Por fin llega el verano, y con el las vacaciones. La verdad es que las necesitaba, ya estaba harto de este trabajo al que odio. Pero en vacaciones pienso relajarme. ¡Me voy a un maravilloso crucero por Noruega! El viaje tenia pinta de ser alucinante. Me voy con mi novia Ana, mi hermana Laura y un par de amigos suyos que no me caen mal del todo, pero desgraciadamente también vienen la pija de mi cuñada y el pijisimo de su novio, aunque no dejan de ser un mal soportable. Lo que si se convertirá en algo insoportable será la presencia de mi suegra. Ella me odia desde que me conoce, y lógicamente ese sentimiento poco a poco se ha.............. ido haciendo mutuo. También viene al viaje Aurelio, que es mi suegro, pero con el no tengo ningún problema, el con tener un cubata en la mano es feliz y no se mete con nadie.
Quedamos todos en el aeropuerto de Barajas dos horas antes de que saliera el avión. Laura y yo iríamos en mi coche, y lo dejaría aparcado en el parking del aeropuerto durante el crucero. Laura había preparado todo su equipaje el día anterior, pero ese día se había levantado pronto y había desaparecido, normalmente no me importaría lo que ella hiciera, nunca me había metido en su vida, pero el caso es que teníamos que haber salido de casa hace diez minutos, y Laura no daba señales de vida. Empecé a temerme que no llegaríamos a tiempo, así que cogi el teléfono móvil y la llame. Al primer intento el teléfono dio tono durante un minuto sin que Laura contestara. Volví a llamarla, y esta vez al segundo tono Laura me colgó. Esto me enfado bastante, e hice un tercer intento, y esta vez tuve éxito. En cuanto escuche la voz de mi hermana empecé a gritarla preguntándola donde estaba, su respuesta fue corta, me contesto con un escueto \"ya llego\". Al hablar Laura note que jadeaba ligeramente, lo que relacione a que debía de estar corriendo hacia casa, lo cual me tranquilizo y diciéndola que se diera prisa colgué el teléfono. Me senté en el sofá a esperarla, y en apenas un par de minutos oí el sonido de unas llaves abriendo la puerta. Me levante a recibir a mi hermana. Llegaba con la cara completamente roja y el pelo revuelto, la dije que cogiera su equipaje, que nos íbamos ahora mismo, y ella me contesto que quería cambiarse antes, aunque como ya llegábamos con retraso no la deje. Cuando Laura fue a su habitación a por sus cosas, pude observarla de espaldas, y entonces me di cuenta que por detrás llevaba pillada la minifalda en su tanga, y aunque en un primer momento mi intención fue decírselo, al final me calle y me quede observándola.
El trayecto desde Vallekas (que es donde vivíamos), hasta el aeropuerto lo cubrimos en poco tiempo, tarde incluso mas en elegir un sitio de mi gusto en el parking. Cuando aparque el coche, tanto Laura como yo bajamos del coche, cogimos nuestras maletas y fuimos en busca de mi novia y los demás. Como a Laura no la había dejado cambiarse, seguía vestida con una minifalda roja y un top muy sexy azul, además de eso llevaba unos zapatos negros con bastante tacón e iba maquillada. Mi hermana solía ir siempre sin maquillar, y solo se vestía sexy cuando salía, y la verdad que cuando lo hacia quitaba el sentido a cualquiera, a mi incluido, aunque cuando no se arreglaba también era preciosa. Laura era delgadita, morena con el pelo a media melena, con una mirada preciosa de ojos azules y una sonrisita y una labios que entraban ganas de devorarlos. Tenía un culito pequeño pero respingon, y unas tetas de talla 90 redonditas y bien colocadas. En resumen una mujer de rompe y rasga. A pesar de todo ello, mi hermana no había tenido nunca novio conocido, y posiblemente ello se debía a lo tímida y callada que era con la gente.
Todo el camino hasta llegar junto con Ana y los demás me lo pase dos pasos por detrás de mi hermana mirando su culito. Nada mas llegar con el resto saludamos a todos excepto a mi suegra, ya que en cuanto llegamos soltó un \"Ya era hora\" y nos metió prisa a todos para que fuéramos a franquear las maletas.
Después de franquear el equipaje teníamos prácticamente una hora antes de empezar a embarcar, así que decidimos ir a cafetería a tomar algo. Nos quedamos juntos mi novia Ana, su hermana Victoria, el novio de esta, los amigos de Ana y yo. Mi hermana dijo que se iba a dar una vuelta por el aeropuerto, y mis suegros se fueron por su cuenta. Como soportar a mi cuñada, y sobretodo a su novio no es tarea fácil, yo me pedí un cubata bastante cargado de whisky.
Como esperaba Jorge me estaba aburriendo con sus tonterías, pero lo que me sacaba de quicio era que mi cuñada e incluso mi novia le reían todas sus supuestas bromas, así que decidí irme de allí con la excusa de que iba al baño. De camino vi a mi suegra en la barra bebiendo un combinado, y aunque estoy seguro de que me vio, se giro sin saludarme. Entre en los lavabos de caballeros, y nada más entrar oí un ruido, me quede escuchando para ver de donde provenía, pero como no se repitió, seguí a lo mío. Me metí en una cabina y comencé a hacer aguas menores, y casi de inmediato empecé a oír ruidos que venían de la otra cabina. Termine de orinar, y pegue la oreja a la pared que separaba cabina y cabina, y aparte de los golpes empecé a escuchar susurros. Después de pensarlo unos segundos decidí asomarme a mirar que pasaba, así que me subí encima del retrete y me asome lo mínimo posible. En un primer momento lo que vi me sorprendió muchísimo, aunque después pensé que era mas bien lógico. Allí estaba mi suegro Aurelio, con los pantalones y los calzoncillos bajados, fallándose a una chica de mas o menos mi edad que se encontraba apoyada en el retrete casi a cuatro patas, con el tanga en las rodilla, la falda levantada y las tetas al aire.
Aurelio la estaba penetrando lentamente, y mientras lo hacia con una mano la tapaba la boca para que no gimiera y con la otra la sobaba las tetas. La verdad era que Aurelio tenía buen gusto, pues la chica que se estaba follando era rubia, con un cuerpazo estilizado y aunque no se la veía bien, todo apuntaba a que tenía unas buenas tetas y un buen culo. Ver a mi suegro follandose a una jovencita me puso más cachondo de lo que hubiera querido, y medio insconscientemente me saque la polla y comencé a masturbarme. Aurelio la follaba cada vez mas fuerte, y ahora había cambiado la mano que tenia puesta en sus tetas y la estaba metiendo un dedito en el culo con tal fuerza que incluso a mi me dolía. La chica comenzó a soltar gemidos de dolor que se ahogaban en la mano de mi suegro, y la empezaron a caer lágrimas de los ojos. Cuando Aurelio se dio cuenta de eso, pareció divertirse más aun, y aumento la velocidad con que metía el dedo en su ano. Continuo así un rato, hasta que decidió cambiar, saco su dedo del culo de la chica y puso la mano en su cadera, y empezó a embestirla el coño con toda su fuerza, mientras que con la otra mano la daba cachetadas en el culo. Como ahora la chica no tenia nada que la tapara la boca sus gemidos resonaban por todo el baño, aunque lo que mas estruendo hacia eran las tremendas cachetadas que estaba recibiendo. Yo estaba muy preocupado, ya que si alguien entraba estaba claro que les pillarían, pero ellos estaba claro que no pensaban en eso. De pronto Aurelio dejo de golpear el culo de la chica, la agarro de la cadera con las dos manos y siguió penetrándola incluso mas fuerte, tanto que la chica golpeaba con la cabeza la pared del baño. Unos pocos segundos después Aurelio soltó un pequeño gemido, dejo de penetrarla y se poso en la espalda de la chica. No estuvo mucho tiempo así, ya que enseguida la chica se giro bruscamente y le abofeteo.
