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Atada


Basado en un Mail de cybersexo y posteriormente llevado a la práctica por los protagonistas.

Estoy esperándote en nuestra casa, que se encuentra semi obscura, está atardeciendo, me he duchado y he dispuesto siete velas y media rojas alrededor de la cama y en las mesillas de noche... Las sábanas son de raso negro, y huelen a heno, tengo dispuestos en un lugar que tu no ves una serie de artilugios... y te recibo en toalla atada a mi cintura, me ves moreno, atractivo, lujurioso, todavía se nota la brillantez de mi piel tras un día en la............ playa y el efecto del bronceador. Mi cuerpo gotea pequeñas bolitas de nácar de espuma de viento, tú al verme, me rodeas con tus brazos mi cuello, y me das un apasionado beso, te entregas toda a mí, noto tu palpitar, tu respiración a través de tus pechos, que se unen al mío, me buscas con la lengua, y yo te agarro por la espalda y te atraigo mas fuerte, me adhiero a ti, tú como una gatita en celo, mueves tu pubis contra mi, ya la situación me ha excitado y mi pene, se mueve inquieto y lujuriosamente busca contacto femenino, poco a poco, bajo mis manos hacia tus caderas, deseo sentir tu hermoso cuerpo, por lo que te palpo, toco cada centímetro de ti, y así poco a poco mis manos se deslizan hacia el borde de tu falda, que muy despacio, mientras mi boca y la tuya están unidas, comienzan a subírtela.

Tú sabes de mis movimientos, así que te aprietas aún más, deseas meterte dentro de mi cuerpo, y yo te ayudo abrazándote aún más fuerte si cabe. Me deslizo hacia el suelo, me he puesto de rodillas, con tu falda ya en la cintura, y mis manos se acercan a tus ingles a través de los muslos, y resbalando por ellos, para que notes mi tacto en tu piel, se acercan a tu braga, sin quitártela todavía, mi lengua se acerca a tu ingle y lame todo el borde de tu piel en la braga. Con una de mis manos, voy separando la braga de tu ingle, no pretendo quitártela si no dejar entrever un poco tu sexo, y mi lengua acompaña a la mano.

La otra mano, rueda la braga por detrás también hacia un lado, y muy lentamente se acerca a tu ano, que lo circunda muy suavemente, mi boca está pidiendo mas sexo, me gustaría arrancarte tu prenda, pero prefiero deleitarme en la suavidad de mis movimientos y de tu desesperación, ya que deseas que mis movimientos se aceleren para comer ya todo tu sexo, mas no, sigo a esa velocidad, como el placer comienza a inundarte pones tus dos manos contra la pared, dejando que tus caderas sobresalgan hacia atrás, así que mi dedo y aún con tu prenda puesta, inicia la penetración, mi lengua ya ha descorrido bastante tu braga y alcanzo el clítoris y te pido que te quites la blusa y el sujetador y que comiences a acariciarte tus pechos, cosa que haces con una sola mano, pues la otra está en la pared y muy inclinada hacia ella, así que tu coges tus pechos los masajeas y con tu lengua acaricias tus pezones, mi dedo está perfectamente alojado en tu ano, que se mueve hacia dentro y fuera.

Mi lengua circundando tu clítoris, con pequeñas succiones de mi boca y mi otra mano acariciándote los muslos muy quedamente, ya que noto tu piel de gallina, erizada por la excitación que te estoy produciendo, mi mano deja tus muslos y por la otra parte de tu braga se acerca también a tu sexo y busca desesperadamente penetrar en tu cavidad. Te vuelven loca mis caricias, por lo que más te masajeas el pecho y buscas tu propia succión de tus pezones ya erectos, notas tu ano penetrado, mi lengua que se mueve y para, ya que mi boca succiona y muerde tu clítoris, y dos dedos míos, se introducen en tu vagina jugando dentro de ella, ya que me impulsa una pretensión, saber que voy intentar localizar el máximo punto de tu placer y efectivamente voy hacia allí, lo que me obliga a explorar tu vagina interiormente. Por lo tanto te excita mas todo ese movimiento producido por mis dedos, ya que no es el simple hecho de la penetración de ellos, sino el movimiento y roce contra las paredes interiores lo te produce tamaña excitación, noto tus quejidos y tus ayes suaves, estas perdiendo la sensación del tiempo y del espacio, ni sabes donde estas ni te preocupas de ello, solo estas entregada al sentimiento mas profundo del verdadero placer sexual, notas y quieres notarlo en tu interior, tanto mi lengua, mi boca, mi dedo en tu ano y mis otros dos dedos en tu vagina.

