Inicio | Favoritos | Contacto
 
Recuperar Contraseña REGISTRARSE



Ranking de Autores
sexofotos España
131 -62
bangabandu C.Verde
23 0
gali Mexico
15 0
48peter Argentina
12 0
chantajista Mexico
11 -1



Amor-Filial Masturbacion Confesiones Dominacion Fantasias Gays Hetero Intercambios Lesbicos No-Consentido Orgias Sadomaso Maduras Cibersexo Voyeur

Con Rosa Sexo del Recuerdo I Parte


- ¡Hola Javier!

Era el saludo de Rosa, una ex compañera de Colegio que no había visto desde que nos recibimos de Bachilleres; en el Colegio era muy delgadita, pero tenía siempre a su favor lindos ojos almendrados, hermosas piernas, herencia de su deseosa madre, de ascendencia croata, redondito y generoso culo, y sus hermosos pechos, que con los años se había convertido en dos hermosas tetas bien cuidadas y listas para ser mamadas.

- Hola Rosa, como..............  estas, años sin vernos.

Rosa y yo nos habíamos citado en el Centro Comercial Alban Borja, a pedido de ella y por insinuación de una amiga mutua, con el fin de que le llevara el divorcio a mi antigua compañera, un divorcio que ya tenía algunos años en preparación y espera pero que, debido a la situación económica de mi amiga, no se había podido llevar a acabo.

Rosa, era una hermosa hembra que a sus 35 años, tenía ya, un matrimonio por viudez y quería acabar con el presente, pues por esas cosas de la vida, sus dos esposos, no habían podido preñarla y hacerla parir. En su familia, muy cerrada y de costumbres ancestrales, que era compuesta únicamente por dos hijas, era ella quien no había aportado a su progenie con ningún descendiente, algo que a la edad de ella, la martirizaba, pues por una parte se le acababa el tiempo para engendrar y ella lo sabía y, por otro lado, sus padres, de una u otra manera, se lo recordaban cada vez que podían, cosa que martirizaba a Rosa.

Mi amiga, en lo hermosa hembra que era, destacaban sus recordados pechos, que ahora eran unas hermosas tetas, grandes y hermosas como ella, sus lindas piernas que siendo su principal atractivo, eran también una de sus principales preocupaciones y entre ellas, su hermoso culo, que con los años había progresado, pero que le causaba más de un dolor de cabeza, luego su figura de dama de sociedad y su porte distinguido la hacían ver como una puta deseosa de verga; de tez canela, más propiamente por sus continuas idas a “Salinas”, donde se dejaba broncear en topless, daban a su figura un atractivo especial y yo estaba listo a complacer a Rosa en lo que se me solicitara y en aquello que no; claro luego de arreglar lo de mis honorarios, pues nunca olvidaré de la Universidad, las palabras de mí maestro de Código de Procedimiento Civil que siempre nos repetía: -“Cuando ejerzan, nunca cobren en especie (tirando), siempre en efectivo, y gástense la especie”; así que muy bien entrenado desde la Universidad, primero arreglé con Rosa mis asuntos financieros y luego me dediqué a las insinuaciones netamente sexuales y claro que con Rosa, las tenía desde el Colegio.

Ella siempre supo que me gustaba, pero en aquella época yo no era de bien ver par mis compañeras, con los años y luego de los continuos fracasos de estas con sus galanes guapos, se han dado cuenta que no todo es belleza masculina en la vida, algunas lo saben por los hijos sin padre que ahora tienen y otras por el sufrimiento del abandono que sufren amando a sus parejas; o como era el caso de Rosa, en que “cabeza de León” (su actual esposo), gastaba su dinero en pasear con “Lucy en el cielo con Diamantes” o solo para pasar el día, se echaba una siestita en “los campos verdes”… y así fue dilapidando el dinero de la Sociedad Conyugal; Rosa luchó y peleó mucho con su pareja, pero lastimosamente, en este estado de vida, entre alcohol y drogas, solo le tocó las de salir golpeada, muchas veces de clínicas, y así…

