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Casada dificil pero no imposible


-Hola para todos aquellos que lean, este relato. Es el primero que escribo, espero les guste, no le he cambiado nada, lo escribo tal como sucedió, Fue totalmente real. La verdad, a mi solo me gustan historias que han sido reales. Me he acostado con algunas mujeres, a las cuales les he hecho cometer su primera infidelidad a sus maridos, pero esta historia que a continuación les relato, es muy especial para mi. Me sucedió cuando tenia 28 anos en mi ciudad natal San Salvador, capital de El Salvador con una mujer muy atractiva llamada Sandra.

Toda esta historia comienza en un centro de estudios que era negocio de familia, donde se ofrecían clases de capacitación para personas adultas que por una u otra causa no habían................ terminado estudios superiores. Yo me encontraba ese día inscribiendo las nuevas alumnas cuando conocí a Sandra. Apareció ella sonriente pidiéndome información de las clases. Conversamos por un momento acerca de su vida, me comento que tenia hijos y que su esposo era abogado. Quizá por lo ocupado de ese día no le preste mucha atención a su figura, lo único que me llamo fue su forma de mirar, tenia una mirada algo seductora. La registre como nueva estudiante.

Al siguiente día comenzaron las clases. Cuando la di aparecer en la sala de espera me llamo mucho la atención. Llego vestida de una forma muy elegante y a la vez provocativa que llegue a desearla. Llevaba unos zapatos de tacón alto que hacían lucir unas ante piernas hermosas debajo de unas medias de tono oscuro leve. Su falda le llegaba un poco arriba de las rodillas ajustándosele a sus piernas y nalgas, formando un culo precioso, sus tetas aunque no grandes pero se le miraban bien firmes y paradas. Me acorde en ese momento haber leído acerca de cómo en algunos casos la maternidad ayuda a algunas mujeres a formarles un cuerpo muy bonito. En ese momento sentí una pequeña frustración al ver aquella mujer prohibida que provocaba en mi los más fuertes deseos de los placeres de la carne, pero inmediatamente un pensamiento recorrió mi mente y dije en una forma muy decidida: ESA MUJER TIENE QUE SER MIA, tenia que buscar la forma de llegar a cogerme esa ricura de mujer. Lo cierto de esto es que días después no encontraba la manera de entablar una amistad con ella debido a la seriedad que mostraba y a la manera profesional que debía comportarme para no levantar sospechas de mis intenciones ante los demás estudiantes. Luego me llego la primera oportunidad, y es que cuando un hombre busca conquistar una mujer debe estar atento a la primera oportunidad que se le presenta. Sandra llegaba mas temprano que las otras estudiantes y un día decidí hablarle cuando ella estaba a solas. Ella se mostraba muy amigable y siempre hablaba de su esposo de lo bien que se llevaban, a decir verdad era una mujer felizmente casada y no encontraba ninguna manera de llegarle a sus sentimientos. Poco a poco me iba ganando la confianza de ella y me deseo por poseerla crecía mas, su forma de mover su culo al caminar era una verdadera tortura para mí. Le pregunte si su esposo era celoso y si la dejaba tener amigos porque yo quería ser su amigo y conversar sobre diferentes temas porque siempre nuestras conversaciones eran interesantes. Le pedí su teléfono y gustosamente me lo dio, me dijo que no había problema que su esposo confiaba en ella ( el primer error de todo marido es confiar solo en su mujer, no se imaginan que en la calle pueden haber hombres con mucha astucia de como llegarle a una mujer, porque al final ellas también son seres humanos con debilidades, es contradictorio pero a veces esas debilidades son más fuertes que los principios. En ese momento yo sabia que la seducción había comenzado. Le llamaba casi todos los días por la mañana a su casa cuando sus hijos y su esposo no se encontraban. En la academia no teníamos mucho tiempo para conversar. Finalmente note en ella la afición por la poesía. Le gustaba mucho leerla y escribirla. Era uno de sus gustos, el cual su esposo no compartía. Yo empecé por escribirle unas cuantos poemas un poco cursis porque no decían nada de mis intenciones, pero siempre aprovechaba la oportunidad para darle un piropo o hacerle una broma. Yo miraba que no se molestaba.