¡Eres un hijo de puta! ¡Te dije que no te corrieras dentro!- el rostro de la chica estaba totalmente hinchado por las venas, e intento golpearle de nuevo. Aurelio paro este nuevo ataque y empujo a la chica, que cayo encima del retrete.
No te alteres niña, si tanto te molesta te pagare cinco veces el precio que acordamos.
Sin decir nada mas Aurelio cogio la cartera de su pantalón, saco un billete de 500 euros y se lo metió en la boca a la chica, se limpio la polla en la falda de la chica, se vistió y se marcho de allí sin mediar palabra.
La chica se quedo en la cabina, se saco el billete de la boca y se quedo observándolo con cara de circunstancias. En ese momento me corrí, y la primera y segunda ración de semen salto por encima de la pared que separaba ambas cabinas, cayendo en su pelo la primera y cuando ella levanto la cabeza para ver que era, cayo en su cara la segunda. El acto reflejo de la chica fue llevarse la mano a la cara para limpiarse, pero no llego a hacerlo, ya que entonces se percato de mi presencia. Nos quedamos unos segundos mirándonos inmóviles, hasta que me decidí a guiñarla un ojo, entonces me metí completamente en mi cabina, me puse bien el pantalón y salí de los servicios.
A pesar de que ya me había corrido, seguía estando cachondo por la sesión de sexo que acababa de ver. Mi primera reacción fue ir a decírselo a Ana, pero luego decidí que seria mejor guardar el secreto de momento.
Mientras seguía pensando en lo que acababa de ver oí como alguien me llamaba, que resulto ser mi hermana Laura, y en cuanto la mire lo primero que me llamo la atención era lo despeinada que estaba, aunque cuando se lo dije no le dio importancia, y me dijo que había echado una cabezadita apoyada en una pared. Iba a replicarla, pero en ese momento por megafonía empezaron a indicarnos que debíamos embarcar, así que fuimos a reunirnos con el resto y empezamos a subir al avión.
El avión nos llevaría hasta Noruega, y una vez allí nos llevarían en autobús hasta el puerto, y allí embarcaríamos para empezar nuestro fabuloso crucero. Mientras subíamos al avión yo iba detrás de Laura, y como era la primera vez que subía a un avión no paraba de mirar a todos lados y de fijarme en los demás pasajeros, hasta que vi algo que me llamo mucho la atención, al avión también estaba subiendo la chica que momentos antes se había follado mi suegro en los baños. Nada mas verla mi polla reacciono y empezó a hincharse, y me entraron unas ganas irrefrenables de follar con quien fuese.
En el avión me toco sentarme al lado de mi hermana, en la fila de asientos de la izquierda, Laura se sentó en ventanilla y yo en pasillo. Mis suegros, Ana y los demás se sentaban en la fila central, que era de tres asientos. En cuanto me senté busque con la mirada donde se sentaba la chica de los baños, y la localice en la fila de la derecha, sentada al lado de una mujer algo mayor, que rondaría los cuarenta años.
Cuando llego la hora del despegue, las puertas del avión se cerraron, y enseguida nos pidieron que nos abrocháramos los cinturones de seguridad. Yo estaba algo nervioso, y seguramente Laura lo noto, ya que empezó a hablarme de fútbol y de tenis, a pesar de que a ella no le gustaba ninguno de los dos deportes. Cuando el avión despego por completo, Laura dejo de distraerme, y me dio un beso en la mejilla. Yo me quede mirándola sonriéndola y después la di las gracias. La verdad es que en esto Laura me había sorprendido, ya que también esta era su primera vez en avión, y aunque seguro que también estaba nerviosa tuvo la suficiente sangre fría de distraerme a mi, y la conclusión que saque era que mi hermana valía mucho.
Poco después del despegue un par de azafatas se pasaron por todos los asientos con sendos carritos de bebida ofreciendo una a cada uno de los pasajeros. Yo me pedí una cerveza, y mi hermana una Fanta naranja, y cuando pasaron junto a mis suegros, me hizo gracia ver como mi suegro pedía un cubata.
Como el viaje duraba unas tres horas y media, decidí dormir un rato, así que pedí una almohada a la azafata, recline un poco el asiento (no mucho para no molestar al anciano que se sentaba detrás), y me relaje hasta quedarme dormido.
Me desperté y lo primero que hice todavía medio dormido fue mirar a mi alrededor, y vi que la mitad de los pasajeros estaban durmiendo, entonces mire a Laura, que estaba haciendo lo mismo, y me di cuenta de que tenia la falda muy por encima de las rodillas, y aunque no se la llegaba a ver la ropa interior estaba realmente sexy. Esa imagen me despertó completamente, e intente quitármela de la cabeza cerrando los ojos para dormirme de nuevo. Era incapaz de mantener los ojos cerrados durante mucho rato, ya que cada poco tiempo los abría para echar una mirada furtiva a mi hermana. Cada vez estaba más y más cachondo, hasta que no pude reprimirme más y decidí llegar un poco más lejos. Mire alrededor para asegurarme de que nadie se fijaba en nosotros, y cuando me cerciore de que así era lleve mi mano izquierda al muslo de mi hermana. Mientras que suavemente se lo acariciaba tenia que vigilar que nadie me viera, en especial Ana o los demás, pero a la vez debía tener cuidado de no acariciarla demasiado fuerte para que no se despertara.
Poco a poco fui reuniendo más valor para ir acercándome cada vez más al coñito de mi hermana. Cuando ya llegue a el se lo acaricie suavemente por encima de su tanga. Yo estaba tan cachondo que a duras penas podía razonar, así que decidí ir más allá y acariciarla el coño directamente. Con dos dedos separe el tanga de Laura liberando su dulce rajita, aunque antes de meter nada en el, me llego un momento de lucidez y volví a comprobar que nadie nos estuviera mirando.
No vi a nadie que dirigiera su mirada a nosotros, pero lo que si vi fue a la chica rubia levantarse y dirigirse hacia el baño. Sin saber a que vino, reaccione al impulso de levantarme y seguirla, y la aborde en el momento en que ella había abierto la puerta del baño y se disponía a entrar.
Hola guapa. ¿Me recuerdas? - La verdad que no se que esperaba, pero eso fue lo único que se me ocurrió. Ella se quedo mirándome unos segundos y después abrió la boca.
Pues la verdad es que no, ¿debería?
Yo diría que si deberías, puesto que nos hemos visto hace un rato en los baños del aeropuerto.
La chica se sorprendió mucho, rápidamente miro si alguien nos miraba, me cogio del brazo y me metió con ella al baño. En cuanto estuvimos dentro, ella dijo un \"¿Qué quieres?\", que yo no conteste, me quede mirándola y la verdad es que me pareció guapísima, tenia unos ojos verdes preciosos y unos labios absolutamente apetecibles, y me llamo la atención que de cerca pareciera aun mas joven de lo que al principio me había parecido.
¿Qué edad tienes?
¡A ti que te importa! Eres tu el que me tiene que responder. ¿Qué hacías espiando?
La mujer con la que ibas sentada se parece a ti, debe de ser tu madre ¿verdad?, ¿Qué pensaría ella si le cuento que has follado con un hombre de 53 años en unos baños públicos por dinero? No creo que la hiciera gracia, ¿me equivoco? - La chica me miro unos segundos, y vi como su ímpetu inicial desaparecía por completo.
Esta claro que eres un tío - dijo. Un cabron como todos. Te contestare, pero no le digas absolutamente nada a mi madre.
Te doy mi palabra.
No se si eso valdrá mucho, pero supongo que tendré que fiarme. Tengo dieciséis años, y me llamo Cynthia.
Esa revelación me sorprendió muchísimo, ya me imaginaba que seria mas joven que yo, pero nunca hubiera dicho que tanto, la siguiente pregunta me salio sola.
¿Y por que una niña como tu acepta follar con un viejo que casi podría ser tu abuelo?
