando tuviera esa edad iba a poder cogerla con el acuerdo de ella y me dispuse a seguir adelante con mis manoseos pero tratando de no nombrar nunca más mis ganas de cogerla.-

Después de los besos de lengua y las tocadas de tetas, yo quería algo más; entonces empezamos con los besos y las amasadas de tetas y sacando las manos de sus tetas, empecé a acariciar sobre su pantalón su hermoso culo y su concha, logrando esta ves sí, una erección completa; pude aguantarme y mamá seguía con sus enseñanzas; a la siguientes vez, en lugar de vestirse con pantalones lo hizo con pollera para que yo esta vez pudiera meter la mano por dentro y llegar a tocar su culo y su concha, los que me parecieron sublimes; su piel era deliciosa; la primera vez solamente me dediqué a acariciarle tanto el culo como la concha mientras notaba como mamá se calentaba con mi toqueteo, fue una experiencia maravillosa, la llamé a Olguita y le dije que me esperara con pollera para vivir la misma experiencia y lo hicimos los dos quedando muy satisfechos de nuestra experiencia.-

Seguían pasando los meses y nuestras vivencia con mamá seguían; yo después de estar con mamá, me mataba a pajas recordando todo lo hecho, faltando ya poco para mi cumpleaños, el día que seguimos las experiencias con mamá le dije: “mamita, la verdad que después que dejo de estar con vos me mato a pajas recordándolo, me gustaría que vos me hicieras una pajita para sentir más rico de lo que siento cuando me lo hago yo” a lo que ella me contestó; “ay mi pequeño, te falta poco para tu mayoría de edad y estas tomando mucha confianza, pero nuevamente te voy a dar el gusto, te voy a hacer una pajita a ver si te gusta”, ronces le dije: “desde ya te lo agradezco mamita, sos la mejor del mundo”; entonces ella sonriendo, me abrió la bragueta, con sumo cuidado tomó mi pija que ya estaba completamente dura, la acarició un poco y empezó a hacerme la mejor paja de mi vida con su mano izquierda mientras con la derecha me acariciaba los huevos, yo me sentía en la gloria y por más esfuerzo que hice para no acabar muy rápido, esa manita moviéndose sobre mi pija terminó de deshacerme y acabé un montón, llenando sus dulces manos con mi leche; hizo el comentario de cuanta leche había largado y se fue a lavar mientras escuchaba mis dulces palabras de agradecimiento; vino de lavarse y me dijo que como ya se aproximaba mi cumpleaños para la próxima vez me tendría reservada una sorpresa que me iba a gustar mucho; me quedé pensando cual sería esa sorpresa que con tanto anticipo me estaba prometiendo y enseguida me quedé tranquilo sabiendo que de nada malo se trataría, pero nervioso al fin por la incertidumbre.- Por supuesto que después fui a ver a Olguita y le pedí a ella tambien que me hiciera una paja, ella la verdad que nunca había hecho una paja por lo que traté de enseñarle; enseguida le tomó la mano y como mi mamita, mi tía y mi novia logró que en muy poco rato mi pija llenara sus manitas con mi lechita, por lo que ella tambien fue a lavarse las manos y un poco que le había salpicado en la cara; cuando vino le comenté lo que me había dicho mi madre y ella tambien quedó curiosa por saber lo que me esperaba.-

La siguiente vez llegué muy nervioso al encuentro de mi madre por la sorpresa que me había prometido; se lo dije y ella me dijo que cada vez se acercaban más mis 18 años y que ella consideraba que yo ya debía saber como era una mujer desnuda, así que ella se iba a desnudar adelante mío para que yo la viera, pero con la condición que debía solamente mirar pero de ninguna manera tocar porque de otro modo se acabaría la relación tan cordial entre madre e hijo; prometí firmemente quedarme quieto y no tratar en ningún momento de tocarla, pese a que mis intenciones fueran las de tirarme encima y cogerla, pero ella era la que mandaba; me dijo que esperara un momento; yo me quedé temblando de los nervios esperando su llegada; cuando la veo venir completamente desnuda me quedé petrificado; nunca pensé que mi mamá fuera tan bella, era hermosísima, mis ojos se escapaban de sus órbitas; ella me preguntó que me parecía y le contesté que me parecía que un ángel se había escapado del cielo y había venido para que yo lo viera y me deleitara observándolo; ella me dijo que en absoluto podía tocarla pero me iba a dar el gusto en algo que yo le pidiera; entonces saqué de dentro de mí algo que estaba deseando hace mucho tiempo y en un rapto de audacia le dije que me encantaría que me hiciera otra pajita, pero esta vez con su boquita, o sea, dicho en otras palabras, yo quería que me chupara la pija.-

