Un día fui a un monasterio a visitar a una hija que decidió ser monja llamada Vanesa que era la consentida de la familia, debido a que necesitaba que le ayudara a pintar unas habitaciones. Me presentó soy Diego un señor de 45 años, piel morena, cabello negro, ojos miel, cuerpo normal, 170 cm de estura. El día era caluroso, llegue contento y estando ya con la brocha en mano en la escalera, aparece de repente mi hija Vanesa, ella tenia unos 22 años, era de cabello negro, piel trigueña, ojos cafés, su estatura 1,68, debajo se le podía notar su hermoso cuerpo. Cuando inconcientemente me toca los genitales por encima de la ropa, no le preste atención, pensé que había sido un movimiento en falso, pero mi sorpresa fue cuando me apretó de nuevo por sobre el pantalón, me quede mirándola, ella miraba mi bulto, levanto la vista y algo nerviosa por lo acontecido, me pidió disculpas, tenia............... vergüenza por ser yo su padre, salió caminando apresuradamente. Me baje de la escalera, la seguí, encontrándola detrás de un muro, con los ojos cerrados y la falda del habito levantada tocándose con la mano su vagina velluda.
Me acerque preguntándole a mi niña consentida si se sentía bien, haciendo como que no me daba cuenta de la situación, rápidamente se acomodo su falda y me dijo que \"SI\". Cuando me di la vuelta para seguir en mi labor, ella me dijo con voz temblorosa que \"NO\" papá, la observe, le indague que era lo que le pasaba, contándome que estaba confundida, ya que tenia sueños eróticos con hombres maduros, que se veía chupando pene, la causa de los mismos según ella era porque había entrado al noviciado siendo virgen y que nunca tuvo una relación sexual con un hombre. Diciéndome que se moría de las ganas de sentirse mujer con un macho como yo, sin importar que yo fuera su papá y que la disculpara por sus pensamientos pecaminosos.
Nos metimos en el baño del convento, ahí comencé a besarla, diciéndole que yo la quería mucho como su padre que haría cualquier cosa para ella estuviera bien, le levante el hábito, descubrí un cuerpo maravilloso, su pubis estaba desbordado de vellos tupidos y negros, cuando descubrí sus pechos eran redondos con unos pezones grandes y rojizos. Comencé a apretarlos, a chuparlos, rápidamente estaban como dos cañones a punto de dispararse.
En ese momento me baje el pantalón, dejando asomar mi pene que ya estaba tomando tamaño. Ella lo miro sorprendida ya que nunca había visto el miembro de un macho, menos el de su querido padre, le tome la mano llevándola hasta él, lo agarro con mucha suavidad, masturbándome cariñosamente. Mi pene llego a su máximo tamaño, luego le indique que se sentara en uno de los inodoros, le tome la cabeza colocando mi pene en su boca, donde se lo trago y lo chupo de una forma inexperta pero agradable, hasta que sentí que ya debía darle de beber mi precioso liquido en su garganta. Me encontraba tan excitado que la levante haciéndola sentar encima del lavamanos, le separa las piernas para comenzar a lamer su coño, mi hija Vanesa ya estaba toda mojada, su vagina parecía una gran almeja gigante.
Como estaba bien caliente me acomode frente a ella, apoyando mi pene en su vagina, ella se aferro fuertemente a mi, la comencé a taladrar, su coño se resistía ya que era virgen, hice un poco mas de fuerza y logre penetrarla el rostro de mi adorable Vanesa marco un gesto de dolor, el cual contuvo mordiéndose los labios. Comencé el trabajo de meter y sacar mi pene, mis huevos golpeaban contra sus nalgas, por su pierna corría un hilo de sangre que llegaba hasta su rodilla, luego descargue mis huevos en sus cueva de placer celestial, llenándola con mi semilla, lo que ayudo a que ella llegase al orgasmo.
Los dos quedamos cansados, con mi pene todavía en su vagina, hasta que nos volvieron las fuerzas. Le di un beso con saliva, diciéndole que cuando quisiera me llamara, que para esos estamos los papas, ya que antes de ser mi hija monja era mujer y como hembra que es, tenia sus necesidades sexuales y se quería le podría engendrar un bebe fruto de este amor prohibido. Desde ese día tenemos nuestras aventurillas incestureligiosas, hasta pronto mis queridos lectores.
Les Informo que gustaría conocer gente que tengan o que deseen tener algún tipo de incesto. Mi correo es: elnarradorerotiko@hotmail.com
Muchas gracias a esta página Web por dejarme publicar mi relato, les deseo muchos éxitos y triunfos. Atentamente NarradorErotiko.
(QUE VIVA EL INCESTO, LA FORMA DE AMOR MÁS PURA)