La secretaria me recibió con una amplia sonrisa y una mirada profunda. Aquella mañana estaba más contenta que en otras ocasiones. Vestía unas prendas sencillas pero combinadas con mucha sensualidad. Los cuarenta y tantos años de su vida la habían dotado de un erotismo que ella derrochaba por todos los poros de su piel. Su figura era muy femenina sus movimientos y sus gestos, descarados.
Yo había soñado con besar su boca, acariciar sus pechos redondos, y gozar de la suavidad de su piel desnuda. Y mi sueño se hizo realidad. Nuestros encuentros se sucedían muy espaciados en el tiempo. Dependían siempre de mi agenda. Ella había dejado atrás las ataduras del matrimonio, pero yo continuaba...............
En capítulos anteriores: \"Sergio quería que Luis dejara a Rosa a toda costa y, para ello, había llamado a un espía para seguirle. Sergio le contó todo lo que Sabía sobre Luis y, cuando comentó lo del colegio, Diego tuvo una genial idea: llevaría allí a su sobrino y le recogería todos los días. La relación entre Noelia y Álvaro estaba empezando a quebrantarse, y todo por culpa del fallo del preservativo. Álvaro parecía totalmente enfadado con Noelia. Diego, por órdenes de Sergio, había capturado a Álvaro en su propia casa, amenazándole con el embarazo de Noelia. Jaime, por órdenes de Diego, había establecido contacto con Luis, quien se llevaría a Jorge para su encuentro. Ángel, por órdenes de Diego, había entablado relaciones con Juan Pedro, aunque no muy buenas, para poner a prueba a Luis\"
La hora en la que Jaime y Luis habían quedado había llegado. Jaime estaba ya esperando a la puerta del cine y vio llegar a Luis y a otro chico, a quien no conocía. Este chico era................
No sabía que me pasaba cada vez que platicaba con él, sus palabras ya no las sentía de la misma forma, cada letra acariciaba mis sentidos e imaginarlo al otro lado de una pantalla…me desesperaba. Quería verlo, escuchar su voz que nunca quiso enseñarme, lo quería si, eso era una realidad…pero también lo quería en mi cuerpo, excavando cada uno de mis pliegues, adueñándose de mi caldera ardiendo una y otra vez, como lo imaginaba cada vez que el silencio nos atrapaba, ese silencio donde no sabes que decir, ya que una electricidad recorre todos los poros del cuerpo y sólo quieres decir…Te deseo…
Lo había pensado muchas veces…como le diría..............
Estuvo dando vueltas en mi cabeza todo el día el acontecimiento ocurrido en casa de Maria Luisa. Aquella morbosa experiencia me había sacado de la rutina en la que la vida cae abriéndome, sin saberlo, un mundo nuevo de sensaciones que se había dormido en la normalidad cotidiana y que empezaba a desvelarse a través de la obsesión por el recuerdo repetido de cada una de las escenas vividas el día antes. Hacía tiempo que no sentía las cosas con la intensidad y el nerviosismo presentes en aquel encuentro, solo comparable a las primeras experiencias, casi juveniles, cuya intensidad superaba, con mucho, la manera de sentir las emociones en que hoy percibo las cosas. Reconozco que he dejado que la vida me domine y que la normalidad dicte su tiránica monotonía diluyéndome en la pasividad, de la que de golpe, sin..........
Hola que tal, bien espero les haya gustado la primera parte de mi relato, así que arriesgándome a pensar que tal vez si, les contare ahora la segunda parte de la iniciación a desenfrenados encuentros con al mejor amiga de mi esposa.
Ahora bien continuando con la historia… después de aquella tremenda mamada proporcionada por Andrea, estuve indudablemente inquieto parecía burro en primavera y además mi mente no olvidaba cada detalle de aquella imagen de Andrea totalmente desnuda y.............
Cuando había un acontecimiento en el colegio de los niños, como un concierto, preparar una fiesta, etc., los padres y madres que disponíamos de tiempo y teníamos con quién dejar a nuestros hijos nos quedábamos un par de horas en el colegio haciendo disfraces, escenarios, murales, postres y cualquier cosa que hubiera que preparar. El conserje del colegio nos dejaba las llaves y cerrábamos todo al salir. Según pasaron los meses y al ser casi siempre los mismos, nos fuimos conociendo más y acabamos formando un pequeño grupo de amigos-conocidos en el que reinaba buen rollito.
Una de esas tardes en que estábamos trabajando, los padres y madres fueron despareciendo poco a poco.............
A veces deseamos cosas sin pensar en las consecuencias de estas, yo puedo decir que mi mayor deseo se ha hecho realidad y que las consecuencias son más fuertes de lo que esperaba.
