El momento mas erotico de mi vida lo vivi gracias a vos............... Alguna vez escuche decir que ese segundo antes del beso es el mas largo de la Historia, pero sin tiempo de pensar nada más tu mirada se posa en mis ojos e instintivamente mi boca se entreabre buscando la tuya y luego buscando aire.
Atrapas juguetón mi labio inferior y lo lames con la lengua. Lo mordisqueas suave y acompasadamente con travesura, dejando tus ojos entornados, mirándome y anticipando mi reacción. Me prendo a tus labios con glotonería y descubro que lo que me estimula a besarte incesantemente es el compás que llevan tus besos. No había notado hasta ese entonces que tu boca lleva el compás de los latidos de mi corazón al excitarme.
Como me gusta cuando haces que me desespere! Noto como me descontrolo y, en ese instante, haría cualquier cosa por tenerte entre mis piernas.
Cierro mis ojos lentamente y desde mi mente hacia la periferia convulsiono al roce de tu cuerpo. Tus manos me estrujan rompiendo mis sentidos y me rindo entregándome a vos con una sumisión que va mas allá de mi entendimiento todo mi ser se tensa y se aquieta, brotan los sentidos y como un volcán surge de mí un calor inaudito. Pito de tu cigarrillo y siento una gota de transpiración que comienza a deslizarse bajando por mi espalda.
Aplastada por tu cuerpo contra la pared me siento más mujer que nunca. Mordiste el lóbulo de mi oreja y mi cuerpo se estremeció por completo. Se que lo notaste, porque tu corazón comenzó a latir mas fuerte. En que momento te diste cuenta donde se encuentra el sitio exacto que logra derretirme cuando lo acaricias con tu boca? No puedo más que temblar al sentir tu contacto.
Te siento bajar por entre mis piernas, subir mi pollera lentamente, deslizar mi ropa interior y, sensualmente, tomar una de mis piernas y acomodarla sobre un escalón. Trémulamente espero y desespero, sentir tu aliento calido cerca de mis piernas me hace tambalear.
Te abrís paso con tu boca hasta mi sexo, y cada movimiento de tu lengua es una orden directa a mi corazón, que hace que toda mi sangre, en cada potente latido baje por mi vientre y provoque que mis caderas se muevan hacia tu lengua sin control alguno. Mi respiración, mis pechos, mi vientre y mi sexo, todo late, como si mi corazón se hubiera y extendido por todo mi cuerpo.
Tiemblo y soy sacudida. Gimo y mi cuerpo se estremece al sentir tu respiración. Siento tu boca cerrarse sobre mi clítoris y un nuevo estremecimiento me zarandea. No habría podido desearte más que en ese momento! Tu lengua se movía sabiamente, martillando, lamiendo, succionando, mientras yo sentía que las fuerzas me abandonaban.
Oleadas de placer que inundan mi vientre, latidos que me hacen conmover.
Me renuevo a cada orgasmo que inducís exquisitamente.
Salían de mi boca palabras que suplicaban y ordenaban. Mi clítoris excitado aumentaba de tamaño con el roce de tu lengua que lo besaba de manera perfecta para hacerme enloquecer.
Tus labios, tu lengua, tus manos.
No se si lo sabias, pero me obsequiaste el momento mas erótico de mi vida.
Miradas que llenas de lujuria se cruzan. Tu voz que me pide que no me desnude todavía. Gemidos que salen de tu boca y de la mía colmando el ambiente. El roce de tus manos sobre mi piel: ese tacto sedoso y áspero de tus dedos que dejara sus marcas convertidos en pequeños moretones por mis piernas, mi cadera, mi cintura, como señalando los lugares por los que estuviste.
El deseo se pasea recorriendo cada poro. Cada centímetro de tu piel es deseado: pasaría horas recorriendo tus rincones con mis labios.
Tus manos invadiéndome, tus besos me recorren sobre la cama y no puedo reprimir el deseo de sentirte dentro mío. Te empujo hacia mí rodeando tu cintura con mis piernas. Todas las sensaciones se unifican en un único latido que es todo cuanto escucho, obnubilada ante tanto placer que me estas brindando.
