Otro verano excesivamente caluroso. Vuelvo de la Universidad totalmente agotado, chorreando sudor, empapado en esta tarde luminosa. Ni siquiera tengo ganas de admirar el intensísimo color azul que tiene hoy el cielo. Solamente quiero llegar a casa, desnudarme y ducharme, tomar un zumo de naranja y...
¡Vaya! Ya olvidé comprar las naranjas. Maldigo por lo bajo mientras pienso en que el supermercado en el que compro habitualmente estará cerrado. Mi malhumor va increscendo. Aprieto el asa del maletín hasta hacerme daño. Resoplo mientras noto una gota de sudor deslizándose por mi espalda. Tengo la boca seca. Doblo la...................
Llego a casa a buscarme, había un casamiento familiar
Era verano, por el mes de febrero, mucho calor. Mí mujer se marchó más temprano junto con mí suegra. Yo, realmente no tenía muchas ganas de ir y menos tan, pero tan temprano. Pero en esas ocasiones, no puedes decir que no.
Tenía el coche mí mujer. Por lo que quedamos que tenían que venir a buscarme. Ella me dijo que venía su tío. No había nada de raro, excepto que yo intuía algo. Intuía que le iba la marcha con los hombres.
Me bañé y lo
esperé en calzoncillos, unos...............................
Cumplidos los veinticinco años, totalmente independiente de tí -en todos los sentidos-incluida mi emancipación económica, quiero echar la vista atrás durante el tiempo que tarde en redactar esta carta. Luego la quemaré, y con ella desaparecerá tu recuerdo. Necesito hacerlo para poder llevar, a partir de ahora, una vida medianamente “normal”.
No viene a mi memoria ningún momento especial vivido contigo...hasta los dieciocho años. Quizás guardabas tu tierno cariño de padre para mis otros hermanos, pero no para mí. Nunca supe la razón. Simplemente “pasabas” de mí, casi siempre, excepto cuando tenías que reñirme por la razón que fuese. Otras veces, sin embargo, te notaba un brillo especial en los ojos cuando me mirabas, y, entonces...........................
Cuando mi amigo Carlos me mostró una revista de mujeres desnudas con el fin de hacer eso que los jóvenes hacemos, o mejor dicho los pubertos de 13 años hacen, me di cuenta que no me gustaba el sexo opuesto, no le comenté nada a mi amigo, pero cuando llegué a casa le conté a mi madre y ella lloró y lloró, no pensé que fuera tan malo, después de todo, son solo diferencias en quienes te agradan y a quienes deseas tocar y besar.
En la clase de deportes me agradaba ver a mis compañeros semidesnudos, como todos empezábamos a desarrollarnos la mayoría mostraba sus cuerpos como queriendo presumir que sus paquetes eran más impresionantes que los de otros, en ocasiones me excitaba con algunos de sus morbosos comentarios, o cuando se tocaban, o cuando sus atributos se escapan por su ropa.......................
Hola mi nombre es Constantino, pero todo el mundo me conoce como Tinín. El típico mote cariñoso que a uno le ponen sus padre de pequeñín, y con el que se queda toda la vida. Tengo 45 años, casado y con dos hijos, dos chavales de 18 y 22 años. ¿Mi matrimonio? Bueno, pues lo típico: la pasión inical desaparecida, y una relación más bien basada en la complicidad y el cariño mutuo. Soy administrativo de una sucursal de uno más de los bancos de este país.
La verdad... yo qué sé si soy bi, hetero...no importa demasiado. Sin embargo, sí sé que soy fetichista. Lo he sido desde que tengo uso de razón. Y, bueno... no soy fetichista de zapatos de tacón, o braguitas de encaje, o pies.... No. Soy fetichista en relación..................
Era verano del 2006, acababa de terminar el instituto y se presentaba ante mi un inmenso verano, aunque ese año temía quedarme los 3 meses en la gran ciudad, sin ir a ningún sitio de playa o montaña, aunque yo creo que hasta lo prefería, ya que mi homosexualidad no era conocida por prácticamente nadie de la gente que me rodeaba y cada vez me era mas difícil disimular, sobre todo en las zonas costeras donde todos vamos mas ligeritos de ropa.
Días después mi madre entró en mi cuarto con noticias sobre mis vacaciones, mis tíos le habían llamado y le habían dicho que si quería podía ir a pasar el verano con ellos mis tíos y mis primos vivían en Mallorca, hacía muchísimo que no los veía, unos 9 años (entonces yo tenía 18 años) el tiempo que llevaban ellos viviendo................
Reliado en las sábanas como si lo estuviese en un sudario, recordaba lo ocurrido con Plácido, que hasta por su nombre puede adivinarse que nunca le faltaba placer, cosa que a cualquiera podría pasarle desapercibida si no fuese porque era mi pareja y nos habíamos querido hasta entonces como el primer día, cuando nos conocimos cerca de un monumento pintarraqueado como es estilo ahora en las grandes - y no tanto - ciudades con esos terribles dibujos a los que llaman casi con veneración «graffitis», o algo así, que todo nos llega del extranjero incluyendo las modas sexuales que había adquirido Plácido últimamente y que me hacían pensar en por qué, bastante a menudo, ocurrían ciertas desgracias hasta que éstas se acercaron.....................
