Todo comenzó cuando me case muy joven y enamorada con el que hoy es todavía mi marido de nombre francisco, al principio de la relación todo iba bien como es costumbre, ambos estábamos enamorados y ocupábamos los lugares que la sociedad marca, yo era la esposa abnegada y fiel y el era el marido trabajador que llega por las tardes y encuentra la comida lista y la esposa muy enamorada esperándolo, Que tal me llamo mariana y esta historia, que les cuento es real a excepción de los nombres que he cambiado por razones obvias,
Todo comenzó cuando me case muy joven y enamorada con el que hoy es todavía mi marido de nombre francisco, al principio de la relación todo iba bien como es costumbre, ambos estábamos enamorados y ocupábamos los lugares que la sociedad marca, yo era la esposa abnegada y fiel y el era el marido trabajador que llega por las tardes y encuentra la comida lista y la esposa muy enamorada esperándolo, pero después de un tiempo la pasión se fue enfriando y el fantasma de la duda entro de pronto en la relación, con llamadas a deshoras y consultas misteriosas de su correo, además que dejo de venir a comer por supuestas juntas y yo me comencé a aburrir de estarlo esperando hasta que un día, que accidentalmente dejo su mail abierto encontré unos mensajes que no precisamente eran del trabajo, por lo que al leerlos me sentí desvanecer al fin mis dudas eran aclaradas mi esposo tenia otra mujer no lo creía no sabia que hacer, en ese instante toda mi vida se me vino abajo, estaba desecha y bastante contrariada por lo que después de un rato de estarle dando vueltas al asunto decidí hacer lo que toda mujer despechada hubiera echo al saber que ya no le es atractiva al hombre que ama quise vengarme,
Y así pues después de pensármelo bastante decidí serle infiel a mi marido pero ¿con quien? Y ¿en donde? No…sabia…Así que comencé la nada difícil tarea de encontrar a un hombre que me supiera valorar y complacer, al menos en lo sexual ya que hasta en eso se había enfriado nuestra relación, así que después de unos días como caído del cielo se mudo un nuevo vecino a nuestros apartamentos cuando lo vi. Me quede anonadada ante el como nunca me había pasado no se si por que estaba predispuesta a buscar amante o si fue cosa normal pero de inmediato supe que había encontrado al hombre indicado era alto, moreno claro, con facciones como de árabe, ceja tupida, cabello largo y además joven, era el tipo de hombre que hace que a las mujeres se les moje la pantaleta,
Así que comencé a darme a la tarea de saber mas de el, por las mañanas cuando mi esposo se iba el salía al poco rato a andar en bicicleta vistiendo una licra negra la cual hacia resaltar su paquete de una forma magnifica, por lo que todas las mañanas lo veía irse para después salir tras de el hasta llegar a un parque en donde a escondidas me sentaba a observarlo como se esforzaba cada vez que pedaleaba su bici mientras yo formaba cientos de imágenes en mi cabeza, ya por las tardes todavía algo excitada por el espectáculo de en la mañana me daba un baño y me consolaba yo misma pensado en que aquel macho me penetraba con la misma furia con la que pedaleaba,
Así que después de unos días de estarlo saludando casi a diario me hice su amiga, esperando el tan ansiado momento de poder tenerlo al fin entre mis piernas, el cual no tardo en llegar ya que un día yo me encontraba en la azotea lavando ropa y pensado en un sin fin de cosas cuando de pronto subió el y como sin nada me saludo, y en cuanto lo vi. De inmediato mi corazón comenzó a palpitar a cien y una oleadas de nervios y ansiedad comenzó a recorrer mi cuerpo acabando por centrarse entre mis piernas, y como se imaginaran en un momento a otro sentí como mis pantaletas se humedecían. Por lo que tranquilizándome un poco solo pude decir.
Buu...Buenoos….días…vecino...
No...Lo creía…estaba tan nerviosa que parecía una colegiala…por lo que tome un poco de aire y decidida a todo me le acerque y comece a platicar con el y de manera sutil e insinuante le fui contando de mis frustraciones amorosas y de mis necesidades, y sin darme cuenta ya me invitaba a su departamento para tomar un refresco por lo que yo accedí algo titubeante...para serles sincera…pero consiente que era lo yo quería. Una vez en su departamento saco dos cervezas y seguimos la platica como si fuéramos grandes amigos, y después de unas tres cervezas mas, decidí lanzármele sin rodeos y comencé tomándolo por una pierna, por lo que solo se me quedo viendo y sin apresurarse a contestar solo me dijo que lo pensara bien pues era un paso muy duro del cual no habría retorno.
Solo le respondí con un beso el cual el acepto como un si Y no sé como ocurrió, pero en un momento a otro me vi. Rodeada por los fornidos brazos de el, mientras nos besábamos ardientes de pasión rápidamente me levantó en vuelo me llevo a su cuarto y me sentó sobre un mueble largo y tras meter sus manos bajo mi falda arrancó mi calzoncillo de un jalón, para después bajarse sus pantalones dejando al descubierto su enorme miembro excitado. El cual me dejo Sorprendida por un momento ya que era mucho mas grande y largo que el de francisco, por lo que algo temerosa, intenté llevar mis manos hacia su pecho y frenar su ímpetu, pero rápidamente el me tomo por los muñecas llevándomelas hacia atrás para después sostenerlas con una sola mano, quedando así completamente indefensa pero deseosa ante aquel jovial muchacho, una vez teniéndome así con la otra mano me separo las piernas y comenzó a acariciar mi cuevita la cual estaba ya a esas alturas bastante húmeda y caliente, al verme así se colocó entre ellas obligando a que se abrieran mis piernas para después colocar su enorme verga en la entrada de mi sexo y fue introduciéndolo poco a poco en mi pero con total impunidad. No hubo preámbulos, de pronto ya estaba completamente ensartada por el y después de unos segundos comenzó a embestirme de una forma fuerte y salvaje,
Como nunca lo había echo mi marido en todos estos años, mientras que con su otra mano me acariciaba los pechos y las piernas y de vez en cuando me daba algunas cachetadas mientras me decía cosas como perra, puta, y calienta pollas. con cada embestida Podía sentir como toda su fuesa se centraba en su pene para después metérmelo fuertemente sin importarle nada, pasados unos minutos en que no dejaba de cojerme con brutalidad, tuve los mejores orgasmos de mi vida, al fin sentía que me desquitaba de mi esposo con cada embestida que daba, la cojida que me dio no duró más de un cuarto de hora, en los que ni siquiera me preocupó que alguna de las vecinas pudiera oírme, me sentía en el cielo siendo empalada por este joven de 1,90 cmts de estatura y 25 cmts. De virilidad. Incluso cuando acabo no me preocupó que se viniera en mí. Una vez que termino se salio de mi y sin mas se puso a reparar su bici. Yo me quedé todavía un rato sentada sobre ese mueble con las piernas abiertas de par en par, y temblando y dando unos respiros que evidenciaban como me había cojido aquel macho. Por lo que después de un rato me baje y me despedí de el no sin antes decirle que si podía visitarlo mas seguido.
Fin……….