Así pasaron unas cuantas semanas y siempre esquivaba la invitación de salir después de clases a tomarnos un café. Hasta que un día decide llevarla a su casa en mi carro ya que ella no le gustaba manejar en el centro de la ciudad por el mal trafico que se hacia. Le dije firmemente que necesitaba decirle algo muy importante y si le parecía que mientras yo manejaba se lo diría. La primera vez se negó pero ante la insistencia de la Segunda vez acepto que la llevara a su casa. Ya se imaginan lo emocionado que me encontraba, yo sabia que era mi primera oportunidad de decirle claramente que mis intenciones no eran de amistad, debía ser claro con ella, yo creo a estas Alturas ya la había preparado para tal caso y ella lo presentía, por eso la negativa de aceptarme las invitaciones. La lleve a su casa y antes de llegar aparque el carro por un momento a la orilla de un parque y le exprese claramente mis sentimientos hacia ella. Para resumir les digo que su reacción fue dura y me recordó que tenia un esposo al cual amaba mucho y que la satisfacía en todo, que yo había arruinado todo, especialmente la amistad bonita que sentía por mí. Me quede pensativo y a la vez un poco decepcionado, pero la siguiente reacción mía cambiaria los hechos y nuestras vidas para siempre. Me agarre de valor y le dije que no soportaba la tentación de darle un beso aunque sea una vez en la vida, y que jamás volvería a verme cerca de ella, entonces me fui acercando poco a poco pero en forma algo ligera hasta sorprenderla y darle ese beso apasionado. Mis labios se conectaron con los suyos sin ningún esfuerzo, mi lengua recorrió toda su cavidad bucal a lo que ella correspondió con la misma intensidad de deseo, Me sorprendió esa forma intensa y ardiente de besar que no coincidía con la mujer que hacia unos momentos rechazaba mis intenciones, Mi atrevimiento, mi falta de respeto, mi espontaneidad había valido la pena. Sus hormonas sexuales le estaban trabajando al máximo y ella lo sabia, conocía su cuerpo, sentía la incomodidad que le provocaba el deseo, me lo dijo muchos meses después que la reacción de ese beso le hizo sentir unas grandes cosquillas en todo el cuerpo que la hizo estremecerse y a la vez asustarse porque en ese momento, ella deseaba ser penetrada urgentemente, ella sabia que lo estaba haciendo con otro hombre y eso la avergonzaba enormemente.

Días después intente cogérmela, llevándola a un motel. Se puso dura y no quiso, siempre me repetía lo misma que no estaba preparada para hacerle eso a su marido. El era demasiado bueno para hacerlo un daño así. Intente convencerla muchas veces diciéndole que lo haríamos con la más pura discreción para evitarle problemas. Pero yo sabia que el tiempo seria mi mejor aliado para este tipo de damas recatadas y honestas. Yo no quería perderla, sabia por donde la tenia que llevar no me impacientaba, al contrario disfrutaba verla sufriendo con las grandes calentadas que le daba. También yo me torturaba al oír sus gemidos solo con un simple beso, ver como temblaban sus piernas cada vez mas al acariciar su cuello, o al darle pequeños mordiscos en los lóbulos de sus orejas Para ese tiempo como me lo dijo ella mucho después, la fiebre que sentía en su concha era fuerte, cuando llegaba a su casa se tenia que cambiar de calzón porque lo empapaba demasiado.

Duramos en esa situación aproximadamente 6 meses, ante esto el marido no sospechaba nada mientras yo pacientemente preparaba el terreno. Yo siempre le hablaba a Sandra de sexo y ella era un tanto reservada, no le gustaba que le preguntara de sus intimidades con su marido, nunca pude darme cuenta como era el con ella en la cama para así yo aventajarlo, nunca se quejo de su esposo, siempre decía que la satisfacía en todo.