Ella me dijo que yo era un niño muy atrevido, que ella no tenía demasiado experiencia en ese sentido, pero iba a tratar de dejarme conforme siempre que dejara mis manos quietas; así desnuda como estaba se arrodilló adelante mío, me agarró la pija y se la puso en la boca; la verdad que sentí una sensación indescriptible, era lo más hermoso que me había pasado en la vida; aunque su poca experiencia le hacía en algún momento lastimarme con sus dientes, ver a mamá con mi pija adentro su boca me transportaba a otra galaxia; quería tocarla, besarla, adorarla; pero todo eso ella me había dicho que no lo hiciera porque de lo contrario se desharía la relación; aguanté todo lo que pude hasta que no pude más y acabé dentro de su boquita llenándola con mi leche; ella al principio se atragantó por la cantidad que le llenó la boca, pero poco a poco fue tragando hasta que una sonrisa de triunfo iluminó su cara, diciéndome: “te gustó, mi amor?”; “no solo me gustó, es lo mejor que me ha pasado en la vida, te agradezco infinitamente, mamita”: ella volvió a sonreír, en ese momento se dio cuenta que seguía desnuda, se tapò pudorosamente las tetas y la concha y se fue corriendo para el baño a limpiarse todo los restos de mi semen.- Cuando vino ya vestida, me dijo que esperaba que yo estuviera conforme en como ella me estaba haciendo llegar a mi mayoría de edad; yo le volví a agradecer y quedamos que nuestra próxima experiencia sería el día de mi cumpleaños.- Por supuesto que ese día tambien practiqué con Olguita la que, a pesar de sentir un poco de asco, pudo chuparme la pija un buen rato hasta hacerme acabar en su boquita, pero escupiendo enseguida porque no le gustaba el sabor de mi semen; solucioné el problema con muchos besitos que lograron que mi querida tía quedara conforme, pero a ella no la había visto desnuda completamente porque esperaba el día que iba a ser mía por completo.- Un día antes de mi cumpleaños le pregunté a mamá si al día siguiente me podía quedar en casa para festejar, pero me dijo que sería un día común y que debía ir a clases como todos los días; fui al colegio donde me saludaron todos mis compañeros pero esa mañana se me hizo inacabable porque yo deseaba irme a casa, pensando que esa tarde me podría coger a mamá porque ya tenía mi mayoría de edad y era lo que ella había dicho y yo había tomado como una promesa.-

Terminó el horario de clases, me despedí hasta el día siguiente de todos mis compañeros y muy contento y feliz me dirigí a mi casa, donde me esperaban como todos los días mi mamá y mi tía Olga; sus dos hermanos varones se habían casado y cada uno vivía en una ciudad distinta y nos veíamos muy pocas veces, mientras que los abuelos autores del descuido que me permite tener una tía menor que yo, fallecieron en un accidente hace tres años.- Estaban las dos tan bonitas como de costumbre pero me llamó la atención mi mamá que se había puesto un vestido abotonado adelante que le llegaba arriba de las rodillas contrariamente a los que ella siempre usaba que generalmente cubrían sus rodillas, además estaba muy bien maquillada y calzaba unas sandalias de taco bien alto, lo que hacía estilizar aun más su cuerpo.- Me recibieron con muchos besos y abrazos celebrando mi cumpleaños y de esa forma nos dispusimos a almorzar.-