¿Qué por que dices? ¿Acaso no esta claro? Pues por dinero. Me ofreció cien euros por un polvo y a mi me pareció dinero fácil, así que acepte y follamos. Y al final gane quinientos ¿Alguna objeción?
Pues… pero… ¿tanto necesitas el dinero? ¿Y tu orgullo, tu honor o como quiera que tu lo llames?
¿Tu de donde sales? ¿De un libro? Prefiero mil veces los quinientos euros que mi orgullo. Además no me vengas con tonterías, se a lo que te has acercado a mi.
¿Así lo sabes? ¿Y a que me he acercado a ti?
Pues a que te folle a cambio de tu silencio, es lo que hacéis los tíos.
La verdad es que no me había acercado a Cynthia por eso, pero yo estaba aun caliente por mis toqueteos a Laura, y al oír esa frase me puse aun mas cachondo, mi polla reacciono, y me oí a mi mismo preguntándola si lo haría. Cynthia no contesto, simplemente se arrodillo delante de mí, me saco la polla y sin decir absolutamente nada se la metió en la boca. Aunque yo había llegado en un momento al cielo, casi al instante saque mi polla de su boca y la levante. Ella me miraba sin comprender, pero entonces la quite la camisa que llevaba y luego el sujetador. Sus hermosas tetas quedaron ante mi, se las acaricie lentamente, primero una y luego la otra, para después meterme en la boca sus pezones por turnos. Después de eso decidí que había llegado la hora de ver su culo, así que la di la vuelta, la levante la falda y la arranque el tanga. Ella grito de dolor, pero yo no la hice caso, me limite a chistarla para que se callara. Puse mi polla entre sus dos cachetes, se los agarre cada uno con una mano, y empecé a masturbarme lentamente.
Alrededor de un minuto después, pare y me guarde la polla. La verdad es que no se porque lo hice, ya que estaba disfrutando mucho y tenía unas ganas tremendas de follar, puede que fuese porque tenía novia, o porque no quería obligar a Cynthia a hacerlo, aunque nunca hubiera pensado que eso me frenaría. Entonces la dije que se vistiera, y me fui a mi asiento a intentar dormir.
Cuando volví a despertarme mire el reloj, y vi que quedaba menos de una hora para llegar. Me di cuenta de que mi hermana no estaba sentada a mi lado, así que empecé a buscarla con la mirada, y la encontré junto con Ana y los demás. Casi al momento mi novia miro hacia mi y vio que estaba despierto, me saludo con la mano y me hizo gestos para que me acercara a ella. Yo la dije por señas que primero iba al baño, aunque no se si quedo suficientemente claro.
Una vez dentro del baño me empape la cara de agua para refrescarme, hice aguas menores y salí. Enfrente de la puerta estaba esperando Cynthia. Me sorprendió verla allí, aunque como sabia que Ana y los demás podían verme, decidí no acercarme a ella, pero en cuanto la di la espalda fue ella la que se movió. Me cogio del brazo y me dijo que quería hablar conmigo. La dije que quería de una manera un poco borde, aunque a ella no pareció importarla, me contó que cuando llegara a Noruega ella y su madre se embarcarían en un crucero, y me pregunto si yo también iba al crucero o no. Tarde bastante en contestarla, ya que no sabia que se proponía, y como no supe averiguarlo en sus ojos, al final la dije que si, que nosotros también participaríamos en el.
Es que veras, yo voy sola con mi madre y no conozco a nadie allí, y no quiero quedarme solacen ella, así que…
¿así que…?
Pues… que si podía quedarme con vosotros. Aunque solo sea al principio, hasta que conozca a otra gente.
Antes de que pudiera contestar apareció como de la nada Ana, se me abrazo y me beso en los labios, primero un pequeño beso, e inmediatamente me dio otro mucho mas largo y apasionado. En cuanto el beso termino, Ana miro a Cynthia, y con una enorme sonrisa en la boca la saludo y se presento. A Cynthia toda esa escena la sorprendió muchísimo, pero igualmente se presento a mi novia, y entonces yo la empecé a contar que la acababa de conocer y que hablando habían descubierto que ambos iban a viajar en el mismo crucero. Al oír eso mi novia comenzó a preguntar.
¡Vaya por Dios! ¡Que coincidencia!, ¿y con quien haces el viaje?
Viajo sola con mi madre.
E imagino que no conocerás a nadie del crucero ¿no?
Pu… pues la verdad es que no
Pues si quieres durante el crucero puedes quedarte con nosotros. Somos bastantes, pero contra mas mejor, ¿verdad Rubén?
La pregunta me pillo por sorpresa, y tarde un poco en reaccionar, aunque cuando lo hice mi respuesta fue afirmativa. Entonces Ana dijo que iba a presentar a todo el grupo a Cynthia, la cogio de la muñeca y se fueron. Yo me fui a mi asiento, saque el libro de \"La sombra del viento\" y me pase el resto del viaje leyendo.
Cuando llegamos al aeropuerto de Oslo empezamos a bajar del avión, y fuimos a recoger nuestras maletas. Mientras esperábamos Ana y Cynthia no paraban de hablar, así que yo me quede con Laura un poco más apartado.
Cuando todos tuvimos nuestras maletas, Cynthia volvió con su madre, y nosotros nos juntamos todos y fuimos a la parada donde tenía que recogernos el autobús. Al llegar el autobús ya estaba en la parada, y aunque le faltaba casi una hora para que partiéramos, subimos para coger un buen sitio. Nos sentamos mas o menos por el medio en parejas, Aurelio y Concha, Victoria y Jorge, Pablo y Elena, Ana y yo, y por ultimo sola Laura, que no quiso sentarse con nosotros, y se sentó en la ultima fila.
Prácticamente en cuanto nos sentamos, Ana, Pablo y Elena se pusieron a cantar canciones típicas de autobús, tales como \"Un elefante se balanceaba\". Nada más empezar la canción, Victoria y su novio, que no les gustaban esas cosas se cambiaron de asiento y se fueron a la primera fila. En otro momento yo me hubiese puesto a cantar con ellos, pero la verdad es que en ese instante me parecía incluso molesto. Y cuando mi suegra empezó también a cantar, no pude soportarlo mas, me levante y me senté detrás con mi hermana.
Poco a poco el autobús se fue llenando de gente. Subieron de toda clase, a algunos los reconocía del viaje en avión, aunque la mayoría eran distintos y de diversas nacionalidades. En cuanto el autobús arranco, Ana y los demás dejaron de cantar, y entonces me arrepentí de haberme cambiado de asiento, ya que Laura se había puesto el mp3 y no podía hablar con ella. Aunque imaginaba que el trayecto no duraría mucho, tuve la intuición de que se me haría muy largo, así que para distraerme empecé a mirar a nuestros compañeros de autobús. Para divertirme jugaba a adivinar la nacionalidad, edad y parentesco de todos los del autobús, aunque deje el juego aparcado cuando vi a una pareja que se sentaba justo al lado nuestro, separados solos por un pasillo.
La pareja parecía unos pocos años mayor que yo, y estaban comiéndose a besos, primero un poco tímidamente, pero poco a poco fueron calentándose. En muy poco tiempo la pareja paso prácticamente a follarse, la chica tenia las tetas completamente al aire, y mientras el chico se las comía, la bajo el pantalón ligeramente y empezó a masturbarla.
Desde donde yo estaba tenia una visión perfecta de las tetas, aunque no alcanzaba a verla el coño. Mire a las demás personas para saber si también estaban disfrutando del espectáculo, y salvo dos personas mas, los demás parecían que no se habían dado cuenta o que pasaban del tema. Yo no pude resistirlo mas, ya que estaba totalmente cachondo y con la polla durísima, así que me metí la mano dentro del pantalón, y sin desabrochármelo si quiera, empecé a masturbarme. Al igual que la pareja hacia sus cosas cada vez más salvajemente, yo me pajeaba más fuerte.
