En capítulos anteriores: \"Pero para Sergio, eso no había sido un simple lío. Le gustaba Luis y estaba empezando a enamorarse de él. No iba a par hasta que consiguiera que él sintiera lo mismo. Un beso en el momento justo por parte de Sergio hizo que Luis reconsiderara lo de enamorarse de Sergio. Pero lo que más le había impresionado a Manuel era el beso de despedida. ¿Es que Juanjo era gay? Álvaro cada vez estaba más enfadado con aquel tema. Al otro lado, Noelia se había quedado como si le hubieran echado una jarra de agua fría. Sergio quería que Luis dejara a Rosa a toda costa y, para ello, había llamado a un espía para seguirle. Sergio le contó todo..............
Un padre le explica a su hijo lo que es una operación de fimosis.
Un padre que enseña a su hijo.
Hola, les relato mi primera y hasta ahora una de las mejores experiencias gay que he tenido. Son muchas las veces que he entrado a leer relatos eróticos de incesto padre e hijo que por desgracia son bastante escasos, por eso me he decidido a contar mi historia:
Soy un chico mexicano, del D.F., muy bien formado, pelo castaño oscuro y moreno de piel, bastante guapote a decir por el éxito que he cosechado entre chicos y chicas, cuerpo atlético, y sin calzar demasiado mal de miembro, unos 17 cm, además sin nada.............
Continuando con el relato antes contado. Me dispuse a llegar a mi casa, y para ser sincero, la sesión de sexo que tuve horas antes en ves de aplacar mis ansias, las incremento de forma drástica, provocando un par de masturbadas más y la conexión nuevamente al chat en busca de algo para calmar mi hambre sexual.
Después de ducharme y cenar me senté y conocí varias personas pero ninguna me llamo la atención hasta que hable con Mario, el un hombre un tanto mas maduro que el anterior, de 45 años si mal no recuerdo, contextura gruesa (Regordete) de piel moreno con unas entradas algo notorias e increíblemente velludo de pecho, ojos canela que contrastaban con su piel, algo mas bajo de lo que estoy acostumbrado pero igual me llamaba mucho la atención y para............
Me llamo Jose, tengo 22 años y vivo en el sur de España, en un pequeño pueblo a 30 kms de la capital de la provincia, donde estaba la Universidad a la que había entrado un año antes a estudiar Magisterio. Durante el año anterior me había desplazado diariamente en el autobús pero, para este nuevo curso ya había logrado comprarme un coche con el que los viajes a la capital se me hacían más cómodos y llevaderos. Estaba en la tercera semana de septiembre, hacia mucho calor todavía, era martes y ese día salí de casa con destino a la Universidad. Faltaban poco más de 5 kms para llegar cuando el motor del coche comenzó a echar humo, así que asustado decidí parar. Quiso la suerte que en la salida que cogí hubiese una taller de vehículos, así..........................
Desde hace algún tiempo acostumbro efectuar mis compras en un centro comercial cercano a mi casa, y a excepción de alguna que otra vez he visto hombres interesantes, algunos maduros y con sus barriguitas que no están nada mal, paseando con su familia o las veces que me he metido en el baño a orinar y curiosear hacia los lados en los otros urinarios, realmente no había pasado algo de mayor importancia.
Sin embargo un mes atrás se despertó mi curiosidad al ver al nuevo dueño de una tienda de equipos electrónicos mientras se encontraba parado en la puerta del negocio. Era alguien no fácil de describir, un hombre viril en el estricto sentido de la palabra de aproximadamente 45 años, de pelo negro con unos toques plateados en sus sienes que matan a cualquiera, unos bigotes negros muy poblados que tapaban su labio superior y en su pecho toda................
Eran las 10 de la noche, y había quedado con Nacho y sus colegas en el garaje del Adri. Yo sabía de antemano lo que iba ha suceder, desde aquel dia en mi cuarto que nos hicimos el trío, José no paraba de insistirme en que quedara con la pandilla. Mi hermano ya me había advertido, que José se había chivado de lo que paso en mi casa y conforme iba quedando con unos y otros para comerles la polla, se lo fue diciendo … vamos que se lo contó a todos.
La verdad, no os voy a mentir, de alguna manera tenía que hacer llegar el mensaje … ¿o no? … y ya que José se fue de la lengua, aparte te usarla de otras maneras, pues mejor que mejor.
Me vestí lo mas provocativo que pude, unos vaqueros súper ajustados que me marcaba bastante el paquete y me hacía un culo bien apretado, una camiseta de tirantas, para que...............