Almorzamos los tres solitos la comida especial que preparó ese día mamá y me atreví a tomar por primera vez un poco de vino a lo cual no estaba acostumbrado, por lo que enseguida me sentí un poco mareado; no quise seguir tomando para no arruinar esa tarde que consideraba iba a ser la tarde más feliz de mi vida; terminamos de almorzar y entre las dos mujeres se ocuparon de limpiar los utensilios y dejar la cocina y el comedor bien limpios y en orden; una vez terminado eso, Olga muy disimuladamente desapareció y quedamos solo mi mamá y yo; inmediatamente le dije que quería coger con ella ahora que había cumplido los 18 años y ella me dijo que me lo iba a permitir porque me había portado muy bien y había sabido aguantar todo el tiempo que ella me había fijado.- Fuimos para su dormitorio donde tantas veces había yo dormido de chico y entonces ella me dijo: “hijito querido, soy toda tuya, cogeme”: yo por supuesto muy nervioso, empecé a desabrochar el vestido que lucía ese día, empecé de arriba abajo y lo primero que me di cuenta es que no se había puesto corpiño por lo que sus tetas quedaron enseguida a mi vista; seguí desabrochando y me encontré con una tanguita de color rosa con encajes que le quedaba maravillosamente bien; terminé de sacarle el vestido y enseguida le saqué la tanguita quedando completamente desnuda la mujer de mis sueños, a la que había visto desnuda hacia muy poco tiempo, pero ahora esa preciosura de mujer estaba perfectamente dispuesta para que yo la cogiera; yo sin darme cuenta quedé desnudo en un segundo y mi pija nunca había estado tan grande y dura como en ese momento; le pedí que se recostara y me enseñara a cogerla; ella me dijo que me pusiera entre sus piernas; cuando así lo hice me agarró la pija y la puso en el lugar exacto donde yo debía hacer un pequeño movimiento para entrar en esa concha divina; temblando así lo hice; ella dio un sutil movimiento y mi pija se introdujo triunfalmente en su concha; pero no duró nada la alegría ya que en el mismo momento que mi pija se introdujo un poquito sentí mi primer orgasmo en la concha de una mujer que además era mi madre y fueron muchos lechazos que salieron de mí y se fueron introduciendo en esa divina concha de 36 añitos; quedé avergonzado por haber acabado tan pronto y pedí disculpas por el inconveniente pero mi mamá sonriendo me dijo que en realidad lo esperaba por mis ansias contenidas; pero yo me sentía en el cielo con mi pija bien colocada dentro de la concha de mi madre y que no perdió de un ápice de su dureza y grandor; inmediatamente estaba listo para seguir cogiendo, entonces me empecé a mover muy despaciosamente, pero mi calentura pudo más y otra vez acabé dentro de mi madre, llenando otra vez su concha con mi leche, la que empezó a salir por los costados de mi pija que seguía tan dura como al principio; le comente a mamá que esto era mucho mejor de lo que yo imaginaba y ella riendo francamente me dijo que yo era todo un semental y que tenía una hermosa pija, que la llenaba toda y que estaba orgullosa de tener un hijo tan varonil.-

Pero mi pija no decrecía y seguía perfectamente instalada dentro de mi madre, por lo que yo le pregunté si podía seguir cogiéndola; ella me dijo que de ahora en adelante podía cogerla cuando yo quisiera, que ella se consideraba mi mujer en todos los aspectos; con esas palabras me empecé a mover nuevamente para lograr el que sería mi tercer polvo, pero ahora ya más tranquilo dándole espacio a mamá para que pudiera moverse a su antojo y gozar de la cogida que yo le estaba dando; no me alcanzaban las manos para tocar sus tetas y su culo, lo que la hizo empezar a calentar, le dí muchos besos de lengua que se hicieron muy pasionales, hasta que ella empezó a gemir y a gritar indicándome que ella ya estaba por acabar, lo que sucedió en muy pocos segundos; yo al sentir sus movimientos de felicidad, apuré mi venida y logre mi tercer polvo dentro de ella, sin haberla sacado en ningún momento desde que la puse y la empecé a gozar.- Quedamos charlando, le comenté que ahora me tocaba hacerlo con Olga y ella me recordó que le faltaban casi tres meses para cumplir sus dieciocho años y como yo había sido tan disciplinado esperando mis 18, ahora pensaba que yo no tendría inconvenientes en esperar tan poco tiempo; le aseguré que así sería y ella me dijo que consideraba que por ser mi primera vez, debía darme por satisfecho; entonces nos fuimos a bañar los dos juntos, aprovechando que estábamos los dos desnudos para pegarme completamente a ella y jugar como dos noviecitos.-

