Como viene siendo habitual en los relatos de esta página comenzaré por presentarme. Mi nombre es Montse y tengo 38 años, mi marido, Juan Carlos tiene 40 años. Nos casamos muy jóvenes y completamente enamorados y el mismo día que cumplí los 20 años nació nuestra única hija: Ana.
Actualmente Juan Carlos trabaja de comercial en una empresa de alimentación, lamentablemente viaja mucho, rara es la semana en la que duerme todos los días en casa, y a veces esta fuera toda la semana. No obstante no nos podemos quejar, pues además de las comisiones, le pagan muy bien y gracias a él tenemos un nivel económico alto.
Vivimos en un chalet, en una urbanización, en un pueblo de la periferia de Alicante. Es una zona residencial y muy tranquila, la................
-Quiero verte, digo, perdón, amo, quería decir que, que esta sucia perra adoraría verlo.. Por favor... Amo.-
-Quizás me pase esta tarde.-
Colgué y fui a vestirme para salir, pensando en si Miriam me conocería lo suficientemente bien ya para descubrir la excitación bajo mi bien fingida fría indiferencia. Se cumplían casi 15 meses del contrato de esclavitud sexual que habíamos dispuesto como base de nuestra relación oficial, y ya eran unas pocas las veces que me interrogaba a mi mismo acerca de mi capacidad para sorprenderla.
Recreación de hechos reales, descubiertos en el curso de una investigación para el doctorado.
Les voy a exponer una biografía que pude reconstruir en base a varias fuentes, que no puedo incluir en mi tesis doctoral, pero que quisiera compartir con ustedes. La presentaré en cuatro partes siguiendo los giros que tuvo la vida de Katherina Yuvaeva, una joven de San Petersburgo nacida en 1900 en el seno de una familia noble. Los datos han sido tomados de cartas, biografías, y algunos..............
Lo que había preparado para aquel día en la habitación del hotel lo iba a recordar el resto de su vida. Aunque ya había tenido varias sesiones conmigo y había sido convenientemente iniciada, tiempo después me confesaría que recordaba con mucho cariño la sesión del hotel, que siempre llamaba su nacimiento real como sumisa.
Tras atar sus muñecas por la espalda con unas esposas, le ordené que se arrodillara ante su Amo. Automáticamente cayó de rodillas delante de mí, con su cara muy cerca de mi sexo, que palpitaba desde hacía rato dentro del pantalón. En esa posición, cubrí...........
Había quedado con ella en la cafetería del hotel. Como en otras ocasiones, le había dado instrucciones precisas sobre la ropa que debía traer puesta. Y, como buena sumisa, había obedecido. Llevaba poca ropa para la época del año: un top muy sugerente, sin sujetador, y una faldita corta. Debajo un tanga blanco, y las bolas chinas metidas dentro de su vagina. Como calzado, unos zapatos negros y unas medias que se ajustaban perfectamente a sus piernas. Era bastante joven, pero no demasiado, así que tenía formas bien redondeadas, aunque las piernas eran largas. Si uno la veía de lejos se m mostraba segura de si misma. Una de esas mujeres que llaman la atención, pero son distantes. Eso es lo que más me gustaba de ella. La.............
Carla una profesora de unos treinta y tantos, soltera, con un cuerpo de escándalo, unas tetas que todo el mundo quiere comerse, un culito que quita el hipo, respingón y durito por el ejercicio que practica, pilates y ciclismo.
Con los compañeros de trabajo todo va perfectamente, es simpática pero le falta algo en la vida, un hombre. Siempre pasa lo mismo los hombres necesitan a las mujeres y ellas necesitan a los hombres, y ella necesitaba a alguien que le bajara el calor que se................
Carla una profesora de unos treinta y tantos, soltera, con un cuerpo de escándalo, unas tetas que todo el mundo quiere comerse, un culito que quita el hipo, respingón y durito por el ejercicio que practica, pilates y ciclismo.
Con los compañeros de trabajo todo va perfectamente, es simpática pero le falta algo en la vida, un hombre. Siempre pasa lo mismo los hombres necesitan a las mujeres y ellas necesitan a los hombres, y ella necesitaba a alguien que le bajara el calor que se concentra..............
Había pasado media hora desde que María había llegado. Se había ido directa a la habitación para quitarse el vestido que llevaba; le gustaba ponerse cómoda enseguida. Ese día había venido con ganas de provocar, y se propuso poner nervioso a su marido. Con tan sólo las braguitas puestas, se quitó el sujetador y se puso una camiseta de tirantes blanca. No es necesario decir que, teniendo en cuenta los maravillosos pechos de María, una vestimenta de este tipo no dejaría indiferente ni al más despistado y soso hombre del mundo.
María estaba en el comedor, leyendo su libro favorito, como de costumbre. Empezó a mirar por el comedor para...............
María volvía a casa después del trabajo cansada, como siempre. Últimamente, con las clases de inglés avanzado, catalán nivel A y otras promociones en el trabajo, estaba muchas horas allí metida y eso se notaba al final de la semana. Suerte que su vida había cambiado porqué si no… no podría aguantar este ritmo ni dos semanas seguidas.
Mientras conducía recordaba aquellos días en los que tenía que ir a recoger a sus hijos en el colegio (a distintas horas) y que les llevaba a sus actividades extraescolares. Se pasaba toda la tarde esperando a que terminaran y llegaba a casa justo para ducharlos, preparar....................
Nelly usaba un arnés similar al de Blanca. Se introdujo en la concha el dildo posterior y dirigió el otro hacia la grupa de Claudia, a la que tenían de rodillas con la cara y las manos en el piso.
Amenazada por ambas mujeres con seguir azotándola si no dejaba de llorar, la pobre trataba de controlarse, ya liberada de las esposas.
Estaba seca, producto del miedo y la angustia que la embargaban, y esto disgustó a sus atacantes. Sin embargo, en la certeza de que más violencia sólo serviría para conflictuar aún más................
En el paradisíaco oasis de Jufrah, dominios del Sheik Abdul Nassim Rahman, Isabel —bella esclava centroamericana— continuaba confiando sus tumultuosos recuerdos a su amiga, la europea oriental Anuska.
—Cuando cumplí dieciocho años, el señor Valentini decidió ponerme a trabajar en el club "Paradise", en donde ya estaba trabajando mi madre Julia. Había pasado casi un año desde que.................
Es díficil encontrarlos, pero quedan todavía algunos hoteles así: discretos, tranquilos, un punto decadentes... en los que nadie te mira, nadie te pregunta.
Las habitaciones son grandes, el suelo de madera, con alguna alfombra y, sobre todo, con camas grandes, con dosel, o cabeceras de madera...
Nos citamos en uno de esos hoteles, cerca del centro... Yo llegué primero, como te había dicho, cogí la habitación y te mandé un SMS con el número. Ya había dejado dicho que tú (la señora) vendría más tarde, así.............
Paola habló con su madre, le avisó que estaba estudiando en casa de una compañera y que se quedaría a dormir allí. Después, de regreso a la sala de castigos, fue interceptada por Amalia.
La mujerona estaba en el pasillo, cerrándole el paso.
-¿Aprendiste la lección, nena rebelde? –le dijo mientras Paola, atemorizada, ponía las manos en la espalda y agachaba la cabeza.
-¿Aprendiste que aquí la cosa es obediencia o castigo?
-Sí, señora Amalia... –murmuró la jovencita cada vez más nerviosa.
La vieja sonrió satisfecha y se hizo..................