A Álex lo conocí en la playa y por su intermedio conocía Sami........................... A esta altura no sé cómo definirme. Soy heterosexual porque me gustan las mujeres y gozo muchísimo con ellas. Pero también tengo algunas tendencias gays ya que nada me cuesta disfrutar con una persona de mi mismo sexo. En todo caso podría decir que soy bisexual o, como dice una amiga mía, polisexual.
Esto me pasó un día en las playas de Costa Azul, Uruguay.
Aquella tarde me fui allí solo. No tenía nada que hacer y el calor era insoportable. En la costa estaba divino y al llegar me zambullí en un hermoso mar de color verde.
Luego me tiré a tomar Sol y a pocos metros de donde estaba se organizó un partido de Valley Ball.
Cuando se arman los equipos a uno de ellos le falta un jugador y me invitaron a tomar parte del juego.
Acepté.
Luego de jugar volví al agua pero esta vez acompañado de un chico con el que entablé conversación. Era delgado y de baja estatura. Usaba el cabello largo hasta la mitad de la espalda.
Sus ojos eran aniñados y su sonrisa permanente. Tenía veintitrés años y, en aquél momento, yo tenía treinta y siete.
Mientras nos bañábamos charlamos sobre todos los temas y el sexo empezó a predominar en el coloquio.
Salimos del agua y me acompañó hasta donde yo estaba instalado.
Me dijo que era gay y que hacía cinco años que estaba en pareja con un tal Sami quien no había podido acompañarlo a la playa ese día. Ambos eran de Montevideo. Según contó, él y Sami desde hacía tiempo tenían intenciones de encontrar a alguien apropiado para tener una cama de a tres.
Yo ya había tenido relaciones con chicos e inclusive había probado la experiencia de estar de a tres en una cama la idea de volverlo a hacer me fascinaba pero no le dije que ya lo había hecho.
_\"Mira, Álex, si bien he estado con hombres no lo he hecho de a tres\".
_\"¿Te gustaría probar?\"
_\"¿Me estás invitando?\"
_Y... no sé. Recién te conozco pero veo que los chicos te gustan\".
_\"Claro que sí. Y tu me gustas desde que te vi\".
_\"Tu también me gustas y seguro que le gustarás a Sami\".
Luego de charlar al Sol durante un largo rato y de volver a bañarnos me ofrecí para llevarlo. Él aceptó.
Con el Sol desapareciendo en el mar nos subimos a mi auto y salimos hacia Montevideo.
En el camino nos íbamos tocando las piernas y haciéndonos caricias por sobre el short.
Álex era muy atrevido y sin pedir permiso metió su mano por debajo de mi traje de baño y me tomó el miembro que ya estaba duro como una roca de la playa.
_\"¡Qué divino es esto que estoy tocando!\"
_\"¿Te gusta?\"
-\"Sí que me gusta. Y te pido que pares para besarlo.\"
Los dos estábamos calientes como brasa y, antes de llegar a Montevideo, nos metimos en un motel.
Ález estaba divino. Tenía un cuerpo pequeño pero firme. Con su pelo largo parecía una mujer cuando me daba la espalda.
Me tiré boca arriba sobre la cama y él empezó a hacerme el sexo oral. Era un maestro.
Empezaba por los testículos luego subía y me lamía el glande, después daba unas mamadas profundas etc etc.
Me hizo acabar y se tomó hasta la última gota de mi esperma. Estuvimos un rato quietos, charlando de cualquier cosa, hasta que comenzó a tocarme otra vez y volví a tener una erección brutal.
Con suma habilidad, aprovechando lo liviano de su cuerpo, se sentó sobre mi cintura de tal manera que mi pene quedó completamente adentro de su cola. Comenzó a hacer unos movimientos increíbles y, minutos después, volví a eyacular.
Y, como no puede ser de otra forma, también yo le practiqué el sexo oral. Me dijo que le gustaba cómo se lo hacía.Me Eyaculó y me gustó recibir su jugo en mi boca. Luego me coloqué boca abajo y Álex se lanzó sobre mí para penetrarme hasta el fondo y lograr así su segundo orgasmo.