Cada centímetro de mi piel sintió tus manos que me recorrían con vehemencia, mientras besabas apasionadamente mis labios, mis mejillas, mis hombros.
Tu cuerpo desnudo pegado al mío, mis senos erectos rozando tu pecho y tu excitación creciendo entre mis piernas a un ritmo vertiginoso: cuando lo recuerdo no puedo evitar esbozar una sonrisa y hasta sonrojarme instintivamente. Definitivamente estar con vos no había sido como me lo había imaginado tantas veces, sino mucho mejor mis expectativas habían sido alcanzadas y superadas con creces.
No se decir cuanto tiempo pasamos así…solo se que yo no deseaba: exigía y suplicaba sentirte dentro de mí, tanto que no recuerdo si fue tuya o mía la sugerencia de instalarnos en el sofá.
Me senté a horcadas encima tuyo frotando ligeramente mi sexo contra vos, despertando en mí el sentido del tacto desde lo más primitivo. A través de mis manos siento la suavidad de tu piel que percibo al tocar con mis dedos. Acaricio esa dermis que se me antoja aterciopelada, cuando al rozar mis manos, se eriza levantando el vello de tu tez, al igual que se enervan mis pezones asomando erectos, deseosos de que tu gusto alcance mi sabor.
Era insoportable sentir tu pija crecer bajo mi sexo. Siguiendo tu ritmo me incorporé aun mas para devorarte y entraste fácilmente. Es indescriptible la sensación de tenerte envuelto entre mis piernas y mis brazos, tomando el control en ese momento, rematándolo con besos.
Tus movimientos sabios aprendieron a provocarme entrabas y salías lentamente. En cada movimiento mi cuerpo disfrutaba y se que el tuyo también. Sentía que te encantaba sentir mi cuerpo pegado al tuyo, mis senos rozando tu pecho y mi respiración excitada en tu oído. A mí también me encantaba. Aquello hacia que ambos nos excitáramos cada vez más. Súbitamente mi vagina empezó a contraerse presa del orgasmo, estrujando tu verga entre mis paredes y haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera.
De nuevo el placer intenso azotaba todo mi cuerpo, en cada embestida, en cada golpe. En segundos sentí el placer indescriptible que solo conocemos quienes hemos tenido un orgasmo de verdad, un orgasmo aullado con desesperación.
Comencé a gemir con más fuerzas por todo el placer que me estabas proporcionando. Aumentabas tu ritmo y yo temblaba de la cabeza a los pies como si fuera mi primera vez, mientras nuestras lenguas y piernas se enredaban aún más. Tus manos me sujetaban fuertemente y me movía como loca encima tuyo, de arriba abajo y viceversa, en círculos sin detenerme ni un momento, en un movimiento frenético que ni yo misma podía medir.
Tu pelvis rozaba mi clítoris en cada pasada, apenas podía creer lo que estaba sintiendo. Minutos después estaba a punto de un nuevo orgasmo. que me hizo gritar y apretarme aún más a tu cuerpo. El verme dar rienda suelta a mi placer sin ningún tipo de inhibición me encanta y te lo debo a vos. Sencillamente, no puedo resistirme.
Me gusta cuando me domas, la manera en la que te haces dueño de mi cuerpo y mis deseos se ponen a tus pies. Cuando me miras con gesto pícaro y tus ojos se impregnan de deseo. Esto no me ha pasado con ningún otro hombre, pero vos haces que salga la puta que llevo dentro, convirtiéndome en una perra que de solo pensar en vos se siente humedecer,
Quiero abrir los ojos y cuando lo hago tu imagen rompe mis sentidos, instigándome a que me entregue a vos y a ese momento de una manera que va más allá de mi entendimiento.
Me clavas a tu cuerpo, serpenteando dentro de mí. Desbocado. Contundente. Me agitas. Te moves. Me desespero y justo ahí desaparece el tiempo y mi conciencia. Una, dos, tres: no se cuantas veces me hiciste gritar de placer.
Te escribo como si no hubieras estado allí y siento que la temperatura de mi cuerpo se eleva considerablemente al imaginarte leyendo estas líneas. Cada vez que quieras, voy continuando el relato para que lo encuentres a la mañana en tu casilla de correo.