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Continúa \


Tal vez me equivoqué al titular el relato anterior. Si hay un moderador le pido por favor que en vez de 18 años ponga 13 años. ¿Les cuento cómo siguió la historia? Gracias por vuestros comentarios. Ahí voy.................... De alguna forma, en mi primera entrega, les he contado el final. Pero deseo escribirles sobre varias cosas que pasaron entre ella y yo para que llegáramos a donde llegamos.

Luego de aquélla estadía en la playa, en dónde la tomé por la fuerza, Leticia se enfermó. Tuve que internarla en una mutualista de Montevideo y debí hacerme cargo de su estado. Tenía fuertes dolores estomacales, el vientre rígido y hacía fiebre alta. ¡Qué ironía! Los Doctores y las enfermeras me felicitaban por lo bien que cuidaba de una chica que no tenía familia. Cuando estuvo mejor hablé con ella en el sanatorio.

_¿Le has contado a alguien lo que hay entre nosotros?

_No. Pero lo voy a hacer. Estoy acá por tu culpa, hijo de puta.

_Tranquila mi amor. Para todos sos la chiquita que yo cuido pero tu y yo sabemos que eres mi mujer.

_Eso nunca, hijo de puta. Si viviera mi abuela ya estarías preso.

_No me va a pasar eso. Y tu, no bien te mejores, me vas a seguir dando placer.

Ella se ponía a llorar aunque tenía en claro que no podía decir nada de lo que pasaba. De pronto sentía miedo.

Antes de que me juzguen les digo que en ningún momento se me ocurrió golpearla ni amenazarla.

Previo a su salida de la clínica, tramité su Tenencia con un colega y, como les dije, me la dieron.

La reinscribí en el colegio al que iba y me encargué de todos sus gastos.

Mi tía, con la que yo vivía, ni siquiera se daba cuenta de lo que pasaba.

Le fui claro: \"Conmigo tu vida no va a cambiar. Vas a tener todo lo que tenías. Tu colegio, tus amigos, tus paseos, tu ropa bonita y muchas cosas más. Pero cuando yo quiera te vas a quitar la ropa y me vas a hacer gozar. Claro que si estás enferma o si te pasa algo podré esperar. Pero te aseguro que no vas a poder engañarme porque sabré cuándo lo estás\".

Ella empezaba a llorar desconsoladamente y tomándole una mano se la llevaba hasta mi bragueta y le decía \"Sientes esto? ¿Lo sientes? Muy bien. Muy seguido lo vas tener en tu boca. Te conviene aprender a chuparlo. Tienes que ser tú quien me saque lo que por ahí sale y no yo quien deba agitarte para lograrlo\".

Aquellas primeras miradas eran una mezcla de odio y desesperación. Y de esa forma, cada noche, una vez que mi tía por efecto de los somníferos se dormía, yo ingresaba a su cuarto. Leticia siempre estaba vestida y tapada casi hasta la cabeza con sus enormes y bellísimos ojos verdes duros tal cómo si tuviera que entrar en una batalla. Llegó un punto tal que yo ya entraba desnudo en la habitación. No quería perder tiempo ni siquiera en quitarme la ropa.

Tal vez el miedo, o la desesperación o la situación de desamparo la fueron llevando a aceptar lo que le hacía cada noche. Con el paso de los días no me era necesario hacer tanta fuerza para quitarle la colcha de encima y para desvestirla.

Me ponía boca arriba en su cama y le decía simplemente \"chúpamela\". Y llegó un momento en que no me fue necesario decirle nada. La entrené en los movimientos que a mi me gustaban y con el paso del tiempo los aprehendió muy bien. El primer polvo siempre se lo mandaba por la boca con la indicación de tragar hasta la última gota de esperma.

Luego la ponía encima mío y la besaba en la boca, en las tetitas hermosas y la seguía levantando para chuparle bien esa vulva rosada que me calentaba hasta el límite.

Por lo general la penetraba por el culo que, pese a que ya había recibido mi verga, continuaba siendo chico. Y después me sentaba en la cama y la colocaba sobre mi cintura con el falo hasta el fondo de su linda vagina.

En otras oportunidades le hacía tomar agua o algún refresco para después meterle el dedo hasta el fondo y hacerla mear.

Una vez la llevé hasta Minas, una ciudad que queda más o menos a ciento veinte kilómetros de Montevideo y la obligué a chupármela durante todo el camino ida y vuelta. Sólo paraba cuando yo veía algún vehículo policial.

A veces mi tía estaba mirando televisión y ella entraba al baño y allí mismo la penetraba con el susto de que mi tía nos descubriera y pensara mal de ella con quien se llevaba tan bien. Eso la ponía nerviosa al extremo y me hacía disfrutar como loco.

Pero al mismo tiempo me preocupaba de sus calificaciones que, pese a lo que vivía, se mantenían altas. Jamás la molesté cuando estudiaba para pruebas y exámenes.

Una vez invité a mi casa a una mujer morena llamada Claudia con quien yo tenía relaciones cada poco tiempo. Claudia sabía muy bien la situación que Leticia y yo teníamos y entre los dos la obligamos a lesbianizarse.

\"¿Ésto también lo tengo que hacer?\" Nos preguntaba llorando. Y Claudia, que le gusta tanto acostarse con un hombre como con una mujer y que más le gusta cuando se acuesta de a tres, no perdía un segundo. Le subía la blusa, le bajaba el sostén y le chupaba las tetas como si estuviera besando al amor de su vida. La obligamos también a que compartiera mi pene con ella y logré un orgasmo entre la boca de Claudia y la de Leticia.

Un buen día intentó fugarse de nuevo y volvía a encontrarla. Me preguntó cuanto iba a durar para ella ese tipo de vida. Fue así que le dije: \"Pero ¿Acaso no te gusta un poquito al menos lo que te hago\". Otra vez el llanto.

Pero esa vez, por increíble que parezca, la besé y ella respondió a mis besos. Caminamos abrazados desde la estación de ómnibus por una de las calles principales del Centro hasta un bar. Tomamos un refresco y hablamos.

Luego de esa charla fue otra. Empezó a sonreir sin forzarse. Y de a poco empecé a sentir algunas contracciones cada vez que la pentraba. Su fluído vaginal empezó a manar en abundancia y por fin alcanzó el climax. Ya no hacía arcadas al recibir mi esperma en la boca y los movimientos de su pelvis, al tener la verga en el culo, empezaron a ser más pronunciados.

Un buen día luego de hacer el amor y antes de que ella cumpliera quince años me dijo \"te quiero\".

Es con permiso de Leticia que he escrito sobre ésta historia.



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marce
Buen Relato como la primera parte del mismo, deberias ir dandole de a poco uno o dos capitulos mas y luego un final para cerra esta historia entre vox y Leticia.
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