Aquel hombre la tenía totalmente sometida, ella estaba gozando de una manera que nunca había visto, la escuchaba gemir y suplicar que aquello no se detuviera como nunca la había oído decir, eso comenzaba a causarme un poco de molestia, quizás por no ser yo quien la estuviera haciendo gozar así, no puedo evitar decir que si bien me encanta ver a mi mujer gozar al hacer el amor, el hecho de que no fuera conmigo empezaba a molestarme, pues además parecía que aquello no terminaría jamás, una y otra vez volvían a empezar, ella ya llevaba varios orgasmos.
En este momento estaba en la cama en una posición que sus piernas, sus muslos, sus nalgas se veían tan bien como siempre, estos atributos eran su mayor atractivo para ella ...... |