La dejé a mamá y fui a comentarle a Olga todo lo que había pasado incluido mi promesa de esperar tres meses para empezar a coger nosotros dos, pero mientras le contaba me fui calentando, entonces le dije que me agarrara la pija y me hiciera una pajita de acuerdo a como había estado aprendiendo; Olga la agarró muy entusiasmada y me fue pajeando mientras me acariciaba los huevos; tardé bastante por haber acabado ya varias veces, pero al final logre llenarle a Olguita sus manos con mi lechita. Lo que celebramos ambos muy contentos.- Se fue a lavar las manos mientras yo aprovechaba pata toquetearla y ella se movía mimosamente y así esperábamos que llegara su mayoría de edad.-

Con mamá seguíamos cogiendo muy seguido, ella me dijo que le parecía que el día de nuestra primera vez ella estaba en sus días fértiles por lo que tenía posibilidades de haber quedado embarazada, yo me alegré mucho y le dije que un hijo nuestro sería una bendición para ambos y le aseguré que si fuera una nena, iba a ser cogida por el padre, mientras que si era un varón, iba a tener la dicha de cogerse a la abuela con poco más de 50 años; con eso se aflojó la tensión reinante y ese día cogimos nuevamente como dos enamorados, llegando a acabar los dos juntos; luego de unos días le dije que me gustaría cogerla por el culo; ella me dijo que por ahí no lo había hecho nunca por lo que se mantenía virgen; que sabía que de esa forma era un poco doloroso, pero que no tendría ningún inconveniente en ofrecerme su culito para mi disfrute.-