En medio de mi paja me llego un momento de lucidez, y me acorde de que tenia a mi hermana al lado, así que rápidamente la mire, y vi que Laura no quitaba la vista de mi paquete y que no se perdía ningún detalle de mi paja. En ese momento me olvide de la pareja, y me quede mirando a mi hermana, y cuando esta se dio cuenta de que la estaba mirando, levanto la vista y nos quedamos mirándonos a los ojos. Mientras nos mirábamos yo no dejaba de masturbarme, y poco a poco fui acercando mis labios a los suyos. Mi respiración aumentaba a pasos agigantados, y enseguida me di cuenta de que a la suya le pasaba lo mismo. Cuando nuestros labios estaban tan cerca que a veces se rozaban, lleve la mano que no estaba usando para pajearme a su pierna, y muy despacito, fui acercándola hacia su triangulo de placer.
Laura tenía los ojos cerrados, la cara totalmente roja y una expresión de placer que me estaba volviendo loco. Mi mano llego hasta su coño, pero lo que toque fue su mano, y entonces me di cuenta de que mi hermanita también estaba masturbándose, lo que provoco que al instante me corriera. Al mismo tiempo que el semen salio de mi polla, en mi cabeza entro el sentido común, y me di cuenta de lo que estaba haciendo con mi hermana pequeña, aunque en cuanto ella cogio la mano con que me había masturbado, que estaba llena de semen, y empezó a lamerla, volvió a desaparecer mi conciencia y me dispuse a comérmela a besos, aunque en ese momento el autobús llego a su destino.
Toda la gente empezó a levantarse y a salir del autobús, así que nosotros tuvimos que dejar nuestros juegecitos, me coloque bien la ropa y me levante, aunque me quede esperando a que Laura se levantara. Cuando mi hermana se termino de colocar la ropa, se levanto y paso por mi lado, pero ni siquiera me miro y siguió para adelante, así que yo hice lo mismo.
En cuanto bajamos vimos nuestro barco, que me pareció muy grande, aunque también es cierto que era el único que había visto. Empezamos a subir al barco, y una vez arriba, nos separaron por grupos y nos llevaron a nuestras respectivas habitaciones. A todos nosotros nos toco en el primer sótano, aunque no ha todos juntos. A Ana y a mi nos toco el camarote que estaba entre el de Victoria y Jorge, y el de Cynthia y su madre. Las demás parejas fueron Aurelio y Concha Laura y Elena y Pablo solo, aunque a ellos les toco algo mas alejados de mi habitación.
La habitación era una suite con todos los lujos, con una cama de matrimonio grandisima, con un baño con todos los accesorios, con aire acondicionado y calefacción, televisión de plasma y armarios individuales.
Nos dieron el tiempo justo para dejar nuestro equipaje en la habitación, y enseguida nos hicieron un pequeño tour para enseñarnos las instalaciones del barco. El barco era bastante grande y tenía bastantes cosas, pero lo que más me llamo la atención fueron el yakuzzi, las saunas individuales, la discoteca, y el tamaño del salón comedor, que era grandísimo.
Cuando el tour termino, nos dijeron que a las nueve se servia la cena y que fuéramos puntuales, y entonces nos dejaron a nuestro aire. Como apenas teníamos una hora antes de la cena, lo que hicimos fue ir cada uno a su habitación a colocar el equipaje. Yo no había llevado muchas cosas, pero en cambio Ana tenía un montón de equipaje, varios zapatos, botas, pantalones, faldas, camisetas, tops, jerséis, chaquetillas…. Con todo lo que había traído ocupo su armario y parte del mío.
Como a la cena había que ir medianamente arreglados, nos cambiamos. Yo lo hice enseguida, pero Ana tardo muchísimo en decidirse que poner, así que mientras decidí ir a ver a mi hermana.
Me costo un poco encontrar su habitación, y cuando lo hice y llame a la puerta me hicieron esperar, ya que se estaban cambiando. Unos pocos minutos después salio Laura, llevaba un vestido gris precioso, con un buen escote y con la falda no demasiado larga, además se había maquillado y se había ondulado ligeramente el pelo. Cuando la vi así se me puso la polla dura y volví a perder mi capacidad de raciocinio, la dije que quería hablar con ella y me la lleve a un lugar mas apartado que el pasillo. Allí no perdí el tiempo en decir ni una sola palabra y empecé a besarla mientras la agarraba del culo. Durante un par de segundos pensé que Laura me respondía a los besos, pero casi al momento me di cuenta de que mi hermana intentaba apartarme de ella, así que cuando me di cuenta de ello me separe rápidamente de ella.
¡¿Qué haces Rubén?! ¡¿Estas enfermo o que?!
Pero… pero ¿Qué dices? Creí… creí que tu… lo del autobús… tu también… querías ¿no?
¡Lo del autobús…! –Laura callo unos segundos y cuando volvió a hablar parecía mucho mas calmada- Lo del autobús fue un error, nos dejamos llevar y no debimos haberlo hecho. Siento si te has creído otra cosa, pero nosotros somos hermanos, y aunque no lo fuéramos tú tienes novia así que…
Tienes… tienes razón. No se que me ha pasado, se me nublo la cabeza, no quería… no quería molestarte. Siento todo lo que ha pasado.
No te preocupes. Lo mejor que podemos hacer es olvidarlo todo y comportarnos como si nunca hubiera pasado. ¿Te parece bien?
Por supuesto hermanita, eres la mejor, y de nuevo perdona.
Entonces Laura me guiño un ojo, me beso en la mejilla y se fue a su habitación. Mientras Laura se marchaba yo me recreaba viendo su estupenda figura y su forma de menear las caderas mientras andaba. Lo cierto era que pese a lo que le había dicho a Laura, no me arrepentía de nada de lo que había pasado entre nosotros, y que por supuesto no renunciaba a llegar a más con mi querida hermanita.
Volví a mi habitación y allí estaba esperándome Ana ya arreglada, se había puesto un vestido negro con un precioso escote tanto por delante como por detrás, y dejando sus piernas libres desde las rodillas para abajo. Estaba realmente preciosa, y lo primero que hice fue abrazarla, dejarla caer en la cama y empezar a besarla como loco. Mientras la besaba la acariciaba por su carita, por su cuello y mas tarde empecé a acariciarla sus pezones, ya que sabia que eso la volvía loca y la hacia mojar sus bragas. Enseguida pase a chupetear sus tetas, la subí la falda del vestido, la quite las bragas y empecé a masturbarla, primero suavemente pero cada vez mas y mas fuerte, hasta que Ana empezó a gemir que la follara, así que me saque la polla, pero antes de que pudiera metérsela llamaron a la puerta y acto seguido la voz de mi cuñada nos llamo y nos dijo que saliéramos ya que íbamos a llegar tarde.
Decidimos aplazar el polvo, nos colocamos la ropa y salimos, allí nos estaban esperando mis suegros, mi cuñada y su novio, y fuimos todos juntos hacia el salón. Cuando llegamos allí las mesas estaban prácticamente llenas, y tanto Laura, Elena y Pablo como Cynthia y su madre estaban ya allí esperando. Nos sentamos cerca con nuestro grupo, yo me senté entre mi hermana y mi novia, y al lado de esta se sentaron Victoria y Jorge.
A las nueve en punto empezaron a servir la cena, primero unos entrantes de marisco, que yo no probé ya que no me gustan. De primero nos sirvieron una crema de almendras tiernas con cangrejo de río, que a todos les pareció exquisito pero que a mi no me pareció nada del otro mundo, de segundo nos dieron a elegir entre emperador con no se que y cordero asado, así que elegí el cordero.
La cena trascurrió sin nada destacable hasta el segundo plato, entonces como me aburría y me había quedado cachondo por el polvo inconcluso, lleve mi mano al muslo de Ana, y suavemente fui acercándolo hasta el triangulo maravilloso que hay entre sus piernas. Cuando llegue a el, fue cuando me di cuenta de que no se había vuelto a poner las bragas, lo que me puso como una moto y empecé a masturbarla, y como Ana estaba lubricadísima le entraron tres dedos de golpe sin ningún esfuerzo, y empecé a masturbarla con bastante fuerza.