Lamo con furia cada vez mas fuerte y mis dedos buscan en tu interior, parece que algo han encontrado pues noto un estremecimiento tuyo, notas incluso que las piernas te flaquean. Sensaciones increíbles te mueven, los ojos los tienes cerrados pero te gusta el sentir tus pezones en tu lengua. Saco uno de mis dedos de la vagina y presiono con el del interior y exterior de tal forma que he formado una pinza, y sé que la sensación que puede producir este pequeño punto se efectúa así. Tú has notado algo raro, desconocido para ti, pero te gusta, es mas ansías desesperadamente que presione más fuerte, por lo que entre casi sollozos me dices que lo haga. \"Aprieta, amor, aprieta hunde tus dedos en mi piel\", y lo hago.

Ya notas como un orgasmo te va a venir, y no sabes a ciencia cierta porqué, ya que te gusta todo, tanto mi dedo en tu ano que no para de entrar y salir con movimientos de fiereza, mi boca que muerde tu clítoris queriendo arrancártelo, mi barbilla que se hunde en el resto de tu sexo y mis dos dedos que presionan y tiran hacia fuera toda esa parte de tu pubis, y tu con tus pechos al aire masajeados por ti. Gritas, si, gritas cada vez más fuerte y sudas, de una manera no soñada, todo te tiembla, y yo disfruto con la visión de una mujer que se recrea en sentimientos de placer tan profundos. Tu clítoris te parece que es el productor del orgasmo largo y profundo, pero dudas, tal vez sea el ano o quizá mejor mi presión sobre tu vagina, o tus propias chupadas, o todo junto. Cada vez te mueves mas, tus caderas se incrustan contra la pared, así que tengo casi que seguirte con mi boca, y hay algo nuevo en todo ello, notas que una nueva sensación te invade, estas enloquecida, enfebrecida, no sabes que pasa, estas muriendo de placer y yo cada vez mas lujuriosamente restriego mi lengua contra todo tu sexo y la presión cada vez mas fuerte, te agachas ligeramente para que tus caderas se muevan, realmente has perdido el sentido y no sabes muy bien que haces, sueltas tu pecho te agarras a la pared y dejas escapar un alarido, mientras poco a poco caes de rodillas, con tu cuerpo convulsionado por el placer mas inmenso jamás soñado y sentido, y de rodillas te encoges sobre ti misma para presionar sobre ti tu pubis, ya que el orgasmo ha sido y es, profundo y extenso. Casi lloras y yo me extasío de ver una mujer como tu, enloquecida de pasión y placer. Cuando te repongas, te cogeré en brazos y te llevaré a la cama, mientras tanto te dejo que vivas del placer que te he producido.

Te agarro dulcemente y te subo en mis brazos, tú me rodeas el cuello, y te apoyas en mi pecho. Yo te beso apasionadamente, uno mis labios a los tuyos con amor. Estas todavía inmersa en los coletazos del placer vivido, te dejas llevar pues francamente ni siquiera estas presente en el momento, tu mente está atrapada en algún lugar de las sensaciones vividas, así que yo me encamino a nuestra habitación, la cual está iluminada por la luz de unas velas rojas, huele incienso, y dejándote muy suavemente sobre la cama, te acuesto, sobre las sabanas negras, y tu sigues con tu mente en otro lugar, por lo tanto abandonada te dejas hacer, te beso en el cuello, en tu cara, en tus ojos, mis manos toman tus mejillas y te atraigo ligeramente hacia mi, para que tu boca note la mía, yo estoy sobre ti, casi sentado en tu vientre aunque la fuerza la desarrollo en las rodillas sobre la cama.

