Demás esta decir que en el camino Loly iba prendida a mi verga, que con el calor de los pocos tragos que tomé, ya la tenía más que lista, Loly a su vez, le había encantado ver que yo era circuncidado, (creo por algún asunto religioso), se iba en alabanzas para mi pene, la tenía en su boca, y varias veces, mientras manejaba, tuve que disminuir la velocidad, por que estuve a punto de eyacular y........... me temblaban las piernas, pero quería hacerlo dentro de ella, y darle una buena culeada.
Llegamos a la suite y Loly fue de inmediato al matadero, no me dio la oportunidad de desvestirla, que tanto me gusta hacerle a una hembra; ella quería ser poseída y mientras más pronto mejor, estaba, como decimos acá “arrecha la puta”, así que como primerizo… al paso me quité el pantalón junto con los boxer’s para que Loly morboceara un poquito aquello que se iba a comer, pero ella, ¡ni para que!, ya tenía abiertas las patas y como buena puta, había ido en Jeans y sin bragas, me mostraba su linda, pequeña rajita bordada, se notaba que estaba realmente excitada y deseosa pues a pesar de venir derramando sus deliciosos aceites vaginales, se la notaba mojadita; sus pechitos redonditos y blancos con unas aureolas café claritas, ¡deliciosas! tenían sus pezoncitos bien paraditos, Loly extendiéndome los brazos me dijo:
- Vente Javi, méteme la verga que estoy deseando tenerla dentro.
Como antes he dicho, “a una hembra no se le niega ningún capricho en la cama” y si ella quería ser penetrada, pues había que darle gusto a la puta, además que intenté mamar un poquito de sus juguitos vaginales y me dijo muy sonoramente
– “¡Méteme la verga chucha! que me desespero”.
Como tenía a mi muchacho listo para hacer su tarea, apunté directito al huequito…
–“Sin miramientos mi amor, toda de una sola”, me dijo la puta, así que le clavé la verga cuan ancha y larga es, vi a Loly suspirar cuando nuevamente sintió el tronco entero dentro de ella; con sus rodillas presionaba mi cuerpo para retenerme, sus frases durante el culeo eran siempre gratificantes,
-“¡Vamos Javi!, que esta riquísima, todo el tronco mi amor, dame duro que esta gorda y rica tu verga, dame duro que soy bien puta”.
Era realmente delicioso darle verga a esta hembra que se deleitaba con mi miembro dentro de ella, y Loly gozaba como desquiciada, me sobaba, me arañaba, me besaba, me agarraba de los cabellos, de las orejas. Con las rodillas, me apretaba del cuerpo se entrelazaba con mis piernas, de todas partes, con tal de sentir más y más adentro el pene, tenía la verga muy tiesa y Loly parecía ninfómana; la sentí venirse una sola vez y luego la seguí bombeando, cuando sintió mi lechita que se derramaba en su interior, ya solos, no como en la playa, ahora sin la presencia de Rosa, enloqueció, me abrió sus piernas, las puso sobre mis hombros, me apretó el cuello como haciéndome una llave de judo, me jalaba contra su pelvis queriendo sentir más semen, gritaba como loca y me rogaba llorando por que le diera más leche, era un griterío fenomenal, algo así:
- “Vamos mi amor, dame toda la leche que tengas cabrón, así, así, asíiii, vente todo dentro de tu perra papacito, dámela toda mi amor, sí, sí, sí, mete toda tu verga carajo, dame todo tu semen…, dame, dame, dame, dame, la quiero toda… vamos Javi, por Dioooooossss, así papito, así, lléname, que me encanta la leche, dame toda así, así, mas Javi, toda, todaaaaaaa”
Como que esta locura de gritos y apretones de piernas, arañazos, jalones, besos, estrujones, etc, que eran nuevas para mí, sirvieron para hacerme llegar a un clímax realmente fabuloso, desfogué tanta leche, que me pareció vaciarme en el vientre de la flaca.
A Loly se la veía feliz con todo el semen y tenía su rostro iluminado, en realidad la flaca se lució al momento de recibir el depósito seminal y a mí claro, me encantó mearme en esa rica conchita, apretadita, que tenía la flaca y me raspaba el tronco.