Mientras la masturbaba Ana ponía los ojos completamente en blanco y hacia esfuerzos por no gemir. A mi esta situación me estaba poniendo la polla a reventar, sobretodo sabiendo que mis suegros estaban justo en frente nuestra. Pero en el momento en que mejor me lo estaba pasando Ana me quito la mano de dentro de su coño, y aunque no la dije nada me molesto bastante, aunque el enfado me duro muy poco, por que entonces Ana llevo su mano a mi paquete, me bajo la cremallera del pantalón, me saco la polla y comenzó a masturbarme. Ana me masturbaba con mucha rapidez y fuerza, y aunque yo me esforzaba para que no se me notara, no podía evitar que se me escapara algún gemidito y algún golpe en la mesa. Como es lógico todos me miraron, y aunque intente disimular, no conseguí que mi suegra dejara de mirarme, aunque seguramente sin saber realmente lo que estaba pasando. La que si que se dio cuenta fue Laura, en cuanto se me escapo el primer gemidito, y en cuanto se dio cuenta se puso completamente roja, giro la cabeza para el lado contrario y no nos hizo caso.
Ana parecía estar pasándoselo bien, y no la importaba quien pudiera darse cuenta. Después de bastante rato meneándomela polla, decidió aumentar mas la velocidad, y al hacer eso apenas podía aguantar tanto placer, así que casi sin pensar lleve una de mis manos al muslo de Ana, y la otra al de mi hermana, y empecé a sonetearlos y a apretarlos con fuerza, y aunque mi hermana me miro un poco rara, no dijo nada y siguió a lo suyo.
Después de bastante rato, yo ya estaba a punto de descargar mi semen, y entonces Ana me dijo que el camarero estaba empezando a recoger los platos de la mesa, y me pregunto si quería que parara.
¡Ni se te ocurra parar ahora! ¡No se te ocurra ser tan zorra!
Ana no dijo nada, simplemente siguió pajeandome con una sonrisa en la boca, y después de unos segundos una servilleta cayo encima de mi polla tapándola, y en ese mismo momento yo me corrí pringándola entera. Antes de que pudiera recuperarme, apareció el camarero por detrás de mí y me pregunto si podía llevarse mi plato, ya que ni siquiera lo había tocado.
Gracias a que tenía la servilleta encima de la polla, el camarero no se dio cuenta de nada, y entonces comprendí que había sido mi hermana quien me la había puesto encima, lo cual le agradecí con una mirada y una sonrisa que ella entendió pero no correspondió. Me limpie bien con la servilleta y la deje encima de la mesa, entonces Ana me pregunto al oído si me había gustado.
Claro que me ha gustado vaya pregunta, te has portado muy bien, en cuanto subamos a la habitación te devolveré el favor.
¿Sabes? Ha habido a alguien mas a quien le ha gustado, no nos quitaba la vista de encima, prácticamente ni pestañeaba.
¿No me digas? ¿Y quien ha sido?
Pues mi querida hermana, que como es tan pijilla seguro que nunca ha hecho nada parecido.
Al oír eso mi polla reacciono, aunque no llego a ponerse dura, y mire a Victoria inmediatamente, esta se dio cuenta de que la miraba y miro hacia otro lado mientras se ruborizaba. Poco después nos sirvieron el postre, y después de comérnoslo nos fuimos del salón. Como eran las diez y pocos minutos no sabíamos que hacer, ya que al día siguiente teníamos que levantarnos pronto, ya que teníamos una excursión por Olsum, y para ir a la discoteca nos parecía pronto, y para ir al yakuzzi tarde, pero se acabo imponiendo la discoteca.
Entramos en la discoteca todos menos mis suegros, y nada mas entrar, fuimos a pedir a la barra, y más tarde a bailar, aunque yo no me movía demasiado. Como teníamos barra libre cada vez que se me acababa un cubata iba a pedir otro, y poco a poco me iba animando mas e iba bailando con los demás. Me puse a bailar con mi novia sobandola por todo el cuerpo y restregando mi paquete por su culo. Después de eso no se que sucedió, ni cuantas copas tome, pero lo siguiente que recuerdo fue que estaba bailando con Cynthia mientras que la tenia agarrada por las tetas y la besaba el cuello. Inmediatamente la solté y mire a mí alrededor buscando a Ana y los demás. Los encontré algo alejados de nosotros bailando, aunque a quien no vi fue a mi hermana. Deje a Cynthia donde estaba y me acerque a ellos y les pregunte por Laura. Yo esperaba que Ana estuviera enfadada, pero parecía que no era así, ya que fue ella quien me dijo, con total normalidad, que Laura hacia rato que se había ido.
Decidí ir a buscarla, aunque no sabía muy bien para que, así que fue a su habitación. Me costo llegar, ya que aun seguía bastante borracho, cuando por fin llegue, lame a la puerta durante bastante rato pero nadie contesto, así que decidí salir a cubierta y tomar el aire.
Llevaba ya bastante rato en cubierta, apoyado en la barandilla mirando el mar, intentando recordar algo del lapso de tiempo que no recordaba, y que debía haber sido bastante largo ya que eran casi las dos de la mañana. De pronto escuche un ruido a mi espalda, me gire y vi una espectacular sirena acercarse a mi. Me restregué los ojos y mire de nuevo, y me di cuenta de que no era una sirena, sino una belleza de raza humana. debía de medir alrededor de 1’80 metros, era rubia con una melena preciosa que ondeaba al viento, tenia un cuerpo espectacular, unas tetas grandes, redondas y firmes y unas piernas larguisimas, llevaba un bikini blanco que resaltaba sobre su piel morena, estaba empapada y llevaba una toalla en la mano.
La espectacular \"sirena\" se paro justo a mi lado sin decir ni una palabra y se quedo mirando el mar en silencio. Yo no pude evitar mirarla, primero un repaso rápido a todo su cuerpo, y luego me centre en sus partes mas intimas. Primero las tetas, tenia los pezones duros y se le transparentaban completamente, ya que tenia el bikini mojado y pegado a la piel, entonces pensé que si se le transparentaban las tetas también lo haría su coño, así que inmediatamente dirigí mi mirada allí, y efectivamente se le transparentaba su rajita, y pude comprobar que no había ningún pelito a la vista.
Después de llevar un rato comiéndome su coño con la mirada, oí su voz, aunque no entendí lo que había dicho, levante la mirada y pude ver su cara de cerca, era una autentica belleza, tenia los ojos verdes, la piel libre de cualquier impureza y unos labios que desde el momento en que los vi, los desee. Era toda una hembra, una mujer hecha que seguramente rondaba los treinta años. Con una vocecilla y una vergüenza extraña en mi la pregunte que había dicho.
Te preguntaba si te gustaba lo que veías.
¿Acaso habría algún hombre con ojos en la cara al que no le gustara contemplarte?
Ja, ja, ja. ¿Acaso quieres hacerme ruborizar? Te aviso que no te será tan fácil, pequeño.
¿Me has llamado pequeño? deberías saber que ya tengo veintitrés años y pelos en los huevos.
Vaya me has impresionado, tienes razón no eres un pequeño, así que te llamare yogurin.
¿Y yo como debería llamarte?
Puedes llamarme como quieras.
La pregunta de antes era una forma de preguntarte tu nombre.
Ya lo había entendido. Mi respuesta de antes era una forma de no contestarte, yogurin.
Bueno pues si no me dices tu nombre y visto que tú me llamas yogurin yo te llamare a ti sirena, ¿Qué te parece?
Me gusta. Para agradecerte que me hayas puesto un nombre tan bonito te haré un regalo.
La espectacular \"sirena\" me cerro los parpados con los dedos, me acaricio los labios y al instante sentí su boca sobre la mía, y aunque yo intente hacer ventosa y meterle la lengua, simplemente fue un pequeño beso en los labios. Después sonrió, se dio media vuelta y se fue, aunque antes de desaparecer por las escaleras dejo una ultima frase en el aire.