Muy despacio teniendo tu boca atrapada en la mía, estiro tu mano hacia arriba y la ato. Creo que ni te das cuenta, sigo besándote y la otra mano hace el mismo recorrido, y también la ato con cintas de terciopelo negro como el azabache, sigo besando tu boca entregada a mí, tu lengua me busca, me lame la barbilla, quieres que hunda mas mi boca en ti, pero no quiero, tengo otras tareas que desarrollar, así que dejas caer tu cabeza hacia atrás ya que no me atrapas con la lengua. Muy suavemente, me deslizo hacia abajo, estirando todo mi cuerpo sobre ti, realmente resbalo sobre tu cuerpo hacia abajo, y mi lengua pasa por entre tus dos pechos, notas toda mi piel, mi pene erecto, sobresale de la toalla, y también roza tu vientre, tu pubis y luego tus muslos y tus pies, mi boca ha llevado el mismo camino, paro en tu sexo, y me inundo de él, pero sigo hacia abajo, mi lengua recorre tus muslos, luego tu pierna, luego el pie y finalmente tus dedos. Me levanto sobre mí, pues mis pies han tocado el suelo, cojo una de tus piernas y abriéndotela la ato a la cama, y hago lo propio con la otra. Me extasío viéndote, estas entregada a mí, y yo de pie y absorto en tu visión de gata entregada, vislumbro perfectamente tu sexo cubierto de un manto de vello y tus pechos excitados y tus pezones y tu lengua. Es una visión celestial, lujuriosa, indescriptible y disfruto de ello, cogiendo mi pene, dejando que la toalla siga puesta y te dejo que veas como acaricio mi falo, como poco a poco estiro su piel hacia atrás para enseñar un rosado y magnifico glande, totalmente enhiesto, duro y preparado para cualquier embate. Me pides que te penetre, pero me río y te digo:

\"Cariño, ten paciencia, antes serás poseída de distinta forma y de muchas maneras, pero mi amor, antes de cegar tus ojos, quiero que recuerdes mi pene, así que con el cogido entre mi mano, me subo a la cama y te lo paso por tu pie, tu muslo, me acerco a tu sexo, y con el glande te masturbo ligeramente el clítoris, sigo por tu vientre y restriego otra vez sobre uno de tus pezones\".

Estás loca de placer te gustaría tocarme el pene y los testículos y me dices:

\"Déjame que lo bese amor, por favor, que lo lama, que me lo trague todo\".

Pero yo no te dejo, tomo de la mesilla de noche un pañuelo de seda blanco y te lo paso por los ojos y te lo ato detrás, en la nuca, estas sorprendida incluso inquieta, te he quitado toda la visión. y te digo:

\"Cariño, amor mío, vas a disfrutar hoy del placer sexual, más inmenso y placentero, vas a ser el centro del universo\".

Abro la mesilla de noche y tomo un consolador de considerables dimensiones, se asemeja mucho al miembro humano, incluso se notan sus venas, es erecto pero dúctil y suave, lo coloco a mi espalda, tomo además un bote de nata en spray y te digo:

\"Mi amor voy a comerte tus pezones con uno de los más exquisitos y dulces manjares\".

Y continuación rodeo tus pezones de nata, dejo el bote y vuelvo a besarte con pasión, con lujuria, con mucho amor, beso así mismo tu cuello, y bajando acerco mi boca a tus pezones, mi mano derecha se va a tu sexo, y la izquierda te rodea el cuerpo y presiona tu espalda para tomarte fuertemente contra mí. Mi lengua comienza a saborear la nata y lo hago solo con la punta de ella.