Nos conocimos en la playa, pero las circunstancias no importan y el caso es que nos amigamos rápidamente. El se llamaba Julián y era bastante alto, delgado y de músculos algo trabajados, cabello negrísimo y lacio, piel pálida y los ojos más verdes del mundo. Tenía diecinueve años, yo también. Recuerdo le gustaba el mar, se la pasaba nadando sin cansarse toda la mañana, pero luego salía porque no le gustaba el \"hormiguero\" (cómo él decía) en que se convertía la playa más tarde. Fue por el hábito compartido de nadar en el mar a la mañana que nos vimos por vez primera. Cómo estábamos casi solos, me acerqué y empezamos una charla ahí mismo, en el agua: cuando me enteré de que leíamos a los mismos filósofos y que compartíamos el gusto por el jazz, le dije que esa noche tocaba una banda de jazz..................................
Mucho gusto en conocerlo doctor. Yo soy Coco Hernández, el primo de Rosalía. Si ese mismo infeliz que Ud piensa. Ella le habrá dicho que necesito urgente atención siquiátrica, creo que estoy enloqueciendo doctor, pero lo que me me ha pasado a mi, no es común. No se como manejarlo. A mis sesenta y cinco años… Déjeme que le cuente, mi vida depende de Ud.
Si está bien, según mi documento del seguro social, con esa foto donde aparezco con el peinado aplastado, los cachetes de la cara colorados y estas orejas de cerdo con las que vine al mundo, tengo en verdad sesenta y ocho años, recién cumplidos, pero déjeme sacarme algunos años, los que más me pesan. Me pesan demasiado vió? Sería como descalzarse al final de la tarde con los pies hinchados.
Soy viejo, pero no quiero que nadie se dé cuenta, para eso me tiño las canas, me doy cama solar para.............
Pasaba las horas casi interminables solo en mi apartamento estudiando. Mis padres habían hecho un gran esfuerzo para alquilarme aquel lugar tan sombrío y triste, pero me era imprescindible para estar en la ciudad y acudir a la facultad.
En los días nublados, necesitaba tener la luz encendida desde por la mañana. Entrar allí era entrar en una cripta de soledad y trabajo que empezaba a desesperarme, así que, casi todo el tiempo que podía, procuraba salir a la calle a sentir el aire frío y a recibir los escasos rayos de luz del invierno.
Un día, al salir para tomar el sol en un descanso, descubrí que las nubes tapaban la luz que yo buscaba .................
Este relato está basado en una historia real, pero editado de modo narrable y llevandolo a la fantasia ya que hay partes que no ocurrieron***
Hola a todos, mis amigos me llaman Licho, y aunque esto me paso hace unos 4 meses, la historia comenzó mucho antes.
Para comenzar debo decirles que vivo solo, soy un hombre sin familia pero de muchos amigos que me visitan constantemente a beber unas cervezas y jugar dominos. Me gano la vida criando y vendiendo pollos, por lo que tengo un gran patio y vivo en una zona rural. Mi cuerpo, bueno, tengo un estacionamiento en la cabeza, mi barriga es algo pronunciada pero mis brazos son grandes, y mi piel con el eterno bronceado por el sol del trabajo.
Las mujeres nunca me han escaceado, y yo nunca les escaceo a ellas pues tengo una buena provisión, pero de eso.................
Hola a todos, me llamo Rubén y tengo 19. La historia que les voy a contar es de cuando perdí la virginidad a los 18 años con un hombre casado de 45. Tengo que explicaros que yo vivo en un pueblo de España, y en los pueblo es difícil ligar siendo gay, por lo que empecé a buscar machos que me follaran por internet. Yo mido 1,76, peso 70 kg, o sea que tengo un cuerpo normal. Soy moreno y tengo los ojos verdes. La gente me dice que soy guapete.
Empecé a chatear con todo tipo de machos deseosos de partir un culito virgen como el mío, pero claro, la distancia es un inconveniente y nunca lograba quedar con un buen toro salido.
Todo esto hasta que conocí a Iván. Iván era un hombre casado, con hijos, de 47 años, alto, algo regordete, pero...............
Esta historia la titulo así, por que estando en esta época, me acorde de un gran acontecimiento, que ocurrió hace algunos años, mas o menos por esta misma fecha, pero para empezar para los que no me conocen me presentare, mi nombre es Daniel, mido 1.68 mts, peso 65 kg, mi cuerpo esta bien trabajado, lo que mas me gusta de mi cuerpo es mi pecho, abdomen no tan marcado pero si definido y el vello que tengo en el abdomen y pecho es muy fino, tengo cabello negro, ojos verdes y mi color de piel es trigueña, mi verga mide en su mejor momento 20 cm, y de gruesa son 6 cm de diámetro, y soy bisexual.
Como les conté al comienzo esta historia sucedió para una navidad, hace ya varios años, pues yo tenia 17 años, y un primo mío, muy consentido por mi mama, llego a mi casa, invitado..................