Finalmente llego el momento que todos esperan saber y es de como sucedió la primera vez que me cogí a Sandra, cada vez que recuerdo ese momento, pienso que es el más erótico en mi vida, tuve muchas mujeres también casadas que me las tronaba con ganas sin que sus maridos tuvieran la mínima sospecha. Unos de esos días que la llevaba a su casa me desvié hacia un motel, le dije que necesitaba conversar a solas en una habitación. Llegamos a la habitación, platicamos un rato sentados a la orilla de la cama, le dije que esta vez si le iba a hacer el amor, por lo cual ella se puso nerviosa y me pidió que ese día no, seria otro porque no se sentía segura todavía aunque ya no aguantaba el deseo de tener sexo conmigo pero el recuerdo de su esposo e hijos aparecía en su mente siempre, le dije que se relajara que no lo iba a saber, que nadie la había visto entrar. Ella me pregunto con aire de duda. De verdad que lo vamos a hacer? Mi respuesta fue segura y afirmativa, luego ella se acostó por un rato en la cama y cerro sus ojos para pensar. Luego se levanto repentinamente y se quito la blusa que llevaba puesta mostrando su sostén blanco que llevaba, me le acerque y comencé a besarla al mismo tiempo que quitaba su sostén para dejar un par de tetas medianas bien ricas y paraditas que parecía sus hijos no las habían usado mucho. Se las acariciaba y a la vez le daba suaves pellizcos a sus pezones con mis dedos untados de saliva. Le mame sus pechos mientras ella cerraba sus ojos y apretaba sus labios gimiendo. Esta vez no llevaba puestas medias porque un día antes le había dicho que no se las pusiera ya que me gustaba verles las piernas al natural por lo cual ella me había obedecido. Luego proseguí a levantarle la falda y ella me detuvo, me dijo que por favor no le fuera a quitar la falda, que se le dejara puesta, porque sentía mucha vergüenza por lo que me pareció más excitante cogérmela con esa falda puesta que provocaba el deseo de todo hombre en la calle y el orgullo de su marido ya que era el quien le pedía vestir de esa forma. Después de mamarle los pechos la acosté sobre la cama. Comencé a lamerle toda la piel de su cintura y abdomen y al mismo tiempo le acariciaba las piernas, se las sobaba y apretaba simultáneamente. Sandra se estremecía. Agarre una almohada y se la coloque debajo de sus nalgas para que al momento de subirle su falda tuviera una vista más excitante de su concha, y a la vez pensando en la posición en que la iba a penetrar. Luego comencé a besarle sus pies, ascendí por sus piernas. Al momento de subirle la falda una corriente de placer recorrió mi cuerpo por descubrir cada vez mas lo que pronto miraría ante mis ojos. Llevaba puesto un calzón blanco, estaba ante las puertas de la entrada de su fruto prohibido que por muchos meses me lo había negado. Lentamente mordí la orilla de su calzón para bajárselo pero lo quedaba muy apretado por lo que tuvo que ayudarme impulsándose con sus piernas para levantar sus caderas y liberarlo un poco así como sujentadolo de un lado para ayudarme a bajárselo, yo le retire la mano para bajárselo de un tirón, acto seguido le separe las piernas hasta abrirla completamente. Lo que vi, ante mis ojos es bien difícil de describir esa sensación de placer que me causo. Por fin tenia todo su órgano genital al rojo vivo para mí, la almohada que le coloque por debajo me la mostraba extremadamente salvaje como las que a mí me excitan y aunque su raja era algo corta, toda esta era cubierta desde su pubis por una espesa melena negra. Tenia abundante bello. Que belleza de ese tremendo musgo negro que mostraba. No lo podía creer mi pensamiento se concentraba en el primer día que la desee y dije que seria mía, cuantos meses había luchado, cuantas calentadas había soportado, cuanta paciencia había hecho esperando este momento de jubilo. Por fin su lealtad y honestidad habían cedido ante sus irracionales instintos. Pase mi mano por su pubis, acariciando su Montana de pelos luego aparte unos que cubrían la entrada de su vagina y acerque mi rostro. Ella noto mi intención que era de lamerle toda su entrada por lo que se tapaba con sus manos. Sentía vergüenza. Hasta ese momento solo su marido era el único hombre que le había visto semejante aparato sexual y quien lo gozaba hasta cinco veces por semana. Sandra se había casado muy joven cuando tenia dieciséis anos, ahora llevaba diecisiete de casada y todavía tenían sexo casi a diario. Con ese tipo de mujer no lo dudo. Tenían una vida sexual muy activa. Como toda mujer fiel, en lo más profundo de su conciencia sentía la curiosidad, el deseo de ser penetrada por otra verga diferente, pero a veces la razón, el miedo y la lealtad mantienen a la mujer alejada de tales pensamientos excepto cuando una mujer se encuentra ante un hombre paciente e insistente como lo hice desde el principio que la conocí hasta que finalmente me cedió toda la entrada a su sexualidad. Comencé a lamerle su cuca sin parar, le abrí sus labios vaginales estirándoselos hacia los extremos chupándole toda sus paredes y metiéndole mi lengua hasta hacerla estremecer y moverse al compás de mis lamidas. Ella gemía y gritaba de placer. Hasta ese momento mi miembro ya estaba listo para empezar la embestida, ya no soportaba mas quería metérselo de una vez por todas, no iba a desperdiciar tiempo pidiéndole que me lo hiciera oralmente porque sabia que ella no lo iba a hacer, tenia que tener paciencia para esto también, ya que nunca lo había hecho, ni siquiera a su marido. Naturalmente a los pocos días lo hizo, pero eso es otra historia para relatar mas tarde.