Volvió a decirme que a su novio, Sami, le iba a encantar hacer una cama de a tres siendo yo el invitado.
Quedamos de vernos al otro día y allá fui.
Era una tarde tan calurosa como la del día que conocí a Álex en la playa.
Cuando vi a Sami por primera vez no lo podía creer. Tenía diecisiete años. Era bien blanco de piel y con unos profundos ojos celestes. Su rostro parecía el de una mujer. Usaba el pelo bastante largo recogido en una cola. Sus manos eran delgadas y bien blancas. Estaba divino. Ahí supe la razón por la cuál ellos habían estado tanto tiempo juntos.
En la casa estaban ellos y nos sentamos en un sillón.
Sami sabía todo sobre mi. Yo estaba algo nervioso porque con Álex, el día anterior había pasado muy bien y Sami me gustó desde que lo ví.
_\"Eh...perdón, Álex, me permites darle un beso a Sami\".
_\"Si él quiere por mi no hay problemas.\"
_\"Y tu, Sami...¿Me permites darte un beso?\"
Sami se sonrió y de esa forma me acerqué y le di un beso en la comisura de los labios ante la mirada de Álex.
En vista de que tenía autorización empecé a besarlo apasionadamente y él me respondió abriendo bien amplia esa boca idéntica a la de una mujer.
Luego de unos minutos Álex se incorporó a la acción y empezamos a besarnos entre los tres. Yo besaba a Sami, que era el más lindo, y al cortar unos segundos unía mi boca con la de Álex. Entre ellos también se besaban de la forma que acostumbraban a hacerlo.
Nos quitamos la ropa y nos fuimos a la cama. Seguimos besándonos, acariciándonos, tomando contacto con los miembros. Sami tomaba el mío con una mano y el de Álex con la otra. Yo acariciaba el de Sami y con la otra mano tocaba los testículos de Álex.
De inmediato hicimos una cadena de sexo oral. Yo le mamaba el pene a Sami mientras Álex hacía lo propio con el mío.
Me pidieron que pusiera boca arriba y ambos comenzaron a mamarme a la vez al tiempo que se besaban entre ellos. Pasaron pocos minutos antes de lanzar una acabada feroz que se tomaron entre los dos.
Después fue Sami quien se puso boca arriba y entre Álex y yo lo hacíamos gozar. Fue increíble la cantidad de esperma que eyectó. Me encantaba ver cómo Álex hacía gozar a su pareja. A Álex también le gustó la forma en que lo hacía yo.
Seguidamente fue Álex quien pasó al medio y Sami y yo fuimos los encargados de chupar. Pasó lo mismo que las veces anteriores.
Fue maravilloso penetrar la cola de Sami mientras Álex me besaba.
Fue mucho mejor penetrar a Álex y besar a Sami.
Y fue de locura cuándo ambos se colocaron boca abajo y comencé a penetrar unos minutos a cada uno.
Me sentí. mejor recibiendo el pene de Sami en mi cola que cuando lo hizo Álex.
Era evidente que Sami me estaba gustando más de la cuenta.
_\"Tengo que pedirles un favor\".
_\"Lo que quieras dale\".
_\"Sobre todo es a tí, Álex. ¿Te molestaría si le pido a Sami que me coja otra vez antes de irnos\"?
_\"Claro que no\".
_\"Y tu, Sami ¿Me cogerías de nuevo?\"
\"_Estaba esperando que me lo pidieras\".
De esa forma volví a sentir en mi culo la hermosa verga de Sami. No era grande y, de pronto, no demasiado dura pero aquél chico tenía algo especial.
Claro que mientras lo recibía aproveché para mamar a Álex quien me pidió que mientras Sami me cogía me dejara chupar la verga.
Le dije que sí, claro está.
Nos levantamos muy satisfechos de aquella cómoda cama y quedamos de vernos.
Pero, sin que Álex lo supiera, Sami y yo nos vimos solos varias veces y estuvimos a punto de irnos a vivir juntos pero pensamos que era demasiado.
Hace tiempo que no los veo