Julieta era Gerente de Marketing en una importantísima compañía de origen norteamericano. Tenía unos 29 años y desde hacía ya 5 años que ocupaba ese cargo. Las presiones eran muchísimas, el trabajo agotador. Y ella estaba bastante cansada de las presiones, del stress.
Por suerte, no tenía familia, ni hijos que mantener. Lo cuál la hacía una mujer verdaderamente independiente.
Su vida, era una vida normal. Aparte de trabajar, iba al gimnasio unas dos veces por semana, salía con sus amigas los viernes y con un chico que había conocido hacía unos 4 meses los sábados.
Julieta tenía un amigo, que nunca supo bien ............
Al día siguiente de lo acontecido la tarde antes, Carla se duchó como hacía todas las mañanas, para quitarse el sudor que le asolaba todas las noches debido a sus sueños eróticos, pero esta mañana era diferente, puesto que recordaba lo que había gozado la tarde anterior frente a su PC. Pensado en esto, se volvía a mojar y no le quedó más remedio que masturbarse como era su costumbre. Se empezó acariciando sus bonitos pechos, para ir poco a poco deslizando su mano derecha hacia su clítoris, jugando con él y luego metiendo un dedo dentro de su concha, cuando estaba a punto de correrse se metió tres dedos para incrementar el orgasmo. Cuando lo alcanzó se sentó...............
Llegué temprano, como correspondía a la ocasión, e incapaz de contener mi impaciencia.
Pero a la hora de llegada habitual del objeto de mi deseo, Amanda inusualmente se retrasaba, los minutos fueron pasando lentamente y no llegaba.
Al fin, su secretaria personal, Julia, una jovencita de 25 años de quien ya hablaré mas adelante, pues habría de incorporarse a nuestra historia, nos comunicó que la jefa no vendría hoy al trabajo pues se encontraba indispuesta.
Nunca he creído en las casualidades, así que solo tenia que sumar dos y dos.
Aquella \"repentina\" indisposición sin duda...............
Empezaré por contaros lo que está pasando actualmente y algunos antecedentes a modo de resumen, aunque prefiero dejar cierto episodio para futuros envíos si os gusta éste.
Mi nombre es J. Dejémoslo ahí. Tengo 19 años y pico y vivo con mi madre, de 39 años, que también es mi esclava. Aunque no quiero extenderme mucho, sí es bueno decir que desde hace un año más o menos, vivimos la más completa felicidad. A partir de aquí seguro que pensáis que se trata de un relato de ficción, pero no lo es, os aseguro que todo es cierto.
Ella siempre ha sido sumisa, empezando por mi padre (murió) y continuando con varios amos que la..................
Podeís llamarme Dust, y el relato que voy a compartir con vosotros se inicia hace algunos años cuando yo rondaba a mediados de la treintena.
Y para empezar contaré que soy un hombre de lo más normal en cuanto a físico, apariencia, y modales.
Estudios medios, cultura general, aunque procuro estar al tanto de los adelantos que me interesan, sobre todo de audiovisuales. Y de uno setenta y tantos de estatura, complexión delgada, y pelo y ojos oscuros, todo ello unido a un rostro bastante varonil, tirando a duro.
Vamos, como digo un hombre bastante...............
Me senté a lado de una señora de unos 40 años que se veía bastante bien con sus botas de plataforma negras con tacón de aguja y punta picuda, muy estilizadas. Señora era alta, delgada, pero bien contorneada, dando una caída excelente a su vestido negro, largo hasta los pies. Las mesas estaban bastante elegantes con el mantel hasta el piso, mimo que cubría los pies y piernas de todos. Las mesas estaban distribuidas sobre el patio a lo largo de todo el pasto. Me quite el zapato izquierdo y procedí a buscar donde descansaban sobre el pasto. Sentí la humedad del pasto, misma que estaba fría. Existían algunas pequeñas piedras y ramas mismas que hice a un lado.
Mientras ella estaba muy interesada platicando con otra señora, yo comía el platillo que me habían servido. Finalmente, tope con el tacón de su bota de plataforma, el cual, con mucho cuidado comencé a acariciar con mis dedos más pequeños. De pronto, la mujer..............
Deje que Marta experimentara un par de semanas con su nuevo juguete para que lo disfrutara y le sacara todo el provecho posible. Si bien los primeros días no le hizo el más mínimo caso, pasado un tiempo prudencial llegó casi a hacerse adicta al aparato. A veces me llamaba por la noche contándome lo último que había descubierto o incluso para masturbarse con él mientras oía mi voz. Eso sí, siempre me decía que prefería algo más natural pero que aquello le había solucionado los períodos de soledad cuando yo no estaba a su lado. Eso sí me hizo alegrarme ya que poco a poco iba alargando el cordón umbilical que la unía a mí.
Ya lo hice hace bastantes meses con la pintura, y ahora voy a hacerlo con la escultura: voy a presentar muy brevemente un grupo de obras artísticas sobre la venta de esclavos que me han sugerido numerosas fantasías. Por desgracia, todas representan únicamente a esclavas.
Señalo, una vez más, que este texto no es ningún relato y que de ninguna manera pretende serlo. Es una simple y humilde muestra de algo que, como siempre, quiero compartir con las personas que sienten la misma pasión que yo por la dominación. Espero.................
Inés concedió a Claudia y a Laura una detallada explicación respecto del por qué habían sido arrancadas a Blanca.
-En realidad, cuando te conocí a vos, Claudia, y después a vos, cachorra, empecé a sentir envidia de Blanca. Acompañándola en sus prácticas empecé a sentirme yo también una dominante, cada vez más una dominante y entonces, poco a poco, le fui dando forma a la idea de robárselas. Ya no me alcanzaba que ella me dejara compartirlas. Ustedes seguían siendo propiedad de ella y yo las quería mías como lo son ahora.
Mientras la escuchaba, al principio atónita, la expresión en el rostro de Laura iba cambiando del asombro.............
Ya en la cama, mis padres durmiendo en el piso de abajo y yo aburrida sin saber que hacer. La una de la mañana, no eran horas para ponerme a ver una película así que decidí que lo mejor que podía hacer era irme a dormir. Me tumbé en la cama y cerré los ojos…
De repente noté como alguien me tapaba la boca y me agarraba las manos con fuerza. Abrí los ojos y tenía delante de mí a un hombre, vestido de negro, y al que sólo se le veían los ojos. Me asusté, lo primero que pensé fue que debía decirle dónde............
Después de la flagelación de Virginia en el garaje, se hicieron frecuentes las visitas de Juan al cuarto de la criada, una vez el sueño vencía las carnes ligeramente azotadas y concienzudamente folladas de la señora de la casa. Allí el arquitecto, aunque alguna vez gustaba de aplicar la correa en el cuerpo desnudo y moreno de su complaciente sirvienta, prefería gozar de las exquisitas artes amatorias de la experimentada mulata. Cada centímetro de su piel y su cuerpo era empleado con admirable pericia por la hembra para arrancar la mejor de las polifonías posibles del placer a su entregado amante. Elena ignoraba o fingía ignorar estos encuentros sexuales de su marido, satisfecha y contenta con su reciente descubrimiento del placer.............