Nos sentamos a conversar frente a una humeante taza de café, en lo de “De Prati”, claro que como son estas cosas, me contó toda su vida, pero como Abogado y ahora que iba a ser su procurador, por obligación legal tengo que mantener en secreto aquello que me cuente mi cliente; en todo caso de su primer matrimonio, solo le quedaba el recuerdo de quien en vida fue su esposo y que no pudo preñarla; y, de su actual esposo, inclinado a las drogas, no había podido hacerle un hijo, por más esfuerzos que le hizo hacer ella a su marido, razón esta última, debido a sus vicios ya anotados; sin embargo a Rosa le embargaba su deseo vehemente de ser madre.

Conversamos de los honorarios, en los que llegamos a un acuerdo justo para ambas partes,… conversamos de las amigas, de mis novias, de mis hijos, etc. y como “entre cal y arena”, de todo aquello que conversamos saltó a la luz el favor que le hice a Olga, a su madre y a su hermana (relatos a su disposición mis queridos lectores), pues ella quedó con el bichito metido en su vientre, un vientre anhelante de ser llenado alguna vez, por las caricias y pataditas de un nuevo ser; su mirada iba cambiando a medida que conversábamos sobre el tema y la conversación, por mucho que trataba de enderezarla al tema legal, Rosa la torcía a la misma y recurrente pregunta, -¿Crees que tu podrías preñarme? Rosa no se valía de eufemismos, era muy europea y no se andaba por las ramas, preguntaba directamente, sabiendo lo que quería y deseaba.

Rosa insistió más de una vez y en cada una de estas, como decimos acá en Guayaquil, “me hacía el cojudo”, pues no soy, ni quiero ser un semental en que mi progenie quede regada por la faz de la tierra, no soy Adán y no tengo intenciones de poblar la tierra con mis hijos, ni aunque solo sea Ecuador; en realidad, de los hijos reconocidos legalmente (3) uno ni lo conozco, pues es nacido en Perú, sin embargo están los de Olguita (2), su mamá (1) y su María Eugenia su hermana (2) que dan un total de (8), y creo que el de Rennatte (1), “la profesora del colegio alemán”, que sumarían (9), pero claro, este último, ella mismo lo negó, y desde luego algunos de los que no tengo noticias ciertas. En fin, que ya habían muchos y no quería agrandar mi dinastía, aunque claro todos tenían diferentes apellidos y con sus familias, sus vidas.

Seguimos la conversa y Rosa se acercó más y más a mí, arrimándome la taza y su cuerpo, claro que como soy,… de inmediato y gracias a la conversación, el pene comenzó a erizarse, algo que no pasó por alto Rosa, por lo que sin muchos miramientos y tras algunos besos que iban alcanzando desde mis labios a mi lengua, de pronto me nubló el entendimiento y ya estábamos en camino a “Las Palmas”,

En el camino, Rosa iba haciendo uso de todas sus artes manuales, sin muchos disimulos ni miramientos y abriéndome las piernas, mientras manejaba, Rosa me había sacado el pene de entre el cierre del pantalón y lo sobaba con la maestría propia de la hembra necesitada de verga; y así debía ser, pues en medio de lo difícil que era ella, sobre todo por ser muy católica, no podía apartar de su mente el deseo y la satisfacción de tener la verga de un macho que la satisfaga entre sus piernas, algo que con las enseñanzas adquiridas de joven en el Colegio Católico María Auxiliadora y con ánimo de ser monja, aplacaba con baños de agua fría; pero en sus matrimonios, Rosa se había hecho adicta a la verga aunque trataba, con mucha fe y fuerza, de contenerse, en pocas palabras, Rosa era una zorra y le encantaba la verga; pero no a cualquiera le entregaba el culo y desde que su marido, luego de tres años de separación dejó de darle verga, Rosa estaba como en el desierto, ansiosa por leche que llenara su fuente de vida, pero no encontraba el macho que llenara esas expectativas.