Me alegro de haberte conocido yogurin, tal vez volvamos a vernos. Mientras eso ocurre deléitate con el movimiento de mi culo mientras me marcho.
Después de que ella hubiera desaparecido me quede unos minutos sin apenas moverme, hasta que finalmente decidí volver a la discoteca. Cuando entre me acerque a Ana y los demás, pero por lo visto ellos ya habían decidido irse a sus habitaciones, así que me despedí de los demás y me fui con Ana a nuestra habitación.
Ana estaba bastante borracha y olía a alcohol, así que en cuanto entramos a la habitación la dije que se duchara, y la ayude a desnudarse y a meterse a la ducha. Mientras ella estaba en el baño, yo quite los bombones que el servicio de habitaciones nos había dejado encima de la cama, eché la colcha hacia atrás, me quede en bóxer que era como solía dormir, y como se me había pasado prácticamente por completo la borrachera y quería esperar a Ana despierto, me puse a leer tumbado en la cama.
Al poco rato Ana salio del baño en albornoz, abrió el armario, cogio algo de el, me dijo que iba a ponerse el pijama y volvió a meterse al cuarto de baño. Unos diez minutos después Ana volvió a salir envuelta en su albornoz, entonces yo deje el libro en la mesita y la hice hueco en la cama. Pero entonces Ana, que ya estaba mucho menos borracha que antes, se puso de pie en la cama y dejo caer el albornoz. Entonces vi que Ana no llevaba el pijama puesto, sino algo totalmente distinto. Llevaba puesto un corsé, guantes largos hasta mas allá del codo, medias, un tanga y zapatos de tacón, todo ello negro. Mi polla reacciono al instante y se puso durísima e hice amago de levantarme, pero Ana lo impidió con el pie y me empujo de nuevo a la cama. Entonces cogio la cinta de su albornoz y me ato con ella las manos en el cabecero, luego se puso encima y comenzó a besarme, primero en la boca y cuello, para luego ir bajando por mi cuerpo mientras me besaba y me lamía, hasta que llego a la parte cubierta por el bóxer.
Ana me lo quito, dejando al descubierto mi durísima polla, y comenzó a lamerla junto a mis cojones, y al cabo de un rato se metió la polla en la boca y comenzó a chupar. Ana se metía la polla completamente a la boca, a pesar de que a veces eso la provocaba ligeras arcadas, aunque ella seguía chupando como una loca. Al cabo de poco rato, yo note que me quedaba poco para correrme, pero entonces Ana paro y se saco mi polla de su boca. Yo la pedí que siguiera comiéndomela, pero ella simplemente sonrió y negó con la cabeza. Ana se desabrocho el corsé, dejando sus tetas al descubierto y las acerco a mi boca para que se las chupara. Que la comiera los pezones era algo que la encantaba y siempre la ponía cachondisima y la hacia lubricar en gran cantidad. Después de chupara a conciencia sus dos pezones, Ana los aparto de mi, volvió a ponerse de pie en la cama, aunque esta vez con sus piernas a ambos lados de mi cabeza, se aparto el tanga sin quitárselo dejando al descubierto su coño y entonces doblo las rodillas poniéndome su chocho en mi cara. Yo me puse a comérselo entero, el clítoris, su agujerito, sus labios, el perineo…
Mientras yo la lamía entera, Ana no paraba de moverse, restregándome sus partes intimas por toda la cara, dejándome de vez en cuando sin respiración por unos segundos. Cuando Ana decidió que ya tenia suficiente, volvió a ponerse de pie. Lo primero que hizo fue limpiarme la cara de sus jugos vaginales con su lengua, después volvió a apartarse el tanga dejando nuevamente al descubierto su coño, y se sentó sobre mí con mi polla dentro de ella. En esta nueva posición ella me cabalgaba al ritmo que quería. Primero despacio, apoyándose en mi pecho con sus manos y acercándose de vez en cuando a mi para besarme. Poco a poco fue aumentando la velocidad, hasta llegar a cabalgarme literalmente. Mientras Ana me follaba, ella no paraba de gemir, y los muelles de la cama cada vez sonaban más.
Yo fui el primero en correrme, y como siempre lo hice dentro de ella, ya que Ana tomaba la píldora. A pesar de que Ana debía de haber notado mí corrida dentro de ella, continúo follandome un rato más, incluso después de que ella ya hubiera tenido su orgasmo.
Cuando se canso, se tumbo a mi lado jadeando y me abrazo. Aunque al principio yo también estaba saciado de sexo, el ver a mi novia con ese atuendo que siempre conseguía ponerme a mil y el sentir su cuerpo junto al mío, hizo que se me pusiera de nuevo la polla dura y que me entraran ganas de follar de nuevo. La dije a Ana que me destara, que tenía ganas de follar de nuevo y que esta vez seria yo el que dominara. Ana sonrió, me desato y se abrió de piernas tumbada en la cama. Yo sin decirla nada la di la vuelta y la coloque a cuatro patas, la aparte el tanga y empecé a embestirla con toda mi fuerza.
Después de recuperarse de la sorpresa inicial, Ana empezó a recibir mis embestidas con placer, y las acompañaba con gemidos penetrantes. Me la follaba con toda la fuerza que podía, aunque a veces tenia que bajar la intensidad para poder descansar un poco. Mientras la penetraba chirriaba y golpeaba con la misma fuerza de mis embestidas la pared. Como hacia poco que acababa de correrme, estaba tardando mucho en volver a hacerlo, y Ana empezó a notar el cansancio de la postura, y poco a poco los brazos y las piernas la fueron fallando y acabamos tumbados en la cama, pero no por ello pare mis embestidas, hasta que finalmente me volví a correr.
Me quede un rato tumbado encima de Ana con mi polla dentro de ella. Los dos estábamos bastante sudados, sobretodo yo. Entonces me di cuenta de que con el ruido que habíamos hecho nos tenían que haber oído como mínimo en las habitaciones de al lado. Cuando por fin me tumbe al lado de Ana, esta se quito la ropa, nos tapo a los dos con la sabana, me abrazo y me beso. Yo la abrace y empecé a acariciar todo su cuerpo hasta que ambos nos dormimos.
De repente me despertó unos golpes, y todavía adormilado comprendí que venían de la puerta, así que me levante y la abr sin preguntar quien era. Detrás de la puerta y para mi sorpresa estaban mis cuñados, Victoria y Jorge. Prácticamente en cuanto abrí, Victoria se dio la vuelta y grito \"¡tapate!\", con lo que me di cuenta de que estaba desnudo, así que de inmediato cerré la puerta. A través de la puerta, les pregunte si querían algo, y mi cuñada con un tono de voz que dejaba claro su enfado que nos levantáramos ya, que teníamos que desayunar y luego ir a visitar Olsum, que el barco ya había atracado. Yo la conteste que ahora íbamos, y que nos esperaran en el salón de desayuno.
A pesar de que estaba muerto de sueño y estaba un poco resacoso, resistí la tentación de volverme a acostar, me acerque a la cama y me senté en ella cerca de Ana, que no se había enterado de nada y seguía dormida. Primero intente despertarla llamándola en susurros, después subí el tono, y como aun así no se despertaba, empecé a moverla ligeramente. Mi novia, que solía tener el sueño muy profundo continuo sin despertarse, así que decidí usar una técnica que nunca fallaba y empecé a masturbarla y a comerla los pezones. A los pocos segundos funciono, y Ana abrió los ojos mientras gemía ligeramente. Ella lo primero que dijo fue \"metemela\", que fue suficiente para ponerme la polla dura de un solo golpe, y de golpe se la metí en su coñito.
Aunque me apetecía un polvo largo y currado, sabía que nos estaban esperando para desayunar, así que fue un polvo bastante corto, que se limito a unas penetraciones a mucha velocidad hasta que yo me corrí. Después del polvo, le conté a Ana que su hermana y su cuñado había venido y que nos esperaban para desayunar, así que decidimos ducharnos los dos a la vez rápidamente e ir para allá.
