-Detened los remos, estamos demasiado cerca ya.-susurró levantando la mano para reafirmar la orden.
Los hombres obedecieron en un silencio absoluto. Entre la bruma del alba se distinguían algunas luces del poblado próximo, todavía dormido. Algunas de las casas con sus techos dobles de paja, las más cercanas, se adivinaban con sus chimeneas todavía tímidamente humeando. No se veía ningún movimiento humano. Aunque Grothnar no dijo nada más, intuí que sin propulsión nos desviaríamos un poco más al este y viré el timón unos grados más a babor para corregir la trayectoria. Todos se afanaban en recoger sus armas y prepararse para el asedio. Las órdenes eran las mismas de siempre: matar, arrasar y huir. Un perro ladró.
Y era ahora, después de todos estos...............
ólo recuerdo que desperté en una habitación oscura. Mi ropa no estaba, me sentía relajada, como si hubiese dormido muchas horas. No sabia donde estaba, ni la hora. Toque mi muñeca buscando mi reloj y no lo encontré. Busqué una ventana para ver si era de día o de noche. No había.
Sentí un fuerte mareo y volví a recostarme, tratando de entender que había pasado.
Lo más extraño de todo, es que no estaba asustada. Una voz en mi interior me decía que estaba a salvo. No podía comprenderlo, pero sabía que estaba bien. Lo sentía.
Por unos momentos pensé que me habían secuestrado, traté de recordar que había hecho en las últimas...........
¿Alguna vez has fantaseado con hacerlo con un desconocido? A mi esa fantasía se hizo realidad.. Era un día cualquiera en la playa. Estaba con mis amigas tomando el sol tranquilamente cuando al darme la vuelta, me fijé en que detrás de mi había un chico guapísimo. Nuestras miradas se encontraron y en seguida noté como un calor iba invadiendo mi cuerpo. Era una sensación rara, nunca me había pasado pero aquel chico me atraía de una manera increíble.
Aquello no podía ser, necesitaba refrescarme así que me metí en el agua. Fui alejándome poco a poco de la orilla hasta llegar a un sitio donde no había nadie cerca. Necesitaba hacer algo................
Estaba cachondísima, pero el piso estaba lleno de gente. Mis compañeras de piso y un par de vecinos. Estábamos viendo una peli, \"The Rocky horror picture show\" y mi coño cada vez estaba más caliente.
Miraba la película, viendo los pectorales, paquetes y muslos de los actores. Mi mente no podía pensar en nada más que sexo, mis pechos se hinchaban y se calentaban a cada segundo que pasaba.
Empecé a tocarme los brazos, apretando fuerte y respirando hondo, imaginándome que eran una gran polla caliente y dura a mi servicio. No servía. Seguía viendo a los actores semidesnudos y mi cuerpo pedía más que un simple toqueteo.
Necesitaba, imploraba un orgasmo. No podía seguir mirando la pantalla fingiendo interés por las canciones, ni ....................
Tus amigas opinan que eres afortunada. No les falta razón. Se te dio bien la vida, Michèle. Cumpliste los cuarenta y cinco y no los aparentas. En tu lucha por conservar la juventud, tienes por aliados a quirófanos y salones de belleza. Eres socia de uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de París, casaste bien, asistes a los estrenos porque formas parte de la élite, y encima, como guinda del pastel, puedes pagarte tus caprichos –los chicos de color- aunque se lo ocultes a tu esposo que es chapado a la antigua y vota a Le Pen.
Hoy alucinas. Todavía te tiemblan las piernas. En París no era lo mismo, ni siquiera parecido. Las vergas de los..................
Rosa es joven, tiene una linda figura, unos senos turgentes, una cintura definida y un trasero bien formado todo envuelto en un aura de sensualidad inocente que solo una virgen posee. Todo aderezado con una voz que bien suena dulce, pero coqueta, una mirada tierna pero fuerte. En pocas palabras Sexy y provocativa.
Hace poco recibió un regalo que desato en ella la sensualidad y la pasión; enterradas y desconocidas en su persona. Un nada simple disfraz de diablita que tenia de color rojo un unitardo que se pegaba a su piel como un guante que viéndola parecía mas bien.............
Quedamos en encontrarnos, nos prometimos con solemnidad y jubilosamente vernos cuado la más pequeña, que era yo, cumpliera los 40 , la edad en la que cuando nos fuimos separando en los veintitantos, nos pareció que merecería la pena echarse un ojo, y averiguar sobre nuestras andanzas, la edad temida por todas las veinte añeras..
La vida nos fue llevando a otras provincias, países e incluso en algún caso continente.
Cuando cumplí mis cuarenta recordé la..............
Después de esa noche, las provocaciones a la pareja, y mis susurros obscenos mientras disfrutábamos el uno del otro (ver: Provocando imaginación), Eva estuvo toda la semana fantaseando con situaciones. Me decía que le apetecía mucho ver como una pareja lo hacía, así que preparé nuestro siguiente encuentro.
Cuando la dije que la llevaría a ver a una pareja, ella me decía que no quería que le diera detalles, que prefería la.................
Ella se despertó, se deslizó de entre las sábanas y como siempre sucedía, el arropó el espacio que dejaba, se sentó en una esquina y miró hacía atrás….despatarrado e inmenso había accedido ya al total de la cama… pareciera como sí toda la noche hubiera sido una pugna inconsciente por obtener espacio, el espacio del cien por cien de la cama. La conquista del territorio.
En el Bus ella ya estaba completamente abierta así pude acariciarla a mi antojo, primero frotando mi mano contra su monte de Venus hasta su clítoris por encima de su tanga y después abriéndome espacio entre los lados laterales de su tanga para acceder al interior de su húmedo secreto, intente meterle un dedo pensando que seria imposible pero entro a la primera haciéndole soltar un grito que intento disimular con un beso y mordisco a mis labios deseos de probarla, como me sobraba espacio le metí el segundo dedo y los deje quietos dentro, acariciando sus paredes internas y húmedas, y ella empezó a............
Mi jefe se acercó a mi con un fax en la mano. Él se puso a hablar con la otra secretaria y yo me agaché a cotillear el escrito.
Cuando iba por la tercera linea me di cuenta del silencio que se había hecho.
Levanté la mirada y, ahí a unos escasos 10cms. de mi cara me encontré con su paquete. Más arriba me esperaba su atónita mirada y más allá la contenida sonrisa de la otra compañera. Él elevó el fax y a mi se me sonrojaron hasta los tobillos.
Mientras se marchaba no pude evitar echar una...........