Me junte a los 25 años después de tres meses de noviazgo con un pimpollito de 21 llamada Matilde.
Matilde era una chica delgada de estatura media con una panochita pequeña pero protuberante que se le marcaba en los pantaloncitos que se ponía de manera deliciosa.
Pero no vamos a hablar de mi buenerrima esposa sino de su hermanita Fernanda.
Fernanda era una niña muy bonita de pelo largo, chino y sedoso, nariz respingada, boquita carnosa, dentadura perfecta e incipientes pechitos que ya se notaban a través de las blusitas semitransparentes que usaba, y unas pompis demasiado abultadas para ser una niña. Mi cuñadita prometía ser tan bella como su hermana o aun mas.........................