Y es que las expectativas de Rosa eran muy difíciles, pues ella quería uno que sea de raza blanca, profesional, que la amara, que no la abandonaría con su hijo, si acaso Dios la premiaba, y sobre todo, que pudiera preñarla, cual era su mayor ansiedad.

Con boleros de fondo musical puesto por ella en mí vehículo, llegamos como en media hora, pues era algo así como las siete de la noche, tomamos una bonita suite que resultó tener jacuzzi y a Rosa le encantaba exhibir los dotes que Dios le había dado.

Llegamos con Rosa manchada de semen en los labios ya que en el camino, ya me venía haciendo dar los primeros lechazos preseminales y yo tratando de controlar el camino, estaba medio loco con las ricuras de tetas bien bronceaditas y en que sobresalían sus deliciosos pezones cafés, tiesos y listos para ser mamados.

Rosa tenía puesto un generoso vestido muy a la moda y que me facilitó el retiro de su calzoncito biquini, bajé el cierre del vestido que cayó a sus pies desnudos; Rosa no tenía puesto brazier, ya que el brazier formaba parte de sus vestido, la vi desnuda y como la había soñado para masturbarme en el Colegio, Rosa tenía un delicioso cuerpo, sus piernas, su hermoso culo y sus deliciosas tetas me llevaron de un jalón a la cama.

- Javier, ¡me vas a preñar!,… desde ahora te lo digo, quiero un hijo y si es tuyo, mejor, tengo asegurada la raza y mis padres se contentarán de que su hija, “la rebelde”, les regale un nieto, pero tienes que hacérmelo machito, ¡me escuchaste!...

Bueno las cosas no estaban tan sencillas, por un lado tenía asegurado el divorcio y por otro lado tenía esta bella hembra a quien quería culear desde el Colegio y que ahora me obligaba a que le hiciera un hijo… y varón; sabe Dios en las que me estoy metiendo, gracias al Señor no había firmado documento alguno, pero juro a ustedes amables lectores, que “las piernas de una mujer, son más obligatorias, que un juramento notariado”

Ya no pensaba con la de arriba, y Rosa me tenía capturada la de abajo para hacerle decir la verdad en leche, sus mamadas eran exquisitas, la felación debía ser su profesión única, paseaba su lengua por todo mi pene, desde el glande hasta mi culo, me hacía saltar con cada lengüeteada y mientras la saliva saltaba del lado de Rosa, yo hacía lo propio en un 1/2, 69, abría sus hermosas y bien depiladas piernas, las lamía profusamente y despacio hasta llegar con locura a su clítoris fogoso y deseoso de verga, la muy puta desde el camino venía mojando el asiento de mi Jeep y ahora mi rostro era quien recibía de cuando en vez, cada eyaculada de sus sabrosos líquidos vaginales que tanto me enloquecen, y estos eran realmente buenos, pues esta puta era dada al buen vino desde niña, así que sus líquidos tenían ese delicioso sabor a uvas secas de las parras de los euro-Balcanes.

Rosa se estremecía ante cada orgasmo contenido por los años sin sexo y duchas frías, y que ahora se había aflojado el moño, para conmigo, procrear,… me estremecía el resultado de esta refriega, pero no me amilané y seguí… Cuando ya habíamos mamado por ambos lados, le di la vuelta a la puta y abriéndole las patas, la entrelacé a mi cintura, apunté derechito a su matriz y le dije:

- Mi amor, siempre había jugado con esta frase, pero ahora es verdad, “te voy a hacer el favor”, y ella,

- Vamos, no te alabes tanto y métemela y a ver si eres capaz… mmmmmmmm

Rosa suspiró profundamente y sus ojos que miraban las estrellas, se iluminaron junto con su rostro, que de pronto se puso rojizo al sentir todo el furor de mi verga, que tiesa empezó a adueñarse de su útero; me abrazó dejándome sus hermosas tetas contra mi pecho, para que jugara con ellas, y sintiendo toda mi verga dentro me dijo, -“Esta riquísima,… que pendeja que fui al no ligarte desde el Colegio”; -“Esto es para que te des cuenta, que los apodos, son solo eso mamacita”.