Después de lamerle su concha, agarre mi miembro, estire el prepucio para dejar todo mi glande al descubierto, me lo agarre abarcándolo con toda mi mano y con la pura cabeza de mi verga le restregaba de arriba hacia abajo y viceversa la entrada de su ligosa vagina. Esto era como un acto de bienvenida a lo que venia después. Luego llego el momento finalmente esperado. Le introduje mi verga con un poco de dificultad porque no se si fue por lo tensa que se encontraba ante su primera infidelidad pero sentía los músculos de su vagina bien apretados (no lo niego que sentí rico) que a la primera penetrada solo logre meterle la mitad de mi dura verga, por lo que se la saque despacito para ganar un poco de impulso y dejársela ir en la segunda vez toda hasta el fondo. Al momento de esa penetrada cerro sus ojos y abrió su boca violentamente para soltar un gemido Ahhh... Mis movimientos comenzaron un poco suave para poder adaptar el mete y saca de mi verga pero después no soporte mas y para tener una mejor postura de penetración, levante parte de mi cuerpo desde la cintura hasta el pecho y le agarre sus dos piernas enganchándolas en mis brazos haciendo que quedaran apuntando hacia arriba hacia los dos costados completamente abierta. Empecé a culiar ese fruto prohibido sin piedad con clavadas profundas que resonaban en toda la habitación seguidamente cada vez que se la metía (pa- pa- pa- pa). Sandra solo gemía y sollozaba, esto ultimo me lo confeso después, la razón era porque en ese momento no podía apartar el pensamiento de su esposo. Por un momento se sentía culpable y le dolía estarle haciendo eso ya que el no se lo merecía, A esa hora quizás él estaría bien ocupado en su oficina, ni por cerca se imaginaba que a su esposa se la estaban clavando de a galán. Seguimos en esa posición hasta que paramos para cambiar, la abrace fuerte y me la traje para que quedara arriba de mí, estuvimos por un momento besándonos, ella tumbada sobre mi cuerpo su pecho puesto en el mío y mi verga todavía dentro de su vagina. Sujete fuertemente con mis manos sus nalgas como si estas se fueran a escapar y empecé otra vez en esa posición ensartándosela hacia arriba con un poco de incomodidad, culpándola para arriba. Sandra mantenía los ojos cerrados, pero luego por fin despertó su instinto salvaje, repentinamente se levanto como cambiando de parecer y en forma muy decidida quito mis manos de sus nalgas y puso mis brazos extendidos hacia arriba como si me fuera a crucificar, luego apoyo sus brazos sobre mi estomago a la altura de mi ombligo y levanto su cuerpo del mío para quedar completamente sentada en mi, con la espalda bien erguida y yo haciendo el esfuerzo por seguirle metiendo mi manguera cuando ella en tono de voz de mando y desafiante me detuvo diciéndome: – No no, Espeeerese, espeeerese no se mueva. Déjeme que se lo haga yo.