Descansamos unos quince minutos, pues realmente la Loly terminó más extenuada que yo, no era para menos luego de todo el griterío y gimnasia que había hecho al sentir mi leche en su vientre…; encendió un cigarrillo y esperó en lo que llamamos “refinar el palo”, acabó de fumar y encendió un segundo para conversar un ratito mientras nos reponíamos.
Al terminar el faso, se puso a jugar con mi pene y al sentir la sangre penetrar dentro del miembro, se echó sobre él y lo mamó, con tal fuerza que me dolían los huevos ante las fuertes chupadas que me daba la flaca; tenía la vagina de Loly en mi rostro con sabor y aroma a puta recién culeada y con mucha leche mía dentro y que se le corría por el culo, tenía la vagina de Loly espetando líquidos vaginales, mientras que ella buscaba la erección perfecta, al sentirla en su boca como ella deseaba, se dio vuelta y se sentó sobre mi pene auto penetrándose por la vagina, sentada en mi tronco, brincaba como loca sobre mi pene enloqueciéndome con sus gritos, la excitación iba en aumento, se echaba sobre mí regalándome sus redonditos senos para que los chupara, cuando los tenía en mis labios, y cuando estaba muy excitada, me gritaba que se los mordiera y chupara con fuerza, cosa que yo muy, muy excitado hacía; Loly tomó de sobre el velador el frasquito de aceite que había llevado que tenía un aroma penetrante y que me excitó más y con el dedo se embadurnó el ano metiéndose el dedo anular hasta donde le cupo, preparándose para que la clavara, le di la vuelta y como suponía que ella deseaba ser empalada, la puse con las patas al hombro y Loly me dijo
-“Espera papito, que aceito ese rico tronco mi amor, quiero sentirlo enterito en el culo”… Me aceitó el falo con su manito y quedó preparada para la sodomización… -“Cómeme,… ¡adelante papacito!,… sin piedad”…
Con las patas tan abiertas, me fue sencillo meterle la verga por el culo, la flaca cuando sintió la cabecita en el arito del ano empezó a gritar como si ya la tuviera dentro, me descontrolé un poco pero ella se empujó contra mí pene y quedó totalmente ensartada, sus gritos eran de verdadero gusto, lloraba y gemía sintiendo el pene en sus entrañas, me insultaba, me maldecía y con lágrimas en los ojos me decía,
-“¡Vamos hijo de puta, culeame cabrón, dame duro que me encanta, dame mi amor, métela toda, toda, toda, toda,… hasta las entrañas, dame con fuerza que soy putísima, me encanta tu verga!
La puta chillaba, lloraba y maldecía mientras le hacía serrucho, pero sus palabras denotaban placer, un placer que me era desconocido hasta ese día; luego de estar un rato dándole y dándole, la flaca, con su vista en mis ojos y el aliento entrecortado por el placer dijo:
- “Levántate despacito papito… sin sacarme la verga,… agárrame de las patas, elévame contigo y pasa un pierna delante mío…, bombéame… así cariño, quiero sentir bien adentro tu verga”
Diciendo y haciendo, con mucha dificultad, seguí sin despegarme de Loly sus instrucciones y ella quedó solo con la nuca sobre la cama, el resto del cuerpo estaba paralelo al mío mientras le clavaba la verga. Cuando estábamos en posición, Loly gritaba como si la estuviera matando, era un placer salvaje el que sentía; su esfínter me tallaba la verga de arriba abajo, la cabecita del pene me daba un placer que no puedo describir, mis huevos chocaban indistintamente con su culo y con la vagina; entre los gritos y jadeos de Loly, pronto sentí que me iba a correr, Loly me dijo que no lo hiciera sin ella, bombee con mucha fuerza a pedido de la puta y la verga ya no me sostenía la leche, Loly me rogaba que la esperase, varias veces y se meneaba con fuerza como si bailara con mi verga, hasta que no pude más y me desleché en el ano de la flaca.