Le dije que debíamos aprovechar estos momentos de felicidad y que ya conseguiría un gel para poder romperle el culo sin problemas.- Al día siguiente, cuando salí del colegio fui a una farmacia y justamente me atendió un muchacho y le conté lo que me pasaba (por supuesto que no dije que la dama en cuestión era mi madre) el muchacho muy atento me recomendó un gel que ayudaría a lubricar la zona para una introducción sin dolor, y luego del hecho otro gel para aliviar la inflamación; todo lo lleve muy contento porque por un lado quería romperle el culo a mi mamá pero en absoluto quería lastimarla, por lo tanto lleve los dos productos.- Cuando llegué a casa, se lo comenté a mamá quien me agradeció por mi intención de no provocarle ningún daño; pero no provocarle daño y querer romperle bien el culo eran dos disyuntivas distintas que me estaba planteando; por un lado me encantaba como mujer, pero como madre no quería que saliera lastimada; fuimos a su pieza y empezamos a besarnos; le metí mano bajo la pollera y lo primero que hice fue sacarle la bombacha que tenía en ese momento; de ese modo le empecé a acariciar el culo con toda mi mano, mientras mi pija tomaba un tamaño considerable; la hice poner estilo perrito y quedó ante mi su hermoso culo, tomé el gel que me habían dado para lubricar, me embadurne los dedos y primero los pasé por su rico ojete, cuando estuvo bien lubricado metí junto dos dedos adentro de su culo y fui lubricando tranquilamente las paredes de su orto muy suavemente para no causar ningún daño; ella se estremeció cuando sintió mis dedos hurgar dentro; antes de empezar le pregunté si realmente estaba decidida; sonriendo me dijo que si, que tan lindo culo debía ser roto por el amor de su vida y entonces yo era el feliz destinatario; le empecé a dar besitos, mordisquitos, lametones mientras ella se iba excitando, seguí jugando con su culo hasta que ella ya completamente excitada me dijo: “rompeme el culo con todas tus ganas que lo tenés merecido”; ante esas palabras, apunté mi pija a la entrada de su ojete y traté de poner la cabecita; la primera intención fue un fracaso porque fue imposible entrar ni un poquito; le pedí que se relajara un poco porque de lo contrario iba a ser una tarea imposible y nos podíamos llegar a lastimar los dos; enseguida me dijo que ya estaba relajada, que le pusiera toda mi pija y que no parara por ningún motivo aunque ella me lo pidiera; probé otra vez y mi pija fue entrando centímetro a centímetro en ese sagrado cofre hasta que sentí que mis bolas chocaran con su concha, señal inequívoca de que estaba completamente ensartada; así como estaba me miró sonriendo y me preguntó si me gustaba, pero noté que sus ojos estaban llenos de lágrimas producidas por el dolor y me quedé completamente quieto dentro de mi amor.- Pasaron unos segundos y mamá empezó a moverse, me dijo que ahora le estaba gustando con lo que empezó a moverse cada vez con más ritmo, haciéndome acabar dentro de su culo en forma majestuosa y cuando la saqué mi leche chorreaba por sus hermosas piernas; fuimos al baño donde la ayudé a lavarse para sacarse los restos de mi semen; le sequé bien el culito y la llevé nuevamente hasta la cama; me pidió que no repitiera porque estaba muy dolorida y le dije que no pensaba repetir sino que mi idea era pasarle la pomada que me habían dado para calmar la inflamación; eso hice y ella se sintió muy aliviada y me dijo que se sentía muy contenta de haber podido ofrecerme su culito y que esa no iba a ser la única vez; le dí muchos besos en el culito y luego la ayude a ponerse la bombacha, con lo cual retomamos nuestra vida normal y fuimos a merendar.- El coger con mi madre se hizo una relación diaria; a mi me encantaba y ella tambien gozaba viéndome contento¸ una sola cosa la angustiaba; la posibilidad de quedar embarazada porque yo en ningún momento me puse forro por lo que dicha posibilidad existía; ella tenía 36 años y estaba en la flor de la edad para concebir un hijo, pero yo le dije que un hijo sería una bendición para los dos con lo cual ella empezó a quedarse más tranquila y seguimos cogiendo mientras yo esperaba la mayoría de edad de mi querido tía Olga.- Mientras con ésta, al no poder cogerla, me conformaba con que me hiciera unas buenas pajas y así pasábamos los días; para no hacerlo una rutina, un día me hacía una paja y al día siguiente me chupaba bien la pija hasta hacerme acabar, llegando a convertirse en una adicta a mi pija, por lo tanto era una hermosa chupa pijas y tambien le empezó a gustar el sabor de mi leche, por lo cual muy seguido me pedía que le diera su lechecita calentita que tragaba con mucho gusto.- Pasó el primer mes de mi debut sexual y mamá no tuvo novedades o sea que no había quedado embarazada por lo cual seguimos con nuestras vivencias; con ella usaba sus tres agujeros a mi gusto y ella siempre aceptaba lo que yo le decía con tal de verme contento y satisfecho; al segundo mes sí hubo novedades porque mamá sufrió un atraso en su regla; inmediatamente se hizo el test de embarazo dando positivo, con lo que se confirmó lo que después supimos que era un varón.- Cuando nos enteramos de su embarazo, faltaba muy poco para el cumpleaños de Olga; con mamá me cuidaba para no causarle ningún problema a su embarazo, pero cuando llegó el cumpleaños de Olguita me dispuse a celebrarlo en forma, para lo cual ya había tratado de acostumbrarla a mis toqueteos y chupones faltándome solamente la penetración y el desvirgue de mi querida tía; el día indicado concurrí a clase como todos los días solamente que estuve muy nervioso y las horas no pasaban más.- En cuanto sonó el timbre salí corriendo para mi casa, donde después de darle un tremendo beso apasionado a mi tía, le entregué mi regalo que se trataba de ropa interior para que se luciera cuando estuviéramos los dos dispuestos a hacer el amor; me agradeció con otro beso quizá más apasionado que el anterior, luego de lo cual nos dispusimos a almorzar, para lo cual le pedí que se sentara a la mesa con solamente el conjunto que yo le hacía regalado.-

Enseguida se fue a su pieza a cambiarse y ponerse el conjunto negro que yo le acababa de regalar y para hacerse más sensual todavía se puso un par de sandalias de taco bien alto, lo que estilizaba completamente su figura; nos sentamos a la mesa bien juntitos y durante el almuerzo le fui metiendo mano llegando a tocar sus tetas y su culo mientras sonreía mimosa.- Terminamos el almuerzo y mamá nos dijo que nos fuéramos a la pieza de Olga que ella se encargaba de limpiar todo los utensilios.- Urgente nos fuimos hasta su pieza; yo la llevaba abrazada delante de mí aprovechando para apoyar mi pija en su hermoso culito que Olga movía muy sensualmente.-