Oh Dios mio! Lo que vino después fue la mejor cogida que una mujer alguna vez me haya podido dar. Sentada con toda mi verga dentro de ella sin ningún centímetro fuera empezó a culiar a lo loco, era un movimiento jamás visto en ninguna mujer. Con sus brazos puestos sobre mis estomago, su columna bien firme comenzó a moverse, no era un clásico mete y saca sino que con la verga adentro primero comenzó haciéndolo en círculos después comenzó a mover solo su cintura y sus nalgas de atrás para adelante y viceversa con una finura al estilo de danza oriental que al ver el espejo que estaba a nuestro lado por poco me vengo, la vista era excitante al ver sus dos grandes y firmes bolas de su culo que se estiraban hacia fuera para agarrar impulso para luego encogerse hacia delante en un espasmo violento pero con una rapidez increíble que aumentaba cada vez al estrellar su clítoris en mi duro garrote. Sabia que tanto ella como yo no tardaríamos en alcanzar el orgasmo. Estábamos bañados en sudor, yo disfrutaba mirándola, me sentía dichoso entre los hombres porque quien no hubiera deseado tener esa mujer. Aquí les describo la escena más candente de ese día. La mueca de su rostro era salvaje, tenia sus ojos cerrados bien apunados con su cabeza torcida hacia un lado, con los labios estirados y dejando ver sus dientes apunados en forma de furia tratando de alcanzar el gustazo final que a estar alturas nada podía ya pararla ni siquiera el recuerdo de la fidelidad que le debía a su marido. Su respiración se había tornado brusca sin ritmo y cada vez se hacían más profunda, lo que hacia notar que pronto llegaría al orgasmo. Que bueno que existen en mi país esos moteles donde se tienen estos encuentros prohibidos porque si esto lo hubiéramos hecho en una casa hubiéramos causado un tremendo alboroto, se hubiera escuchado desde todas las habitaciones y hubiera sido tremenda tortura para el que nos hubiese escuchado, de hecho Sandra me había dicho que cuando cogía con su marido, siempre tenían que encender la TV de su habitación para que sus hijos no los escucharan, mas a ella que era de naturaleza mas fuerte que el. Casi logra venirse cuando repentinamente en el mejor momento y en un descuido de movimiento, ella hace que mi verga se salga de su vagina, no sé si lo hizo a propósito para cambiar de posición pero lo cierto es que después de eso, ella se levanta y se pone en posición de rana y empieza a buscar mi garrote duro sin siquiera usar sus manos, parecía tener un imán porque no tuvo dificultad en encontrarla, levante medio mi cabeza para ver digno espectáculo, en este momento colocaba su orificio exactamente en la punta de mi verga y solo con la punta ensartada empezó hacer unos movimientos rotatorios que nos volvían locos de placer, luego se afianza a mi cintura y empieza en posición de rana a meterla y sacarla con frenesí, y siento todos sus líquidos vaginales bañando mi instrumento, minutos mas tarde vuelve a su posición de danza oriental y ella se viene en un orgasmo violento, sus movimientos se tornan veloces (uao que energía) los sonidos se hacen fuertes en toda la habitación, el de su panocha parecía una bestia hambrienta comiendo su presa (era como cuando nosotros masticamos con sonido, traten de imaginarlo), la cama parecía que se iban a quebrar al compás de sus movimientos (traka, traka, traka, traka) y cada inhalación y exhalación de aire que ella hacia era un gemido que no parecía tal. Mas bien parecía aullido. (Traten ustedes de practicar para que tengan una idea: La inhalación de aire era haciendo un sonido con la letra I pero profundo y la exhalación un sonido largo con la letra A, soltándolo con todo el aire comprimido. Es así como sonaba Iiiiii, Aaaaa ----- Iiiii, Aaaaaa ------- Iiiiii, Aaaaaa ----------), luego vino mi turno, ya no soportaba mas y saque mi miembro para soltar una descarga de semen enorme, fue tan grande el placer que quede por unos segundos semi inconsciente. Luego ella agarra mi verga y acaricia mis testículos y apreta fuerte el tronco y con su mano la desliza hasta sacarme unas gotas mas de residuo de semen.