Cuando me salía la leche, me flaquearon las piernas y no pude mantenerme en pie, caí con la verga, aún en el culo de Loly, sobre ella; grité por el éxtasis de la clavada y por el dolor que sentí, pues me pareció que se me había partido en dos la verga, éramos unos locos, parecíamos clientes del “Lorenzo Ponce” (Hospital Psiquiátrico de Guayaquil); cuando saqué la verga del ano de la Loly, la loca salió corriendo hacia el baño gritando que se quemaba, la escuché en el Bidé rociándose el culo y de inmediato un suspiro para regresar a mi lado e irse directito a mamar mi verga.
Estábamos extenuados, caímos sin aliento y nos dormimos alrededor de dos horas, Loly con mi verga en los labios y yo lamiéndole el culo.
Cuando me desperté, Loly estaba en la ducha y en cuanto me sintió me llamó para que la acompañara, el agua estaba rica y tibiecita, y la flaca se aseaba concienzudamente la chucha y el culo, tomaba de su chepa y de su ano la leche que aún tenía y se la metía en los labios saboreándola, eso me excitó, me arrimé a ella y Loly se entrelazo a mis labios antes de jabonarse; me besaba con verdadera pasión,
- “Estuvo riquísimo papito, que rico tronco que tienes”; pronto sintió entre sus piernas la verga que tanto deseaba elevándose por entre sus piernas, se restregaba en ella, la sobaba con cariño tratando de que se erectara más para seguirla usando, pero era inútil, el último encuentro me había dejado verdaderamente KO, No hubiera podido clavármela con la erección que ella gustaba, ni con todo el deseo que tenía por la “puta loca”; mi deseo por la flaca iba en aumento, pero mi cuerpo no respondía, era la primera vez que me sucedía, de pronto Loly salió de la ducha diciéndome con un beso, que la esperase, yo me refrescaba con el agua que tibia que mojaba deliciosamente mi cuerpo.
Al regresar Loly, me abrazó tiernamente y juntó sus labios a los míos para en un besó salivoso y con su lengua jugando e mi boca, pasarme disimuladamente la pastilla azul mágica, la que enaltece y da seguridad al sexo masculino y por la que las mujeres rinden loas de rodillas a la ciencia médica; no lo sabía sino hasta que mi garganta sintió el raspadito de la pendejadita esa.
Hasta ese día no había creído tener necesidad de usar una de estas maravillas, siempre había tenido la suficiente potencia y arrestos para satisfacer a la hembra, que tuviera en mi lecho; pero… “para todo hay una primera vez en la vida” y con la desesperada por verga que es Loly, me tocó sentir los efectos mágicos del fármaco.
- ¿Qué me has dado Loly? Pregunté algo asustado,
- Algo que nos dará todo el placer del mundo el resto de la noche papacito.
Supuse qué era y me tranquilicé, Loly siguió su tarea, con besos, caricias, y ¡como no!, lamidas, mamadas, por que en esto de la felación Loly era una maestra, no pasaron sino unos diez minutos de actividad sensual de la flaca cuando de pronto el tan ansiado efecto endurecedor de vergas se hizo sentir en los labios de la zorra; se puso en pie y entre las piernas de la puta, estaba ahora en todo su esplendor el tronco más duro que había tenido en mi vida; estábamos duchándonos, pese a que era una cómoda tina en que estábamos metidos. Loly se arrimó contra la pared levantando cuanto más pudo su culito, dejándome ver su mojadita raja, lista y dispuesta para penetrarla, no perdí mucho tiempo y Loly, sagazmente se empotró la verga en la vagina, que mojada y con sus deliciosos jugos, gritaban ¡clávame tu carne!.
Sin mucha espera y gracias al milagro de la ciencia, mi cuero se agitaba mientras hundía mi carne súper dura en la puta que gozaba sintiendo su obra abrirse paso entre los pliegues de su chepa. Loly se meneaba, y se movía de adelante para atrás, de atrás para adelante, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo, de abajo a arriba, me estaba haciendo “la Sta. Cruz” y yo con el impulso científico en mis venas, daba gracias al creador por tener entre mis piernas el órgano de alabanza y satisfacción femenino en toda su gloria.