La primera en levantarse e ir al baño fue Ana, mientras yo me quedaba en la cama unos segundos más observándola. Ana era bajita, yo la sacaba algo mas de una cabeza, morena, con el pelo recién cortado que le llegaba hasta los hombros, con un cuerpo con curvas pero sin pizca de grasa, unas tetas mas bien pequeñas, pero redonditas y firmes, y un culazo tremendo que es su punto fuerte, respingon, firme y durito fruto del footing las mañanas de domingo.
Después de observar como el bellezon de mi novia entraba en el baño, yo hice lo mismo. Nos metimos los dos en la ducha, y empezamos a enjabonarnos el uno al otro, y yo ponía especial atención en su lindo chocho. Siempre que me duchaba con ella yo me ponía muy cachondo, y esa vez no fue una excepción, pero como nos estaban esperando me contuve. Cuando salimos de la ducha, fuimos los dos a vestirnos, pero al verla toda desnuda y mojadita, no pude contenerme, así que me puse de rodillas delante de ella, y empecé a comerla el coño. Tenía el coño totalmente rasurado, ya que se lo había depilado así como regalo a mí para el viaje, y yo me disponía a devolverla el regalo. Empecé lamiendo suavemente sus labios mientras la introducía un dedito en el coño, después lleve mi lengua a su clítoris, y comencé a lamerlo despacio, mientras que aumente a dos los dedos que entraban en su coño. Poco a poco fui aumentando la velocidad de mi lengua y de mis dedos, y empecé a notar que sus piernas temblaban, entonces saque mis dedos de su coño y empecé a lamerla a toda velocidad su coñito entero. Ana empezó a gemir muy fuerte, y sus piernas empezaron a temblar aun más, hasta que se cayó al suelo. Yo aparte mi boca de su coño y la pregunte si estaba bien, pero como respuesta ella me agarro la cabeza con las dos manos y me la acerco a su chocho. Yo seguí comiéndoselo, cada vez mas y mas rápido, y cuando note que ya se había corrido, quise apartarme, pero ella me rodeo la cabeza con las piernas y no me dejo apartarla de su coño, con lo que seguí comiéndoselo.
Después de que Ana ya estuviera satisfecha, me dejo apartarme de su coño y nos vestimos.
Una vez vestimos nos fuimos al salón, que era donde nos esperaban los demás. En cuanto llegamos nos empezaron a meter prisa, y no nos dejaron a penas desayunar, ya que enseguida nos hicieron levantarnos de la silla.
Olsum era un pueblecito pesquero ligeramente parecido a San Vicente de la pesquera, aunque en este hacia indudablemente mas frio y era mucho mas verde. El pueblo era realmente bonito, y sobretodo le estaba gustando a las chicas.
Mi suegra y mi cuñada empezaron encabezando la marcha, y eran ellas las que decidían que ver y en que orden. Yo al principio iba atrás con Ana, pero al rato esta se adelanto con los demás y me quede yo solo cerrando la marcha. Absolutamente todos los de mi grupo lanzaban fotos a cualquier cosa que les llamara la atención, aunque yo ni siquiera me digne a sacar la cámara de fotos. Como me estaba aburriendo mucho, me dedique a mirar todos los culos femeninos, aunque como hacia mucho frio y todos llevábamos mucha ropa, apenas se marcaba ninguno, excepto el de mi cuñada. Victoria estaba muy abrigada de cintura para arriba, pero de cintura para abajo solo llevaba un pantalón negro ajustadísimo que incluso se le marcaba el tanga a través de el. Sin saber el porque, esta vez si que saque mi cámara de fotos, y empecé a hacer fotos a mi cuñada, sobre todo a su lindo culo. A partir de entonces la mañana se me empezó a hacer mas corta, ya que al menos tenía una afición.
De pronto a mi suegra se le ocurrió que subiéramos a un teleférico, así que nos dirigimos a el, aunque a mi no me entusiasmaba nada, ya que en la cabina no podría seguir haciendo fotos a Victoria. Antes de subir al teleférico teníamos que pasar por una tienda de regalos, y todos se pusieron a mirar regalos excepto, que continué con las fotos a la hermana de mi novia.
Al cabo de un rato me di cuenta de que aparte de Victoria, los demás ya se habían ido de la tienda y habían ido al teleférico. Me acerque a mi cuñada y la dije que teníamos que irnos, que los demás ya estaban fuera de la tienda, en cuando ella lo oyó les busco con la mirada por toda la tienda, y cuando se dio cuenta de que la decía la verdad, salio sin decirme absolutamente nada. Yo salí detrás de ella, aunque no me gusto que ni siquiera me hubiera dado las gracias, pero tampoco quería perder de vista su culete.
Llegamos donde el teleférico, y ya estaban todos dentro de una cabina, en la cual no cabía nadie mas, los encargados del teleférico nos vieron, pero pasaron de nosotros, cerraron las puertas y arranco la cabina. Desde la cabina nos hicieron señas de que nos esperaban al otro lado, encima de unas montañas, que era donde paraba el teleférico.
Entre teleférico y teleférico había que esperar diez minutos, y en ellos Victoria y yo no nos dirigimos la palabra, y apenas la mirada, ya que cada uno se quedo en una esquina. Cuando llego la siguiente cabina nos montamos Victoria y yo solos, ya que no había nadie mas esperando. Nada mas entrar, cerraron la puerta y arrancaron. Victoria se puso en un extremo y se puso a ver las vistas sin dirigirme la palabra, y yo me puse en el otro extremo mirándola. Nada mas entrar notamos mucho calor, que después de investigar un poco supuse que se debía que el techo era de cristal y se producía el efecto invernadero, así que ambos nos quitamos la chaqueta. Aunque debajo Victoria llevaba un jersey de cuello alto bastante grueso, al menos ahora se le adivinaban sus curvas.
Me estaba pasando todo el viaje mirando a mi cuñada, cuando de repente la cabina se paro. Al principio pensamos que entraba dentro del viaje, pero al ver que tardaba demasiado comprendimos que no era así.
Pasados unos minutos Victoria me miro y me pregunto que pasaba, a lo que solo pude contestar con un \"no lo se\", pero me di cuenta de que mi cuñada estaba bastante preocupada y estaba sudando a mares, lo que hizo darme cuenta de que yo también estaba sudando mucho. Me senté en el suelo del teleférico y me quite el jersey, aunque aun me quedaba una camiseta de manga larga y otra corta debajo. Victoria me miro, y pude adivinar que estaba sopesando la opción de hacer lo mismo, pero al final simplemente se sentó en el suelo enfrente de mí.
Yo no podía dejar de mirar a Victoria, ya que ella no paraba de sudar, y se le notaba que lo estaba pasando mal, así que la dije que se quitara el jersey. Victoria tardo en responder unos segundos que los dedico a mirarme, pero al final acabo respondiéndome de forma muy borde \"Tu haz lo que te de la gana, pero a mi déjame en paz\". Esa respuesta me sorprendió mucho, aunque no me lo tome demasiado mal, simplemente me quite la camiseta larga y me tumbe en el suelo usándola de almohada.
Habían pasado ya diez minutos mas sin que el teleférico se moviera, y entonces me di cuenta de que Victoria se estaba quitando el jersey, y como ella se dio cuenta de que la estaba mirando sonriendo, me tiro el jersey a la cara. Cuando lo cogi para quitármelo de encima me di cuenta de que estaba empapado de sudor, y así se lo dije a Victoria.
¡¿Qué dices!? ¿Pero como puedes ser tan grosero? Eso no se le dice a una chica, no eres más que un obrero asqueroso.
Ja, ja, ja, joder como te picas ¿eh? Y eso que solo te he dicho la verdad, pero no te preocupes que no eres la única que sudas.