Oh que ricura, jamás vivida, ella se acuesta al lado mío en silencio y después de permanecer callados, Sandra rompe el silencio y me dice que se siente avergonzada, que piensa que esta mal lo que hicimos y yo le digo que fue fabuloso que no se sienta culpable porque lo ha disfrutado, que la naturaleza le ha dado ese derecho, muy personal e intimo que quedara grabado en su memoria sin que su marido algún día lo sepa... Ella siempre seguirá siendo la esposa honesta dedicada a su familia, nada ha cambiado, no le que quitado ninguna cosa ni le he puesto nada, solo fue un momento bello en la vida que dos almas compartieron juntas, los secretos son para llevárselos hasta la tumba.

Finalmente nos vestimos y salimos del motel para llevarla hasta su casa. La deje en la parada de autobuses, luego llegara a su casa y ella dirá que viene de estudiar, encuentra a su marido en casa, salio de su oficina temprano y le pregunta porque llega tarde y ella le responde había mucho trafico, él le da el ramo de rosas que le ha comprado esa tarde y la besa, los niños están jugando en el parque de la colonia, el marido desea hacerle el amor ya que están solos y es buen momento para aprovechar. Ella le dice que esta muy cansada ya que tuvo exámenes que realizar y le duele la cabeza, el marido le ruega, trata de excitarla y ella se queda dormida, mientras que el se queda con ganas, respeta la decisión de ella. El se somete a lo que Sandra dice, el se comporta como un marido bueno, la respeta y la cuida con dulzura porque no le gusta hacerla sentir mal, mientras yo, ahora soy el amo y señor. Ella hace lo que yo digo, no le tengo respeto y me obedece a ciegas..... Después de esa ocasión, cogimos muchas veces. Sandra ya no era la misma con su marido, le negaba el sexo y ella algunas veces lo hacia por compromiso, pero conmigo ella siempre estaba dispuesta a brindármelo, pedía ser penetrada por mi garrote a cualquier hora y lugar, siempre y cuando tuviéramos la oportunidad de estar a solas, inclusive muchas veces lo hicimos en el carro cerca de su casa. Con el tiempo dejamos de vernos, porque emigre a otro país y conocí a una mujer con la cual me case y tengo hijos.

Oh cosas de la vida, ahora estoy casado y a veces tengo pequeña desconfianza con mi mujer, temo pagar algún día lo que hice, ya que mi esposa esta bien buena y yo he sido el primer hombre en su vida, sé que las mujeres casadas son mas calientes que las que no lo son y los esposos no sabemos y siempre habrá alguien por allí con ganas de satisfacerlas. Si ella lo hace, ojala que nunca sepa porque sufriría al saber que alguien violo la entrada prohibida y sagrada de su orificio que orgullosamente me pertenece y disfruto cada día. El que lo logre hacer, será el hombre más dichoso y yo el hombre mas desdichado. Así es la vida algunas veces.

Continuara otra historia candente, para mas adelante.........



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mqf645
Excelente relato

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