¡Me estoy meando, nene! - la voz de mi padre suena angustiada, y no hay para menos. Fuera del auto están tirando el agua a cántaros. Los truenos retumban como tambores de guerra, y las ráfagas de agua azotan el parabrisas sin dejar apenas visibilidad. El aire huracanado ralentiza la marcha del coche hasta que, finalmente, papá aparca en el arcén de la autopista y queda con las manos pegadas al volante y un sudor frío resbalando por la frente.
- ¡No aguanto más, hijo! ¡Me voy a tener que mear encima, porque cualquiera pone un pie fuera de este trasto! ¡Con la que está cayendo!
- ¡Espera, no te mees todavía-digo mientras busco infructuosamente algún utensilio que sirva como recipiente. No lo encuentro, y papá ya está desabotonándose la bragueta de los jeans. Sus dedos ya han cazado la polla morcillona, y ,en su gesto.........
Llevábamos ya varias semanas con Alan, después de los últimos sucesos, a la semana me dieron de alta en el hospital y pude volver a mi casa, y a mi colegio.
Con el correr de los días también retome las prácticas de Hip-Hop, ya que estábamos en fechas de competencias, y con Alan estábamos a puro ensayos.
Como no llegábamos con las horas que teníamos en el colegio, también íbamos a la casa de Alan, en donde disponíamos de un lugar para ensayar.
Un día, después del colegio, fuimos hacia su casa, en ella solo estaban sus tres hermanos… un Mayor...........
Me llamo Rafael. Era un autónomo, como mucha otra gente, dedicado a las Artes Gráficas. Mi pequeño taller estaba un poco retirado de mi casa y no podía permitirme el lujo de comprarme un coche aunque fuese usado, así que me desplazaba en moto con mi perrito Chuqui agarrado en mi mano izquierda. Él iba siempre muy quietecito. Parecía intuir que no debería moverse. Sólo de vez en cuando me miraba como avisándome de que el semáforo se había puesto en verde.
No hacía mucho tiempo que me había separado, pero no llegué a tener hijos. Mi mujer empezaba a convertirse en una prostituta de lujo que ganaba más dinero en una semana que yo al mes… y sin montar ningún «taller». Me había acostumbrado............
Me llamo Jose Antonio, tengo 23 años y siempre he deseado poder salir del armario y disfrutar de mi vida como gay, pero el hecho de vivir en un pueblo pequeño de Murcia, donde todo el mundo se conoce me obliga a guardar apariencias y a imitar mi experiencia sexual a masturbarme y visitar sitios en la red. . .
Siempre me he considerado muy cortado a la hora del sexo, por eso cada vez que salía del pueblo y tenia oportunidad de una relación me echaba atrás y solo me contentaba con mirar e imaginar.
La situación cambió a mediados de abril del pasado año. Tres meses atrás había estado esquiando en una estación del norte con unos amigos y decidí repetir experiencia por............
Era un día frío de invierno. Él estaba en la barra de un café de su pueblo, donde me hallaba de paso. Me pareció tan guapo, que no pude evitar mirarle con expresión de asombro mal controlada. No esperaba encontrarme algo así en un pueblo, poco más o menos que perdido en los mapas. Pero él, ajeno como estaba a mis miradas y sin siquiera apercibirse de mi presencia, bebía despacio, vino tinto a pequeños sorbos, en tanto que conversaba con un grupo de amigos, chicos y chicas, de ese mismo pueblo. Vestía una chaqueta de pana marrón, un jersey de pico granate, camisa blanca, vaquero azul de marca desconocida y, alrededor de su cuello, una bufanda de color rojo. Calzaba unos zapatos de suela de goma, tan.-.............
Sonó el despertador, demasiado pronto para Luis, como siempre. No es que le costara madrugar, pero sabía que era viernes, con lo cual su turno de noche se prolongaba varias horas, y encima le tocaba llevar y traer a toda la peña del pueblo que, al contrario que él, tenía la suerte de poder salir de juerga. Luis era conductor de autobús, precisamente la única línea nocturna habilitada el finde para llevar de vuelta a los borrachos felices a sus casas.
Hoy era un día especialmente jodido para Luis, pues empezaba la semana de fiestas en no sé dónde – ni se molestaba en enterarse del lugar total, él no podía ir. \"Al menos mucha gente se quedará hasta que amanezca y tendré el bus medio vacío, para variar\", intentó consolarse.
Se incorporó en la cama y dio un buen bostezo. Estiró su torso desnudo, bien fibrado del gimnasio, y se levantó..............