Después de decirla esa frase me quite la camiseta corta que a esas alturas estaba empapada de sudor y se la lance a la cara. En cuanto Victoria recibió el camisetaza soltó un grito de asco, la aparto de ella y seguramente sin ni siquiera pensarlo se quito su camiseta y me la lanzo a mí. Inmediatamente después de eso, nos quedamos parados unos segundos, ya que mi cuñada se había quedado solo con el sujetador y estaba completamente roja de vergüenza. Yo no quería decir nada para que no se enfadara, y entonces Victoria se levanto y se acerco a mi, así que la tendí su camiseta, pero no la cogió como yo esperaba, sino que se sentó a mi lado, me echo una mirada picara que nunca la había visto y comenzó a hablar.
¿Qué le pasa al obrero? ¿Te da vergüenza? ¿Nunca has visto un sujetador o que?
¿Qué dices? ¿Vergüenza a mi? ¿Con quien crees que estas hablando? Yo no me pongo colorado con tan poco. Si me enseñaras las tetas a lo mejor.
Al decir esa última frase Victoria me dio un golpecito en el brazo y dijo un simple \"tonto\", pero que sonó completamente distinto a lo que me tenía acostumbrado.
Después de eso mi cuñada y yo empezamos a hablar, contándonos cosas de nuestras respectivas parejas mientras q nos reíamos, y se creo un clima tan agradable que incluso llegamos a quitarnos los pantalones sin casi darnos cuenta, quedándonos en ropa interior.
Yo no podía apartar mi mirada del cuerpazo de mi cuñada, que si ya de por si era precioso, el que estuviera sudando la hacia aun mas tremenda, y justo cuando tenia mi mirada clavada en sus tetas oí su voz.
Ayer me puse muy cachonda escuchándoos.
¿Qué? ¿Qué dices?
Anoche. Se os escucho a mi hermana y a ti haciéndolo, y me puse realmente cachonda. Y también me puse cachonda viendo como te hacia la paja durante la cena. Tuve un orgasmo tremendo gracias a vosotros.
Yo no sabia que decir, ya que me había sorprendido muchísimo el oírla hablar así, así que lo único que hice fue quedarme mirándola a los ojos, aunque lo que si reacciono fue mi polla, que se me puso como una piedra, lo cual Victoria noto al momento y se quedo mirándome el paquete y de repente se oyó un \"quiero verla\". El oír eso me dejo a la vez helado por la sorpresa y ardiendo de emoción, pero como pensaba que seguramente se refería a otra cosa la dije que no la entendía, y entonces ella dijo \"sacatela\" y al ver que no me movía volvió a hablar \"la polla, enséñame la polla\".
Después de esas palabras ya me quedo claro lo que ella quería, así que sin ningún preámbulo me quite el bóxer quedándome completamente desnudo y con la polla durísima y palpitando. Victoria se quedo mirándome la polla y después de un rato, sin decir absolutamente nada se quito el sujetador dejando sus preciosas tetas al aire. Yo no me podía creer lo que estaba pasando, mi cuñada, la pija de mi cuñada, a la que nunca había caído bien estaba delante mía casi desnuda comiéndose mi polla con la mirada.
Quiero que me vuelvas a provocar un orgasmo. Follame como te follas a la puta de mi hermana.
Victoria cada vez me sorprendía mas, pero desde luego no iba a despreciar su invitación, la tumbe en el suelo y yo me tumbe encima de ella y comencé a comerla las tetas, esas tetas redondas y firmes, y sobretodo sabrosas. Victoria gemía mientras me agarro la polla y me pajeaba lentamente, lo cual me puso aun mas caliente, y sin decir nada aparte un poco su tanguita y la metí de golpe mi polla. Mi cuñada al sentirla dentro grito a la vez que me clavaba las uñas en la espalda. Yo la embestía con toda la fuerza de la que disponía mientras que ella cada vez me clavaba mas las uñas y yo la agarraba con fuerza de su melena. De repente la cabina del teleférico empezó a moverse, y aunque lo lógico seria vestirse antes de llegar con Ana y los demás, no tenia pensado parar ahora, pero Victoria si. Mi cuñada me dijo que parara, que teníamos que vestirnos antes de llegar con los demás, y como no la hice caso y continué embistiéndola, tuvo que usar todas sus fuerzas para quitarme de encima y comenzó a vestirse rápidamente, así que todavía con el calenton en el cuerpo la imite. Pocos segundos después de habernos vestido llegamos a donde estaban los demás, que estaban esperándonos muy preocupados.
Nada mas bajar de la cabina Ana se me abrazo, y entonces nos dimos cuenta de que Jorge estaba sentado en el suelo con la pierna vendada. Nos explicaron que el novio de mi cuñada se había resbalado nada mas bajar del teleférico y se había roto el tobillo, y que se lo había curado el medico de guarda, pero que teníamos que volver rápidamente al barco a que se lo curaran mejor. Haciendo un gran esfuerzo para contenerme la risa les dije que a Jorge le llevaríamos entre Pablo y yo, y que nos adelantábamos cogiendo ese teleférico.
Esta vez no hubo más problemas con el teleférico y llegamos bien al otro lado, y diez minutos mas tarde llegaron los demás y volvimos al barco. Gracias a que al tonto de Jorge le había pasado eso apenas se hablo de la avería y no nos preguntaron nada sobre eso.
Llegamos al barco mas o menos una hora antes del limite para volver, y nada mas llegar llevamos a Jorge a su habitación y Victoria y mi suegra fueron en busca del medico. Mientras curaban a Jorge, Ana y yo fuimos a nuestra habitación, y nada mas entrar Ana empezó a besarme y a desnudarme. Yo ya sabia que se proponía, y aunque me había quedado con un calenton enorme, no era con mi novia con quien quería saciarlo, así que lo resolví comiéndola el coño hasta provocarla un orgasmo e inmediatamente después me fui a la ducha a bañarme.
Mientras me duchaba no hacia más que pensar en mi cuñada, lo que provoco que se me pusiera la polla como una piedra, así que comencé una deliciosa paja. Al cabo de unos segundos decidí que había mejores maneras de calmar mis ganas de sexo que con una paja. Salí de la ducha, y sin secarme siquiera, salí del baño, me acerque a Ana, que ya se había vuelto a vestir, la tumbe en la cama, la quite sus pantalones y su tanga y empecé a embestirla como una bestia. Después de superar la sorpresa inicial, Ana empezó a gemir y gemir de placer, mientras yo se la metía cada vez con más fuerza, mientras que me imaginaba que era Victoria quien recibía mis pollazos.
En cuanto me corrí recupere mi parte racional y deje de comportarme como un animal. Afortunadamente Ana no estaba enfadada, sino mas bien todo lo contrario. Nos vestimos y bajamos al salón a comer.
Ya había pasado media hora del limite que teníamos todos para volver de la excursión, y el barco ya se había puesto en marcha. Hoy en vez de empezar a comer directamente hicieron una recepción de bienvenido a todos los que estábamos en el crucero. La verdad es que había muchísima gente, de todas las edades y nacionalidades. Lo que mas me alegro fue ver a mi querida \"sirena\", llevaba un vestido negro muy largo y ceñido, que marcaba a la perfección sus preciosas curvas. Estaba acompañada de un hombre algo mayor que ella, quizás diez años más, y que me parecía que no encajaba mucho con ella. Con ellos también estaban dos jóvenes, un chico y una chica, que calcule tendrían unos años menos que yo. El chico me pareció bastante normal, aunque la chica me llamo muchísimo la atención, aparte de por que estaba buenísima, por como iba vestida, llevaba los vaqueros puestos mucho mas debajo de su cintura e iba enseñando la mayor parte de su pequeño tanga, también llevaba un top cortisimo por abajo y escotadísimo por arriba que te revelaba que no llevaba sujetador.
También distinguí entre la gente a la pareja que se daba el lote en el autobús, que seguían muy melosos el uno con el otro, aunque mas recatados que en el autobús. También me