En respuesta a un anuncio nuestro en el que pedíamos chicos para tríos, uno de ellos nos escribió proponiéndonos un juego que nos pareció excitante. El juego consistía en que quedáramos un día y que yo fuera con los ojos vendados, y él empezaría a tocarme y besarme, sin que yo pudiera ver quien lo hacía.
Le contestamos aceptando su juego y ayer lunes quedamos con él en un pub, que se caracteriza por tener poca luz.
Cuando llegamos y nos sentamos............. me puse uno de esos antifaces que se usan en las playas para tapar los ojos, habíamos elegido ese antifaz, pues es muy pequeño y se disimula bastante bien, sobre todo en una sala con poca luz.
Al poco tiempo de estar sentados, sentí que mi marido se levantaba y saludaba a alguien, el cual me saludó a mí y se sentó a mi lado.
Yo con los ojos tapados permanecía quieta, sin moverme apenas mientras charlábamos, fundamentalmente de temas sexuales, esperando el momento en que me empezara a tocar.
Cuando me estaba hablando de la fantasía que nos había propuesto y de si me había excitado, sentí como su mano me acariciaba el pecho por encima de mi ropa y como, poco después se introducía por debajo de mi mini falda, acariciándome los muslos, llegando hasta mi sexo, el cual llevaba al descubierto, sin ninguna tanga que impidiera las caricias en él.
Si ya de antemano estaba excitada, por el morboso juego, cuando sentí las manos de quien para mí era un perfecto desconocido, al menos visualmente, mi sexo se mojó todavía más y emití pequeños suspiros de placer, animándole a continuar con sus caricias.
Mientras me besaba en la boca sentí dos dedos que se deslizaban dentro de mi sexo y una mano, que adiviné de mi marido, meterse dentro de la blusa que llevaba y acariciarme los pechos. Tardé poco en correrme, con los dedos dentro de mi sexo, la mano en mis pezones y la lengua llenando mi boca.
Mi marido dijo que nos fuéramos al club de intercambios al que solemos ir, pues íbamos a dar un auténtico espectáculo porno en el pub en donde estábamos. Ya había varias personas que, por lo visto, nos estaban mirando algo escandalizados.
Con los ojos tapados me condujeron entre los dos al coche, mi marido conduciendo y el chico en el asiento de atrás y yo en el de al lado del conductor. Durante todo el trayecto hasta el club nuestro acompañante no dejó ni un segundo de acariciarme los pechos, después de abrirme la blusa que llevaba.
En el club nos sentamos, yo siempre con los ojos tapados, me extrañó que no me tocaran en cuanto estuvimos sentados, pero enseguida comprendí por qué. Sentí que me cogían de la cintura y me sentaban encima de alguien, que me imaginé que sería nuestro acompañante, según me senté sentí como una polla penetraba mi sexo y supe que durante el poco tiempo en que no me tocaron, simplemente es que se estaba sentando y sacándose la polla del pantalón para metérmela allí mismo.
Con placer morboso empecé a cabalgarle, sintiendo su polla entrar y salir de mi sexo. Mientras mi orgasmo se acercaba sentí como me desnudaban, alguien me quitó la blusa al mismo tiempo que otro me quitaba la mini falda, quedándome completamente desnuda. Mientras cabalgaba la polla que tenía dentro, una boca me chupaba los pezones, ya muy duros y excitados. Me corrí y enseguida sentí la leche del que me estaba follando derramarse en mi interior, inmediatamente, sin tiempo a descansar, sentí como otra persona me cogía y me sentaba encima de él, metiéndome su polla también. Nueva cabalgada y nueva corrida. Cuando mi segundo follador de la noche se corrió en mi interior, volvía sentir otras manos que me sujetaban de la cintura y me sentaban encima de otra polla, comprendí entonces que no sólo mi marido y nuestro acompañante me había follado sino que otro hombre hacía lo mismo, pues era imposible que en tan poco tiempo se hubieran recuperado de su corrida.
Después de correrme de nuevo y antes de que él que estaba en mi interior se corriera fui alzada en brazos y, con su polla dentro de mí, llevada a las camas, donde mientras continuaba follándome, unas manos acariciaban mis pechos y otra polla se introducía en mi boca, juego sexual que se repitió tres veces más, cada vez que una polla abandonaba mi sexo después de correrse, otra se metía enseguida, otra polla sustituía a la de mi boca y otras manos sustituían a las que acariciaban mis pechos.
Cuando nos derrumbamos, exhaustos, hice ademán de destaparme los ojos, pero una mano me lo impidió, al mismo tiempo que me decía al oído: "¿No, es más morboso que no veas a quienes te hemos follado esta noche, como aquella vez que me la chupabas?".
Me ayudaron a vestirme, dándome mis ropas, y fui conducida al coche, donde fue mi marido, una vez, ya solos quien me dijo que ya me podía quitar el antifaz. A su pregunta respondí que la sensación de no poder ver a quien te follaba, de, ante la falta de visión, concentrarte, exclusivamente, en las sensaciones táctiles del sexo era tremendamente excitante y morboso, que me gustaba intentar adivinar qué polla me estaba penetrando el sexo y qué polla la boca, qué boca te besaba y que manos te acariciaban y que me gustaba, ante la imposibilidad de averiguarlo, abandonarme a mis sensaciones de placer y, simplemente, sentir el placer de una polla penetrarte al mismo tiempo que chupaba otra y mientras unas manos endurecían y daban placer a mis pezones. Acordamos que con algún otro chico de los que teníamos pendientes para hacer tríos volveríamos a repetir el juego.