Tu estas extasiada, la falta de visión te obliga a que notes con mas intensidad el tacto sobre tu carne, la imaginación hace que te centres en el placer, lo que te permite una concentración sobre lo que sientes, sobre lo que notas sobre tu piel. Mi lengua y algo viscoso en tus pechos, mi mano no busca tu clítoris si no con la palma extendida frota todos tus genitales, mi lengua toma la nata, de uno y otro pezón, me encanta, disfruto del sabor de ella, tu placer es tal que el sudor de tu pecho se entremezcla con el sabor de la nata, lo que la vuelve agridulce, pero me gusta sentirte tal y como eres, y así sigo, una y otra vez hasta limpiar con mi lengua tus pezones, los tienes erectos al máximo incluso cogiéndote con mi otra mano te atraigo hacia mi, cosa que me ayudas intentando arquear tu cuerpo, muerdo una y otra vez tus pezones, mi mano presiona todo tu sexo, y noto como la respiración se vuelve agitada para ti, pero yo continuo con mi labor sobre tus pezones, me recreo en ellos, me inundo de ellos, no tengo ninguna prisa.

Tu quieres mas, me lo dices, \"amor, por favorcito, mámame el coño, fóllame, méteme tu polla, poséeme, introduce tu verga toda en mi, por favor, me estas matando\". Si, deseas que haga algo rápido, que te penetre, que te chupe el clítoris, cualquier cosa te vale, pero yo sigo en mi labor sobre tus tetas y pezones, por lo que no te hago caso, mi mano, en cambio presiona y mete dos dedos en tu vagina donde agarro tu tabique y tiro hacia atrás.

Me quito la toalla, paso una pierna por encima tuya y dejo mis genitales a la altura de tu boca, de rodillas sobre tu cabeza, observo como la lengua roza mis testículos, y los lames, yo estoy erguido he dejado de tocarte los pechos, cojo mi miembro y te lo acerco a la boca, que de una manera salvaje tratas de introducírtelo, pero se te escapa porque no puedes usar tus manos. Yo vuelvo y te lo coloco, meto mis caderas hacia atrás para que cuando me incline sobre ti, mi pene quede perfectamente alojado en tu cavidad bucal. Estoy sudando por el placer que me proporciona tu boca y tu igual, nuestros sudores se entremezclan creando una atmósfera de máxima lujuria, me voy inclinando hacia adelante y tomo el consolador y me acerco a tu vagina, lo pongo en su entrada pero sin penetrar, noto como sorbes mis líquidos, tengo una sensación especial pues el pene alojado en tu boca es succionado con avidez, y tu disfrutas de las sensaciones de una buena succión, te deleitas con mi pene en tu boca, despierta en ti las máximas sensaciones de placer, me estiro sobre mi mismo, y tomo otra vez la nata que la pongo sólo sobre el clítoris, mi mano abre tus labios para que yo pueda disfrutar de la visión de ver tu piel rosácea, delicada como piel de melocotón, y el consolador a punto de penetrar, cosa que hago muy despacio y hasta su totalidad.

Chillas, gritas a duras penas, pues mi pene te lo impide, te gustaría coger mis testículos, pero claro no puedes. Yo comienzo a libar la nata de tu clítoris, mientras el consolador inicia su ritmo lento y cadencioso, tú succionas con más avidez, mi boca sigue su curso, libación tras libación viviendo el intenso momento del placer que me produce tu sexo, tus caderas quieren moverse al ritmo del consolador, incluso lo intentas violentamente, pero no puedes, 80 kg. sobre ti, estoy estirado con la cabeza hacia tu sexo, te lo impiden, la fuerza de mi peso, te motiva aún mas, toda mi piel se pega a ti, nuestros sudores se entremezclan, mi mano acelera el ritmo del consolador, cada vez mas rápido, cada vez mas violento, cada mas y mas fuerte, tu casi te tragas mi pene, te gusta hacerlo, succionas como nunca se te había ocurrido, si estoy convencido de ello, quieres tragártelo, la succión es tal que tiemblo, noto como a mis manos les cuesta seguir con el ritmo propuesto, realmente si sigues con esa desesperación de succión voy a tener que eyacular, cosa que no quiero, pero tu has perdido el control, yo prácticamente también, así que mi boca ya no liba, muerde y traga no solo tu clítoris si no todo el monte de Venus, y mi otra mano, estrella mas que penetra el consolador en tu vagina, notas su sensación en el mismo cuello del útero. Cada vez más fuerte, cada vez más.