Se lo enterraba, con más fuerza que la que tuve al entrar a la contienda horas atrás, me sentía un dios haciendo gritar fenomenalmente a la puta quien en cada embestida mía, daba gracias a dios por habérsele ocurrido llevar dentro de su bolso, una de estas milagrosas pastillas.
Mi potencia era extraordinaria, Loly acabó tres veces y en cada orgasmo sus gritos eran ensordecedores y yo, tieso como verga de asno en primavera y nada que se aflojaba mi leche; sentí de pronto algo calientito que mojaba tanto mi verga como mis piernas, Loly me estaba meando de placer, era su delicioso baño dorado; Loly puso en marcha la parte “B” de su plan y mostrándome el aro de su culito me dijo.
- Vamos Javi, rómpeme el culo con tu ricota verga.
La puse en cuatro contra la bañera y como aún nuestros miembros tenían restos del óleo suavizante que nos habíamos puesto para la primera enterrada, perforé con fuerza el ano de Loly, que gritó salvajemente, me insultó la madre y hasta me dijo del mal que iba a morir, Loly se corrió en llanto cuando terminé de enterrarla y así en cuatro Loly disfrutaba hasta el último rinconcito de mi súper erecta verga, digo que la disfrutaba, pues pese a los gritos y aullidos, su vagina dejaba escurrir nuevos y deliciosos jugos vaginales, que en mi mano, metida en su inflamado clítoris, recogía y me llevaba a la boca para saborearlos, (a mi me encantan, eso ustedes ya lo saben), no encuentro sabor tan dulce como el jugo de una hembra arrecha y Loly estaba que se comía las paredes de la arrechera; se hizo para atrás y caímos al otro lado de la bañera, otra vez con Loly ensartada a mi verga y yo, bombeando ese delicioso y hambriento culo mientras la sostenía de las caderas y jugaba unas veces con su clítoris y otras con sus dulces tetitas; la puta estaba en lo más elevado de su éxtasis cuando luego de mucho tiempo bombeando a la puta, sentí que se me venía la leche, se lo dije a Loly, quien gritando otro orgasmo me dijo:
- ¡Dámela en la boca amorcito!, ¡dámela que me la quiero tragar esta vez!
Saque la verga de un jalón pues ya no podía retener más la leche y prácticamente me oriné en la garganta de la puta, quien de rodillas tomaba mi falo y lo masturbaba, unas veces con la mano y otras con la boca, tratando que mi verga le diera todo el jugo que ella quería, cuando apareció el néctar esperado Loly se prendió de mi verga, como si se tratara de un chupón, chupando los chorros que inundaban su garganta con placer lo succionó con tal fuerza que mis gritos no solo eran de placer, sino mezclados con dolor; al terminar la eyaculación en su boca, la abrió y me mostró la leche que se estaba tragando, se puso en pie, me besó tiernamente y desfallecimos.
Extenuados dentro de la tina, y medio envueltos en una toalla que hacía ver súper sexy a mi putita, lentamente fuimos hasta la habitación, donde como era de esperarse, Loly encendió otro cigarrillo que acompañé gustoso, pues en serio necesitaba “refinar el palo”. En eso estaba, cuando sentí que mi cuerpo acusaba una vez más los efectos de la pastilla milagrosa, nuevamente la verga en riostra y Loly que echaba una bocanada de humo americano, gritó de pronto “¡mí verga bendita!”.
Sin perder tiempo, apagó su cigarrillo, me oleó el tronco y se trepó sobre mi pene enterrándose la verga por el culo, mi pene casi sangraba y no se como el ano de Loly resistía tanto, pero para ella esto del culo era su vicio particular, le encantaba y lo deseaba con locura, para ella no era un sacrificio ser enculada, era un delicioso arte; fue cuando recordé que Rosa me lo había contado como chisme sobre su amiga, que a Loly le encantaba que le dieran por el ano y yo había olvidado este particular.
