Saliendo de la oficina, llamó mi prima para que le hiciera el favor de llevarle unos documentos que le había prometido a su apartamento, le dije que claro, que estaba saliendo de la oficina hacia la casa pero que en un momento pasaba a dejárselos.
Eran unos documentos de un contrato que mi empresa, donde trabajo, estaba haciendo con la empresa de mi prima, empresa que es de su propiedad. Ella los necesitaba de inmediato, por eso se los iba a llevar ese mismo día. Tome un taxi y me dirigí hacia el apartamento de mi prima. Ya llegando, me llama de nuevo y me avisa que se demorará..............
Acabábamos de regresar de las vacaciones cuando mi marido me anuncia que el lunes se va de viaje toda la semana, pero que ha pensado que podíamos dejar al crío con mis padres, el viernes por la noche cogíamos el avión a Las Palmas, él seguía su viaje el lunes, regresaba el viernes por la tarde y el domingo nos volvíamos.
Me pareció perfecto, así que preparé dos maletas enseguida y el viernes noche dormíamos en un confortable hotel pegado a la playa de Las Canteras.
Nos encanta esta ciudad, así que pasamos dos días estupendos. El lunes, cuando me desperté ya no estaba. Se había levantado sin hacer ruido para no molestarme y ya debía estar en el avión.
Ya sola, la ciudad no me pareció igual, así que planeé mis días allí para hacer tiempo hasta el viernes: piscina o playa todo el día, comer algo allí mismo, y por la noche.................
Que tal me llamo mercedes, soy casada o era casada, tengo 29 años, y en cuanto a mi físico soy de buenas nalgas y de senos grandes nada especial y mi historia comienza un día que salí antes de trabajar………………………………
Ese sábado, antes de ir a buscar a los clientes que venían a la ciudad a comprar las antigüedades, estábamos desayunando mi esposo y yo, él estaba sumido en la lectura del diario, mientras leía las noticias me preguntó:
-¿Qué harás en el día de hoy Melinda?.
-Ya te dije, debo ir a buscar a unos clientes al hotel para llevarlos a la tienda de antigüedades, y luego llevarlos a almorzar.
-Entonces me iré con Adolfo a jugar golf.
-Si, ve tranquilo, no tengo horario de vuelta.
Mi esposo me acompañó hasta la puerta de la camioneta, cuando un taxi se detuvo frente a nuestra casa.
Habían pasado algunos Díaz desde que le había pedido a Arturo que me dejara de usar como su juguete sexual, ya que dicha situación estaba comenzando a afectar en mi trabajo, sentía que todos sabían lo que había echo, y en lo que me había convertido......
Llevábamos ya un tiempo juntos o al menos viéndonos con cierta regularidad. Teresa trabajaba como comercial de una compañía de Internet y su trabajo la hacía viajar por toda la comunidad y de vez en cuando aparecía por mi ciudad y básicamente nos metíamos en la cama hasta el día siguiente.
En esta ocasión fui yo quien se acercó a su ciudad, quizás un fin de semana juntos nos diría si lo nuestro era mas que sexo. A primera hora de la mañana me mando un mensaje al móvil en el que decía que quería el postre directamente. No hay que ser muy listo para saber lo que quería decir. A lo largo del viaje en coche me llegaron un par de mensajes más, pero esta vez eran fotos. Tuve que parar en una gasolinera para verlas tranquilamente. Una de ellas mostraba.................
Sucedió el pasado fin de semana, todavía no lo he asimilado, pero tal vez ponerlo por escrito me ayude a hacerlo. El viernes fue el cumpleaños de Juan, un amigo, amigo quizás sea mucho decir, del trabajo. Le felicite más que nada por puro compromiso, tener a alguien delante durante 8 o más horas al día obliga a ciertas formalidades. Después de los comentarios de rigor me invitó la fiesta que daba al día siguiente en su casa. Yo no tenía muchas ganas de ir, hasta que vi como el resto del mundo aceptaba, incluida Sofía una compañera que hace tiempo me traía de cabeza. Era de ese tipo de mujer que, pese a pasar desapercibida inicialmente a los 5 minutos tiene a toda la habitación girando a su alrededor, no era especialmente guapa, ni su cuerpo.................
Hacia dos meses que salía con Vanina, pero no había tenido sexo con ella. Solo algunos besos apasionados y algunos manos perdidas en su cola. Pero ese día nos habíamos quedado solos en la cocina de mi casa, mis padres hacia una hora que estaban durmiendo cuando comenzamos a besarnos. Nuestras lenguas comenzaron a entrelazarse y mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo. Ella, cuando intente tocarle los pechos, me pidió que me tranquilizara. Yo hice como que no la escuche y seguí besándola. Nos apoyamos contra una de las paredes y comencé a frotar mi pene sobre su sexo mientras le acariciaba la cola, único lugar donde me dejaba tocar. Colé un dedo por encima del pantalón y comencé a tocarle la cola por debajo de la ropa. Ante mi asombro no le importo, mas aun cuando llegue a su ano. Le dije..................
Hasta las cenas eran aburridas con mi marido, estábamos cenando, mi esposo mientras comía, revisaba el borrador de un nuevo contrato, le dije que debía hacerlo en su oficina y con una sonrisa inocua, me contestó que era imposible, pues estaba desbordado de trabajo, y no le quedaba tiempo.
Yo me sentía muy relajada, los viejitos entre los dos, me habían hecho tener muchos orgasmos a lo largo de la jornada laboral, desde que les daba y pedía sexo, los dos eran los primeros en llegar, y nos íbamos los tres bastante más tarde de lo habitual.
Mi esposo estaba enfrascado en su \"fabuloso\" contrato, mientras cenábamos, no podía dejar de pensar en mis viejitos..., mmmmm, ¡cómo me habían cogido!. Me dolían los pezones, me los habían sobado los dos con delicia, los tenía duros y parados, mi................
A la mañana siguiente me desperté y ella seguía allí abrazándome, la toalla ya no le tapaba, uno de sus hermosos pechos estaba encima del mío, su pierna encima de las mías se movía despacio y suavemente mientras yo sentía su vello púbico en mi pierna.
Se despertó y vi que sus ojos volvían a brillar, la abracé con mas fuerza, ella se dejó, apreté la pierna contra ella ahí donde sentía su vello, levanto aun mas la suya, y empezó a acariciarme la cara con su mano, me dibujaba con sus dedos, finalmente se acercó mas y junto sus labios con los míos, lo habíamos hecho mil veces, pero aquello era diferente.
Estuvimos varios minutos en los que apenas nos mordíamos los labios, suaves y fugaces toques de la lengua................