- Dame verga Javier, no te contengas conmigo, me tienes la vagina llenita de tu verga, ahora dame tu semen y préñame…

La miraba con ojos de incredulidad y sentía en su cuerpo el caluroso deseo de la hembra en celo, la bombee con fuerza, la hice gritar más de una vez, pues, pese a tener la vagina bien lubricada, sacaba la verga hasta la cabecita y luego, de una sola hasta el cuello del útero, Rosa brincaba y saltaba de placer y dolor, en cada arremetida escuchaba de sus labios, entrecortados insultos y agradecimientos por la culeada que le estaba dando, no había tirado de verdad mucho tiempo y ahora tenía una verga, que no siendo tan larga, era muy ancha, eso le abría los labios de la vagina y la hacía saltar al sentir toda mí carne penetrando en su vida.

- ¡Maldito hijo de puta!, me estas reventando la chucha,… dame más fuerte mijo, dame que me gusta tu verga, es mi talla, dame más fuerte.

Le levanté las hermosas piernas y sobre los hombros la seguía bombeando, le metí uno de los dedos dentro de la vagina mientras la bombeaba para llenarlo de jugos y cuando lo saqué, Rosa gritaba de placer, se lo metí despacito por el culo y Rosa con su carita arrecha, me miraba con deseos, la seguía bombeando y otro dedito que le abriera las entrañas… Rosa gritaba de placer, sentía en mi verga, que estaba próxima a eyacular, el cimbrón de orgasmo de Rosa,… ya no me pude contener y le dije – “Mi amor me vengo, abre bien la patas que te voy a llenar de leche,… asíiii,… abre bien ahhhhh” y la puta abría las patas lo más que podía, y en eso, un delicioso baño caliente de leche inundó la matriz de Rosa, ella lo sintió,… y lo sintió cada fibra de su cuerpo,… su rostro, parecía una rosa, como su nombre, de varios colores mientras la llenaba de esperma,

Me agarró entrelazando sus brazos a mí nuca y me llevó a que disfrutara de sus deliciosas tetas sobre mi pecho, hacía círculos con mi cuerpo sobre sus hermosas, redondas y grandes tetas, me hizo tener una erección fugaz, que solo me hizo aliviar la eyaculación en su vientre; acercó sus labios y me besó con tal delicia que me quedé obnubilado por su delicioso beso, me hizo acabar hasta la última gotita. Le saqué la verga ya flácida y…

- Tienes que dejarla bien limpita amor;

- No, eso me da asco…

– Pues no te da asco mamármela y te saltan chorritos de leche que te los tragas.

–“Es diferente”,

- “¿Sabes cual es la diferencia?... al principio sale con mí meado, mezclado y al terminar, el semen sale con tus jugos y tu meado, esa es la diferencia”. Rosa se puso a pensar y me dijo,… - “Pues “vale todo”,… no importa si me mientes, total es tu leche y me estas preñando”.

Rosa se tomó a la tarea de chupar cuanto semen había en mi verga, y no dejó ni un poquito, luego, nos quedamos quietos en la cama sin decir palabra por unos 15 minutos, yo ya estaba listo para seguir y Rosa, arrimada a mi cuerpo, sentía, entre medios sueños, mi verga que le raspaba su deliciosa y bien depilada concha.

Jugué unos segundo son sus deliciosas tetas que empezaban a ponerse listas para la acción, pasé la mano por su conchita para ayudarla, pero era tarde, ya Rosa la tenia mojada y estaba esperando por que el macho la montara,

- ¿Te gusta que te monte?

- A cualquier mujer le gusta Javi, nos hace sentir ¡bien mujer!; cuando una mujer esta siendo poseída por un hombre, le gusta ser pisada, que el macho se haga sentir como hombre que la domina; a las hembras nos gusta, por naturaleza, ser dominadas;… lo demás, solo son juegos sexuales.