Loly saltaba como degenerada, una vez más sobre mi verga ya súper erecta, era nuevamente el efecto de la pastilla milagrosa, Loly se divertía con mi verga y me encantaba tener a la flaca como una niña jugando en mi pene, pese al dolor; conmigo boca arriba, la flaca empezó a girar 360 grados sobre mi cuerpo, como atornillándose la verga, a mi me raspaba el tronco y a ella le sacaba gritos de placer con cada vuelta; como la erección era poderosa y potente, la puta se dio las de alternarse entre la chucha y el culo, y cuando culeaba, claro me dolía, pero era evidente que Loly más disfrutaba de ser sodomizada; me buscó en la cama en todas las posiciones, la tomé por el culo, patas al hombro, como ella me había dicho con las patas en el cuello que disfrutaba tanto, en cuatro a lo perrito, una de las nuevas que aprendí con la puta le llamaba “la santa cruz”: Loly se puso en pie y se arrimó contra el cabezal de la cama, me dijo “dame verga a la paraguaya papito”, esto es con las piernas de ella bien abiertas y de pie besándonos; así hice y cuando le iba a enterrar la verga en la chepa, la tomó entre sus manos, me miró bañada en deseo sexual y se la encajó por el culo; yo la sostenía y ella se metía todo el tronco posible mientras gritaba de placer, la sodomización era total, le entraba todo el falo y la puta me besaba con más pasión mientras alcanzaba el éxtasis total, era riquísima la pose y solo gracias a la pastilla milagrosa podíamos hacer esta maravilla sin que se me cayera o se le zafara del culo.
Otra pose que aprendí con la puta, abriendo en escuadra una sus patas y ensartándole el culo desde atrás dejando únicamente su hombro asentado sobre la cama; en esa posición me vine nuevamente en el ano de la puta, y como al principio, Loly salió gritando al bidé que se quemaba pero como la verga estaba listo, casi de inmediato, venía a que se la enterrara por el culo otra vez.
Loly gozó otros dos orgasmos bien gritados, pero ya no tenía leche que darle, solo era la sensación de la verga erecta que la penetraba y en que la puta se deleitaba y al final la sensación de acabar, pero echando aire.
A la puta esta, no le importaba si le daba o no semen, solo quería tener dentro el pedazo de carne bien erecto y gozarlo; ella gozaba, y a mi ya me dolía el pene, tenía la cabecita roja y temía que en una de estas, botara sangre, así que luego de mí último polvo de aire, contra la voluntad., insultos y malas palabras de Loly, me eché a dormir, claro que Loly luego de renegar me propuso que durmiéramos con el palo enterrado en su culo; me acompañó en mis sueños, con la verga metida en su culo, pues quería aprovechar la erección de la pastilla mágica y dormir con una verga enterrada en su cuerpo.
Dormimos hasta las 5 AM, claro que para esa hora se me había pasado hace rato la erección, pero al despertar, me di a la tarea de excitar a mi compañera de cama, abriendo sus piernas y lamiéndole la chucha, acaricié sus tetitas muy suavemente, hasta que la puta, como era lógico, empezó a derramar sus sabrosos jugos que ahora sí puede tomar de la fuente a la boca, (agridulces dulces y deliciosos me emborraché con ellos), así conseguí, en pocos minutos darle a Loly un sabroso mañanero, con gritos de orgasmo incluidos, y ella disfrutó de que la levante como corresponde a una reina, como se debe levantar a una buena puta, ¡Dándole verga!.
Luego de esa noche, he evitado por todos los medios salir con Loly, pero aún así, cuando va por mi estudio, llega a eso de las 7 PM, cierra la puerta de mi privado con llave y me obliga a no recibir llamadas ni clientes, hasta que la puta sale contenta de ser bien culeada o cuando nos vamos de fin de semana con Rosa, como ya casi no puede por la preñez, sino en posiciones especiales, que complazco, Loly se queda por entero hecha cargo de mi tronco mientras Rosa se pajea viéndonos culear.
Dice que le gusta el grueso de mi verga y que la hago feliz rompiéndole el culo; he llegado a pensar, que Loly esta loca por la falta de marido que le de verga, por que ninfómana, ¡eso sí, no es!; es solo que le gusta la verga y sobre todo, le gusta mostrar su arte de entregar el chiquito.
LEXO
Espero que les haya gustado mi relato, pues es real, también espero que Loly no se entere. Cuando lo lean, también espero me dejen sus comentarios, su amigo Lexo