De mi os diré que me llamo Santiago y tengo 27 años, poco más puede interesar de mi persona, ya que la verdadera protagonista de esta historia es mi novia. Ella se llama Valeria, pero todos le dicen Vale, tiene 24 años, y es la chica más guapa que jamás he visto. Su físico es impresionante, al menos para mi claro, es rubia de ojos marrones, con unas curvas muy proporcionadas y su carne apretada, tiene el pecho algo pequeño pero eso solo le da un aspecto más de niña que me vuelve loco. Ah, y no puedo olvidar su sonrisa, es una sonrisa por la que haría cualquier cosa que me pidiera, y puedo decir que ya lo he hecho.
En cierto modo, todo lo que ha pasado lo he provocado yo, mi deseo y mi obscenidad han originado la situación.................
La gran puerta electrónica de cristal ahumado que daba a la calle se abrió al paso de Elena. Una bocanada de aire frío le dio en el sereno rostro, alborotándole suavemente el cabello y produciéndole frío en el pecho. La joven detuvo sus pasos bajo la puerta de salida, ciñó el grueso abrigo beig oscuro de buen corte sobre su bien formado cuerpo, miro al cielo guiñando un ojo y torciendo la boca ante la luz fuerte pero gris que le vino de fuera. Estaba empezando a encapotarse, podía verse a las claras que pronto iba a llover, sin embargo, la luz del sol penetraba por entre las espesas nubes.
Los ojos de Elena se acostumbraron pronto a esa luz y se reflejó la melancolía profunda que habitaba en ellos desde hacía más de semana y media. Su boca grande y bien trazada confirmaba que aquella mujer tenía un dolor intenso que atenazaba su alma. Metió su mano fina y enguantada en el bolso negro mate de poliéster sacando un estuche de donde extrajo unas gafas muy modernas...............
¿Quieres meterla? Le pregunté a un joven en una discoteca. Claro, me respondió. Pues métesela a mi esposa, le propuse.
El matrimonio de Pepa y Vicente languidecía, la chispa se había agotado hacía tiempo y las relaciones sexuales a la vez que se espaciaban más y más, eran una auténtica ruina, llegando en ambos casos a preferir hacerse pajas que follarse, pero cierto día sucedió algo imprevisto y todo cambió a mejor.
Soy Pancho Alabardero, tengo casi cuarenta años y vivo en Madrid donde hemos formado un grupo de amigos seguidores del sexo con imaginación, aunque nada de nada de sexo no consentido, sólo entre adultos y placentero, degradante no son bien............
Tengo una fijación: las italianas. Y una debilidad: las pelirrojas. Luego, si la pelirroja es italiana, estoy perdido.
También puedo decir que tengo suerte y que soy un tanto despistado. Todos estos elementos se aliaron para desembocar en la siguiente historia.
Siempre tuve suerte. Para algunos es un don, para otros, estar en el momento justo en el lugar oportuno. Para mí es tan natural como mis ojos grises o la voz ronca. No pienso que tengo suerte, sé que la tengo y basta.
Las piernas de Alessandra, italiana y pelirroja, se enredaban con las mías, nerviosas. Sentía su sexo deslizándose sinuoso por mi muslo, quemándome la piel, dejando a su paso un rastro húmedo.............
Marta, mi profesora de biología me envió a recoger un paquete al gimnasio donde su marido era monitor de fitness. Cuando llegué casi no había luces en el interior, solo un pequeño resplandor podía verse a través de los cristales de la entrada. Llamé varias veces, antes que el sonido eléctrico de la cerradura me indicase que la puerta se había abierto. Tiré de ella, y al entrar en el pasillo, mis ojos se tuvieron que hacer poco a poco a la semioscuridad. Cuando me acerqué al mostrador de atención, pude distinguir la silueta de un hombre. Sin duda debía ser el marido de mi profesora.
Hola venia a por un paquete que ha dejado su esposa para mí.
Nunca había ido sola de vacaciones. El caprichoso calendario me había dejado 4 días colgada sin novio.
El primer día disfruté de mi soledad, el segundo de una ciudad desconocida y, el tercero, ya no podía más y fui en busca de un asesino de tiempos muertos.
Entré en la primera librería que encontré. Una campanilla en la puerta anunció mi llegada. Deambulé entre los...............
La sala de cine estaba semivacía y ligeramente iluminada. En la pantalla se proyectaban promocionales de películas de estreno. Algunas familias buscaban las localidades preferentes. Marifher y yo, decidimos sentarnos en la parte superior, justo debajo del proyector cinematógrafo que escupía rayos de luz intermitentes que se estrellaban en la mampara gigante. Marifher degustaba unas golosinas que le compré en la dulcería del cinema, cuando las luces se apagaron totalmente desde ese lugar se podía ver a los pocos grupos de gente dispersados en diferentes filas de asientos y a otras siluetas oscurecidas por el resplandor que emitía la pantalla y que caminaban torpemente................