Al entrar a la pieza no pude aguantar más y ahí mismo le saqué el conjunto de tanga y corpiño, quedando completamente desnuda y con las sandalias puestas; de esa forma la hice recostar y así por primera vez pude admirar su conchita, ya que había aguantado todo ese tiempo con la promesa de no tocarla hasta su mayoría de edad; se notaba que había seguido los consejos de mamá, porque su conchita tenía sus pocos vellos muy bien cuidados, preguntándome si me gustaba; le contesté que era tan linda como yo lo imaginaba y le dije que a partir de ese momento íbamos a gozar los dos de una buena cogida; le pedí que abriera las piernas y ella así lo hizo; me puse entre sus piernas y le empecé a chupar la conchita con todas mis ansias; ella empezó a gemir, a jadear, a gritar, a pedir por favor que siguiera haciéndola gozar; de esa forma tuvo su primer orgasmo obtenido gracias a la lengua de su sobrino, lanzando un grito de agradecimiento.-

Y estaba llegando el momento sublime; los dos estábamos completamente nerviosos; ella porque iba a entregar su virginidad y yo por ser el encargado de desvirgarla; no quería de ningún modo lastimarla o hacerle daño así que empecé con muchos besos en su concha, que a ella la hacían estremecer; mientras amasaba sus tetas y le pellizcaba sus pezones aumentando su excitación: tambien jugaba con su clítoris y ella empezó a moverse sensualmente hasta que me dijo textualmente: “querido, cogeme de una vez porque lo estoy deseando hace mucho tiempo, quiero sentir tu hermosa pija destruyendo mi virgo, no tengas miedo y metémela”; ante esas palabras mi pija que se encontraba completamente dura la empecé a pasar por su rajita y enseguida le metí la cabecita, la que entró unos centímetros mientras ella se encogía de la impresión; le pedí que se relajara y ella hizo lo posible para relajarse; cuando consideré que ya estaba bien relajada empuje nuevamente y entro otros centímetros; como noté que esta vez no hubo ninguna clase de rechazo, seguí metiendo mi pija hasta que choqué con su barrera natural; en ese momento le pregunté si realmente quería que la cogiera y me dijo que lo estaba deseando; le advertí que en los primeros momentos iba a sentir dolor, pero enseguida ese dolor se iba a transformar en placer y goce; me hizo señas para que siguiese con mis embestidas; le hice caso y me metí dentro de ella rompiendo su himen y por lo tanto dejando a un lado su virginidad; sentí algo caliente en mi pija, supuse que era sangre que había perdido pero por suerte noté que había sido muy poca y entonces después de esperar un momentito, me metí por completo dentro de ella, empezando a gozar de su hermoso cuerpo y de su hasta hace unos momentos virginal conchita.-

Ella al principio no costaba acoplarse a mis movimientos posiblemente debido al dolor que estaba sintiendo, pero poco a poco se empezó a mover a mi ritmo, logrando que enseguida yo acabara llenando su conchita de leche, que esta vez fue más de lo acostumbrado, posiblemente por las ganas que tenía de cogérmela.- Ella sonriendo que me dijo que yo era un chancho que la había llenado con mi leche y que por lo tanto me invitaba a bañarnos juntos para después seguir con nuestros juegos; fuimos a bañarnos, le limpié bien la conchita para que no quedara ningún rastro de semen ni de sangre y después le pasé mucha agua fresca para que se desinflamara la zona afectada por su desfloración; ella me agradeció y me dijo que se sentía mucho más aliviada; entonces le dije que levantara una pierna y me abrazara con ella, quedando de ese modo su conchita a mi disposición; cuando la tuvo bien colocado, le coloqué otra vez mi pija en su agujerito y ella se puso a mover logrando que mi pija entrara por completo en su concha y así ensartados, la llevé a su pieza donde la recosté en la cama y la segui cogiendo con lo que ella se fue calentando; cuando oí sus gemidos y jadeos me dí cuenta que estaba ella por acabar, entonces apuré mis movimientos y mi segundo polvo con ella fue extraordinario ya que acabamos los dos a la vez, gritando como desesperados, que mamá se asomó para ver si teníamos algún problema y al vernos como estábamos ensartados se retiró riendo.-