A medida que Rosa me iba explicando, yo iba metiendo de a poquito, la verga en su rica y ya bien abierta chucha, pero quise culeármela por el chiquito; Rosa al sentir la pieza en su ano, saltó y me dijo que no me iba a mentir, que su marido se lo metía por el culo, pero que le hacía doler mucho y que no quería sentir ese desagradable dolor.

Le dije que conmigo iba a ser diferente, que la iba a hacer gozar y que si no era así, pues nunca más se lo hacía, tenía mi palabra. De mala gana aceptó y le fui indicando las posiciones, primero la puse con las patas al hombro y continué con mi metida vaginal, Rosa gozaba como en el primer palo, tenía mi verga hasta en el cuello del útero y quería que la bombeara con mucha fuerza; luego que había sentido de ella sus tres orgasmos más fuertes, despacito me metí con cabeza y todo entre sus deliciosas y lindas piernas; le abrí las patas hasta el culo, le lamí todo, el chiquito en especial dejándolo bien ensalivado, la masturbé con mi lengua en la vagina y Rosa chillaba de placer; de pronto y como la primera vez, le metí un dedo que ella pasó casi por alto en el culo, la bombee con el dedo índice metido hasta donde pude, mientras la masturbaba jugando con su clítoris, que se deslechaba a chorros, su leche me la bebía, con sus ojos clavados en mis labios, y mientras me chupaba sus jugos.

Rosa reía y gozaba, le metí el dedo anular y el índice y Rosa saltó, - “Despacito mi amor,… hace 3 años que no tengo nada dentro”, Le amasaba el clítoris y la hacía saltar con mi dedo pulgar metido en su vagina, quería que disfrutara mientras iba amansando su chúcaro esfínter; Rosa disfrutaba y sufría con dos dedos en el culo, de pronto le saqué los dedos y puse su delicioso culo a la altura de mis labios, Rosa toda contorsionada estaba como loca, -“¿Que me vas a hacer hijo de puta?” (la verdad es que las guayaquileñas son tan cariñosas) le metí la lengua abriéndole el chiquito, que se ajaba como una flor sin agua; le metí la lengua lo más profundo que pude y saboree cada milímetro de su culo, Rosa empezó a sentir un gustito delicioso en su ano, así que luego de ensalivarlo bien, la puse “patas al hombro” y empecé a acariciar sus pezones, sus caderas, en un sube y baja sensual lento y erótico; de pronto la tenía toda mojada y yo,… que chupaba cada vez que se le venía un orgasmo, - Eres fantástico Javi,… sigue así me tienes enloquecida”; puse el culo de Rosa a la altura de mi verga y sin que ella se diera cuenta,… cuando disfrutaba de su último y bien gritado orgasmo, sintió la cabecita de mi pene en la entrada de su culito; la sostuve de los hombros y le metí lentamente la mitad del pene; Rosa se resistía, -“No Javi,… No,… me va a doler, quítala por favor Javier, sácala que me arde”; hacia el ademán de sacarla y bien agarrada como la tenía le empujaba otro poquito de verga; -“Eres un hijo de puta, me estas partiendo a la mitad el culo, me va a doler, me duele, ¡carajo!, ¡no me gusta!”; la amasaba y le daba masajes al clítoris que la tranquilizaban; - “Tranquila putita, ya terminamos, y se que te va a gustar”; Rosa se negaba con ira en el rostro que denotaba la aceptación con sacrificio. –“¡NO Javier!, -me gritó la puta con mucho dolor; - ¡ya sácame la verga que no soporto más el dolor!”; pero habíamos llegado al punto en que no hay vuelta atrás, mi verga tenía más de la mitad en sus entrañas y solo faltaba un poquito de caña para que golpeara sus cachetes con mis bolas, así que opté decididamente a engañarla, pues con cada negativa de Rosa, tenía más y más tiesa la verga y disfrutaba de lo lindo la empalada que me encanta tanto; -“¡Ok!. Rosa, te la tengo que sacar despacio para que no te duela, así que aspira como cuando vas a parir, ¡¡¡¿Ok?!!!”, sentí la aspiración de Rosa y yo aproveché para meter lo último de mi verga que le llegó como cuña a los intestinos, sentía calientito en la cabecita de la verga y lo apretadito en el resto de mi falo me pusieron arrechísimo, Rosa empezó a llorar como si la hubiera golpeado, y en realidad le estaba pegando, pero le estaba pegando ¡una culeada de madre!; -“¿No me dijiste que una vez quisiste ser monja?; pues este es el sacrificio que tienes que hacer para ser madre y te va a gustar putita, ¡aguántatela! que ya te va a gustar”, Rosa intentó moverse, pero estaba tan bien empalada que si se movía chillaba más y me encantaba verla sufrir y llorar, como nunca la había visto en mi vida, llorando por mí, Rosa no me hablaba, únicamente me miraba con sus ojos llorosos y abiertos los hermosísimos ojos almendrados de Rosa, lloraban, una vez por mí.