Estas enloquecida, mueves todo tu cuerpo para entregarme tu sexo hasta la máxima altura, pero no hay manera, 80 kg., siguen arriba de ti, así que te tragas todo mi pene, te llega a la garganta, y yo me trago todo tu sexo, y el consolador violentamente entrando y saliendo, gritas como puedes, te mueves de un lado a otro, quieres hacer lo mismo con la cabeza, pero mis muslos te atrapan y no te dejan, estas desesperada te gustaría moverte pero no puedes así que no tienes mas remedio que aguantar el orgasmo casi inmovilizada, lo que lo vuelve mas frenético, mas intenso, mas increíble, no te dejo que vuelques otra fuerza nada mas que en el sentimiento de ti misma, y mi semen comienza a inundar tu boca y tu garganta, mientras aprieto mas tu sexo contra mi cara y contra mi boca, y el consolador lo presiono contra la parte mas profunda de tu vagina, locamente, desesperadamente, sientes otro de los orgasmos mas duros ya que se mezcla el dolor y el placer, pues no te he dejado mover ni descargar parte de la tensión, y te quedas exhausta, temblorosa y agitada, aunque yo sigo con el consolador, pero ahora muy despacio casi con delicadeza de bebé, mientras sudo y grito ante mi eyaculación.

He quedado agotado, sudo, jadeo, respiro con dificultad, y tu estas en el mismo estado, dejo que libes el final de mi semen, que no desaproveches ni una gota. Me retiro hacia un lado y comienzo por quitarte el pene de la boca, luego el pañuelo, estas con los ojos cerrados, a pesar de la luz tenue de las velas, estas cegada aun, sudas intensamente, estas extasiada, agitada. Tú al igual que yo respiramos con dificultad, la boca está seca, sedienta, necesita agua, pero no perderemos el tiempo en eso.

Te quito la atadura de las manos, y te dejo ambas libres pero los pies seguirán atados, lo deseo así, y tú lo aceptas, tras unos minutos comienzas a tocarme el pene, deseas y yo también que vuelva a su estado de erección. Tomo una de las almohadas y te la paso por debajo de las caderas, para elevar tu pubis hacia arriba, mientras que tu sigues con tu mano en mi pene, que poco a poco se acerca a su estado de erección, te levantas sobre la cama, solamente tu tórax, y tu boca busca otra vez mi glande, tu lengua se entretiene en él, y te dejo hacer, mientras estirado en la cama me repongo del cansancio, y noto como mi pene se acerca a su erección. Ahora te pido que tomes el consolador yo me levanto me voy al baño y 7 segundos y medio después aparezco, mi pene está untado en vaselina.

Como tus caderas han sido elevadas me pongo de rodillas entre tus piernas, mientras mis manos tocan el interior de tus muslos, te excita el tacto incluso me acerco a las ingles, pero no toco tu sexo, y te pido que tu misma, te introduzcas el consolador, muy despacio comienzas el acercamiento, te ruego que tu otra mano se acerque a tu clítoris y te masturbes, cosa que también haces, yo con mi pene dispuesto, te lo acerco a tu ano, y lo rodeo, solo con la punta.

Mis dedos, pasan parte de la vaselina a su contorno y te introduzco un dedo lubricado, tu estas en tensión ya sabes lo que va a pasar, y te enervas, pero es irremediable, con una de mis manos, las apoyo en otra de las tuyas, y te ayuda a que el consolador te entre, \"sigue\" te digo... \"sigue masturbándote mi amor, metete el consolador hasta el final de tu vagina, que notes la penetración total\", y tu lo haces, te gusta, te gusta hacerlo, yo cada vez mas cerca, comienzo a penetrar mi pene en tu ano, muy despacio, casi no lo notas, pues la lubricación es la adecuada, y tu lentamente te sacas y metes el consolador.