Todavía me quedaban ganas, entonces antes de volvernos a bañar le empecé a chupar las tetas entreteniéndome con sus pezones, y mientras le hacía eso, le acariciaba el culito diciéndole que muy próximamente ese sería el dueño de mi pija, ya que entraría ahí con todo; ella me dio su aprobación sonriendo abiertamente, mientras yo seguía chupando sus tetas y sus pezones; con ello me demostró que era muy calentona, porque en muy poco tiempo logró un nuevo orgasmo, que celebramos con un apasionado beso de lengua.-

Al día siguiente, después de volver del colegio y almorzar, le pregunté a Olga si tenía algún inconveniente o si podíamos coger nuevamente; me contestó que estaba perfectamente y por lo tanto podíamos dedicarnos a coger; fuimos a su pieza y me dijo que había entrado en internet para ver sitio de putas y había visto alguna pose que le había gustado mucho; le dije que no había ningún problema para practicarla y entonces cuando nos acostamos ya los dos desnudos completamente, antes de cogerla le pregunté cual era la pose que le había gustado; me pidió por favor que no la tomara como a una puta, pero que ella había visto a una chica como le ponía sus pies sobre los hombros del muchacho y así quedaba totalmente entregada a su hombre; entonces me puse entre sus piernas, ella subió sus piernas quedando ante mi vista dos cosas hermosas; su concha y su culo; de la primera ya había disfrutado y en este momento la iba a volver a disfrutar; del segundo posiblemente me ocupara un rato más tarde y suavemente trataría de rompérselo; cuando terminó de acomodarse, yo le metí mi pija en su concha y entró como cuchillo en la manteca; ella ya estaba totalmente mojada y recibió mi pija con un suspiro de alegría; me empecé a mover dentro de ella y ella me acompañaba en los movimientos; me gustó demasiado esa posición y acabé muy pronto dentro de ella, llenado otra vez su concha con mi leche, mientras ella sonreía plena de felicidad.-

Descansamos un momento y le pregunté si en esa misma posición le gustaría que yo se la pusiera en el culito; ella me dijo que había leído que por el culo es un poco doloroso, pero que estaba dispuesta a cualquier cosa, con tal de verme feliz: agarré un gel que tenía preparado que me había quedado cuando inauguré a mamá y me lo pase bien por mi pija y por su culito, donde metí dos dedos repletos de gel para lubricarlo bien por dentro: luego de eso se colocó en posición, hice el primer intento y mi cabecita entró en ese culo sublime; Olga no hizo ninguna mueca de dolor lo que me hizo envalentonar, se la puse en el ojetito e hice fuerza, mi pija entro hasta que sentí chocar mis huevos con su conchita, señal de que había entrado toda; ella me dijo que le gustaba mucho sentirse atravesada por mi pija, me moví con mucho ímpetu y teniéndola así con sus piernas levantadas le acabe dentro de su orto maravilloso; cuando se la saqué me dijo que había sentido un poquito de dolor pero que era mucho mejor la alegría que tenía por dejarme tan contento.-

Seguimos cogiendo todos los días, no descuidando en ningún momento a mi mamá que siempre que tenía necesidad, me lo decía y terminábamos cogiendo; pero no era ella sola la embarazada porque a Olga al primer mes de coger tuvo un retraso en su período por lo que fue a su ginecóloga quien le hizo los estudios además del test de embarazo, quedando tambien ella positivo, por lo que me informaron que yo iba a ser padre con ambas mujeres de mi vida.- A los meses nos enteramos que Olga tenía en su vientre una nena, por lo que una nueva parejita alegraría nuestras vidas.-

Seguí cogiendo con las dos, tuvieron ambas un parto normal, y ya no podíamos coger tanto por que las dos mujeres debían atender a sus respectivos, pero nuestra vida siguió siendo muy feliz.-

Hoy en día tengo 23 años con una parejita que ya está acercando a los cinco años, y mis dos mujeres siguen siendo tan hermosas y cogibles como antes; Olga tiene mi misma edad y mamá ya está pasándolos 40 pero tan linda como antes y aun con sus carnes bien firmes, y lo digo con conocimiento de causa.-



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