Al sentirle un poquito menos contraído el esfínter, despacito empecé a meterle y sacarle la verga, Rosa seguía chillando y por mucho que hice acariciando el resto de su cuerpo, mimándola, jugueteando con sus pechos, acariciando sus generosos glúteos, no dejó de llorar mientras tubo en sus entrañas mi falo, con su esfínter ya elástico y suelto, hice como siempre hago con todas las putas, comencé a jugar divinamente con su clítoris para que disfrutara de la culeada, pero esta vez, todo aquello que hice, falló y fue tan doloroso para Rosa cuando se lo metí, como al sacárselo; la única salvedad fue cuando iba a deslecharme, sentí todo el semen en la punta de mi verga, como otras veces saqué mi verga del culo de Rosa y se la clavé directito en la chucha y Rosa solo me dijo

- “¡Eres un asqueroso!, pero me gusta que me des tu leche, ¡dámela todita, para eso soy bien puta!, ¡métela carajo y dame verga Javier!, estoy putísima! dame duro amorcito, dameeeee”

Y Rosa sintió en su vientre el influjo de la leche caliente que le iba llenando el útero, las trompas, ahhhhh… -¡Era una golosa y le encantaba que le de verga!, el sentir la cabecita como le raspaba las paredes del útero, el clítoris y como llenaba su interior, la hizo terminar como no había podido hacerla y disfrutar con la verga en el culo, yo disfruté escuchando a la puta gritar de placer con la leche hundiendo lo más profundo de su ser.

Esta vez Rosa, al sentir flácido mi pene, sola y sin dirección alguna, lo tomó entre sus manos y con la lengua lo lamió y lo dejó muy limpio, sin una gota de semen; nos quedamos dormidos y al despertar escuché el chapoteo de Rosa en el Jacuzzi de la habitación; me llamó para zambullirnos, pero eso es parte del relato que sigue….

Continuará….

LEXO

Espero que les haya gustado mi relato, si tienen alguna sugerencia por favor, sus comentarios son siempre bien venidos, a fidesestprobitas@hotmail.com su amigo Lexo.



Para votar y poner comentarios de los relatos debes estar registrado


Registrate Aqui!
Páginas amigas
Sexo En España
Muy Zorritas
Jovencitas Indecentes
Relatos Eroticos
Jovencitas Follando
Jovencitas Putas
Fotos De Sexo
Sin Sujetador
Tangas Y Culos
Contactos Gratis
Relatos

Top relatos
Simplemente tu tia

Primera Infidelidad

me cogi A MI CUÑADA Y A SU hermana

La novia de mi amigo es una puta

Sonia cumple las fantasías sexuales de su hijo

De hijo a amante

Madre solo hay una

MI SOBRINA, LA SEDUCTORA

Mari Carmen una madre muy ardiente

Mi primera infidelidad. parte 1

Más webs amigas
Tangas De Pita
Sexo Xxx


Añade tu Web
Copyright © RelatosEroticos.biz | Inicio | Contacto | Registro | Enviar relato | Información Legal