De un golpe de caderas te hundo el pene hasta las entrañas, y das un grito de dolor y placer, has parado un segundo, pero lo peor ha pasado, ya notas el pene dentro y el dolor se ha diluido, casi no queda nada, aun no me muevo, tiene que desaparecer el dolor y tu ano acostumbrarse al objeto que tiene alojado, y tu vuelves a tu cadencioso ritmo de tocarte el clítoris y meterte el consolador, casi sin darte cuenta aceleras el ritmo ligeramente y yo ya empiezo a moverme, pero necesito aferrarme a algo, así que tomo tus tetas y me agarro a ellas que me servirán para el apoyo necesario de mover mis caderas. Comienza a gustarte la penetración anal, y sigues metiéndote el consolador.

Sigo el ritmo de tu consolador, con mi penetración, tú te entretienes en masajear tu clítoris circularmente aunque de vez en cuando lo aprietas fuertemente, y yo agarrado a tus pechos te penetro hasta lo máximo. Mi pene nota a través de la delicada separación con la vagina el bulto del consolador y por supuesto tu también lo notas, te gusta, te esta volviendo loca las dos penetraciones, ves como mi cara con los ojos semicerrados vive la sensación y la plenitud del momento y tu ojos bajan a verte a ti misma como te penetras el consolador y como tu otra mano ha acelerado el movimiento sobre el clítoris, mis manos sobre tus pechos los recorren y aprietan tus pezones, y mis caderas marcan mi ritmo, mis testículos te golpean en tus nalgas.

Disfrutas de la visión, disfrutas de la sensación de los dos objetos en tu interior, disfrutas de mi cara absorta y entregada, disfrutas de mi cuerpo sudoroso y jadeante, sabes que estas despertando sensaciones placenteras y únicas y por ello la sensualidad te invade, tu misma te excitas mas por excitarme a mi, así que ya entierras mas que penetras el consolador, y me pides \"métemela toda, hasta el final, no pares, la noto dentro de mi, tu polla me deleita, amor, tu verga es mía, sencillamente me pertenece, así que derrámate en mi, córrete, mi amor\".

Mis manos van a mas, te rodean mas los pechos, se aferran mas a ellos, mi pene entra y sale de tu ano, estas enfebrecida, y yo, igual que tu, disfruto de ver como tu misma te masturbas y penetras, y así adquiriendo cada vez mas velocidad, cada vez con mas intensidad, cada vez con mas fiereza, comienza el baile de un orgasmo cansino pero eterno, largo y profundo, gritas desesperadamente al igual que yo, nuestros gritos se entremezclan en el aire y el eco de la habitación nos sube el volumen del tono de ellos, estoy soltando todo mi semen en ti, notas la calidez del mismo. y eso te ayuda a que tu orgasmo sea mas largo, te metes el consolador hasta el final y allí lo sostienes apretándolo fuertemente contra ti, tu mano ha parado sobre el clítoris y lo presionas, también es enorme el orgasmo, es enorme la sensación que tienes de plenitud.

Estás enloquecida, notas todas las sensaciones al mismo tiempo. Un último quejido me avisa que estás en los últimos albores de tu orgasmo, así que cuando te veo exhausta, cansina y jadeante, comienzo a retirar mi miembro muy despacio para no hacerte daño.

Te has tumbado hacia atrás sudando y cansada, yo retiro las ataduras, y tu misma tomas una posición fetal para guardar dentro de ti los últimos coletazos del orgasmo, tus manos se aprietan contra tu sexo y yo totalmente cansado por el trabajo me acuesto a tu lado y te tomo en mis brazos, besando tu cuello y uniendo mi cuerpo al tuyo, mientras te digo:

\"Te quiero mi amor, te adoro, me gusta que sientas

http://www.superporno.es/?login=superporno&foto=3097la intensidad del placer que te produzco, soy todo tuyo, para ti y solamente para ti\".

Y tú te aprietas mas contra mi, sin decir nada, sencillamente no puedes.



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